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¡Ojú, qué barbaridad!
Acerca de
Ignacio Díaz Pérez es periodista. Trabaja en la sección local de El Mundo en Sevilla desde 1998, donde también realiza labores de cierre. Ha trabajado en Diario 16 Andalucía, Canal Sur Radio, Radio Guadaíra, Radio Utrera y la agencia Mencheta, entre otros medios.
Sindicación
 
Santa Rufina
El Ministerio de Cultura ya ha anunciado que no va a pujar por el cuadro atribuido a Velázquez que la casa de subastas londinense Sotheby's va a poner en venta el próximo 4 de julio.



Hace unas semanas, una asociación cultural propuso realizar una cuestación popular para participar en la puja por el cuadro y el Ayuntamiento de Sevilla en seguida vio el cielo abierto. De hecho, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el delegado de Cultura, Juan Carlos Marset, la inauguraron poniendo cien euros cada uno, es de suponer que de su bolsillo y no del presupuesto municipal.

Pues bien, a mí, la propuesta me sorprende y me escandaliza (es un decir, claro). Lo primero, porque el Ayuntamiento ya tiene un Velázquez (el cuadro que lleva por título La imposición de la casulla a San Ildefonso, que ha estado expuesto hasta hace poco en el Real Alcázar), al que hasta ahora nadie le ha prestado la más mínima atención. Se trata de uno de los dos cuadros pintados por el maestro sevillano que se custodian en esta ciudad. El otro está en el Museo de Bellas Artes, se trata del Retrato de Cristóbal Suárez de Ribera, un cuadro de pequeñas dimensiones que se exhibe en una de las salas secundarias del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Y lo segundo, porque me parece una desfachatez que la administración pida más dinero para comprar un cuadro. Yo no sé si es una inversión buena, mala o regular, la verdad. Para decidir eso están los técnicos, que cuentan con un presupuesto público (o sea, que la cuestación popular ya se ha hecho) para que la administración desarrolle su política cultural. Si es buena compra, que se gasten el dinero del presupuesto público en ella; y si no, que no lo despilfarren.

Si lo del cuadro Santa Rufina no fuera fruto del esnobismo, se buscarían un mecenas que lo comprara y lo cediera a la ciudad. No sé, se me ocurre que tal vez algún empresario de los que han podido hacer negocio con los concursos públicos convocados por la administración podría dejarse caer aportando el dinero para la compra del lienzo, lo que además, tengo entendido, cuenta con ciertos beneficios fiscales.
 
El ejemplo de Torres Vela
En el post anterior, un lector asiduo de este blog y administrador de otro digno de seguirse con fruición, nos ofrecía el enlace a una conferencia pronunciada en enero de 2002 por Javier Torres Vela (ex consejero de Cultura de la Junta de Andalucía con Borbolla, ex presidente del Parlamento andaluz con Chaves, profesor de Estadística Aplicada a las Ciencias Sociales y de Sociología Política y candidato del PSOE a la Alcaldía de Granda en las últimas elecciones), en unas jornadas celebradas en Barcelona y que llevaba por título "Una propuesta de reforma del sistema electoral".

En ella, se refiere a una propuesta de reforma de la ley electoral impulsada por el propio PSOE que tendría una especial incidencia en las elecciones municipales. Y, entre otras cosas, plantea sutilezas como la elección directa del alcalde por los ciudadanos, la posibilidad de doble vuelta, la elección por separado de la asamblea o pleno y el alcalde, la limitación a dos de los mandatos... Y critica, entre otras cosas, "la poca transparencia de los pactos electorales, o mejor siempre post-electorales, que dejan a muchos electores con la sensación de que los partidos alcanzan acuerdos al margen de la voluntad de los electores".

Léanlo con detenimiento. No tiene desperdicio.
 
El ejemplo de Alemania
Pemítome recomendar el siguiente artículo del que fue profesor de José Luis Rodríguez Zapatero, el catedrático de Derecho Administrativo Francisco Sosa Wagner.

Se publicó días atrás en El Mundo. Lleva por título "Elección de alcaldes en Alemania. Sugerente experiencia"
 
Cínico
Pensé que iban a tardar más en explicarnos lo que habíamos votado. Pero no. Ya hay quien se ha preocupado por dejar bien claro que a los alcaldes lo eligen los concejales y no los ciudadanos. Y que da igual lo que haya votado la ciudadanía, que ahora les toca votar a ellos. Casi ná.

También han dicho ya que "la izquierda plural" (pónganle falta) ha ganado las elecciones, aunque los dos partidos que hacen plural esta izquierda hayan perdido, juntos y por separado, votos con respecto a 2003. Y que "todo lo demás" son "anécdotas".

