No vaya a ser que descubra... (Magdalena)
...
Y estoy abrazado a tí
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas

Hace ya algún tiempo que Magdalena comentó con La Mirada su “concepto” de pareja. Y en esto, coincidieron.
Podría añadir que lo trató alegremente, sin pensar.., o decir que lo comentó sin saber qué decía. Pero no: escribí y mantengo que fue sincera y es que Magdalena cree que la media naranja no existe.
No hay sobre la Tierra una mujer o un hombre que complemente al 100% a su pareja. Mario es un amante perfecto pero nunca acompañará a Magdalena a la FNAC a revolver estanterías. Ricardo es un apasionado cinéfilo pero nunca enredarán sus piernas bajo las sábanas. Juan es el mejor cierrabares de la ciudad, pero sólo hasta que encuentre esa mujer que quiera tener hijos. El morboso no va al teatro. El conversador odia el gin tonic. El hippie bebe cerveza hasta el coma pero carece de la elegancia del ejecutivo cuando se enciende un cigarro .... así hasta el blablablablablabla
El “complemento” completo no existe. Y esto es algo aceptado por la inmensa mayoría.
Esta conversación la mantuvieron Magdalena y La Mirada hace aproximadamente quince días. Más o menos, sí, ... fue hace ya algún tiempo.
Noche. Muy tarde. Hace pocos, muy pocos días. Una barra de barrio. Magdalena y La Mirada tienen la boca pastosa de alcohol y tabaco. Protagonistas: el Secreto y su enemiga la Confianza.
- Creo que la confianza consiste en saber, y que saber no duela...
- Magdalena, saber siempre duele
- Pues..no tiene que ser así, por lo menos no debería. Pero claro, esto lo digo porque no se nada de ti. No sé, por ejemplo, con quien compartes cama, si es que lo haces, a parte de conmigo. Y quiero saberlo
- No, no quieres saberlo
- Sí quiero
- ¿Segura?
- Así, debería ser.
- Qué quieres saber...
Descubrir que hay más mujeres en la vida de La Mirada: la certeza de que existen, escuchar de su boca los detalles, trasladó a Magdalena al punto cero. Ese punto en el que los esquemas empiezan a tambalear. Es un momento, minutos tan sólo en que (tierratragameporquéhabrépreguntado) las inseguridades, la coherencia, el miedo, los fantasmas, las preguntas, empiezan a danzar una tarantella que da vueltas y vueltas y más vueltas en una alocada carrera hacia ninguna parte.
Habrá que recomponer las piezas, porque saber ha dolido, y mucho. Va a ser difícil a partir de ahora.
Él no preguntó.
Y estoy abrazado a tí
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas

Hace ya algún tiempo que Magdalena comentó con La Mirada su “concepto” de pareja. Y en esto, coincidieron.
Podría añadir que lo trató alegremente, sin pensar.., o decir que lo comentó sin saber qué decía. Pero no: escribí y mantengo que fue sincera y es que Magdalena cree que la media naranja no existe.
No hay sobre la Tierra una mujer o un hombre que complemente al 100% a su pareja. Mario es un amante perfecto pero nunca acompañará a Magdalena a la FNAC a revolver estanterías. Ricardo es un apasionado cinéfilo pero nunca enredarán sus piernas bajo las sábanas. Juan es el mejor cierrabares de la ciudad, pero sólo hasta que encuentre esa mujer que quiera tener hijos. El morboso no va al teatro. El conversador odia el gin tonic. El hippie bebe cerveza hasta el coma pero carece de la elegancia del ejecutivo cuando se enciende un cigarro .... así hasta el blablablablablabla
El “complemento” completo no existe. Y esto es algo aceptado por la inmensa mayoría.
Esta conversación la mantuvieron Magdalena y La Mirada hace aproximadamente quince días. Más o menos, sí, ... fue hace ya algún tiempo.
Noche. Muy tarde. Hace pocos, muy pocos días. Una barra de barrio. Magdalena y La Mirada tienen la boca pastosa de alcohol y tabaco. Protagonistas: el Secreto y su enemiga la Confianza.
- Creo que la confianza consiste en saber, y que saber no duela...
- Magdalena, saber siempre duele
- Pues..no tiene que ser así, por lo menos no debería. Pero claro, esto lo digo porque no se nada de ti. No sé, por ejemplo, con quien compartes cama, si es que lo haces, a parte de conmigo. Y quiero saberlo
- No, no quieres saberlo
- Sí quiero
- ¿Segura?
- Así, debería ser.
- Qué quieres saber...
Descubrir que hay más mujeres en la vida de La Mirada: la certeza de que existen, escuchar de su boca los detalles, trasladó a Magdalena al punto cero. Ese punto en el que los esquemas empiezan a tambalear. Es un momento, minutos tan sólo en que (tierratragameporquéhabrépreguntado) las inseguridades, la coherencia, el miedo, los fantasmas, las preguntas, empiezan a danzar una tarantella que da vueltas y vueltas y más vueltas en una alocada carrera hacia ninguna parte.
Habrá que recomponer las piezas, porque saber ha dolido, y mucho. Va a ser difícil a partir de ahora.
Él no preguntó.





