Finde En El Hierro (Segunda Parte: Excursiones y Resoluciones)
El segundo día fue totalmente soporífero, nos pegamos ambos cuatro con sueño todo el día y aún no sabemos el por qué. El caso es que era una gran putada porque teníamos varias excursiones que cumplir con un calor matador y con un coche con las ventanillas delanteras rotas, ¿desde cuando la gente se pelea por ir detrás en un coche?
Durante la mañana llamé a David varias veces con la esperanza de arreglar la discusión del día anterior. Nada, no lo cogió a las 10, no lo cogió a las 11, apagado a las 12... :(. Estaba claro que no quería hablar conmigo.
Durante todo el día consumimos una media de veinte litros de agua y comimos pipas hasta la saciedad, supongo que millones de girasoles adornaran la isla el próximo año gracias a nuestra intervención... jajajaja.
La primera parada fue el Garoe, el árbol santo. Parece ser que antiguamente los herreños acudían aquí a recoger agua, ya que el árbol la filtraba, aunque éste no es el Garoe milenario, pues fue arrancado por un huracán hace bastantes años. Es bastante bonito, parece un paraje élfico sacado de alguna historia de Tolkien, las raíces del árbol adornan el suelo cubierto de hojas secas y el tronco fino y sus ramas se extienden por una prisión de roca que hay en semicírculo a su alrededor.

Decidí llamar a David a la casa y me lo cogió medio dormido, así que esa era la razón... gracias a Dios yo ya estaba pensando que aún le duraba el enfado. Intenté sacar el tema de lo de ayer y el simplemente me pidió que lo olvidara, que solo fueron cosas dichas de borrachera... (¬¬ ya pero dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, al menos SU verdad, que no quiere decir que se la verdad verdadera)
Pero no, el sueño no era la razón, la razón era que había perdido el móvil después de hablar conmigo... ¡¡PERO QUé PUTA MIERDA!! ¿Y ahora como hablaba yo con él durante el día si a casa llega tarde y está zumbado y casi ni habla a esas horas? Por la tarde iba a ir a hacer un duplicado de su número y su ex le dejaría un móvil para ir tirando.
Después de comer y echarnos una merecida siesta continuamos la excursión, esta vez por el Sabinal. Estos árboles están totalmente cambados hacia la derecha debido a los vientos alisios y le dan una forma fantasmagórica... parecen manos de vieja dispuesta a apresar las almas de los transeuntes :S.

Al acabar el Sabinal atravesamos unas verjas y una entrada con diversos tubos rodantes en el suelo.
- ¿Esto qué es? - preguntó Denisse.
- Una Dehesa. Es una zona común donde los ganaderos sueltan los animales a pastar. Estos tubos impiden que lo animales escapen.
- ¿Están electrificados?
Mientras Ángel explicaba que no, que simplemente a los animales le daban miedo Ibán me miro y me dijo:
- Como si fuera Jurassic Park
- No, más bien es Vaca Park - contesté echándonos a reír, imagínabamos a las vacas corriendo tipo velociraptor atacando el coche emitiendo su mugido particular mientras nos abordaban. (Muuuuuuuuuuuuu crash! Muuuuuuuuuuuuuuu AAAAAAAAAH MUUUUUUUU (ponedle dramatismo)).
Las risas terminaron cuando Ángel nos miró francamente irritado.
Después de entrar a ver a la Virgen de los Reyes y los alrededores (lugar de aparición y veneración, dónde se inicia la bajada, etcétera) continuamos nuestro camino por el monte dirigiéndos al Mar de las Calmas.
Paramos en una fuente natural para llenar las botellas de agua fresquita de mantial y hacer un estiramiento de piernas. GRAN ERROR. Al meternos en el coche dispuestos a ponernos en camino, el coche le dio por hacer huelga... es decir, no arrancaba.
