En la cresta de la ola...
Oye, ¿no llegas tarde?
(Mi padre abre la puerta de mi cuarto despertándome de un sueño que todavía recuerdo con bastante precisión).
De un estado aletargado a un estado alarmado. Bastan unas pocas décimas de segundos, las suficientes como para mirar el reloj del móvil y ver que son las 6:20. ¡Ostias! ¿Y por qué no ha sonado el despertador? ¿Lo deshabilitaría ayer medio amodorrado? Siempre es uno de mis miedos cuando apago la alarma... No, está deshabilitado, ¿entonces por qué no ha sonado?...
.......................................................................................
Coño, ¡que es martes!
Los lunes y los martes entro a segunda. Mi padre se había confundido también él. Me tengo que levantar a las 6:55, no me quedan 10 minutos para vestirme, lavarme, desayunar, peinarme y no sé qué más batiburrillos más revueltos en ese tiempo. Ya no puedo dormir y encima no recupero el sueño que había perdido, pero al menos estoy aliviado...
Estos dos días he cambiado la forma de peinarme (interesante, estaréis pensando seguramente...) y digamos que me dejo una especie de cresta. El caso es que puede parecer que me lo he cortado (me lo han dicho), pero a quienes no se les escapa el detalle es a los alumnos. Algunos (bueno, sobre todo algunas, y además los más pequeños) no se contentan si no te hacen algún comentario. "Te queda bien, te queda mal" no les vale. Tienen que decir: qué sexy , para que te pongas colorado, por ejemplo.
¿Vosotros le decíais eso a vuestros profesores? A mí es que ni se me pasaría por la cabeza... (aunque bueno, no le iba a decir eso a la Topisto, la profesora que conducía un ford verde pistacho fosforito, con tal mote por parecerse, pero en una ampliación de fealdad, a la secretaria de Luz de Luna o de Remington Steele, no recuerdo; o a la de Filosofía, que cada vez que preguntaba a alguien había hasta 4 ó 5 alumnos preguntando: ¿es a mí?, porque su vista extraviada no te permitía deducirlo con claridad...).
Y para rematar, al acabar me han enseñado dos niñas de 1º C la foto que le sacaron al pene de un mono cuando fueron al zoo, después de contarme con todo lujo de detalles cómo se había pajeado el gracioso mono... Menos mal que en la foto parecía eso una nariz... Angelitos con 12 años... Y yo hablándoles del gorila que se estampó contra el cristal cuando yo fui al zoo con mis compis de insti o del mono que salió en la tele y que era un adicto al tabaco...
(Mi padre abre la puerta de mi cuarto despertándome de un sueño que todavía recuerdo con bastante precisión).
De un estado aletargado a un estado alarmado. Bastan unas pocas décimas de segundos, las suficientes como para mirar el reloj del móvil y ver que son las 6:20. ¡Ostias! ¿Y por qué no ha sonado el despertador? ¿Lo deshabilitaría ayer medio amodorrado? Siempre es uno de mis miedos cuando apago la alarma... No, está deshabilitado, ¿entonces por qué no ha sonado?...
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Coño, ¡que es martes!
Los lunes y los martes entro a segunda. Mi padre se había confundido también él. Me tengo que levantar a las 6:55, no me quedan 10 minutos para vestirme, lavarme, desayunar, peinarme y no sé qué más batiburrillos más revueltos en ese tiempo. Ya no puedo dormir y encima no recupero el sueño que había perdido, pero al menos estoy aliviado...
Estos dos días he cambiado la forma de peinarme (interesante, estaréis pensando seguramente...) y digamos que me dejo una especie de cresta. El caso es que puede parecer que me lo he cortado (me lo han dicho), pero a quienes no se les escapa el detalle es a los alumnos. Algunos (bueno, sobre todo algunas, y además los más pequeños) no se contentan si no te hacen algún comentario. "Te queda bien, te queda mal" no les vale. Tienen que decir: qué sexy , para que te pongas colorado, por ejemplo.
¿Vosotros le decíais eso a vuestros profesores? A mí es que ni se me pasaría por la cabeza... (aunque bueno, no le iba a decir eso a la Topisto, la profesora que conducía un ford verde pistacho fosforito, con tal mote por parecerse, pero en una ampliación de fealdad, a la secretaria de Luz de Luna o de Remington Steele, no recuerdo; o a la de Filosofía, que cada vez que preguntaba a alguien había hasta 4 ó 5 alumnos preguntando: ¿es a mí?, porque su vista extraviada no te permitía deducirlo con claridad...).
Y para rematar, al acabar me han enseñado dos niñas de 1º C la foto que le sacaron al pene de un mono cuando fueron al zoo, después de contarme con todo lujo de detalles cómo se había pajeado el gracioso mono... Menos mal que en la foto parecía eso una nariz... Angelitos con 12 años... Y yo hablándoles del gorila que se estampó contra el cristal cuando yo fui al zoo con mis compis de insti o del mono que salió en la tele y que era un adicto al tabaco...
Lunes a contrapié...
Si es que hay días, y más si ese día se llama lunes y se apellida nublado, que no deberías levantarte de la cama, y menos cuando te ha costado, no sabes por qué -te acostaste temprano y dormiste de un tirón-, un montón levantarte y deducir con espanto que la alarma del móvil no te está jugando una broma pesada.
Por eso racaneas los cinco minutos antes de ponerte en marcha con más desesperación que nunca y por eso tus movimientos parecen filmados a cámara lenta: caaaalcetiiiiiiiiiiiiines, paaaaaaaantalooooooones, caaaaaaaaamiseeeeeeeeta... Y encima ni estamos en invierno, que suele costarte más levantarte...
Al fin te pones en marcha y todo se inscribe en la rutina de todos los días y bueno, ni siquiera piensas que estás en un lunes, sino que es un día más. Caminata al metro, transcurso en la línea 6 sin incidencias (los largos parones en cada estación no se contabilizan ya como incidencias) y transbordo al tren.
En la megafonía de la estación comentan algo, pero suele pasar que llega un tren o que se oye tan distorsionado que casi siempre no te acabas enterando de lo que anuncian. Pasadas un par de estaciones, repiten el anuncio dentro del tren: por rotura de una tubería en Móstoles, el servicio sólo llega hasta José de Valdeacederas y para pillar metro hay que bajarse en Cuatro Vientos.
Como sigues medio dormido, piensas en un principio que tendrás que bajarte y esperar otro tren. Luego ya caes que con el siguiente tren pasará lo mismo... Vaya, que estás jodido, no llegas a 2ª hora como deberías ni de coña, por muy bien que te vaya el metro.
Pero claro, el metro tampoco llega a Móstoles, tienes que pararte en la Universidad Juan Carlos I y localizar un autobús que te lleve a Móstoles y que de allí puedas ir a tu pueblo... Amenaza incluso con ponerse a llover (el cielo está encapotado, ¿quién lo desencapotará?), pero la sangre no llega al río. Después de rechazarte el primer bus (está petado) y de no valerte el segundo, a la tercera va la vencida. Una chica con rastas además te dice dónde tienes que bajarte (ya en ese momento vas con el profe de plástica, lo cual te consuela, no todas las desgracias te vienen a ti solamente).
Y llegas al bus a tiempo, lo cual ya no sabes si es bueno o es malo, porque eso significa que llegarás a la siguiente hora, jejeje... Bueno, a mí me daba igual, tenía reunión de departamento, no clase. Otra cosa es que hubiera tenido a 2º B, o a 1º B, o a 3º A... Bueno, a cualquier clase, para qué engañarnos...
Y el resto de la mañana es lo habitual: los de 3º protestando, los de 2º con caras aleladas... Y vaya, por más que lo he contado todo en 2ª persona, parece menos de lo que ha sido comenzar así el lunes, con averías y nublados y alumnos y demás...
PD: ayer fui una mala persona. Desde casi empezar la carrera, deseé que Raikonnen pinchara, se estrellara o se jodi*** en definitiva (como declaró Alonso, que se fuera al carajo)... Y cuando le pasó, después de que cada vez que lo enfocaran deseara lo mismo, no sólo no me arrepentí, sino que me levanté del sillón gritando TOMAAAAA y aplaudiendo...
Por eso racaneas los cinco minutos antes de ponerte en marcha con más desesperación que nunca y por eso tus movimientos parecen filmados a cámara lenta: caaaalcetiiiiiiiiiiiiines, paaaaaaaantalooooooones, caaaaaaaaamiseeeeeeeeta... Y encima ni estamos en invierno, que suele costarte más levantarte...
Al fin te pones en marcha y todo se inscribe en la rutina de todos los días y bueno, ni siquiera piensas que estás en un lunes, sino que es un día más. Caminata al metro, transcurso en la línea 6 sin incidencias (los largos parones en cada estación no se contabilizan ya como incidencias) y transbordo al tren.
En la megafonía de la estación comentan algo, pero suele pasar que llega un tren o que se oye tan distorsionado que casi siempre no te acabas enterando de lo que anuncian. Pasadas un par de estaciones, repiten el anuncio dentro del tren: por rotura de una tubería en Móstoles, el servicio sólo llega hasta José de Valdeacederas y para pillar metro hay que bajarse en Cuatro Vientos.
Como sigues medio dormido, piensas en un principio que tendrás que bajarte y esperar otro tren. Luego ya caes que con el siguiente tren pasará lo mismo... Vaya, que estás jodido, no llegas a 2ª hora como deberías ni de coña, por muy bien que te vaya el metro.
Pero claro, el metro tampoco llega a Móstoles, tienes que pararte en la Universidad Juan Carlos I y localizar un autobús que te lleve a Móstoles y que de allí puedas ir a tu pueblo... Amenaza incluso con ponerse a llover (el cielo está encapotado, ¿quién lo desencapotará?), pero la sangre no llega al río. Después de rechazarte el primer bus (está petado) y de no valerte el segundo, a la tercera va la vencida. Una chica con rastas además te dice dónde tienes que bajarte (ya en ese momento vas con el profe de plástica, lo cual te consuela, no todas las desgracias te vienen a ti solamente).
Y llegas al bus a tiempo, lo cual ya no sabes si es bueno o es malo, porque eso significa que llegarás a la siguiente hora, jejeje... Bueno, a mí me daba igual, tenía reunión de departamento, no clase. Otra cosa es que hubiera tenido a 2º B, o a 1º B, o a 3º A... Bueno, a cualquier clase, para qué engañarnos...
Y el resto de la mañana es lo habitual: los de 3º protestando, los de 2º con caras aleladas... Y vaya, por más que lo he contado todo en 2ª persona, parece menos de lo que ha sido comenzar así el lunes, con averías y nublados y alumnos y demás...