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis está para eso, al fin y al cabo. No vamos a reprocharle a estas alturas de la película sus dotes de manipulador. Yo pienso que todo es más fácil. Los números están ahí (y si alguien no los sabe aún, que no creo, que lea más abajo). Ahora sólo hay dos opciones: o se deja que gobierne la lista más votada, o se buscan argumentos para justificar que la suma de dos minorías (vaya usted a saber, además, lo que pensarán los votantes; pero éstos ya no cuentan hasta dentro de cuatro años) desbanque a la opción por la que han apostado más ciudadanos.

Los pactos son perversos, en general, no sólo en Sevilla. Igual de perverso me parece lo de Camas, o lo de Écija, donde la lista más votada ha sido la del PSOE y donde la suma de distintas fuerzas minoritarias podría dejar a este partido en la oposición. ¿Es eso lo que quieren los ciudadanos?

Ahora bien, si los pactos son perveros, los argumentos para justificarlos resultan cínicos. Muy cínicos. Pero muy elocuentes de lo que realmente ha llevado a cada uno a dedicarse a la actividad política.
 
Perverso
No me gustan los resultados de estas elecciones. Más allá de que cada uno pueda tener sus preferencias, lo cierto es que los empates en política, como en el deporte, no suelen dejar satisfecho a nadie. Al que gana, porque no le garantizan gobernar. Y al que queda en segundo lugar, porque le obligan a mercadear con el poder, hasta quedar inhabilitado, a los ojos de la ética, como legítimo gobernante. Un concejal más al PSOE o al PP hubiera presentado un escenario mucho más apropiado para el fair play político.

Pero los números son los que son. Y los números dicen que Alfredo Sánchez Monteseirín volverá a ser (quién sabe si por cuatro años; yo apostaría a que no los termina) el alcalde de Sevilla. Y volverá a serlo, no porque así hayan querido los ciudadanos, como nos dirán, sino porque IU le cambiará sus apoyos a cambio de las migajas de la política, pervirtiendo el principio democrático de la voluntad de la mayoría.

Nunca he sido amigo de los pactos. En general, me parecen una perversión del sistema democrático. Lo explicaba unos pocos posts más abajo, cuando hacía referencia al sentido de mi voto. La mayoría democrática es la que manifiesta la ciudadanía, no la de los políticos, esos actores (y como tales, impostores) del proceso de selección de gobernantes.

En este caso, además, los números son muy elocuentes.

1. Es cierto que PSOE y PP están empatados a número de concejales en Sevilla, 15 cada uno, y sólo existe un árbitro, en este caso IU.

2. Pero también es incuestionable que la del PP es la lista más votada. Exactamente (según los datos provisionales facilitados por el Ministerio del Interior, con el 100 por 100 escrutado), ha obtenido 4.242 votos más que el PSOE. El PP ha obtenido el 41,84% de los votos emitidos y el PSOE, el 40,46%.

3. Además, la del PP es la única candidatura que sube en apoyos reales con respecto a las elecciones de 2003. En concreto, obtiene 9.381 votos más que entonces. El PA ha sufrido una debacle que pocos creían posible, hasta desaparecer. El PSOE, por su parte, pese a incrementar su porcentaje de votos del 38,6% de 2003 al 40,46% de este 27-M (gracias al descenso de la participación), ha perdido en total 6.424 votos con respecto a las anteriores elecciones municipales. IU, del mismo modo, también ha visto reducido sus apoyos en 4.671 votos con respecto a los obtenidos en 2003. Pero aun así, el PSOE incrementa en uno el número de sus concejales e IU mantiene los tres que tenía. Así, en conjunto, los partidos que conforman el gobierno municipal de Sevilla (que con toda probabilidad repetirá para los próximos cuatro años) han obtenido 11.095 votos menos que en 2003 y un concejal más.

Esta es la realidad. Podrán vendérnosla como quieran. Pero el PSOE, que gobernará con los restos de lo que un día fue una fuerza política que se mereció mi respeto y mi voto, no se merece mantener la Alcaldía. Ni los sevillanos merecen un alcalde que no han elegido.


PD. Perdón por la inusualmente excesiva longitud de este post. No se volverá a repetir.
 
Para seguir el escrutinio, minuto a minuto
 
Censura
No seré yo quien diga, como se ha afirmado con frecuencia, que Venezuela no es una democracia. No en vano, Hugo Chávez (que en 1992 encabezó un golpe de Estado militar fallido contra Carlos Andrés Pérez) accedió al poder tras imponerse en las elecciones de febrero de 1999, y en 2001 y 2007 revalidó su triunfo.

