La peor cara del mundo de dentro
Cuando el trabajo se complica en determinadas situaciones surgen encontronazos entre la lealtad y esa parcela rebelde que cada uno lleva dentro.
Lealtad y sumisión por una parte y autonomía por otra. Ese es el dilema.
El hecho de ocupar un puesto de confianza no implica automáticamente que uno tenga que ser fiel inexcusablemente a ciertos postulados. Confiazan sí, sumisión absoluta, no.
1ª norma básica a tener en cuenta: el dedo que te puso puede ser el que te quite. Muy bien. Yo no tengo apego al cargo y vistas las encuestas del CIS más de uno puede empezar a pensar lo mismo.
Apunte para una posible revisión del código ético de mi puesto de trabajo: soy un asesor, no un sirviente. Se supone que estoy en este lugar porque alguien, con un criterio meramente subjetivo, vio en mí o en mi trabajo una cierta idoneidad para hacer lo que estos momentos estoy haciendo: intentar hacer las cosas lo mejor posible. Lo cual no implica necesariamente formar parte del coro de aduladores de turno. Cuando todo va bien, todos somos felices, pero ¿y cuando las cosas se tuercen?
Las afinidades son eso afinidades, nada más.
Pero que no se me pida decir lo que no quiero decir, por mucho que otro u otros quieran oírlo.
Lo malo de estar jodido es que siempre habrá alguien que quiera joderte del todo. Si alguien lee esto, que me disculpe el empleo de este lenguaje, pero me parece que es expresivo de mi estado de ánimo.
Tal vez debería cerra esta bitácora, aunque como lugar donde monologar con uno mismo no está mal del todo.
En fin. Mañana es viernes. Reunión a media mañana, lugares comunes, algo de cinismo, el visionario de turno y poco más.
Guardemos las distancias y la compostura. Si la cosa se tuerce, sonrisa irónica y dosis de autocomplacencia.
Lealtad y sumisión por una parte y autonomía por otra. Ese es el dilema.
El hecho de ocupar un puesto de confianza no implica automáticamente que uno tenga que ser fiel inexcusablemente a ciertos postulados. Confiazan sí, sumisión absoluta, no.
1ª norma básica a tener en cuenta: el dedo que te puso puede ser el que te quite. Muy bien. Yo no tengo apego al cargo y vistas las encuestas del CIS más de uno puede empezar a pensar lo mismo.
Apunte para una posible revisión del código ético de mi puesto de trabajo: soy un asesor, no un sirviente. Se supone que estoy en este lugar porque alguien, con un criterio meramente subjetivo, vio en mí o en mi trabajo una cierta idoneidad para hacer lo que estos momentos estoy haciendo: intentar hacer las cosas lo mejor posible. Lo cual no implica necesariamente formar parte del coro de aduladores de turno. Cuando todo va bien, todos somos felices, pero ¿y cuando las cosas se tuercen?
Las afinidades son eso afinidades, nada más.
Pero que no se me pida decir lo que no quiero decir, por mucho que otro u otros quieran oírlo.
Lo malo de estar jodido es que siempre habrá alguien que quiera joderte del todo. Si alguien lee esto, que me disculpe el empleo de este lenguaje, pero me parece que es expresivo de mi estado de ánimo.
Tal vez debería cerra esta bitácora, aunque como lugar donde monologar con uno mismo no está mal del todo.
En fin. Mañana es viernes. Reunión a media mañana, lugares comunes, algo de cinismo, el visionario de turno y poco más.
Guardemos las distancias y la compostura. Si la cosa se tuerce, sonrisa irónica y dosis de autocomplacencia.