PD: ayer fui una mala persona. Desde casi empezar la carrera, deseé que Raikonnen pinchara, se estrellara o se jodi*** en definitiva (como declaró Alonso, que se fuera al carajo)... Y cuando le pasó, después de que cada vez que lo enfocaran deseara lo mismo, no sólo no me arrepentí, sino que me levanté del sillón gritando TOMAAAAA y aplaudiendo...
Viernes, la cuesta arriba. Pregunta: si huele a quemado, ¿qué está sucediendo?
Que no entiendo por qué, debiera de ser al revés. Llega el viernes y sabes que sólo te falta un empujoncito, que estás lanzado cuesta abajo hacia el fin de semana, después de que el lunes se mostrara como una inexpugnable cuesta arriba y ese fin de semana pareciera una débil luz muy a lo lejos.
Pero no es así, de cuesta abajo nada. Entre que a las 5:55 la alarma del móvil suena como una cuchillada en tus sueños (los pobres aún en pleno apogeo aturdidos porque nada más comenzar tienen que despedirse), entre lo poco que has dormido durante la semana (últimamente hace demasiado calor por las noches..., ¡parece agosto!) y que luego los viernes son para los alumnos eso, ¡VIERNES! (frase más repetida cuando les llamas la atención: profe, ¡que hoy es viernes!; ah, bueno, nenes, haberlo dicho antes, que se me había olvidado; si es viernes entonces perdona por haberte gritado por no prestarme ni puñetero caso...).
Cada hora es una losa que cuesta sangre (figurativamente por ahora, pero don J., de Sociales, que es del pueblo, nos ha dicho que en el colegio a un profesor le han sacado la navaja por quitarle a un niño -de 16 años- el móvil), sudor (con este calor a mares...) y lágrimas (por fortuna todavía llorar no he llorado, pero me iría a casa más tranquilo si me dejaran pegar a algún niño...) superarla. Y es que encima estamos a las puertas de junio, del final de curso, y esa cuesta arriba es ahora como el Tourmalet, tiene pendientes de más del 15% y por más que tengo el piñón más bajo apenas se avanza.
Así que si a tu cansancio acumulado y a los calores que hacen que la clase sea un horno añadimos una absoluta desgana por estudiar, dar clase es una batalla que hay que perder hora a hora:
8:20-9:10: Sólo hemos leído poemas, de una selección en fotocopias que les he buscado para que elijan los que quieran, los memoricen y los reciten. El libro y la teoría la hemos dejado, por tanto, aparte. Pues qué coñazo, y eso que faltaban dos de las fantasiosas...
9:10-10:05: Guardia. I., de mates, había faltado los dos días anteriores por un catarrazo, así que uno de los desdobles de matemáticas no termina de entrar en clase. Los meto, pero no me puedo quedar con ellos: a A., de inglés, que está mala, le tocaba 1º C. ¿Otra vez ahí? ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Menos mal que llega M., mi compi de guardia, y me releva de la tortura de estar ahí y, aunque tengo que subir para mirar quiénes están en el aula de guardia, no es lo mismo. Eso sí, me doy cuenta de que se me ha olvidado meter en la cartera mi pieza de fruta, mi magdalena y mi barrita de chocolate. Joooooo... Tranquilidad: voy al bar y un donut de chocolate borra mis penas: 1er momento agradable del día, pero el anuncio ese del donut, que comiéndotelo (o paseándolo en el dedo) hace que todo te salga bien, ¡tururú!
10:05-11:00. Refuerzo con 2º B. El cansancio empieza hacer mella. De 7 alumnos, 3 pasan de mí. Recordatorio mental para el martes: el próximo día que estén de cháchara, parte y al aula de guardia. Hoy me he conformado con acercar sus mesas al fondo. Con los otros hemos leído unos poemas (qué forma más patética de recitar poemas como la Canción del pirata) y hemos tratado de leer un cuento: Se acabó la rabia, de Mario Benedetti. Leían malamente su párrafo y desconectaban. No prestaban atención a lo que leían. No han entendido nada. Ni ganas de entenderlo tenían. Qué larga se ha hecho la clase...
11:00-11:25. 2º momento agradable del día: R., de Física, me ha estado enseñando su pueblo por Internet (no os lo he dicho, pero la tecnología ha llegado por fin al instituto; eso sí, está aprovisionada: no nos dan la contraseña y si se nos va la ventana porque alguien la cierra, nos quedamos sin Internet; y es que la clave (que no contraseña), como dijo R., es llamar a M., la secre, a que venga a teclearla. Se ve que no somos de fiar y que podemos meternos en páginas guarrillas en nuestros ratos libres... Uy, ¿será por mí, que estoy plagado de horas libres?); más concretamente me ha enseñado su pantano, jajaja. Hablo de Orellana (ella no me lee, pero mira, publicidad para su pueblo y, por supuesto, para su pantano), en Badajoz.
11:25-12:15: 3er y mejor momento agradable, el único rato tranquilo de la mañana, haciendo de mecanógrafo para un informe de B., jajajaja. Yo quiero tener un despacho en la otra cara, donde no da tanto el sol. He corregido una o con tilde en una oración de la camiseta de B., creo que debo empezar a mirarme lo mío...
12:15-13:10. Se acaba lo bueno, ataca 2º A. Media clase para corregir la mitad de un ejercicio y otra media para seguir con una explicación. No estaban muy por la labor ni nada receptivos. Y luego en la explicación de otra frase, blablabla. Ni siquiera el anuncio de que les pediré el cuaderno para aprobar el anterior suspenso les ha inmutado, ni tampoco que el viernes tenemos un nuevo examen. Y encima les ha dado por llenarse los carrillos de agua y empaparse por los pasillos... Y para acabar... redoble de tambores...
13:10-14:05. 1º B (bueno, antes un par de carreras a la sala de profes para recoger primero los cuentos fotocopiados y después una hoja con las instrucciones para hacer el trabajo que una alumna me venía pidiendo toda la mañana y se me había ido olvidando).
Para 1º B necesito un punto y aparte.
Después de descartar lo de leer en voz alta (imposible is nothing, dice la publicidad. ¡Y una mierda! Imposible es darles clase a estos, al menos a última hora los jueves y los viernes, que es cuando les tengo), con que leyesen en voz baja el cuento, subrayasen en las propias hojas las palabras más importantes e hicieran el resumen, tenía suficiente. He anotado que más de la mitad ha pasado y la otra media ha subrayado poco y mal lo primero que les venía en gana del cuento. Con inflar globitos, explotarlos, subirse a la repisa en el escaso espacio que hay desde el cristal hasta la reja, levantarse, pelearse, escribir jueguecitos chorras de amores y a quiénes se foll***** tienen suficiente. Ya, tenía que haberme hinchado a poner partes y haberme quedado con cinco, pero estaba cansado, muy cansado.
Pero el remate ha sido a falta de unos 5 minutos para acabar la clase. Han empezado a recoger y me he tenido que poner en la puerta para que no salieran hasta que no tocase el timbre (aunque había estado allí casi toda la hora, que era por donde entraba un poco de corriente). Para intentar que me fuera de ahí y poder escaparse (o eso creo), alguno (no lo he podido identificar, tenía a la mayoría alrededor de mí en la puerta) ha hecho una fogata... Sí, una fogata, y supongo que con las hojas que había repartido como material de combustión... Ni me he movido: si tenía que arder el instituto, los niños ardían conmigo, eso estaba más claro que el agua.
Al final no ha ido a más la 'hoguera'. Claro que al salir, cuando B. me ha visto que hacía el gesto de pegarle un puñetazo a uno de estos monstruos por la ventanita de la puerta (que hace tiempo dejó de estar), me ha dicho, después de un gesto de sorpresa: "tranquilo, es viernes, ya hemos acabado"... Pero qué a gusto me hubiera quedado, jejeje.
¡A disfrutar del fin de semana! (o a descansar...).
Pero no es así, de cuesta abajo nada. Entre que a las 5:55 la alarma del móvil suena como una cuchillada en tus sueños (los pobres aún en pleno apogeo aturdidos porque nada más comenzar tienen que despedirse), entre lo poco que has dormido durante la semana (últimamente hace demasiado calor por las noches..., ¡parece agosto!) y que luego los viernes son para los alumnos eso, ¡VIERNES! (frase más repetida cuando les llamas la atención: profe, ¡que hoy es viernes!; ah, bueno, nenes, haberlo dicho antes, que se me había olvidado; si es viernes entonces perdona por haberte gritado por no prestarme ni puñetero caso...).
Cada hora es una losa que cuesta sangre (figurativamente por ahora, pero don J., de Sociales, que es del pueblo, nos ha dicho que en el colegio a un profesor le han sacado la navaja por quitarle a un niño -de 16 años- el móvil), sudor (con este calor a mares...) y lágrimas (por fortuna todavía llorar no he llorado, pero me iría a casa más tranquilo si me dejaran pegar a algún niño...) superarla. Y es que encima estamos a las puertas de junio, del final de curso, y esa cuesta arriba es ahora como el Tourmalet, tiene pendientes de más del 15% y por más que tengo el piñón más bajo apenas se avanza.
Así que si a tu cansancio acumulado y a los calores que hacen que la clase sea un horno añadimos una absoluta desgana por estudiar, dar clase es una batalla que hay que perder hora a hora:
8:20-9:10: Sólo hemos leído poemas, de una selección en fotocopias que les he buscado para que elijan los que quieran, los memoricen y los reciten. El libro y la teoría la hemos dejado, por tanto, aparte. Pues qué coñazo, y eso que faltaban dos de las fantasiosas...
9:10-10:05: Guardia. I., de mates, había faltado los dos días anteriores por un catarrazo, así que uno de los desdobles de matemáticas no termina de entrar en clase. Los meto, pero no me puedo quedar con ellos: a A., de inglés, que está mala, le tocaba 1º C. ¿Otra vez ahí? ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Menos mal que llega M., mi compi de guardia, y me releva de la tortura de estar ahí y, aunque tengo que subir para mirar quiénes están en el aula de guardia, no es lo mismo. Eso sí, me doy cuenta de que se me ha olvidado meter en la cartera mi pieza de fruta, mi magdalena y mi barrita de chocolate. Joooooo... Tranquilidad: voy al bar y un donut de chocolate borra mis penas: 1er momento agradable del día, pero el anuncio ese del donut, que comiéndotelo (o paseándolo en el dedo) hace que todo te salga bien, ¡tururú!
10:05-11:00. Refuerzo con 2º B. El cansancio empieza hacer mella. De 7 alumnos, 3 pasan de mí. Recordatorio mental para el martes: el próximo día que estén de cháchara, parte y al aula de guardia. Hoy me he conformado con acercar sus mesas al fondo. Con los otros hemos leído unos poemas (qué forma más patética de recitar poemas como la Canción del pirata) y hemos tratado de leer un cuento: Se acabó la rabia, de Mario Benedetti. Leían malamente su párrafo y desconectaban. No prestaban atención a lo que leían. No han entendido nada. Ni ganas de entenderlo tenían. Qué larga se ha hecho la clase...