Pero las actitudes de este gobierno distan mucho de ser democráticas. La retirada de la licencia a la radio televisión de Caracas es sólo un ejemplo. Ataques a la libertad de expresión (y, al cabo, a la libertad en el sentido amplio de la hí van algunos casos:

Cierre de la RCTV

Los medios de la oposición

Disidencia

Informe de Reporteros Sin Fronteras sobre Venezuela
 
La tercera vía
Como cambiar, a estas alturas, la ley electoral española para introducir la modificación propuesta unos cuantos posts atrás sobre los escaños vacíos del voto en blanco sería impensable (a ver qué partido es el guapo que promueve una iniciativa que les restaría representación y, por tanto, poder, dinero, influencia, etc.), la sociedad civil podría plantearse una especie de tercera vía.

Ya no da tiempo, obviamente, para probarla en estas elecciones municipales. Pero de aquí a cuatro años se podría crear una agrupación de electores, un partido no-político o algo similar para concurrir a las elecciones, que prometiera a los ciudadanos no representarlos.

Sí, eso es, no representarlos. La idea de la campaña podría ser algo así como: "Si no quieres que te representen, ni que se gasten tu dinero en lo que ellos quieran, ni que decidan por ti, ni que hablen en tu nombre... porque no te sientes identificado con ninguno de ellos, no votes al PSOE, ni al PP, ni al PA ni a IU, ni a... Vótanos a nosotros, que prometemos no representarte".

Claro, en el ideario (por ponerle un nombre) de este partido no-político estaría la renuncia explicita a percibir dinero de los presupuestos públicos ya sea como remuneración personal o como asignación a un hipotético grupo salido de las elecciones. También renunciarían a tener asesores, despacho, móvil, secretaria, tarjetas de visita... Pero a lo que de verdad y de manera especial renunciarían, hasta con ostentación, sería a participar en plenos y comisiones de cualquier tipo.

Su objetivo sería sólo el de conseguir que hubiera escaños vacíos, los que fueren, que pudieran representar a los cientos, miles de ciudadanos descontentos con los actuales representantes públicos. Y, una vez vacíos, que los demás se las arreglen. Con o sin mayorías.
 
¿Y si el árbitro de la contienda fuera Crespo?
Parece que en todas las quinielas sólo cuentan cuatro. Bueno, es un decir, porque lo que se dice contar, sólo parecen contar los dos grandes, el PSOE y el PP. Seguramente, es porque sea cierto. Dicen las encuestas que el PA se descalabra, lo que dejaría en manos de IU decidir (también es un decir, pues la decisión, que implica elección, en este caso no existiría) a quién le da el bastón de la Alcaldía.

Pero, ¿y si hubiera empate? ¿Y si hubiera que tirar penaltis? ¿Y si, pongamos por caso, PSOE y PP obtuvieran ambos 14 concejales, y el PA e IU sólo 2 cada uno? ¿Suena descabellado?

Que conste que no tengo datos, que estos números no proceden de ninguna encuesta, que todo es pura elucubración. Pero, ¿y si saliera así? Haría falta un árbitro. He visto la lista que presenta Los Verdes, con Rafa Crespo a la cabeza. Es heterogénea hasta lo imposible. Pero aglutina a buena parte del movimiento asociativo de la ciudad. ¿Conseguirán acaparar votos como para sacar un concejal? ¿Qué pasaría entonces?
 
El Rocío
Ya están las carretas camino de Almonte. A nadie le ha importado que llueva o truene: la cita es ineludible. Contra viento y marea, truene o ventee, allí estarán todos los que tienen que estar. El barro dificultará el trayecto, qué duda cabe. Pero no lo impedirá.

A los partidos, sin embargo, sí que les preocupa el Rocío. Cualquier circunstancia podría tener un reflejo extraordinario en la participación en las elecciones. Este año, las solicitudes de votos por correo se han incrementado de manera considerable con respecto a otras citas electorales. ¿A quién beneficia eso?

En el PSOE andan preocupados. Si la coincidencia de la jornada electoral con la romería les podía restar votos en la misma proporción que al PP (¿el Rocío es de izquierdas o de derechas?), con lo que no contaban era con el incremento del voto por correo.

El PSOE es una máquina a la hora de movilizar a su gente... Pero su electorado no vota por correo. O, al menos, hasta ahora no ha sido así.
 
El sentido de mi voto
Aviso a navegantes. Que nadie interprete lo que yo quiero manifestar con mi voto. Con mi voto, únicamente, señalo a quien quiero que gobierne. No si quiero que gobierne otro en virtud de no sé qué pacto, o si en verdad lo que quiero es que no gobierne determinado candidato. No. Con mi voto sólo digo quién quiero que gobierne. Nada más.

