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Diario de un indeciso (supongo)
Acerca de
Todavía no sé muy bien quién soy, pero estoy en ello.
Sindicación
 
Hedonismo de andar por casa
En ocasiones encuentro en las cosas más pequeñas un gran placer. No sé, pero es como si la vida te ofreciera su cara más amable en lo simple, cotidiano y pequeño. Son esos pequeños instantes de felicidad que te llevan casi a otra dimensión.
Déjenme que les dé una lista de esos pequeños grandes placeres que me hacen feliz durante un ratito o dos:
1. Comer uvas con pan.
2. Comer pan con melón.
3. Ver la tele apagada a las diez de la noche.
4. Leer un buen libro que es realmente un buen libro.
5. Abrir el ojo un sábado por la mañana y ver desconectado el maldito despertador.
6. Ir solo al cine.
7. Que mi mujer se quite la parte de arriba del pijama después de haberse quitado la de abajo.
8. Conducir con lluvia.
9. El olor de la mies.
10. Escuchar a Keith Jarret.
11. Creer que he entendido un poema.
12. Leer a Pedro Salinas.
13. Pisarle el crugirama de El País a mi mujer (esto puede tener una curiosa relación con el nº 7).
14. Que el despertador suene temprano y no me levante cabreado (mi experiencia de esto es casi de nivel intelectual, pura abstracción).
15. Escaquearme en el trabajo sin que se note.
16. Dar pequeñas soluciones a los grandes problemas (con esto me sucede en parte como con el nº 14, pero sigo intentándolo, que conste).
17. Que mi mujer se duerma acurrucada después junto a mí sin volver a ponerse el pijama.
18. Que se acueste con camisón (¡todo puede llegar a resultar inmensamente más fácil!).
19. Una siesta en una tarde de verano (ya saben: la red de conexiones con 7, 13, 17 y 6 es realmente compleja).

Otro día sigo, supongo.
 
Comentario:
¿Hemos dedicado horas a la contemplación y digestión oceánica, eh? Hay quien llega a una edad (no sé la suya pero ya le hago pelo en el pecho) y todavía no ha sabido despreciar lo que le joroba y reservarse tiempo y más tiempo para saborear lo que le hace disfrutar. Creo tener la certeza de que es de estas pequeñas cosas felices de las que está hecha la vida complaciente, tranquila, observadora. Como también son las pequeñas puyas, las jodiendas medudas continuadas las que convierten la de otros en un saladar.

Espero que no se le estén pasando las ganas de continuar. No se detenga, :-)

No