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Diario de un indeciso (supongo)
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Todavía no sé muy bien quién soy, pero estoy en ello.
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El mundo de fuera. Jueves 20 de octubre. Juventud (¿divino tesoro?)
Esta mañana he leído detenidamente en El País este artículo del psiquiatra Luis Rojas Marcos. Me ha parecido un incisivo análisis de la juventud española y he pensado ampliamente en lo que aquí se dice.
Parece ser, según al artículo, que los jóvenes españoles actuales tienen un alto nivel de satisfacción con la vida. Me he preguntado si yo sentía lo mismo a su edad y de mi memoria extraigo ráfagas sueltas como el proceso 1001, las manifestaciones por la amnistía, la legalización del PC, las muertes de Mari Luz Nájera y Arturo Ruiz en las manifestaciones (ya no recuerdo muy bien por qué), la Plataforma Democrática, Hermano Lobo, El Papus... En fin, eran mis años de estudiante universitario en Madrid, y Madrid y este país eran otro mundo, un mundo de incertidumbre y de miedo.
¿Será por ello que determinados políticos continúan apelando a ese sentimiento de miedo constantemente?
Me gustaría que me convencieran, no que me atemorizaran. Es por ello por lo que ciertos mensajes me parecen estúpidamente cándidos. Ya nos hemos hecho mayorres. Por favor: no conjuren al lobo (que lo mismo viene).
He impreso una copia del artículo de la edición digital de El País y a modo de trasnochado panfletista lo he ido repartiendo a mis compañeros del Mundo de dentro, con la recomendación de que su lectura era imprescindible.
Qué fácil es crear un estado de opinión que funcione como caldo de cultivo para generar una complicidad en la que los mensajes, incluso los más burdos, tengan sentido.
Claro que, bien pensado, lo mismo hacen los jinetes del apocalipsis. ¿O no?
Bueno, al menos los jóvenes se sienten felices. Pero a veces me pregunto si esa dicha es la del que sabe o la del que desconoce. Ya veremos.
No