Aun así vendrán luego ellos a explicarnos a nosotros (a los que habremos votado) qué es lo que pretendíamos depositando nuestros votos en las urnas. Por si acaso, yo lo digo de antemano: que no quiero que vengan a decirme que en verdad el electorado sevillano ha apostado por que no gobierne la derecha (o la izquierda), o que se ha pronunciado a favor de un pacto de progreso (o liberal), ni nada de eso.

¿Queda claro? Pues eso. Que un voto es un voto y la suma de aquéllos determina qué opción tiene más respaldo y cuál menos. En ningún caso los votos determinan quién no quieren los ciudadanos que gobierne. Listos, que sois unos listos...
 
¿Qué es ser de izquierdas o de derechas en una ciudad?
- ¿Pretender que las calles estén limpias y silenciosas a la hora del descanso es de derechas?

- ¿Repartir subvenciones entre las asociaciones de vecinos para que organicen verbenas es de izquierdas?

- ¿Las actuaciones policiales son de derechas?

- ¿Borrar del mapa un asentamiento chabolista con dinero contante y sonante para que una constructora levante pisos es de izquierdas?

- ¿Denunciar el despilfarro en viajes del alcalde y los concejales es de derechas?

- ¿Alojarse en un viaje promocional en el hotel María Cristina de San Sebastián, cueste lo que cueste, es de izquierdas?

- ¿Comer a diario en restaurantes con cargo al erario público es de derechas?

- ¿Construir un tranvía como el de Sevilla, cuyo millonario coste ni se intuye aún, para disimular que el metro nunca llegará al centro de la ciudad es de izquierdas?

- ¿Celebrar los triunfos futbolísticos es de derechas?

- ¿El asociacionismo es de izquierdas?

- ¿Falsear documentos, tales como facturas, por ejemplo, para justificar subvenciones, es de derechas?

- ¿Plantear la construcción de un campo de golf en Tablada es de izquierdas?

- ¿Recalificar es de derechas?

- ¿Manifestarse contra el Gobierno es de izquierdas?

- ¿Hacerse rico en política es de derechas?
 
Izquierda y derecha
Acabo de mantener una animada discusión sobre la pervivencia, hoy, de los estereotipos ideológicos creados en el siglo XIX. Y la conclusión a la que llego es que en este mundo globalizado ya no existen derechas ni izquierdas.

Los políticos hoy se dividen entre los políticos honestos y los políticos deshonestos. A los que gobiernan ya los conocemos; los que no, aún están por descubrir.
 
Pantomima
¿Ven como tenía razón con lo de los escaños vacíos? No sé de quién es mayor el desinterés, si del ciudadano, contribuyente harto que que lo mangoneen, que decide el domingo de elecciones quedarse en su casa y no ir a votar, o si del cargo electo (que cobra de lo que paga el contribuyente) que se permite la chulería de ausentarse del pleno para no tener que escuchar lo que la oposición le dice, y regresa sólo a la hora de votar para imponer, de esta forma, el rodillo de una mayoría construida sólo para sustentar un chiringuito.

La pantomima ecenificada esta mañana en Sevilla vuelve a poner de manifiesto el bajo, bajísimo (en el sentido más amplio de la palabra) nivel de la política local que se practica en la ciudad y la falta de respeto de los políticos, no ya hacia el resto de la corporación, sino al conjunto de los ciudadanos.

Eso, sin entrar en el fondo del asunto ni el contenido de las intervenciones, que mejor lo dejamos para mañana.
 
Escaños vacíos
¿Y si el voto en blanco tuviera escaños? ¿Y si los asientos vacíos en un parlamento, sea éste local, autómico, nacional o de cualquier otro tipo, cumplieran el papel de representar a los ciudadanos que no se sienten representados por ninguna de las formaciones concurrentes a unas elecciones?

Nos han vendido muchas veces la moto de que el voto en blanco representa el descontento de los electores con la clase política, mientras que la abstención lo que denota es desinterés. Tal vez. No lo sé. Pero la consecuencia de una posición y otra respecto a unos comicios se traduce, en la práctica, en el mismo resultado: no pasa nada.

No creo que la opción belga, donde el voto es obligatorio, sea la opción acertada. Yo arriesgaría más, mucho más, y le daría al voto en blanco el mismo valor que a los votos a partidos políticos. Tal y como establece en estos momentos la ley electoral española, la aplicación de la conocida como Ley D'Hont sólo toma en consideración los votos a partidos a la hora de establecer los cocientes que, en cada circunscripción, se convertirán en escaños. ¿Por qué no se contabiliza el voto en blanco como una opción política más? Al fin y al cabo, eso es lo que es.