En mal momento nos dimos cuenta que desde que habíamos puesto gasolina al llegar a la isla, el incador seguía estando en el mismo lugar desde entonces... conclusión: ESTABA ROTO. Así que, estabamos tirados en medio del monte, son cobertura, sin comida, sin gasolina y sin ánimos.
Dios mío, solo era cuestión de horas en que la noche llegera, los lobos se apoderadan del lugar y nos atacaran, que el hambre atacara tanto que acabaramos deborándonos unos a otros como aquella gente... (sí, exagero)
Al ver que no conseguiríamos arrancarlo en cambio decidimos dejar el coche a un lado de la carretera e ir Ángel y yo en busca de la gasolinera más cercana caminando. ¡Esto no me estaba pasando! Por el camino, unos peninsulares nos informaron de que había un retén a unos pocos kilómetros y quizá la guardia forestal nos ayudara. Otro coche nos llevó hasta el retén.
La guardia forestal se puso muy tonta con darnos la gasolina, parecía que nos íbamos a dedicar a incendiar el monte o yo que sé, ¿no era evidente nuestra cara de echos polvos? (El caso que al día siguiente se manifestó un incendio por la zona :S). Pero al final conseguimos la gasolina, dos litritos, pero nos dio para salir del lugar.
Cogimos un atajo monte através, nunca he conducido así en mi vida por el monte, la estela de tierra que quedaba a mis espaldas demostraba que esa velocidad era peligrosa, pero teníamos que llegar a Valverde antes que se hiciera de noche, cosa para la que no faltaba mucho más que veinte minutos. Nos los tomabamos con la mayor filosofía posible e íbamos cantando eso de Nos gusta la gasolinaaaaa, danos más gasolinaaaaa... (sí, para matarnos) y aplaudimos al llegar al asfalto.
Conseguimos llegar a la gasolinera y llenamos el tanque, momento en el que aproveché y llamé a David que se encontraba ya con el móvil en funcionamiento (debo decir que pensé si realmente lo habría perdido... ¿será verdad eso de que nunca le creo?). Le expliqué lo ocurrido y me pidió que le llamara más tarde porque estaba en una discoteca (todo preocupación), de fondo se escuchaba Chiquitita de ABBA, un último hit en las principales emisoras de radio... bue.
Acto seguido me llamó Robert y se mostró mucho más preocupado... no lo entiendo. Me llamaba principalmente por aburrimiento y para hablarme de lo enamorado que está de su nuevo novio, Sixto, y me pregunté si David también hablaría de mí así con alguien.
Estoy muy trabado con David, incluso hoy (11/09/06) hemos hablado por teléfono y se encuentra melancólico. He intentado sacar algún cariñito diciéndole que eso era porque me echaba de menos y la contesta ha sido que en estos momentos no tiene tiempo de pensar en otros sino en sí mismo... joder, pero es que yo soy su novio coño.
Estoy muy emparanoiado con la idea de que cuando se vaya el domingo él y yo no estaremos ya juntos, que va a dejarme por H o por B... ¿debería pensar esto?. Quizá solo tiene un mal momento, unos planes que no le han salido y yo soy con el que descarga, soy el que llama, el que está ahí para todo, para lo bueno, para lo malo... Pero no sé, es como si no me tuviera en constancia o si no me quisiera, o peor que prefiere mantenerme al margen y hacerme vivir en una burbuja.
Hoy manifestó que siempre estaba de rule por ahí por el coche y que debía pasar más tiempo en casa. ¿Sugerencia? ¿Preocupación de que pueda pasarme algo? ¿O simplemente quiere que me quede en casa esperándole? ¿Por qué de repente estoy hablando de él como si fuera malo malísimo?
Dios el amor es un asco!! Una puta paranoia tras otra!!
Y aquí concluye mi viaje, ¿ha sido entretenido eh? El domingo se basó en correr para que no se nos escapara el barco, dos horas a bordo con unos niños pesados que repetían sin cesar quiero ir a las colchonetas y ¿hemos llegado? y una hora en guagua que terminó de bajar el ánimo.