11:00-11:25. 2º momento agradable del día: R., de Física, me ha estado enseñando su pueblo por Internet (no os lo he dicho, pero la tecnología ha llegado por fin al instituto; eso sí, está aprovisionada: no nos dan la contraseña y si se nos va la ventana porque alguien la cierra, nos quedamos sin Internet; y es que la clave (que no contraseña), como dijo R., es llamar a M., la secre, a que venga a teclearla. Se ve que no somos de fiar y que podemos meternos en páginas guarrillas en nuestros ratos libres... Uy, ¿será por mí, que estoy plagado de horas libres?); más concretamente me ha enseñado su pantano, jajaja. Hablo de Orellana (ella no me lee, pero mira, publicidad para su pueblo y, por supuesto, para su pantano), en Badajoz.
11:25-12:15: 3er y mejor momento agradable, el único rato tranquilo de la mañana, haciendo de mecanógrafo para un informe de B., jajajaja. Yo quiero tener un despacho en la otra cara, donde no da tanto el sol. He corregido una o con tilde en una oración de la camiseta de B., creo que debo empezar a mirarme lo mío...
12:15-13:10. Se acaba lo bueno, ataca 2º A. Media clase para corregir la mitad de un ejercicio y otra media para seguir con una explicación. No estaban muy por la labor ni nada receptivos. Y luego en la explicación de otra frase, blablabla. Ni siquiera el anuncio de que les pediré el cuaderno para aprobar el anterior suspenso les ha inmutado, ni tampoco que el viernes tenemos un nuevo examen. Y encima les ha dado por llenarse los carrillos de agua y empaparse por los pasillos... Y para acabar... redoble de tambores...
13:10-14:05. 1º B (bueno, antes un par de carreras a la sala de profes para recoger primero los cuentos fotocopiados y después una hoja con las instrucciones para hacer el trabajo que una alumna me venía pidiendo toda la mañana y se me había ido olvidando).
Para 1º B necesito un punto y aparte.
Después de descartar lo de leer en voz alta (imposible is nothing, dice la publicidad. ¡Y una mierda! Imposible es darles clase a estos, al menos a última hora los jueves y los viernes, que es cuando les tengo), con que leyesen en voz baja el cuento, subrayasen en las propias hojas las palabras más importantes e hicieran el resumen, tenía suficiente. He anotado que más de la mitad ha pasado y la otra media ha subrayado poco y mal lo primero que les venía en gana del cuento. Con inflar globitos, explotarlos, subirse a la repisa en el escaso espacio que hay desde el cristal hasta la reja, levantarse, pelearse, escribir jueguecitos chorras de amores y a quiénes se foll***** tienen suficiente. Ya, tenía que haberme hinchado a poner partes y haberme quedado con cinco, pero estaba cansado, muy cansado.
Pero el remate ha sido a falta de unos 5 minutos para acabar la clase. Han empezado a recoger y me he tenido que poner en la puerta para que no salieran hasta que no tocase el timbre (aunque había estado allí casi toda la hora, que era por donde entraba un poco de corriente). Para intentar que me fuera de ahí y poder escaparse (o eso creo), alguno (no lo he podido identificar, tenía a la mayoría alrededor de mí en la puerta) ha hecho una fogata... Sí, una fogata, y supongo que con las hojas que había repartido como material de combustión... Ni me he movido: si tenía que arder el instituto, los niños ardían conmigo, eso estaba más claro que el agua.
Al final no ha ido a más la 'hoguera'. Claro que al salir, cuando B. me ha visto que hacía el gesto de pegarle un puñetazo a uno de estos monstruos por la ventanita de la puerta (que hace tiempo dejó de estar), me ha dicho, después de un gesto de sorpresa: "tranquilo, es viernes, ya hemos acabado"... Pero qué a gusto me hubiera quedado, jejeje.
¡A disfrutar del fin de semana! (o a descansar...).
La serpiente de agua
- Profe, me tienes que hacer el examen, ¿recuerdas?
Bofetón en la frente.
-Sí, sí, claro que me acuerdo... Esperadme un momento, que me he dejado el examen el la sala de profesores...
Salgo pitando, corriendo pasillo abajo y esquivando profesores y algún que otro alumno rezagado. ¿Dónde coño he metido los exámenes del refuerzo? ¿Ya no me quedan? Juraría que tenía alguno más aún... ¡El disquette! Rápidamente, miro el archivo, espero no haberlo borrado... Ay, que no lo veo... Ah, sí, sí, aquí. Imprimir... Cruzo dedos y sí, sigue habiendo tinta suficiente... Otra carrera para llegar a la clase. Dios, menos mal que acaba el curso, que si no me iba a poner en forma y de qué forma... Raro es el día que no me dejo nada en la sala, folios, tiza, apuntes, yo qué sé... Y si estoy en 3º, vale, que la sala está en el mismo pasillo; pero si me pasa en 2º o en 1º, donde suelo estar más a menudo, buffff... Carrerita.
-Toma, el examen.
Me lo coge pero como que no presta demasiada atención, ni él ni ninguno. Todos están demasiado callados, pero no sé por qué. Están hoy 6 en clase, entre que los desdoblan, los expulsan y que los hermanos R. están no sé dónde. Antes de mandarles hacer nada, reviso mis cosas. Sólo he dejado la agenda y la carpeta azul que se transparenta desde fuera. Me fijo y... Dentro hay algo... Pienso que es un cordón, yo qué sé, a estos se les ocurre cada cosa... Así que con el boli aprieto un poco por fuera (pero tampoco espachurrando como han ido diciendo por ahí)... Y lo que hay dentro empieza a moverse. Luego no, ¡no es un cordón! (eso le he dicho a A. cuando me ha preguntado qué había pensado cuando he visto que se movía).
Cuando el susodicho A. y L., en la clase de Integración a siguiente hora, le contaban a B. lo que había pasado, que luego me lo ha contado ella a mí, al parecer le he dicho a A. algo así como un taco, un qué cabr** o similar que no recuerdo pero que podría ser factible...
Resultaba que A. había ido a no sé qué charca y se había dedicado a cazar serpientes de agua. Esta era más canija que una lagartija (vaya rima accidental más prolija) y a la pobre la ha torturado hasta extremos de cazarle un bicho y obligarle (literalmente: hasta le ha abierto un compañero la boca) a comérselo. Y entre el relato que me tenían que hacer (bueno, que he acabado haciendo yo en la pizarra y mandándoselo copiar) o torturar al bicho, pues todos con el bicho, claro.
Ha habido un momento en que los seis más el profe estábamos pendientes de la evolución de la serpiente. Ha saltado A.: Parecemos tontos mirando los seis lo que hace. Y he añadido. Suma un tonto más (estaba mirándolo yo también)...
Bofetón en la frente.
-Sí, sí, claro que me acuerdo... Esperadme un momento, que me he dejado el examen el la sala de profesores...
Salgo pitando, corriendo pasillo abajo y esquivando profesores y algún que otro alumno rezagado. ¿Dónde coño he metido los exámenes del refuerzo? ¿Ya no me quedan? Juraría que tenía alguno más aún... ¡El disquette! Rápidamente, miro el archivo, espero no haberlo borrado... Ay, que no lo veo... Ah, sí, sí, aquí. Imprimir... Cruzo dedos y sí, sigue habiendo tinta suficiente... Otra carrera para llegar a la clase. Dios, menos mal que acaba el curso, que si no me iba a poner en forma y de qué forma... Raro es el día que no me dejo nada en la sala, folios, tiza, apuntes, yo qué sé... Y si estoy en 3º, vale, que la sala está en el mismo pasillo; pero si me pasa en 2º o en 1º, donde suelo estar más a menudo, buffff... Carrerita.
-Toma, el examen.
Me lo coge pero como que no presta demasiada atención, ni él ni ninguno. Todos están demasiado callados, pero no sé por qué. Están hoy 6 en clase, entre que los desdoblan, los expulsan y que los hermanos R. están no sé dónde. Antes de mandarles hacer nada, reviso mis cosas. Sólo he dejado la agenda y la carpeta azul que se transparenta desde fuera. Me fijo y... Dentro hay algo... Pienso que es un cordón, yo qué sé, a estos se les ocurre cada cosa... Así que con el boli aprieto un poco por fuera (pero tampoco espachurrando como han ido diciendo por ahí)... Y lo que hay dentro empieza a moverse. Luego no, ¡no es un cordón! (eso le he dicho a A. cuando me ha preguntado qué había pensado cuando he visto que se movía).
Cuando el susodicho A. y L., en la clase de Integración a siguiente hora, le contaban a B. lo que había pasado, que luego me lo ha contado ella a mí, al parecer le he dicho a A. algo así como un taco, un qué cabr** o similar que no recuerdo pero que podría ser factible...
Resultaba que A. había ido a no sé qué charca y se había dedicado a cazar serpientes de agua. Esta era más canija que una lagartija (vaya rima accidental más prolija) y a la pobre la ha torturado hasta extremos de cazarle un bicho y obligarle (literalmente: hasta le ha abierto un compañero la boca) a comérselo. Y entre el relato que me tenían que hacer (bueno, que he acabado haciendo yo en la pizarra y mandándoselo copiar) o torturar al bicho, pues todos con el bicho, claro.
Ha habido un momento en que los seis más el profe estábamos pendientes de la evolución de la serpiente. Ha saltado A.: Parecemos tontos mirando los seis lo que hace. Y he añadido. Suma un tonto más (estaba mirándolo yo también)...
Los Claustros...
Esa palabra que, no sé por qué extraña razón, me recuerda a seminarios y, en general, aspectos de curas, tiene connotaciones por tanto un tanto lóbregas y clandestinas.
Hoy teníamos programado uno de estos al final de las clases, a eso de las dos y media. Al final, y por motivos luctuosos que nadie desea, se ha aplazado para otro indeterminado día. Pero este hecho (y dado que no ha pasado nada así destacado en el día de hoy, salvo que al contarle a una madre que a su niño los otros compañeros le cogían las revistas sin su permiso he descubierto a la pobre madre que su querubín no sólo compra revistas sin su permiso, sino que además no son precisamente de ordenadores, juegos o cómics, sino que son tipo FHM, S7ete y estas... Creo que hoy le cae a uno bronca y lo peor es que no ha sido premeditado por mi parte, jajajaja) me ha hecho reflexionar sobre mi experiencia con los claustros, que no es mucha, la verdad (y por fortuna...).
