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Diario de una chatera
Investigando en los mundos del chat
Acerca de
Vueltas y vueltas...y vuelvo a empezar. Ahora me quedo aquí. Y allá. Haré un viaje al ayer, un paseo por el “hace poco”. Quiero recordar. Sencillamente eso; recrearme en el pasado y, también, mirar de vez en cuando al presente. Ahora tengo tiempo para saborear lo que pasó hace apenas seis o siete años cuando descubrí ...¿la red? ¿internet? Boh...bueno, cuando descubrí que hay otros mundos...y además (¡qué suerte!) están en este... Un abrazo a María Magdalena y La Casada...ya son ¿Historia? ui ui ui...me da la impresión de que las encontraré por el camino... curiosacuriosa@hotmail.com
Sindicación
 
El asesor
Una historia común y un poco triste



En un canal chatero de cuyo nombre no podría acordarme, un día de hace mucho… conocí a un Asesor (de cuya consejería tampoco debería acordarme). Bueno, sí…vale, un funcionario de tantos….Pero con una sensibilidad, una simpatía poco común. Que no, que no me voy a poner a explicar qué significa fuera de lo común o poco común. Si digo que era una “monada” cibernética, vosotras me entendéis.

Me daba los buenos días en cuanto me sentaba al ordenador y manteníamos conversaciones de horas y horas y horas…hasta que sonaba la campanilla de las tres. Era dulce, y tierno y cariñoso con su amiga desconocida…el asesor.

Y estaba casadito.


Jugábamos a las películas. Y al ahorcado. No sé qué asesoraría el asesor, pero se pasaba el día charlando. (Conmigo), hasta que el servicio de informática se dio cuenta y le cerraron los puertos. OH, qué triste, no tenía con quien chatear el asesor. Y abrimos el yahoo-messenger o parecido…Y se lo quitaron también. Entonces empezamos a hablar por teléfono, porque como el asesor no quería quedar….

Iba a la compra el asesor y yo le acompañaba (vía móvil por supuesto) y elegíamos juntos el cuartokilo chopped y las manzanas más maduritas.

- Eres como una ventanita de aire fresco- me decía.
- Pues sí, pero me voy a arruinar con tanto teléfono….podíamos quedar si eso…
- Que no y que no…pesada…


Hablábamos mientras esperábamos a los niños salir del cole, mientras íbamos camino del pediatra, a comprar dodotis o a tomar café.

A los cinco meses (o más) accedió bajo amenaza de muerte a tomarse un café conmigo. Nos encontramos en el punto kilométrico cero y…
- Anda, pensaba que eras más alta…me dijo
Y mientras yo miraba de reojo los 15 cmts de mis botas…hacía tiempo para encontrar palabras a un saludo tan…tan….

- ….¿u u jeje unnnn unnnn ¿un café?

Tenía el pelo rizado, y un poco de caspa adornaba los hombros de su traje azul indefinido. Tirando a soso era el asesor. A muy soso. Pero yo cerraba los ojos y su voz me recordaba que era mi compañerito de menesteres domésticos. El café fue tenso. Y denso…hasta que destensamos…y alargamos el café a la comida…y…todo quedó en…
- Hasta otro día.
- Me gustas
- Me gustas, y mucho, pero no…NO


Volvimos a nuestra vida rutinaria de siempre, la compra, los médicos…los nenes…las llamadas a escondidas en el trabajo, mientras ella se duchaba….Y el aire fresco se convirtió en tormenta.

- Un café?
- Uf
- ¿si?
- No sé si debería…

A las siete de la tarde, en una lluviosa tarde de octubre…o noviembre…tomábamos el enésimo gintonic en el café del teatro Español. Solos. Yo le acariciaba el pelo…El miraba al tendido y suplicaba al cielo, a los camareros, a Diospadretodopoderoso que alguien me cortara la mano…
- Por favor….
-Que…
-Por favor….me estoy muriendo…deja de tocarme…
- Dame un beso
Recuerdo que el asesorcito, más chiquito que nunca cerró los ojos y me suplicó que me estuviera quieta, que no insistiera.
- Sólo un beso, y desapareceré para siempre…

Y al más puro estilo JorgeGranHermano, le puse la pierna encima, luciendo muslamen y minifalda…(Mi femeninaarmasecretasuperagentesesentaynueve)
- Por favor…sólo un beso…
- No puedo Curiosa, estoy casado, me arruinaría la vida, me volverías loco, lo sé…
- No he perdido el tiempo hasta ahora, no…me he divertido, me gustas, pero ya no más…

Salí a la calle, llovía. Corrí y corrí bajo la lluvia muy enfadada hasta que me paré invadida por un ataque de risa incontenible. Volví despacio al Café, empapada, y allí ya sólo estaban los camareros y el terciopelo rojo de los sillones.
Hasta hoy.

 
Comentario:
Basker....
............
...........
un honor
.........................uf
 
Comentario:
Érase una vez una niña. Se llamaba Teresita. Nacio en Castromocho, una aldea a 20 kms. de Palencia. Su abuelo había sido marino mercante. En las tripas de un cabracho, al norte de las Cíes estarían aún cuatro dedos de su mano, si esos peces vivieran más de 30 años.
Y a Teresita cuando era niña siempre le hablaba del mar. De ese mar que ella nunca había visto.
Y los años pasaron, y su abuelo murió. Y Teresita era construyó su casa, sencilla pero confortable. ¿Para qué quería más? Su pequeña huerta, que daba malos tomates, pero eran los suyos. Y una tienda. Desde niña supo que su tienda sería de UltraMarinos. No era para hacerse rica, pero todos en la aldea la querían por su amabilidad. Pero ella, cada noche, seguía pensando en el mar.

Y un domingo, al salir de misa, todos los vecinos de Castromocho se quedaron sin pan para comer. Teresita debía estar mala, pero en su casa no contestaban. Y mientras la Guardia Civil la buscaba entre las cañas del río, ella viajaba con billete de segunda en un autobús destartalado hasta Muxía. Donde había vivido su abuelo. Y mientras la tartana traqueteaba por las tristes carreteras gallegas, ella, agarrada de la mano roma de su abuelo ya gozaba de imaginar el mar. De su azul profundo, de su olor a vida, de dejarse empujar por él donde la llevase.
Y ya casi atardeciendo, cuando los últimos aperos de las barcas de bajura se recogían hasta el amanecer, Teresita se descalzó. Y pisó la arena. Y fue tanta la emoción que sintió que maldijo a su abuelo por decir que solo eran mil, los millones de burbujas que corren por la sangre cuando ves el mar. Ese mar.
Y Teresita se sentó. Y los dedos de su abuelo jugaron con sus lágrimas, entre las rocas.
Anochecío. Y el lunes y todos los lunes siguientes por siempre, hubo pan en Castromocho.
 
Comentario:
Ufffffff
Esta historia me ha recordado a otras muchas.
Son hombres que necesitan una "emoción" en su vida. Todo va bien con esos minutos de chateo, esas llamadas al movil en horas "no maritales" o cuando la media naranja ha salido a la pelu, etc., etc..... Pero.... ¿Ni un beso?. Rarillo ¿eh?
Besos
No