Podríamos tener parlamentos de 33 escaños (por ejemplo, el Ayuntamiento de Sevilla) y, qué se yo, sólo 30 concejales. Los otros tres asientos vacíos serían los que representaran a los electores descontentos (los desinteresados seguirían sin ir a votar).

Aparte del ahorro que llevaría parejo (sueldo de concejales, asesores, teléfonos móviles, dietas, gastos protocolarios, coche oficial... que no habría que pagar), obligaría al conjunto de la corporación a dialogar hasta alcanzar acuerdos sobre determinadas cuestiones que ahora se deciden sin debate por la imposición de la mayoría absoluta o absolutista del gobierno de turno. Además, que hubiera escaños vacíos no debería modificar la exgencia de mayorías cualificadas para la adopción de determinados acuerdos.

Piénsenlo. Yo lo tengo muy claro.

.......................................................
PD. Felicidades, sevillistas
 
¿Y ahora, qué?
Me voy a Glasgow. Y lo que siento es perderme el episodio de este miércoles del culebrón de las facturas...

Hasta la vuelta.
 
En campaña (X)
Las aceras de Triana han amanecido en los últimos días con el acceso a minusválidos construido. Ése que los vecinos y determinadas entidades llevaban años reclamando. Incluso en República Argentina, la recientemente reestrenada acera tras la finalización de las obras del metro en esta avenido, ha sido en varios puntos levantada de nuevo para construir estas rampas.

Por cierto, los accesos de Triana, en algunos casos, se han construido para que los minusválidos puedan subir a aceras que siguen estando impracticables.
 
En campaña (IX)
Pues yo sí me lo creo. ¿Por qué no, conociendo al personal como lo conocemos y con los antecedentes que existen? Yo sí me creo que roben y que lo hagan a manos llenas. Buena parte de la clase política (fundamentalmente, la que gobierna, que por algo es la que se encarga de administrar, ésta para ti, ésta para mí, el dinero público) está corrompida. Así lo digo por que así lo creo. Vale que una pequeña parte de esta clase política gobernante y corrupta esté convencida de que robar para el partido no sea exactamente robar. La ignorancia no tiene límites. Pero que ellos piensen de esta forma no cambia el hecho de que robar es, siempre y en cualquier circunstancia, robar.

Lo que yo no entiendo es que, a estas alturas, la mangancia siga quedando por escrito, en un fax ni más ni menos, que uno no sabe nunca quién está al otro lado para recogerlo. En todo caso, se explicaría por el clima de impunidad hacia la corrupción que existe, y que desde los poderes públicos se promueve. Yo robo, tú robas, él roba, nosotros robamos, vosotros robáis, ellos roban... No pasa nada, chiquillo, si no te lo llevas tú se lo va a llevar otro.

En cualquier caso, menos mal que aún quedan aficionados, porque así al menos queda abierto un camino a la esperanza de que algún día pueda esa corrupción quedarse relegada a una cuestión testimonial, ya que pensar en que desaparezca es una entelequia.

Si la política es una actividad vocacional, ¿cómo es que algunos políticos salen con un capital a sus espaldas de padre y muy señor mío cuando dejan esta actividad? A ver si se enteran de que la vocación política es para mejorar la vida a los ciudadanos en su conjunto (aquello del bien general, ¿se acuerdan?), no la de cada uno. No conozco a nadie (salvo, queda claro, a muchos politicos), a los que sus actividades vocacionales no le cuesten el dinero. ¿Que te gusta viajer? Tú te pagas los viajes. ¿Qué te gusta el fútbol? Tú te pagas tus entradas... En política, no. Uno se dedica a la política, dice que por el bien común, y lo común es que salga bien parado. Muy bien parado. Sospechosamente bien parado. Sin saber hacer la "o" con un canuto, en muchos casos, pero con un patrimonio que ya quisieran para ellos muchos curritos.

Ya está bien, joder, que tuvo que dimitir la directiva de la federación de vecinos cuando se les cogió con las manos en la masa de las subvenciones públicas. Que tuvo que dimitir el marido de la presidenta, asesor del alcalde, primero, y del presidente de la Diputación, después, al conocerse sus tejemanejes. Que tuvo que dimitir el concejal más tonto (por que fue él quien tuvo que pagar los platos rotos), cuando ya no hubo forma de mantener la mentira oficial de que las obras pagadas con las facturas falsas de la Macarena se habían hecho. Que tuvo que dimitir el director de área que amañaba los pagos...

Y eso, que aquí no dimite nadie... Ni nadie tiene la vergüenza suficiente como para pegar un golpe en la mesa de las direcciones de los partidos y, con la mayor firmeza posible, poner de patitas en la calle a los chorizos. Quien consiente la corrupción es tan corrupto como el que más.
 
