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¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
La tercera vía
Como cambiar, a estas alturas, la ley electoral española para introducir la modificación propuesta unos cuantos posts atrás sobre los escaños vacíos del voto en blanco sería impensable (a ver qué partido es el guapo que promueve una iniciativa que les restaría representación y, por tanto, poder, dinero, influencia, etc.), la sociedad civil podría plantearse una especie de tercera vía.

Ya no da tiempo, obviamente, para probarla en estas elecciones municipales. Pero de aquí a cuatro años se podría crear una agrupación de electores, un partido no-político o algo similar para concurrir a las elecciones, que prometiera a los ciudadanos no representarlos.

Sí, eso es, no representarlos. La idea de la campaña podría ser algo así como: "Si no quieres que te representen, ni que se gasten tu dinero en lo que ellos quieran, ni que decidan por ti, ni que hablen en tu nombre... porque no te sientes identificado con ninguno de ellos, no votes al PSOE, ni al PP, ni al PA ni a IU, ni a... Vótanos a nosotros, que prometemos no representarte".

Claro, en el ideario (por ponerle un nombre) de este partido no-político estaría la renuncia explicita a percibir dinero de los presupuestos públicos ya sea como remuneración personal o como asignación a un hipotético grupo salido de las elecciones. También renunciarían a tener asesores, despacho, móvil, secretaria, tarjetas de visita... Pero a lo que de verdad y de manera especial renunciarían, hasta con ostentación, sería a participar en plenos y comisiones de cualquier tipo.

Su objetivo sería sólo el de conseguir que hubiera escaños vacíos, los que fueren, que pudieran representar a los cientos, miles de ciudadanos descontentos con los actuales representantes públicos. Y, una vez vacíos, que los demás se las arreglen. Con o sin mayorías.
No