¿En qué consiste un claustro? Básicamente, el jefe de estudios adjunto (creía que era el secretario, pero hace unas semanas me enteré que quien creía secretario era el adjunto...) lee las actas del claustro anterior y ahí empieza tu sesión de bostezos y aburrimiento.
Luego le llega el turno de palabra al jefe de estudios y ahí empiezas a fijarte en lo fascinante que resulta la capacidad de abstracción del ser humano. Lleva el tío hablando un cuarto de hora y hace lo menos 14 minutos que su voz ni siquiera te llega al cerebro. Y eso que a veces tuerces la cabeza hacia él y asientes como si cuando él abre la boca tú estuvieras oyéndole.
Creo recordar que el director pide luego la palabra. Estamos en un centro que no es insti, sino sección, así que nuestro director (querido director para más inri) no pisa el suelo nuestro, no vaya a coger una infección garrula o algo así... El nuestro tiene el don de los políticos: palabra hueca fácil y contenido nulo. Habla mucho y parece que bien, pero no dice nada. Salvo cuando te toca los cataplines diciendo que el alcalde está un poco disconforme con lo que está pasando en el insti o cuando pone el grito en el cielo del número de partes y de comisiones de convivencia. Que venga él y vea si no nos quedamos cortos, no te digo...
Posteriormente, tras cabrearte con el discurso (speech seguro que le mola más a él, tiene pinta de pijo y snob en adaptar extranjerismos/barbarismos en el lenguaje), ceden el turno de palabra al resto del claustro; es decir, a los profesores, que tardan como un minuto, dos, tres... (silencio tenso, jajajaja) en arrancarse a comentar sus problemas. Luego ya se produce el enjambre de voces y de quejas, que generalmente no solucionan nada. Pero es bueno eso de desahogarte. Yo todavía no me he atrevido a hacerlo, impone eso de hablar frente a todo un grupo de profes que se han ido enfadado conforme pasaba el tiempo... Eso sí, no me ha pasado como a mi compi, R., de Física, también novata como yo, que en el 2º claustro la pobre estuvo preocupada y en tensión porque se hablaba del alto número de suspensos y ella se llevaba la palma en 3º, y pensaba que le iban a echar la bronca o decirle algo...
Hoy teníamos programado uno de estos al final de las clases, a eso de las dos y media. Al final, y por motivos luctuosos que nadie desea, se ha aplazado para otro indeterminado día. Pero este hecho (y dado que no ha pasado nada así destacado en el día de hoy, salvo que al contarle a una madre que a su niño los otros compañeros le cogían las revistas sin su permiso he descubierto a la pobre madre que su querubín no sólo compra revistas sin su permiso, sino que además no son precisamente de ordenadores, juegos o cómics, sino que son tipo FHM, S7ete y estas... Creo que hoy le cae a uno bronca y lo peor es que no ha sido premeditado por mi parte, jajajaja) me ha hecho reflexionar sobre mi experiencia con los claustros, que no es mucha, la verdad (y por fortuna...).
¿En qué consiste un claustro? Básicamente, el jefe de estudios adjunto (creía que era el secretario, pero hace unas semanas me enteré que quien creía secretario era el adjunto...) lee las actas del claustro anterior y ahí empieza tu sesión de bostezos y aburrimiento.
Luego le llega el turno de palabra al jefe de estudios y ahí empiezas a fijarte en lo fascinante que resulta la capacidad de abstracción del ser humano. Lleva el tío hablando un cuarto de hora y hace lo menos 14 minutos que su voz ni siquiera te llega al cerebro. Y eso que a veces tuerces la cabeza hacia él y asientes como si cuando él abre la boca tú estuvieras oyéndole.
Creo recordar que el director pide luego la palabra. Estamos en un centro que no es insti, sino sección, así que nuestro director (querido director para más inri) no pisa el suelo nuestro, no vaya a coger una infección garrula o algo así... El nuestro tiene el don de los políticos: palabra hueca fácil y contenido nulo. Habla mucho y parece que bien, pero no dice nada. Salvo cuando te toca los cataplines diciendo que el alcalde está un poco disconforme con lo que está pasando en el insti o cuando pone el grito en el cielo del número de partes y de comisiones de convivencia. Que venga él y vea si no nos quedamos cortos, no te digo...
Posteriormente, tras cabrearte con el discurso (speech seguro que le mola más a él, tiene pinta de pijo y snob en adaptar extranjerismos/barbarismos en el lenguaje), ceden el turno de palabra al resto del claustro; es decir, a los profesores, que tardan como un minuto, dos, tres... (silencio tenso, jajajaja) en arrancarse a comentar sus problemas. Luego ya se produce el enjambre de voces y de quejas, que generalmente no solucionan nada. Pero es bueno eso de desahogarte. Yo todavía no me he atrevido a hacerlo, impone eso de hablar frente a todo un grupo de profes que se han ido enfadado conforme pasaba el tiempo... Eso sí, no me ha pasado como a mi compi, R., de Física, también novata como yo, que en el 2º claustro la pobre estuvo preocupada y en tensión porque se hablaba del alto número de suspensos y ella se llevaba la palma en 3º, y pensaba que le iban a echar la bronca o decirle algo...
Historias que pasan ... (fin de semana, por fin)
Si es que en este pueblo, lo que no pase aquí, no pasa en otro lado... Si ya tenemos alumnos variopintos como el denominado Patata (al que ya ni dirijo la palabra los pocos días que está; no hay mayor desprecio que... bueno, que no le hago ni p*** caso, por más que me diga que tengo que tenerle respeto, JUASSSSS), el H. (un pelele nervioso y medio drogadicto que anda con los hombros encogidos que a nada se pone a gritar fuera de sí, sin que se le entienda lo que dice), el I.G. (otro pasado con las pastillas, cuya mayor afición es escabullirse de los profesores, aunque sea escondiéndose en los armarios y asomando esa cabecita gárrula debajo), etc., etc., etc.
El sujeto a analizar en este inicio de post es 'el ciego'. Un hombre trastornado, cuya mayor afición es pasearse por los alrededores del instituto. Al principio del curso pensaba que los niños se cebaban por él por yo qué sé qué extraños motivos... Pero al cabo de los meses, te das cuenta de que el tipo busca camorra y que con los insultos de los niños, a los cuales corresponde (y de qué forma), al hombre se le sube la adrenalina...
Y encima ahora le ha dado (ojo al dato surrealista, por si quiere alguien que está examinándose de Surrealismo tener algún ejemplo a mano) por saltar la valla. Sí, sí, oís bien. Saltar la valla. Mide sus dos metros fácilmente, pero el tío parece un mono y ahí con su bastón doblado por cincuenta lugares de tantos zarandeos contra coches, paredes, niños, profesores o lo que encuentre trepa y se cuela en lo que sería una especie de foso sin profundidad que separa el instituto de la calle.
Y entonces se pone a insultar, a fustigar su bastón e incluso a escupir. Claro, los niños encantados, sobre todo los camorristas (que de esos nos crecen a patadas). Ayer, en el intercambio de hora, mientras bajaba del piso de arriba, vi a esta mezcla de Spiderman y Daredevil saltándose la valla. Avisé a J. el jefe de estudios adjunto (bueno, aunque más bien hace labores de Secretario) y ya estaba llamando a la policía. Ahora había que acudir a las clases de 1º, que dan al exterior.
En efecto, estaban todos revolucionados, asomándose a la ventana, gozando del espectáculo. En 1º A no hubo problema. Con el grito de bajar las persianas y cerrar las ventanas (bueno, creo que dije bajar las persianas y las ventanas...), pronto obedecieron. Y salieron corriendo a 1º B, cosa que hice yo también. Aquí estaban mucho más y más salvajes. Ni puñetero caso a los gritos. Los niños seguían encaramados a la ventana (luego supe que incluso escupiéndole), así que tuve que bajar la persiana yo mismo, pero ya a mala leche, tirando al máximo de la cinta, para ver si con suerte seccionaba alguna cabecita de las que estaban asomadas (el jueves, ya no recuerdo qué pasó, no sé si pasaba alguna chica o era el mismo ciego, como no me hacía caso M., el niño-gorila, y como tenía en mi mano varios papeles, los apreté en forma de porra y le aticé en la cabeza: M., alucinado, me preguntó: ¿Me has pegado? Y yo, un poco atacado, le grité: ¡Sí, te he pegado!, ¡quítate de la ventana!)
Y esto del ciego fue a tercera hora... Estuve con casi todos los grupos haciendo una actividad por parejas consistente en analizar un periódico, primero en conjunto y luego centrándose en una noticia. Con todos bien menos con el 1º B a última hora, claro, que acabaron destripando los periódicos y tuve que echar a cuatro porque no tenía ni la paciencia ni el humor de otros días para soportarles.
Con el grupo de mi tutoría tampoco lo hice. Junto con 3º, voy más retrasado y no me queda nada. Pero nada de agobios, nada de agobios: ah, el jueves la monté en 3º, jajajajaj. Tenía que darles el tema 9, literatura del S.XV, transición entre la Edad Media y el Renacentismo y al abrir el libro me puse sin querer en el tema 8 y pese a que algunos de los chicos me decían que esto ya lo habían dado, yo les decía que no, que los cambios en esa época se producián poco a poco y por eso les resultaba similar. Luego ya caí en el error, cuando quedaban como 10 minutos, qué corte... Les dije que de todas formas pensaba hacer un resumen de repaso, pero como que no coló...
Y eso, en 2º A aparte del retraso me tienen harto. De 25 me han aprobado 2 el examen de sintaxis; en sociales, Don J. me ha dicho que sólo había aprobado uno (una rumana que vino hace año y medio sin saber ni papa de español y luego es de las mejores en este grupo de vagos redomados, aunque la pena es que la niña esta se relaciona fatal y está muy aislada). No hacen ni el huevo, así que por mis narices que aunque sólo sea este mes, no van a parar de currar como cabr****. Van a copiarme resúmenes en el cuaderno e hincharse de hacer ejercicios. Aunque no aprueben los exámenes, el que curre aprobará. Y por la misma regla de tres, quien no haga los deberes, no aprobará. Me importa un pepino que me quede con 2 ó 3 aprobados, así que les sirva de aviso para el año que viene, que con esa dinámica no titulan ni de coña.
------------------------------
Ale, y ya desconecto. Hoy es sábado y después de un intensísimo viernes he quedado por la tarde para ver por fin, después de largos años para acabar la saga, STAR WARS III, La venganza de los Sith. Y luego si hace falta, se aprovecha que mis padres están de viaje para llegar tarde a casa, que no molestaré, pero bueno, esas cosas mejor no planearlas.
¡Eso sí, ni un segundo en pensar en el lunes!