El dragón se muere
Unos amigos de Alcalá me envían esta foto, que dice mucho de lo que allí ocurre. El Ayuntamiento promueve la construcción de un sofisticado y colorista puente que simula ser un dragón esnob que defiende el castillo (?), pero la administración sigue sin hacer lo suficiente por recuperarlo.



Sobran los comentarios. Podríamos jugar a decir que el dragón se morirá en las contaminadas aguas del Guadaíra. Pero lo que de verdad se muere es el río. Una pena.
 
En campaña (VIII)
Vaya si tenía morbo el debate de anoche en Localia. Sí que el candidato del PP, Juan Ignacio Zoido, iba bien preparado para este nuevo envite. Tanto que el alcalde y candidato del PSOE a seguir siéndolo, Alfredo Sánchez Monteseirín, en seguida perdió los papeles. Vaya, quiero decir que nada más empezar, el guión que traía preparado (el ataque por el boicot del PP a los medios de comunicación de Prisa y demás...) se le fue a hacer puñetas.

Zoido, sin embargo, fue midiendo los tiempos y conforme notaba que el alcalde empezaba a recuperarse de una andanada, ya estaba lanzándole otra. Primero que si el fax enviado (supuestamente, claro) desde el grupo del PSOE a la federación de vecinos; luego que si la portada de El País reconociendo el incremento de policías durante su mandato como delegado del Gobierno en Andalucía, luego que si las cifras que manejaba el alcalde sobre viviendas públicas en la ciudad no eran ciertas y que si sólo se habían entregado algo más de dos mil durante su mandato...



Monteseirín volvió a hablar de modelo de ciudad, de desarrollo urbanístico y económico, de urbanismo social, de Tablada verde y pública, de planificación, de avanzar, de esfuerzo inversor, de solucionar las necesidades de los ciudadanos... Y volvió a aburrir con su discurso vacío y manido.

Zoido no es que encandilara, la verdad. Pero fue más al grano y habló de policías locales pateando las calles, de limpieza y de jardines, y, sobre todo, consiguió infundir algo de emoción a la campaña, con su inesperada denuncia sobre las supuestas facturas falsas y su bien preparado guión.
 
En campaña (VII)
Estalló la bomba de la campaña electoral. Para que luego digan algunos, con una cerveza en la mano, que "ese tema" no les preocupa, por que se trata de "un asunto amortizado".

Habrá que estar atento a los acontecimientos.
 
En campaña (VI)
Programa, programa, programa... ¿Qué fue de aquello? De tanto insistir en la machacona obsesión del califa Anguita, lo que empezó siendo un principio ideológicamente intachable y políticamente incuestionable, se ha terminado convirtiendo en una más de las miles de frases hechas y vacías que llenan los programas electorales y los anuncios de los partidos políticos.

IU insiste en su programa, programa, programa, y el candidato Antonio Rodrigo Torrijos advierte muy seriamente (cómo él siempre hace, por otro lado), que no admitirá ni una sola paletada de cemento en Tablada. Me parece muy bien. Pero habrá que recordarle a IU que en estos cuatro años de mandato ha tenido que mirar para otro lado en más de una y más de dos ocasiones para evitar tener que dar explicaciones. "¡Ah, como yo no lo sabía, como a mí no me han preguntado...!".

Me gustaría saber qué cosas puso sobre la mesa de negociación IU cuando hace cuatro años entró en el gobierno de la ciudad para llevarle el maletín al alcalde socialista. Aparte del tema del personal de confianza que tendría derecho a contratar IU en pago por sus tres votos en la investidura, y de migajas como el carril bici y el presupuesto participativo, ¿qué cosas se han cumplido de aquel "acuerdo programático"?

Porque lo de la oposición férrea al urbanismo especulativo, por ejemplo, que con tanta fuerza defendía IU, poco tiene que ver con el desalojo del asentamiento chabolista de los Bermejales o las dobles recalificaciones de Abengoa y Cruzcampo (en la que , por cierto, también el Ayuntamiento de Sevilla le dio el visto bueno a la reducción de plantilla que conllevaba el traslado), realizadas en el marco de la revisión del PGOU.

Ojalá en esta ocasión, sean quienes sean los partidos que conformen gobierno (afortunadamente, las mayorías absolutas se antojan imposibles en Sevilla en estos momentos), el pacto sobre el que se sustente la coalición se realice sobre un planteamiento programático de verdad. Incluso me atrevo a hacer una propuesta de programa: el que esboza mi amigo y maestro Javier Rubio en su "Ciudad inevitable" de hoy lunes.
 