Y bueno, con la llegada de David ya me enteraré de lo que nos espera, mientras tanto mantengo el corazón en vilo y rompiéndomelo yo mismo con ideas raras

Durante la mañana llamé a David varias veces con la esperanza de arreglar la discusión del día anterior. Nada, no lo cogió a las 10, no lo cogió a las 11, apagado a las 12... :(. Estaba claro que no quería hablar conmigo.
Durante todo el día consumimos una media de veinte litros de agua y comimos pipas hasta la saciedad, supongo que millones de girasoles adornaran la isla el próximo año gracias a nuestra intervención... jajajaja.
La primera parada fue el Garoe, el árbol santo. Parece ser que antiguamente los herreños acudían aquí a recoger agua, ya que el árbol la filtraba, aunque éste no es el Garoe milenario, pues fue arrancado por un huracán hace bastantes años. Es bastante bonito, parece un paraje élfico sacado de alguna historia de Tolkien, las raíces del árbol adornan el suelo cubierto de hojas secas y el tronco fino y sus ramas se extienden por una prisión de roca que hay en semicírculo a su alrededor.

Decidí llamar a David a la casa y me lo cogió medio dormido, así que esa era la razón... gracias a Dios yo ya estaba pensando que aún le duraba el enfado. Intenté sacar el tema de lo de ayer y el simplemente me pidió que lo olvidara, que solo fueron cosas dichas de borrachera... (¬¬ ya pero dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, al menos SU verdad, que no quiere decir que se la verdad verdadera)
Pero no, el sueño no era la razón, la razón era que había perdido el móvil después de hablar conmigo... ¡¡PERO QUé PUTA MIERDA!! ¿Y ahora como hablaba yo con él durante el día si a casa llega tarde y está zumbado y casi ni habla a esas horas? Por la tarde iba a ir a hacer un duplicado de su número y su ex le dejaría un móvil para ir tirando.
Después de comer y echarnos una merecida siesta continuamos la excursión, esta vez por el Sabinal. Estos árboles están totalmente cambados hacia la derecha debido a los vientos alisios y le dan una forma fantasmagórica... parecen manos de vieja dispuesta a apresar las almas de los transeuntes :S.

Al acabar el Sabinal atravesamos unas verjas y una entrada con diversos tubos rodantes en el suelo.
- ¿Esto qué es? - preguntó Denisse.
- Una Dehesa. Es una zona común donde los ganaderos sueltan los animales a pastar. Estos tubos impiden que lo animales escapen.
- ¿Están electrificados?
Mientras Ángel explicaba que no, que simplemente a los animales le daban miedo Ibán me miro y me dijo:
- Como si fuera Jurassic Park
- No, más bien es Vaca Park - contesté echándonos a reír, imagínabamos a las vacas corriendo tipo velociraptor atacando el coche emitiendo su mugido particular mientras nos abordaban. (Muuuuuuuuuuuuu crash! Muuuuuuuuuuuuuuu AAAAAAAAAH MUUUUUUUU (ponedle dramatismo)).
Las risas terminaron cuando Ángel nos miró francamente irritado.
Después de entrar a ver a la Virgen de los Reyes y los alrededores (lugar de aparición y veneración, dónde se inicia la bajada, etcétera) continuamos nuestro camino por el monte dirigiéndos al Mar de las Calmas.
Paramos en una fuente natural para llenar las botellas de agua fresquita de mantial y hacer un estiramiento de piernas. GRAN ERROR. Al meternos en el coche dispuestos a ponernos en camino, el coche le dio por hacer huelga... es decir, no arrancaba.
En mal momento nos dimos cuenta que desde que habíamos puesto gasolina al llegar a la isla, el incador seguía estando en el mismo lugar desde entonces... conclusión: ESTABA ROTO. Así que, estabamos tirados en medio del monte, son cobertura, sin comida, sin gasolina y sin ánimos.