(Qué ganas de ver a Darth Vader, jajajajaja).
El sujeto a analizar en este inicio de post es 'el ciego'. Un hombre trastornado, cuya mayor afición es pasearse por los alrededores del instituto. Al principio del curso pensaba que los niños se cebaban por él por yo qué sé qué extraños motivos... Pero al cabo de los meses, te das cuenta de que el tipo busca camorra y que con los insultos de los niños, a los cuales corresponde (y de qué forma), al hombre se le sube la adrenalina...
Y encima ahora le ha dado (ojo al dato surrealista, por si quiere alguien que está examinándose de Surrealismo tener algún ejemplo a mano) por saltar la valla. Sí, sí, oís bien. Saltar la valla. Mide sus dos metros fácilmente, pero el tío parece un mono y ahí con su bastón doblado por cincuenta lugares de tantos zarandeos contra coches, paredes, niños, profesores o lo que encuentre trepa y se cuela en lo que sería una especie de foso sin profundidad que separa el instituto de la calle.
Y entonces se pone a insultar, a fustigar su bastón e incluso a escupir. Claro, los niños encantados, sobre todo los camorristas (que de esos nos crecen a patadas). Ayer, en el intercambio de hora, mientras bajaba del piso de arriba, vi a esta mezcla de Spiderman y Daredevil saltándose la valla. Avisé a J. el jefe de estudios adjunto (bueno, aunque más bien hace labores de Secretario) y ya estaba llamando a la policía. Ahora había que acudir a las clases de 1º, que dan al exterior.
En efecto, estaban todos revolucionados, asomándose a la ventana, gozando del espectáculo. En 1º A no hubo problema. Con el grito de bajar las persianas y cerrar las ventanas (bueno, creo que dije bajar las persianas y las ventanas...), pronto obedecieron. Y salieron corriendo a 1º B, cosa que hice yo también. Aquí estaban mucho más y más salvajes. Ni puñetero caso a los gritos. Los niños seguían encaramados a la ventana (luego supe que incluso escupiéndole), así que tuve que bajar la persiana yo mismo, pero ya a mala leche, tirando al máximo de la cinta, para ver si con suerte seccionaba alguna cabecita de las que estaban asomadas (el jueves, ya no recuerdo qué pasó, no sé si pasaba alguna chica o era el mismo ciego, como no me hacía caso M., el niño-gorila, y como tenía en mi mano varios papeles, los apreté en forma de porra y le aticé en la cabeza: M., alucinado, me preguntó: ¿Me has pegado? Y yo, un poco atacado, le grité: ¡Sí, te he pegado!, ¡quítate de la ventana!)
Y esto del ciego fue a tercera hora... Estuve con casi todos los grupos haciendo una actividad por parejas consistente en analizar un periódico, primero en conjunto y luego centrándose en una noticia. Con todos bien menos con el 1º B a última hora, claro, que acabaron destripando los periódicos y tuve que echar a cuatro porque no tenía ni la paciencia ni el humor de otros días para soportarles.
Con el grupo de mi tutoría tampoco lo hice. Junto con 3º, voy más retrasado y no me queda nada. Pero nada de agobios, nada de agobios: ah, el jueves la monté en 3º, jajajajaj. Tenía que darles el tema 9, literatura del S.XV, transición entre la Edad Media y el Renacentismo y al abrir el libro me puse sin querer en el tema 8 y pese a que algunos de los chicos me decían que esto ya lo habían dado, yo les decía que no, que los cambios en esa época se producián poco a poco y por eso les resultaba similar. Luego ya caí en el error, cuando quedaban como 10 minutos, qué corte... Les dije que de todas formas pensaba hacer un resumen de repaso, pero como que no coló...
Y eso, en 2º A aparte del retraso me tienen harto. De 25 me han aprobado 2 el examen de sintaxis; en sociales, Don J. me ha dicho que sólo había aprobado uno (una rumana que vino hace año y medio sin saber ni papa de español y luego es de las mejores en este grupo de vagos redomados, aunque la pena es que la niña esta se relaciona fatal y está muy aislada). No hacen ni el huevo, así que por mis narices que aunque sólo sea este mes, no van a parar de currar como cabr****. Van a copiarme resúmenes en el cuaderno e hincharse de hacer ejercicios. Aunque no aprueben los exámenes, el que curre aprobará. Y por la misma regla de tres, quien no haga los deberes, no aprobará. Me importa un pepino que me quede con 2 ó 3 aprobados, así que les sirva de aviso para el año que viene, que con esa dinámica no titulan ni de coña.
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Ale, y ya desconecto. Hoy es sábado y después de un intensísimo viernes he quedado por la tarde para ver por fin, después de largos años para acabar la saga, STAR WARS III, La venganza de los Sith. Y luego si hace falta, se aprovecha que mis padres están de viaje para llegar tarde a casa, que no molestaré, pero bueno, esas cosas mejor no planearlas.
¡Eso sí, ni un segundo en pensar en el lunes!
(Qué ganas de ver a Darth Vader, jajajajaja).
Un martes
Un martes que hace las funciones de lunes. Que es, de hecho, un lunes disfrazado, con la diferencia de que el fin de semana se alarga más de la cuenta (aunque lo emplees más que nada a corregir exámenes... Que son de sintaxis, así que muchas pifias no voy a poder poner; bueno, puedo poner miles, pero que a vosotros no os haría demasiada gracia... Como a mí, pero vosotros no os cabrearíais, jajajaja. Y aunque el paréntesis me quede kilométrico, dos cosillas tuvieron gracia:
1. Algunos se creían que la pasiva consistía en cambiar de orden la frase. A uno al final le acabé poniendo que la pasiva no consistía hablar como el maestro Yoda: la Fuerza de la Pasiva en hablar al revés no consiste, la pasiva otra cosa es.
2. Uno de mis tutorandos está colado por B., de Orientación. Tenemos un cierto vacile al respecto. Pero es que ha sido gracioso que gracias a ella me ha hecho una oración desiderativa (de deseo): Ojalá V. (ha puesto su nombre con V., pero oye, no todos somos perfectos...) me dé su número de móvil. A ella le ha hecho bastante gracia cuando se lo he comentado... Cierro el paréntesis).
Un martes sin demasiadas cosas que contar en lo que son las clases. Un martes en el que he tenido más jaleo al salir (prisas en el metro, en la cuesta arriba hasta llegar a casa, en comer el arroz a la cubana porque a menos cuarto tenía que estar en la peluquería) y luego rehabilitación. Necesito relax.
Un martes sin 3º A es una maravilla. Se han ido con las bicis de montaña a pasear y no, no les he echado demasiado de menos. Aunque he acumulado una hora más en mi horario-queso grullere (tiene más agujeros que el susodicho). Bueno... De todas maneras hay muchos modos de que pase rápido el tiempo...
Un martes sin mis chicos de 2º es otra maravilla, casi más maravillosa que la anterior maravilla. Me han aprobado 2 de veintitantos, los muy matados y desgraciados. Me lo olía (por los comentarios que hicieron durante el examen) y les puse trabajo para el puente que ni se sabe (mi hermana me llamó cab***, pero vosotros no conocéis a esos indolentes del tres al cuarto).
Un martes acabando con 1º C... Eso sí que no es ninguna maravilla, sino otra palabra que acaba en -illa. ...................................................... Exacto, ¡¡pesadilla!! Y encima entre medias una de mis niñas de 2º que me interrumpe porque le han robado el móvil. ¿Y qué puedo hacer yo? El jefe de estudios le dice que pregunte al de plástica (que es en esa hora cuando se lo han -y lo digo sin la palabra presuntamente- robado) y el de plástica me remite a mí. Me da mucho coraje, porque me veo impotente para solucionarlo. Claro que la culpa es suya, mira que les decimos que no lo lleven... Nada, se habrá quedado sin él. Luego vino el jefe de estudios y yo seguí con mi "clase". Para corregir un examen, la que forman. Cómo les odio en algunos momentos, buffff... He pillado una nota a unos que habían formado un corro en una mesa (es que se apiñan hasta para leer notitas, que se supone que tiene que ser algo más disimulado) y, aunque muchos querían que la leyera, no lo he hecho. Era de P., que ahora se me ha colado por un cencerro (su apellido rima con -erro) de 2º C, el que me tiró las naranjas cuando nos fuimos de excursión (creo que ya había hablado de esto). Un idiota que no tiene nada, pero que a las niñas vuelve locas. ¿Será por su coeficiente mental de caracol? ¿O por esa cara de paleto-pueblo-subido? ¿Acaso su gracil forma de expresarse e insultar a la vez? Encima me han comparado con él (vaya insulto) y no he salido bien parado, claro. Y yo me he alegrado, se lo he dicho. Me alegro de no llegarle a los pies a ese cabeza paja. Y luego encima me sienta mal que le hayan dando la nota (porque se la devolví) al susodicho y que estuviera con sus amigos burlándose de mi P.
Un martes vas (bueno, aquí estás un poco ocupado escribiendo cosas) y vuelves al instituto leyendo Veinte poemas de amor y una canción desesperada y lees cosas como Para que tú me oigas / mis palabras / se adelgazan a veces / como las huellas de las gaviotas en las playas y la realidad tiene unos límites menos concisos, menos rotundos, y compensa lo temprano y lo inoportuno de la alarma del móvil.
Un martes parece que no vas a tener nada de que hablar, pero al final da bastante de sí un martes. Un martes al que mañana le seguirá el miércoles, pero oye, ya no será martes, que lo hemos pasado.
1. Algunos se creían que la pasiva consistía en cambiar de orden la frase. A uno al final le acabé poniendo que la pasiva no consistía hablar como el maestro Yoda: la Fuerza de la Pasiva en hablar al revés no consiste, la pasiva otra cosa es.
2. Uno de mis tutorandos está colado por B., de Orientación. Tenemos un cierto vacile al respecto. Pero es que ha sido gracioso que gracias a ella me ha hecho una oración desiderativa (de deseo): Ojalá V. (ha puesto su nombre con V., pero oye, no todos somos perfectos...) me dé su número de móvil. A ella le ha hecho bastante gracia cuando se lo he comentado... Cierro el paréntesis).
Un martes sin demasiadas cosas que contar en lo que son las clases. Un martes en el que he tenido más jaleo al salir (prisas en el metro, en la cuesta arriba hasta llegar a casa, en comer el arroz a la cubana porque a menos cuarto tenía que estar en la peluquería) y luego rehabilitación. Necesito relax.
Un martes sin 3º A es una maravilla. Se han ido con las bicis de montaña a pasear y no, no les he echado demasiado de menos. Aunque he acumulado una hora más en mi horario-queso grullere (tiene más agujeros que el susodicho). Bueno... De todas maneras hay muchos modos de que pase rápido el tiempo...