En campaña (V)
Mi cuñado me preguntó hace unos días que si por el PP también se presentaba este año en las elecciones municipales "ese Raynaud".

Con frecuencia, con mucha frecuencia, con más de la deseada, los periodistas y los políticos manejamos una información que nos hace sentirnos muy conocedores de la realidad, cuando en verdad sólo nos aleja de ella.

A mi cuñado lo saqué de la duda. Y él a mí, también.
 
En campaña (IV)
Yo no me atrevo ni a valorarlo. En mi opinión es, cuando menos, temeraria la afirmación. A Agustín Villar se le ha subido a la cabeza lo de ser el candidato más beligerante. Y desde luego, no se ha cortado un pelo al afirmar que “existen sospechas de que Al Qaeda esté detrás de la Mezquita de Bermejales”.

El comunicado dice literalmente lo siguiente: "Los andalucistas, como andaluces, somos gente de paz, un pueblo que ha recibido con los brazos abiertos a otros pueblos y culturas. Por eso lo que realmente necesita la comunidad islámica de Sevilla es un templo adecuado a lo que representan, y lo que no necesita es una mezquita financiada por el fundamentalismo islámico, y con sospechas de que esté financiado por Al Qaeda, porque yo sé que el Islam es una religión de paz que no tiene nada que ver con la barbarie y el terrorismo de una minoría enloquecida, a la que la misma Rosa Aguilar (alcaldesa de Córdoba y de IU) no les ha autorizado la mezquita que ahora van a hacer en los Bermejales. Comprendo la indignación de los vecinos y vecinas de Los Bermejales".

Yo ni pongo ni quito nada a las palabras del andalucista. Él sabrá lo que dice y por qué lo dice.
 
En campaña (III)
Mucho se ha escrito, desde que se convocaran las elecciones municipales del próximo 27-M, sobre la coincidencia de la jornada electoral con la romería del Rocío. Sobre si va a tener más o menos incidencia en el ya de por sí devaluado índice de participación en los comicios. Sobre a quién puede afectar más y a quién menos la influencia que, sobre la participación en las elecciones, tenga esta coincidencia.

Pura palabrería. En el fondo, a nadie le importa.

El debate es falso. No existe. Está claro que una romería como la del Rocío es capaz de movilizar a una legión. La convocatoria de unas elecciones no motivan ya a nadie. Y los políticos, algunos políticos, muchos políticos, la mayoría... tenderá a echarle la culpa de la apatía a los desmovilizados ciudadanos. Sin embargo, ¿que paraisos promete, a estas alturas, la política?

En las inmediaciones del estadio Ramón Sánchez Pizjuán hay colas interminables de gente dispuesta a gastarse lo que no tienen en viajar hasta Glasgow a ver un partido de fútbol. Gente que va a pagar 1.000 euros por un día, que se va a entrampar para sacar un billete de avión cuando hace años que no llega a final de mes. Gente que hará malabarismos para disponer de un día libre, un miércoles, en su trabajo. Gente a la que un intrascendente partido de fútbol es capaz de movilizar.

La política, los políticos no movilizan a nadie. El fútbol, la religión ofrecen algo intangible que la política no es capaz de ofrecer. Dios nos promete la vida eterna y lo aceptamos. Kanouté nos promete la gloria y la cogemos. Y ¿qué es eso? Nada. Los partidos nos prometen un metro... y ya no les creemos.

La gente regresará de Almonte, o de Glasgow, y algo habrá cambiado en su vida. Aunque no se vea, aunque sólo se sienta, aunque no sea visible más que a los ojos del que está dispuesto a creer. Y les habrá merecido la pena el esfuerzo, el cansancio, el viaje... ¿Pero les merece la pena ir a votar?



Yo iré a votar. Siempre he ido. Pero regresaré a casa sin sentir nada especial. Depositaré mi voto en la urna como pago mi contribución en la ventanilla del banco, como me lavo los dientes después de comer o apago la tele antes de acostarme. Sin la más mínima emoción. Sabiendo, además, o presintiendo, que nada habrá cambiado al día siguiente.
 
En campaña (II)
Proponer un catamarán o similar, como ha hecho el PP, como sistema de transporte público de carácter fluvial en Sevilla es como hacer un tranvía que va de ningún lado a ninguna parte, como han hecho los socialistas. Otra cosa es que pudiera tener, el catamarán no el tranvía, un uso turístico, para lo que, en cualquier caso, ya existen empresas que ofrecen un servicio similar al que pudiera ofrecer este catamarán.

