Vulgaridad
¿Qué quieren que les diga? No había tenido ocasión de acercarme a la vieja aunque renovada Plaza Nueva hasta hace unos días. Había leído y oído que el resultado era hermoso... Pues a mí no me gusta, oiga. Me parece vulgar, incluso feo, lo siento. No digo malo ni barato, que eso sé que no, sobre todo teniendo en cuenta quién lo ha hecho. Pero gustarme, no me gusta. Las losas de granito están cortadas de aquella manera, forman en el suelo composiciones absolutamente irregulares... Que no, que no, que no me gusta, se pongan como se pongan. En fin, ya no tiene remedio.
Pepón
Subió al escenario, agradeció las amables palabras dirigidas hacia su persona por el maestro de ceremonias, felicitó las fiestas a los presentes y manifestó en voz alta un deseo para el año que se avecina: Que el 2007, dijo, devuelva la dignidad a la profesión, que falta le hace.
Fue en la copa de Navidad del PP. José Luis Jurado lleva más años en el Ayuntamiento que el concejal más veterano y más, también, que cualquier otro periodista de los que hacemos información municipal con más o menos asiduidad. Pepón es un galáctico. Es de otra galaxia, de la de los periodistas de raza, de los que no se conforman con las palabras medidas de las declaraciones de los políticos, de los que tienen memoria... y eso desarma a quien se encuentra al otro lado de la trinchera.
Nunca le he oído a Pepón una palabra más alta que otra. Nunca le he visto perder la sonrisa, ni siquiera en los momentos más duros. Siempre amable. Siempre dispuesto a explicar (al periodista o al político de turno, llegado el caso) los vericuetos de la realidad municipal, que para eso la conoce mejor que nadie. La veteranía es un grado. Y la dignidad su tarjeta de presentación.
Fue en la copa de Navidad del PP. José Luis Jurado lleva más años en el Ayuntamiento que el concejal más veterano y más, también, que cualquier otro periodista de los que hacemos información municipal con más o menos asiduidad. Pepón es un galáctico. Es de otra galaxia, de la de los periodistas de raza, de los que no se conforman con las palabras medidas de las declaraciones de los políticos, de los que tienen memoria... y eso desarma a quien se encuentra al otro lado de la trinchera.
Nunca le he oído a Pepón una palabra más alta que otra. Nunca le he visto perder la sonrisa, ni siquiera en los momentos más duros. Siempre amable. Siempre dispuesto a explicar (al periodista o al político de turno, llegado el caso) los vericuetos de la realidad municipal, que para eso la conoce mejor que nadie. La veteranía es un grado. Y la dignidad su tarjeta de presentación.