Un martes sin mis chicos de 2º es otra maravilla, casi más maravillosa que la anterior maravilla. Me han aprobado 2 de veintitantos, los muy matados y desgraciados. Me lo olía (por los comentarios que hicieron durante el examen) y les puse trabajo para el puente que ni se sabe (mi hermana me llamó cab***, pero vosotros no conocéis a esos indolentes del tres al cuarto).
Un martes acabando con 1º C... Eso sí que no es ninguna maravilla, sino otra palabra que acaba en -illa. ...................................................... Exacto, ¡¡pesadilla!! Y encima entre medias una de mis niñas de 2º que me interrumpe porque le han robado el móvil. ¿Y qué puedo hacer yo? El jefe de estudios le dice que pregunte al de plástica (que es en esa hora cuando se lo han -y lo digo sin la palabra presuntamente- robado) y el de plástica me remite a mí. Me da mucho coraje, porque me veo impotente para solucionarlo. Claro que la culpa es suya, mira que les decimos que no lo lleven... Nada, se habrá quedado sin él. Luego vino el jefe de estudios y yo seguí con mi "clase". Para corregir un examen, la que forman. Cómo les odio en algunos momentos, buffff... He pillado una nota a unos que habían formado un corro en una mesa (es que se apiñan hasta para leer notitas, que se supone que tiene que ser algo más disimulado) y, aunque muchos querían que la leyera, no lo he hecho. Era de P., que ahora se me ha colado por un cencerro (su apellido rima con -erro) de 2º C, el que me tiró las naranjas cuando nos fuimos de excursión (creo que ya había hablado de esto). Un idiota que no tiene nada, pero que a las niñas vuelve locas. ¿Será por su coeficiente mental de caracol? ¿O por esa cara de paleto-pueblo-subido? ¿Acaso su gracil forma de expresarse e insultar a la vez? Encima me han comparado con él (vaya insulto) y no he salido bien parado, claro. Y yo me he alegrado, se lo he dicho. Me alegro de no llegarle a los pies a ese cabeza paja. Y luego encima me sienta mal que le hayan dando la nota (porque se la devolví) al susodicho y que estuviera con sus amigos burlándose de mi P.
Un martes vas (bueno, aquí estás un poco ocupado escribiendo cosas) y vuelves al instituto leyendo Veinte poemas de amor y una canción desesperada y lees cosas como Para que tú me oigas / mis palabras / se adelgazan a veces / como las huellas de las gaviotas en las playas y la realidad tiene unos límites menos concisos, menos rotundos, y compensa lo temprano y lo inoportuno de la alarma del móvil.
Un martes parece que no vas a tener nada de que hablar, pero al final da bastante de sí un martes. Un martes al que mañana le seguirá el miércoles, pero oye, ya no será martes, que lo hemos pasado.
La clase de 1º C y una noticia... Curiosa/indignante/...
1.
Hoy post doble, que ayer me tomé el día de relax... Empezaré por referir la clase más peculiar de las que tengo. Esta vez peculiar en un sentido no demasiado peyorativo. Noooo. De verdad, son chicos muy majos, aunque me exasperen día sí y día también y les tenga que gritar tanto.
Ayer me lo hicieron a mí y hoy a M., la profe de mates, cuyo cumple era hoy. ¿Qué nos hicieron, si se puede saber? Recibirnos con sorpresa... Vamos, que les faltó salir de una tarta. A mí repitiendo lo del otro día, que por lo visto no había sido más que un ensayo para lo de ayer. "Ave, Juli, ave, Juli": Y Juli, claro, que no sabe dónde meterse porque estas cosas le dan mucho corte. ¡Si es que hasta me tiraron confetti! (bueno, papeles haciendo de confetti). Y casi todos arrodillados, haciendo el signo de alabanza...
Hoy me ha tocado sufrirles, pero con la tranquilidad de que no era yo el destinatario de sus maquinaciones, sino M, y todo por referir hace unos meses la fecha de su cumpleaños en esa clase. Y es que querían hacerle una especie de fiesta de cumple, una fiesta sorpresa. Han hecho carteles, adornos, tarjetas de felicitación, han decorado la pizarra, han redistribuido las mesas para dejar un hueco en el centro y poder esconderse para que, cuando ella entrase, al grito de sorpresa, salieran todos con papelitos en la mano felicitándola...
En efecto, la clase, pues ha durado como 20 minutos siendo generoso e incluyendo que he tenido una sesión para expulsar a uno de mis alumnos tres días (se merece un mes, perooo... Ya intentaré que sea un mes, a ver si sale mi maquinación). Pon que a última hora están más centrados en la fiesta que en las frases. ¿Qué haces? Pues resignarte y olvidar tu pretensión de hacer la última clase de repaso antes del examen de mañana. Y firmar en una de las tarjetas a M. poniendo algo así como... Yo también te felicito que para algo les he tenido que aguantar la hora anterior a la tuya.
Y 2.
Va sobre una noticia que ha salido en el periódico gratuito Qué. El titular de la portada (en la columna, a la izquierda, tres líneas, cortito, pero directo) decía esto:
Los expertos achacan
el fracaso escolar a la
‘constante macabra’
¿Fuerte, eh? Pues aquí os iba a pegar trozos de dicho artículo, que como es de este diario que no se sabe muy bien quién escribe lo que se publica, no puedes bien dirigir la réplica (que la estoy preparando), pero para variar no sé por qué no me deja subirlo al archivo, pero viene a decir que a los profesores nos gusta suspender porque, entre otras cosas, nos da prestigio. Y viene a decir que teníamos que hacer como en EEUU, donde los profes están tan pendientes de sus alumnos que incluso les resuelven dudas a altas horas de la noche con una llamada telefónica... Como me he dejado el periódico en clase, tanto pegar el artículo como la respuesta, la tendré que dejar para mañana completando el post.
Hoy post doble, que ayer me tomé el día de relax... Empezaré por referir la clase más peculiar de las que tengo. Esta vez peculiar en un sentido no demasiado peyorativo. Noooo. De verdad, son chicos muy majos, aunque me exasperen día sí y día también y les tenga que gritar tanto.
Ayer me lo hicieron a mí y hoy a M., la profe de mates, cuyo cumple era hoy. ¿Qué nos hicieron, si se puede saber? Recibirnos con sorpresa... Vamos, que les faltó salir de una tarta. A mí repitiendo lo del otro día, que por lo visto no había sido más que un ensayo para lo de ayer. "Ave, Juli, ave, Juli": Y Juli, claro, que no sabe dónde meterse porque estas cosas le dan mucho corte. ¡Si es que hasta me tiraron confetti! (bueno, papeles haciendo de confetti). Y casi todos arrodillados, haciendo el signo de alabanza...
Hoy me ha tocado sufrirles, pero con la tranquilidad de que no era yo el destinatario de sus maquinaciones, sino M, y todo por referir hace unos meses la fecha de su cumpleaños en esa clase. Y es que querían hacerle una especie de fiesta de cumple, una fiesta sorpresa. Han hecho carteles, adornos, tarjetas de felicitación, han decorado la pizarra, han redistribuido las mesas para dejar un hueco en el centro y poder esconderse para que, cuando ella entrase, al grito de sorpresa, salieran todos con papelitos en la mano felicitándola...
En efecto, la clase, pues ha durado como 20 minutos siendo generoso e incluyendo que he tenido una sesión para expulsar a uno de mis alumnos tres días (se merece un mes, perooo... Ya intentaré que sea un mes, a ver si sale mi maquinación). Pon que a última hora están más centrados en la fiesta que en las frases. ¿Qué haces? Pues resignarte y olvidar tu pretensión de hacer la última clase de repaso antes del examen de mañana. Y firmar en una de las tarjetas a M. poniendo algo así como... Yo también te felicito que para algo les he tenido que aguantar la hora anterior a la tuya.
Y 2.
Va sobre una noticia que ha salido en el periódico gratuito Qué. El titular de la portada (en la columna, a la izquierda, tres líneas, cortito, pero directo) decía esto:
Los expertos achacan
el fracaso escolar a la
‘constante macabra’
¿Fuerte, eh? Pues aquí os iba a pegar trozos de dicho artículo, que como es de este diario que no se sabe muy bien quién escribe lo que se publica, no puedes bien dirigir la réplica (que la estoy preparando), pero para variar no sé por qué no me deja subirlo al archivo, pero viene a decir que a los profesores nos gusta suspender porque, entre otras cosas, nos da prestigio. Y viene a decir que teníamos que hacer como en EEUU, donde los profes están tan pendientes de sus alumnos que incluso les resuelven dudas a altas horas de la noche con una llamada telefónica... Como me he dejado el periódico en clase, tanto pegar el artículo como la respuesta, la tendré que dejar para mañana completando el post.
¿Eres tonto, o has comido mierda?
Ainsss... Si es que al final, frases que has oído toda la vida es difícil no expulsarlas como a un Alien cuando te encuentras en situación de máximo riesgo... Es decir, cuando una sabandija enana, a la que le has advertido lo mínimo 6 veces que se calle, que mire a la pizarra y que copie lo que hay escrito, te ha sacado de quicio. ¿Eres tonto, o has comido mierda? Es que me salió del alma. O era eso o le reventaba los sesos contra el pupitre... Así que mejor que haya soltado eso por la boca...
Y eso que he entrado mentalizado de que no me enfadaría y que contaría hasta 10... Pero es que me pueden. Es entrar y ver el alboroto, o que se apiñan como quistes en la puerta o en mi mesa y... bufff... Me agobian un montón. En esos momentos doy gracias de no vivir en Florida, que permiten las armas de fuego, porque es que si no descargaba más balas contra ellos que en la escena de Matrix, cuando Neo y Trinity van a rescatar a Morfeo...
Y luego, constatar que hoy en día no sé a qué aspiran estos críos... Me arrepiento un montón de haberme tirado un mes entero explicándoles teoría de sintaxis. Total, tienen sus cuadernos de adorno, no se les ocurre mirarlo. Luego les saco a la pizarra y se quedan con los ojos, la mente y la expresión en blanco. No saben ni dónde poner las rayas del análisis. Y a mí me entran ganas de volver a la recortada, claro. Si es que no pido que se lo memoricen, pido que le echen un vistazo para que sepan reconocer complementos y no me suelten burradas al azar. Voy a hacer una escabechina en los exámenes... Y estamos en la 3ª evaluación, que es cuando yo al menos solía ponerme las pilas (y creo que la mayoría de estudiantes).
Pero tranquilidad... Ya no estaba el día gris. Hoy había nubes en el cielo, pero ahí estaba, brillando que casi podías tocarlo.
