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DIARIO DE UN TREINTANERO
¿SERÁ POSIBLE SOBREVIVIR CON UN POCO DE DIGNIDAD?
Acerca de
Creo que, a estas alturas, solo hay dos opciones: o quemarse a lo Bonzo o tratar de seguir adelante

Sindicación
 
Preguntas
Circula un virus por ahí que obliga a contestar a una serie de preguntas acerca de las costumbres y apetencias blogueras. Yo soy inmune a ese virus porque, normalmente, me surgen más preguntas que respuestas. Y seguramente este post provocará pocos comentarios pero yo no me olvido de esta gente:

¿Por qué la opositora Lucelle no ha actualizado el sistema de seguridad del blog, lo que impide que le hagamos comentarios?
¿Por cierto, han quitado el procedimiento para hacerlo de la página de blogs.ya.com?

¿Por qué Lucía cumplió un año como Superpeki y no se supo más de ella?

¿Le pasará lo mismo a Atenea que a la opositora?

¿Qué significa el "cerrado" del 6 de junio de Meg? ¿Es definitivo o lleva mes y medio de vacaciones?

¿Y será definitivo también el cierre de SuiGeneris o le picará el gusanillo y aparecerá con otro proyecto?

¿Además de no dejarle salir de Chile, a Manderlines ya no le permiten escribir en su blog?

¿Qué pasó tras la discusión del 11 de julio de Wonderwoman con su chico?

¿Por qué Patomas lleva tres meses durmiendo con Freud y Jung?

¿Por qué Relinda ha desaparecido de la red?

Un abrazo para todos

 
Cómo no pensar ni una sola vez en ocho días en lo que, hasta ahora, no podía evitar hacerlo a cada momento, y todo ello sin darme ni cuenta
El procedimiento es sencillo. Pido unas breves vacaciones y, en vez de tirarme a la bartola en la playa, dándole vueltas al coco, me apunto a un curso. Este debe ser de un tema completamente diferente a lo que habitualmente hago y que, además, plantee algún reto intelectual. Si el curso se desarrolla en un país extranjero aunque cercano y en mi ciudad favorita, mejor que mejor. Otros factores pueden contribuir a hacer la jornada más placentera: si uno se decide por la temática adecuada (evitar, por ejemplo, ingenierías o automoción) el número de mujeres por cada hombre en el alumnado puede superar la decena. Y bueno, se agitan todos los ingredientes y ¡ya está!
Creo que por fin he superado una etapa y mi blog ha ganado la guerra de los pronombres personales femeninos.

Y tengo unas ganas de volver a esa ciudad...