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Diario de un indeciso (supongo)
Acerca de
Todavía no sé muy bien quién soy, pero estoy en ello.
Sindicación
 
El mundo de dentro. Lunes, 17 de octubre de 2005. Dies irae.
Hoy no hemos comentado nada sobre el famoso estatuto de Cataluña, aunque hemos mantenido una interesante discusión sobre el problema de la inmigración y los puestos de difícil ocupación. Curioso, los inmigrantes parecen interesar cuando suponen réditos políticos, qué mezquindad.
He hablado con C., la secretaria compartida, sobre la reunión del jueves, las (malas) noticias vuelan por aquí. La conversación con C. me ha parecido especialmente interesante, acaso porque haya intentado atenuar la preocupación que en mí pudiera quedar de aquello.
Le he dicho a C. que asumo perfectamente mi situación laboral aquí, decir estatus sería estúpidamente pretencioso: es puramente coyuntural, vine a ocupar el puesto de alguien que se marchó y me marcharé en su día para que otro venga en mi lugar. Ocupo el último despacho porque fui el último en aterrizar, para mí esto supone una auténtica ventaja, pues para venir hasta donde me encuentro hay que hacer un recorrido que pocos hacen. El Gabinete de Prensa me olvida con frecuencia, el periódico me lo compro yo. Comparto secretaria, pero creo que realmente no necesito ninguna, a veces me parece que me hacen luz de gas, pero se me pasa enseguida, y le he dicho que me encantaría que nos tuteásemos pues personalmente me sentiría mejor (en absoluto quiero parecer condescendiente). Se lo he dicho tratándole de usted, ¡qué horror!
Me debo de haber quedado con cara de estúpido, pero le parece bien.
C. me parece una persona inteligente y eficaz, a veces le he dicho que me podría sustituir perfectamente y que si algún día falto que no dude en hacerlo, hasta puede que nadie me eche de menos. Cuando llegué aquí me dijo que su puesto no estaba confirmado, y qué pensaba al respecto. Nada. No opinaba nada. Ella tiene la plaza por oposición, es funcionaria. Cuando fueron pasando los días lo entendí todo. Mal asunto esto de que vengan unos y se vayan otros. Cuando tuve oportunidad le dije que por mi parte todo se iba a quedar como estaba, pero ya había percibido que en otros despachos el asunto era más complicado.
Esta tarde, cuando se marchaba, me ha dicho que si lo de la luz de gas tendría alguna relación con lo de la reunión del jueves.
Segunda cara de estúpido.
Mañana ya veremos.
Tema recurrente en todas las conversaciones, incluida, por supuesto, la comida, la gripe aviar, que se ha impuesto fácilmente a otros temas periféricos como el campeonato de fórmula 1.
Parecerá broma o coña, pero el segundo plato hoy era pollo asado. Vamos, puro marxismo (de Groucho). ¿Tal vez deba inferirse de ello que existe alguna suerte de oscura y arcana relación entre ciertos mecanismos cerebrales y la ingesta de comida o su procesamiento en el sistema digestivo? Freud o Desmond Morris algo tendrán que decir...
 
Comentario:
Abrazo recibido.
Me siento abrumado, la verdad, por tus amables (y exageradas) palabras.
Gracias por leerme incondicionalmente. Otro abrazo.
 
Comentario:
¡Qué bien escribes, puñetero!. Me encandila tu capacidad de transmitir emociones, sí, pero -sobre todo- la evidencia de que eres un escritor (escritor, con todas las letras) culto, algo tan infrecuente: lo demuestra (pero no lo exhibe) tu dominio del léxico y de la sintaxis. Qué gustazo. Y los abundantes y bien dosificados guiños (empezando por tu pseudónimo). Todo ello, hoy en día, de extraordinaria rareza (no sólo en la blogosfera). Disfruto tanto con los contenidos, como con las formas. Ya tienes un lector incondicional. Un abrazo.
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