Y eso que he entrado mentalizado de que no me enfadaría y que contaría hasta 10... Pero es que me pueden. Es entrar y ver el alboroto, o que se apiñan como quistes en la puerta o en mi mesa y... bufff... Me agobian un montón. En esos momentos doy gracias de no vivir en Florida, que permiten las armas de fuego, porque es que si no descargaba más balas contra ellos que en la escena de Matrix, cuando Neo y Trinity van a rescatar a Morfeo...
Y luego, constatar que hoy en día no sé a qué aspiran estos críos... Me arrepiento un montón de haberme tirado un mes entero explicándoles teoría de sintaxis. Total, tienen sus cuadernos de adorno, no se les ocurre mirarlo. Luego les saco a la pizarra y se quedan con los ojos, la mente y la expresión en blanco. No saben ni dónde poner las rayas del análisis. Y a mí me entran ganas de volver a la recortada, claro. Si es que no pido que se lo memoricen, pido que le echen un vistazo para que sepan reconocer complementos y no me suelten burradas al azar. Voy a hacer una escabechina en los exámenes... Y estamos en la 3ª evaluación, que es cuando yo al menos solía ponerme las pilas (y creo que la mayoría de estudiantes).
Pero tranquilidad... Ya no estaba el día gris. Hoy había nubes en el cielo, pero ahí estaba, brillando que casi podías tocarlo.
Lunes, gris lunes...
Pido perdón, pero mi tiempo escasea tanto por culpa de correcciones, que posts como el que pensaba escribir el viernes, no puedo ponerlos. Una cosa buena tiene esto, que voy recopilando respuestas de alumnos para seguir confeccionando el libro de pifias ilustres.
Antes de eso, mi lunes ha sido tan gris como el cielo de hoy. La mañana cuesta arriba, poca paciencia para aguantar a los chicos parlanchines a más no poder (porque vale, uno puede venir fastidiado porque ha acabado el fin de semana, pero estos vienen desatados), clases que ni fu ni fa y todo el rato protestando (aunque luego llega el final y los que me habían dado la lata se me ponen delante, se arrodillan y empiezan a hacer genuflexiones diciendo: "ave, César, ave César, ave Juli"; y para rematar me cantan la canción que me han compuesto y que a veces me cantan al llegar...).
Y para poner la guinda, el viernes le había dejado el examen al único alumno que tenía en 3º con pendiente de 2º para que lo hiciese (fíjaos cómo están los aprobados...) y va hoy y no le veo en el aula donde tienen que examinarse. Le busco para recordarle que tiene que hacer el examen, por si se le ha olvidado, y me dice que no lo ha estudiado... Yo lo que no entiendo es por qué me cabreo yo. Allá él. Pero me ha cabreado.
No me enrollo más, las correcciones:
- Faltas varias: haberiguar, vigote, mistiriosidad, estrenduroso, traficacir, hivan, se suicidió.
- Ante la pregunta de si creía una cosa que pasaba en el libro, respuesta: Yo creo que sí es verdad, pero si quieres me puedes llamar ficticio (le he puesto esto: te llamaría otra cosa, pero eso precisamente no...).
- Hay uno de 1º que empieza todas las respuestas con estos signos de interrogación: ¿? Me pone de los nervios. Como me lo haga en el próximo examen, le... (ba a decir suspendo, pero el pobre no me aprueba ni para atrás) ¡pongo un cero!
- Otra respuesta: Si yo viera lo que vio ella me hubiera creado un trauma. Me hizo gracia. Y más conociéndola, que esa niña no se traumatiza ni viendo 2 horas seguidas cualquier programa del corazón...
- Ante la pregunta de si le había gustado la novela, respuesta: Si (casi nunca me lo ponen acentuado...) porque es sentimentalista. Ah, si es porque es sentimentalista, entonces vale...
- Uno (un lumbreras...) va y copia el resumen del libro que viene en la cubierta. A lo mejor hubiera colado si no fuera que dicho resumen utilizaba palabras como frustrado, estremece, obsesiona o circunstancias análogas. Y este niño os digo yo que esas palabras no constan en su diccionario...
- El mismo lumbrera de antes. A la pregunta de por qué creía que intentó suicidarse el protagonista al principio de la novela. Respuesta (aviso, puede consumir vuestros cerebros, dejad la mente en blanco que puede ser muy fuerte): porque no quiere seguir viviendo. Tenemos ante esto dos opciones:
1. Su lógica es aplastantemente lúcida.
2. Qué coño va a tener lógica el alcornoque éste (si le vierais la cara, no os quedaba duda de cuál es la opción elegida... De verdad que este chaval es uno de los pocos a los que le daría una ostia bien dada, pero en plan: ¿si lo intentas más, podrías ser más imbécil?).
- Y dejo para el final el Óscar a la respuesta más inolvidable, que entraría dentro de la categoría Premio a la mejor incoherencia: en realidad es la respuesta a la siguiente pregunta: “Las Meninas” de Velázquez parece una fotografía que capta un instante concreto, como si la brocha del pintor fuera una cámara. Haz, a partir de dicho cuadro, un relato (no más de una cara), basándote en uno de los personajes, en el que desarrolles una historia que parece a punto de comenzar nada más abandonar la pose para dicho cuadro y que pudo producirse ese día. Era para casa, un relato que completaba la nota. Y el relato en cuestión pertenece a una alumna de 3º de la ESO, que se centra en el propio Velázquez y cuenta su vida. Entre los datos que se le ocurren para este personaje, menciona que Las Meninas le hizo rico. Con el dinero ganado por hacer el cuadro, se va a África a repartirlo entre los pobres, para luego volver a España en avión, donde se enamora de una chica. Además, su mujer murió de cáncer. Vamos, le faltó llevar a su esposa a Houston para que la trataran con quimioterapia.
Le puse lo siguiente: C., ERES UNA CRACK: VELÁZQUEZ PINTÓ EL CUADRO EN EL SIGLO XVII: ÁFRICA NI SE CONOCÍA Y LOS AVIONES NADA MÁS QUE ESTABAN EN LA IMAGINACIÓN DE LEONARDO DA VINCI, PERO POR LO QUE ME HAS HECHO REÍR, TE SUBIRÉ LA NOTA.
Antes de eso, mi lunes ha sido tan gris como el cielo de hoy. La mañana cuesta arriba, poca paciencia para aguantar a los chicos parlanchines a más no poder (porque vale, uno puede venir fastidiado porque ha acabado el fin de semana, pero estos vienen desatados), clases que ni fu ni fa y todo el rato protestando (aunque luego llega el final y los que me habían dado la lata se me ponen delante, se arrodillan y empiezan a hacer genuflexiones diciendo: "ave, César, ave César, ave Juli"; y para rematar me cantan la canción que me han compuesto y que a veces me cantan al llegar...).
Y para poner la guinda, el viernes le había dejado el examen al único alumno que tenía en 3º con pendiente de 2º para que lo hiciese (fíjaos cómo están los aprobados...) y va hoy y no le veo en el aula donde tienen que examinarse. Le busco para recordarle que tiene que hacer el examen, por si se le ha olvidado, y me dice que no lo ha estudiado... Yo lo que no entiendo es por qué me cabreo yo. Allá él. Pero me ha cabreado.
No me enrollo más, las correcciones:
- Faltas varias: haberiguar, vigote, mistiriosidad, estrenduroso, traficacir, hivan, se suicidió.
- Ante la pregunta de si creía una cosa que pasaba en el libro, respuesta: Yo creo que sí es verdad, pero si quieres me puedes llamar ficticio (le he puesto esto: te llamaría otra cosa, pero eso precisamente no...).
- Hay uno de 1º que empieza todas las respuestas con estos signos de interrogación: ¿? Me pone de los nervios. Como me lo haga en el próximo examen, le... (ba a decir suspendo, pero el pobre no me aprueba ni para atrás) ¡pongo un cero!
- Otra respuesta: Si yo viera lo que vio ella me hubiera creado un trauma. Me hizo gracia. Y más conociéndola, que esa niña no se traumatiza ni viendo 2 horas seguidas cualquier programa del corazón...
- Ante la pregunta de si le había gustado la novela, respuesta: Si (casi nunca me lo ponen acentuado...) porque es sentimentalista. Ah, si es porque es sentimentalista, entonces vale...
- Uno (un lumbreras...) va y copia el resumen del libro que viene en la cubierta. A lo mejor hubiera colado si no fuera que dicho resumen utilizaba palabras como frustrado, estremece, obsesiona o circunstancias análogas. Y este niño os digo yo que esas palabras no constan en su diccionario...
- El mismo lumbrera de antes. A la pregunta de por qué creía que intentó suicidarse el protagonista al principio de la novela. Respuesta (aviso, puede consumir vuestros cerebros, dejad la mente en blanco que puede ser muy fuerte): porque no quiere seguir viviendo. Tenemos ante esto dos opciones:
1. Su lógica es aplastantemente lúcida.
2. Qué coño va a tener lógica el alcornoque éste (si le vierais la cara, no os quedaba duda de cuál es la opción elegida... De verdad que este chaval es uno de los pocos a los que le daría una ostia bien dada, pero en plan: ¿si lo intentas más, podrías ser más imbécil?).
- Y dejo para el final el Óscar a la respuesta más inolvidable, que entraría dentro de la categoría Premio a la mejor incoherencia: en realidad es la respuesta a la siguiente pregunta: “Las Meninas” de Velázquez parece una fotografía que capta un instante concreto, como si la brocha del pintor fuera una cámara. Haz, a partir de dicho cuadro, un relato (no más de una cara), basándote en uno de los personajes, en el que desarrolles una historia que parece a punto de comenzar nada más abandonar la pose para dicho cuadro y que pudo producirse ese día. Era para casa, un relato que completaba la nota. Y el relato en cuestión pertenece a una alumna de 3º de la ESO, que se centra en el propio Velázquez y cuenta su vida. Entre los datos que se le ocurren para este personaje, menciona que Las Meninas le hizo rico. Con el dinero ganado por hacer el cuadro, se va a África a repartirlo entre los pobres, para luego volver a España en avión, donde se enamora de una chica. Además, su mujer murió de cáncer. Vamos, le faltó llevar a su esposa a Houston para que la trataran con quimioterapia.
Le puse lo siguiente: C., ERES UNA CRACK: VELÁZQUEZ PINTÓ EL CUADRO EN EL SIGLO XVII: ÁFRICA NI SE CONOCÍA Y LOS AVIONES NADA MÁS QUE ESTABAN EN LA IMAGINACIÓN DE LEONARDO DA VINCI, PERO POR LO QUE ME HAS HECHO REÍR, TE SUBIRÉ LA NOTA.
