logotipo

img_google
DIARIO DE UN TREINTANERO
¿SERÁ POSIBLE SOBREVIVIR CON UN POCO DE DIGNIDAD?
Acerca de
Creo que, a estas alturas, solo hay dos opciones: o quemarse a lo Bonzo o tratar de seguir adelante

Sindicación
 
Echando de menos
Estuve hablando con la Chica del Este, que manifestaba su ansiedad sexual por uno de sus últimos ligues. Sin embargo, me habló de un texto muy gracioso que le estaba escribiendo a un amigo, como una broma. Y yo pensé que, aunque le gustara físicamente su ligue, no motivaba su cabeza como lo hacía su amigo.
Entonces pensé en el oferente cuerpito de la Señorita C; hay días en que a pesar del calor entre las sábanas se siente uno frío.
Entonces decidí hacerle un comic a la Chica del Este contando sus cuitas amorosas. Y mientras lo hacía empecé a sentir (mentira, hace mucho que lo siento) nostalgia de cuando yo hacía estas cosas para la mujer antes conocida como Ella. Y eché de menos cuando le escribía mensajes de correo electrónico, todos los días al menos uno, y todos tenían imágenes bonitas y versos evocadores. Eché de menos todo el tiempo que detalladamente empleaba en su confección. Y volví a echar de menos cuando cocinaba para ella, durante horas sin ninguna pereza y cuando me decía que estaba rico yo pensaba (y a veces decía) la frase de Tita de La Garza "es que lo hice con mucho amor".
Y volví a echar de menos cuando le acariciaba el pelo, o le daba un masaje en los pies mientras le decía cosas bonitas. Cuando yo no tenía ninguna limitación ni física ni intelectual para auxiliar a su hija o a ella en lo que necesitaran. Y ahora todo me agobia.
Y volví a echar de menos cuando toda mi vida estaba dedicada a la persona a la que amaba.
Y, al fin, decidí reconocer que hace años que no echo de menos a la mujer antes conocida como Ella. Hace años que echo de menos lo que yo hacía por ella.
Echo de menos, simplemente, quien yo era y parece que nunca volveré a ser.