La propuesta denota cierta obsesión por las frases hechas y vacías de contenido. Puedo imaginarme una reunión de campaña de la comisión redactora del programa electoral. Seguro que alguien ha planteado algo así como la necesidad de incluir en aquel iniciativas encaminadas a convertir el río Guadalquivir en eje vertebrador de la ciudad. Toma ya. Como en el Estatuto de Autonomía aprobado por uno de cada tres andaluces censados, que todavía andan algunos tratando de ponerse de acuerdo sobre qué es eso que vertebra el Guadalquivir, qué significa eso de que el río grande vertebra Andalucía y cómo que vertebra sólo a Andalucía.

Lo dicho. Que mucho catamarán del Alamillo a la Torre del Oro y mucho tranvía del Prado a la Plaza Nueva, pero todavía no he escuchado ni una propuesta interesante por novedosa (a alguno aún se le ocurrirá prometer una playa en San Jerónimo), por realizable y por sensata. Seguimos en el mismo punto.
 
En campaña (I)
He visto al alcalde de Sevilla asomarse a las cabinas telefónicas para prometer que hará más cosas. No dice qué, pero sí muestra su disposición a hacer "más", sea lo que sea.

Echando atrás la vista, lo cierto y verdad es que este gobierno ha hecho muchas cosas en todo este tiempo. Algunas hasta buenas. Pero no ha sido ésa la pega que se le puede poner.

El problema ha sido lo caro que nos ha salido todo lo que ha hecho. Dejemos a un lado el metro (con sus mil y un reformados), que es competencia en su mayor parte de la administración autonómica, aunque el dinero público, al fin y al cabo, sale de los mismos bolsillos... Pero ahí tenemos el tranvía (que no se sabe cuándo empezará a funcionar), el carril bici, la "política social", la "política turística", la "política de personal"... En fin, que nos ha salido por un pico.

Por eso, cuando veo a Monteseirín asomado a las cabinas telefónicas prometiendo que "hará más", tiemblo, me echo la mano a la cartera y me lo imagino llamando desde la cabina de teléfono a todos los ciudadanos, pidiéndoles el voto y, al mismo tiempo, unas moneditas para seguir llamando por teléfono sin parar de aquí al próximo 27-M.
 
El espíritu de Eindhoven
¿Y si al final es cierto? ¿Y si no es un sueño, ni una racha de fortuna, ni flor de un día? ¿Y si el Sevilla es de verdad, como dicen las estadísticas del IFFHS, el mejor equipo del mundo?



El fútbol no da la felicidad. Pero, en ocasiones, produce sensaciones que le hacen a uno creer que es feliz. ¿Por qué no íbamos a disfrutarlo?



¡Felicidades, sevillistas! Nos vemos en Glasgow.
 
Blogueros
Mi experiencia en la blogsfera es limitada. Pero aun así quiero dar la bienvenida a este espacio de libertad a otro periodista sevillano, Miguel Andréu, que se ha decidido a dar el salto a este formato, tan desconocido como lleno de posibilidades.

Su blog, de nombre Visto y oido, todo un lujo.
 
Metro
A propósito de nada... Esto sí es una red de metro...



Es el de Londres. Entró en funcionamiento el 10 de enero de 1863, cuando la capital británica contaba con una población de algo menos de 3 millones de habitantes. También el metro de Londres atraviesa un río bajo su cauce, el Támesis, por el que hace un año llegó hasta la ciudad inglesa una ballena.
 
Verborrea
En Sevilla, como no hay metro que inaugurar, la noticia está en la vuelta a la normalidad, después de tres años, del Parque de María Luisa. Es decir, terminadas las obras que obligaron a desviar el tráfico por el interior de los jardines... ha sido posible retornar a la situación anterior.

El candidato de IU, Antonio Rodrígo Torrijos, cuya verborrea (verbocidad -abundancia de palabras en la elocución- excesiva, según la RAE) no conoce límites, se ha apresurado a explicar a quien le quiera oír, que el cierre al tráfico rodado del parque obedece al "compromiso de IU con la naturaleza".



Nos han vendido motos, joder, pero hay que tener poca vergüenza (vergüenza política, ojo, como diría el señor Rodrigo Torrijos) para pretender convertir el retorno a la normalidad en el cumplimiento del "compromiso de IU con la naturaleza". Sobre todo, si se tienen en cuenta los antecedentes que existen en esta ciudad con respecto a los árboles desaparecidos en el combate de las obras. Y no me refiero sólo a los naranjos de la Plaza Nueva. ¿Dónde están las palmeras que había antes en la avenida de la República Argentina y que ya no están? Por ejemplo...

Ante manifestaciones de este tipo, lo que cabe preguntarse es ¿dónde está el compromiso de los representantes públicos con la vergüenza?