El post de ayer y el de hoy
Ayer no me dio tiempo a escribir, así que hoy como castigo, tarea doble. Porque ayer tenía dos cosas que contar:
1. La niña en cuestión no está embarazada.
2. Di mis dos mejores clases desde mi corta carrera de profe. Las dos primeras, a mis tutorandos de 2º y a los plastas de 3º. ¿Qué hice que fue tan distinto a lo de otras veces? Pues no sabría explicarlo bien... El caso es que me atendieron con bastante atención y noté que se enteraban de lo que les estaba explicando. En la teoría (sólo un punto), les ponía ejemplos con ellos mismos de protagonistas (va a ser eso, ahora me estoy dando cuenta según lo escribo). Frase imperativa, por ejemplo: A., ¡cállate! (A. estaba hablando en ese momento). Y les decía: ¿Véis cómo he elevado mi tono de voz? Y como estoy esperando de ella una respuesta no verbal, sino de conducta?. No sé, y luego en los ejercicios, igual. Hasta los que no estaban en la pizarra me atendían.
Hoy ya he vuelto a la normalidad. Y encima estaba cansado desde la primera hora. Menos mal que la semana era de tres días, porque se han hecho largos... Hoy la cosa más curiosa ha sido que he salido con G. al patio y hemos estado hablando con algunos chicos que se acercaban. ¡Qué distinta es la relación en el aula y fuera de ella! Te hace plantearte cosas del sistema educativo, y mira que yo trato que haya buen rollo en clase, me meto con ellos y les sigo bastantes bromas.
Fuera de las clases, en rehabilitación me he tomado con mucha calma la vuelta. La semana pasada trataba de no bajar de los 30 Km/h en la bici estática, y hacía unos 9 kms. Pero estos días no me apetecía, jajajaja. No he llegado ni de coña a los 30 y he estado haciendo 5 kms.
Y para acabar, qué rollo la alergia. No tengo demasiado, pero ahora que acabo de llegar de la calle y si miras al cielo te fijas que vuelan las bolitas de polen, bufff... Pues me pica un poco el ojo. Una buena excusa para dejar de escribir por ahora, ¿no? Jejeje, pues eso, buen finde. Tengo un montón de cosas que corregir, así que lo mismo pronto hay un post de "grandes pifias" ;-)
1. La niña en cuestión no está embarazada.
2. Di mis dos mejores clases desde mi corta carrera de profe. Las dos primeras, a mis tutorandos de 2º y a los plastas de 3º. ¿Qué hice que fue tan distinto a lo de otras veces? Pues no sabría explicarlo bien... El caso es que me atendieron con bastante atención y noté que se enteraban de lo que les estaba explicando. En la teoría (sólo un punto), les ponía ejemplos con ellos mismos de protagonistas (va a ser eso, ahora me estoy dando cuenta según lo escribo). Frase imperativa, por ejemplo: A., ¡cállate! (A. estaba hablando en ese momento). Y les decía: ¿Véis cómo he elevado mi tono de voz? Y como estoy esperando de ella una respuesta no verbal, sino de conducta?. No sé, y luego en los ejercicios, igual. Hasta los que no estaban en la pizarra me atendían.
Hoy ya he vuelto a la normalidad. Y encima estaba cansado desde la primera hora. Menos mal que la semana era de tres días, porque se han hecho largos... Hoy la cosa más curiosa ha sido que he salido con G. al patio y hemos estado hablando con algunos chicos que se acercaban. ¡Qué distinta es la relación en el aula y fuera de ella! Te hace plantearte cosas del sistema educativo, y mira que yo trato que haya buen rollo en clase, me meto con ellos y les sigo bastantes bromas.
Fuera de las clases, en rehabilitación me he tomado con mucha calma la vuelta. La semana pasada trataba de no bajar de los 30 Km/h en la bici estática, y hacía unos 9 kms. Pero estos días no me apetecía, jajajaja. No he llegado ni de coña a los 30 y he estado haciendo 5 kms.
Y para acabar, qué rollo la alergia. No tengo demasiado, pero ahora que acabo de llegar de la calle y si miras al cielo te fijas que vuelan las bolitas de polen, bufff... Pues me pica un poco el ojo. Una buena excusa para dejar de escribir por ahora, ¿no? Jejeje, pues eso, buen finde. Tengo un montón de cosas que corregir, así que lo mismo pronto hay un post de "grandes pifias" ;-)
A empezar el mes de mayo
... Uy, me parece que me he relajado demasiado. Ya a 4 y todavía me ponía "no hay nada en el mes de mayo". Y uno no puede dejar pasar así como así el mes de mayo, con toda su plenitud, su sol, sus días tan largos, sus noches tan tibias... Y eso que no he salido apenas de Madrid salvo una visita a Segovia ayer. Pero bueno, no he parado. ¿Vale esa excusa?
Porque no necesito a mis monstruos para escribir de cosas. Soy un chico muy imaginativo. Puedo hablar de..., bueno, de...; y también de...; o recordar la vez en que... Bueno, vale, estoy un poco corto de inventiva últimamente. Hay por ahí alguna que me daría la razón porque se piensa que lo mío es única y exclusivamente copiar.
No me ha sentado demasiado mal que sonase la alarma a las 5:55, en serio. Me había acostado un poco más tarde de lo que debía, pero a pesar de eso, este miércoles con pinta de lunes no ha sido una losa imposible de levantar. Además he tenido mis momentos de relajación. Hay veces en que fijo la mirada en un punto y es que no necesito ni dormir. Sin mirar nada, sin concretar la vista en ninguna cosa, pero al mismo tiempo abarcándolo todo en una especie de nebulosa inconcreta. Lo malo es cuando te hablan, que te rompen ese momento. O cuando se asustan porque pareces un zombie (eso mi hermana).
Estoy retrasando todo lo que puedo el momento de encontrarme con los babys, ¿se nota demasiado, no? Pensaba que iban a estar peor, la verdad. Después de este puente y de sus fiestas medievales, me habían comentado que el año pasado a la vuelta estuvieron inaguantables. Y será que peor que se fueron no podían venir o será que me había hecho a lo peor o que estoy en una fase relajante-trascendental, pero no me han parecido muy pesados.
A primera hora, el reencuentro con la sintaxis (hola, plasta, a ver si te dejas terminar de una vez, que estoy hasta el gorro de ti, le he dicho justo al entrar) y las caras de aburrimiento. Pero yo creo que haciendo frases incluso he interesado a alguno. No sé, me habré confundido :p
Luego mis dos horas de relax-pero-no-te-pases-que-tienes-que-fotocopiar-exámenes-y-no-sé-cuántas-cosas-más, el recreo y a cuarta, examen. El examen de la lectura. El misterio Velázquez, una interesante novelita de entretenimiento que propone una imaginativa teoría sobre los misterios que se encuentran en Las Meninas. Si dos horas me costó hacer las preguntas y me había gustado el resultado (creo que motiva a leer la novela a incluso quien no se la ha leído), dos horas me ha costado dejar de escuchar quejas de los de 3º. Que si prefieren trabajos, que si no se ve el cuadro (vale, no se veía, pero qué culpa tengo yo que la impresora sea una m... -los chicos suelen completarme la palabra :p), que si no tenemos tiempo...
Eso último ya me ha jod... Jorobado bastante. La delegado ha tardado 5 minutos en llegar y abrir la puerta. Y luego han estado 10 minutos de reloj para sentarse y poner las mesas en fila como les decía. Y luego piden tiempo. Qué pena no poder repartir collejas, en plan Sole (7 vidas).
Tutoría (esta vez no tuve que hacer de comecocos) tranquila, relativamente y 1º C, que bueno, más o menos los he domado. Y creo que se me olvida algo por decir, pero bueno, ya lo recordaré cuando le dé a Guardar y publicar o cuando cierre la ventana que posibilta lo de editar el mensaje.
Porque no necesito a mis monstruos para escribir de cosas. Soy un chico muy imaginativo. Puedo hablar de..., bueno, de...; y también de...; o recordar la vez en que... Bueno, vale, estoy un poco corto de inventiva últimamente. Hay por ahí alguna que me daría la razón porque se piensa que lo mío es única y exclusivamente copiar.
No me ha sentado demasiado mal que sonase la alarma a las 5:55, en serio. Me había acostado un poco más tarde de lo que debía, pero a pesar de eso, este miércoles con pinta de lunes no ha sido una losa imposible de levantar. Además he tenido mis momentos de relajación. Hay veces en que fijo la mirada en un punto y es que no necesito ni dormir. Sin mirar nada, sin concretar la vista en ninguna cosa, pero al mismo tiempo abarcándolo todo en una especie de nebulosa inconcreta. Lo malo es cuando te hablan, que te rompen ese momento. O cuando se asustan porque pareces un zombie (eso mi hermana).
Estoy retrasando todo lo que puedo el momento de encontrarme con los babys, ¿se nota demasiado, no? Pensaba que iban a estar peor, la verdad. Después de este puente y de sus fiestas medievales, me habían comentado que el año pasado a la vuelta estuvieron inaguantables. Y será que peor que se fueron no podían venir o será que me había hecho a lo peor o que estoy en una fase relajante-trascendental, pero no me han parecido muy pesados.
A primera hora, el reencuentro con la sintaxis (hola, plasta, a ver si te dejas terminar de una vez, que estoy hasta el gorro de ti, le he dicho justo al entrar) y las caras de aburrimiento. Pero yo creo que haciendo frases incluso he interesado a alguno. No sé, me habré confundido :p
Luego mis dos horas de relax-pero-no-te-pases-que-tienes-que-fotocopiar-exámenes-y-no-sé-cuántas-cosas-más, el recreo y a cuarta, examen. El examen de la lectura. El misterio Velázquez, una interesante novelita de entretenimiento que propone una imaginativa teoría sobre los misterios que se encuentran en Las Meninas. Si dos horas me costó hacer las preguntas y me había gustado el resultado (creo que motiva a leer la novela a incluso quien no se la ha leído), dos horas me ha costado dejar de escuchar quejas de los de 3º. Que si prefieren trabajos, que si no se ve el cuadro (vale, no se veía, pero qué culpa tengo yo que la impresora sea una m... -los chicos suelen completarme la palabra :p), que si no tenemos tiempo...
Eso último ya me ha jod... Jorobado bastante. La delegado ha tardado 5 minutos en llegar y abrir la puerta. Y luego han estado 10 minutos de reloj para sentarse y poner las mesas en fila como les decía. Y luego piden tiempo. Qué pena no poder repartir collejas, en plan Sole (7 vidas).
Tutoría (esta vez no tuve que hacer de comecocos) tranquila, relativamente y 1º C, que bueno, más o menos los he domado. Y creo que se me olvida algo por decir, pero bueno, ya lo recordaré cuando le dé a Guardar y publicar o cuando cierre la ventana que posibilta lo de editar el mensaje.