Dios mío, solo era cuestión de horas en que la noche llegera, los lobos se apoderadan del lugar y nos atacaran, que el hambre atacara tanto que acabaramos deborándonos unos a otros como aquella gente... (sí, exagero)
Al ver que no conseguiríamos arrancarlo en cambio decidimos dejar el coche a un lado de la carretera e ir Ángel y yo en busca de la gasolinera más cercana caminando. ¡Esto no me estaba pasando! Por el camino, unos peninsulares nos informaron de que había un retén a unos pocos kilómetros y quizá la guardia forestal nos ayudara. Otro coche nos llevó hasta el retén.
La guardia forestal se puso muy tonta con darnos la gasolina, parecía que nos íbamos a dedicar a incendiar el monte o yo que sé, ¿no era evidente nuestra cara de echos polvos? (El caso que al día siguiente se manifestó un incendio por la zona :S). Pero al final conseguimos la gasolina, dos litritos, pero nos dio para salir del lugar.
Cogimos un atajo monte através, nunca he conducido así en mi vida por el monte, la estela de tierra que quedaba a mis espaldas demostraba que esa velocidad era peligrosa, pero teníamos que llegar a Valverde antes que se hiciera de noche, cosa para la que no faltaba mucho más que veinte minutos. Nos los tomabamos con la mayor filosofía posible e íbamos cantando eso de Nos gusta la gasolinaaaaa, danos más gasolinaaaaa... (sí, para matarnos) y aplaudimos al llegar al asfalto.
Conseguimos llegar a la gasolinera y llenamos el tanque, momento en el que aproveché y llamé a David que se encontraba ya con el móvil en funcionamiento (debo decir que pensé si realmente lo habría perdido... ¿será verdad eso de que nunca le creo?). Le expliqué lo ocurrido y me pidió que le llamara más tarde porque estaba en una discoteca (todo preocupación), de fondo se escuchaba Chiquitita de ABBA, un último hit en las principales emisoras de radio... bue.
Acto seguido me llamó Robert y se mostró mucho más preocupado... no lo entiendo. Me llamaba principalmente por aburrimiento y para hablarme de lo enamorado que está de su nuevo novio, Sixto, y me pregunté si David también hablaría de mí así con alguien.
Estoy muy trabado con David, incluso hoy (11/09/06) hemos hablado por teléfono y se encuentra melancólico. He intentado sacar algún cariñito diciéndole que eso era porque me echaba de menos y la contesta ha sido que en estos momentos no tiene tiempo de pensar en otros sino en sí mismo... joder, pero es que yo soy su novio coño.
Estoy muy emparanoiado con la idea de que cuando se vaya el domingo él y yo no estaremos ya juntos, que va a dejarme por H o por B... ¿debería pensar esto?. Quizá solo tiene un mal momento, unos planes que no le han salido y yo soy con el que descarga, soy el que llama, el que está ahí para todo, para lo bueno, para lo malo... Pero no sé, es como si no me tuviera en constancia o si no me quisiera, o peor que prefiere mantenerme al margen y hacerme vivir en una burbuja.
Hoy manifestó que siempre estaba de rule por ahí por el coche y que debía pasar más tiempo en casa. ¿Sugerencia? ¿Preocupación de que pueda pasarme algo? ¿O simplemente quiere que me quede en casa esperándole? ¿Por qué de repente estoy hablando de él como si fuera malo malísimo?
Dios el amor es un asco!! Una puta paranoia tras otra!!
Y aquí concluye mi viaje, ¿ha sido entretenido eh? El domingo se basó en correr para que no se nos escapara el barco, dos horas a bordo con unos niños pesados que repetían sin cesar quiero ir a las colchonetas y ¿hemos llegado? y una hora en guagua que terminó de bajar el ánimo.
Y bueno, con la llegada de David ya me enteraré de lo que nos espera, mientras tanto mantengo el corazón en vilo y rompiéndomelo yo mismo con ideas raras






