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APRENDIENDO A APRENDER
"Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa" Otto René Castillo.
Acerca de
"Si yo no pienso en mí, quién lo hará.Si pienso sólo en mí, quién soy.Si no es ahora, cuándo". Hakim Bey
Sindicación
 
Cosmopolitismo y Patriotismo/ Patriostismo y Cosmopolitismo: ¡Buf menudo mogollón...!
Tratando el otro día en clase los temas del patriotismo/nacionalismo y el cosmopolitismo pudimos defender un@s y criticar otr@s ambas posturas, posicionarnos, e incluso, cambiar de pareceres. Aún así, con esta estupenda oportunidad de repensar sobre lo pensado e intentar construir un pensamiento un tanto firme sobre ello, me temo que me voy a aventurar en una cuestión un tanto escabrosa y peliaguda sobre la que no tengo nada claro, y que me resultará complicado elegir los términos adecuados sin la obligación de clarificar, aunque sólo pretendo extrapolaros mis dudas.

Nussbaum nos proponía a través de su texto, “cultivar las facultades de la objetividad y la imaginación que nos permiten reconocer la humanidad en el desconocido y en el otro, y considerar el igual valor moral de todos los seres humanos”. Del mismo modo, hacía referencia a la construcción de unos valores universales en base a la idea de bien, que nos permitiesen a todos convivir en igualdad y respetando la diferencia y la diversidad. Esto, así leído, resulta algo maravilloso y algo a lo que todo@s tendríamos que tender sin excepción alguna. Pero bajándonos de esa objetividad que nos proporciona la nube del “oso amoroso” (por designarlo de una manera un tanto graciosa, que no ofensiva) a la que nos hemos subido, decíamos en clase que la postura que defiende Nussbaum del cosmopolitismo resultaba algo intangible, ambigua e irreal. Pero ¿hasta qué punto y de qué manera intangible e irreal?

Para justificarlo, hacíamos referencia a que es más “humano” que un individuo construya su identidad y su sentimiento de pertenencia en torno a aquellos círculos (barrio, distrito, ciudad, comunidad, país, continente…) o personas más cercanas, para luego ir conociendo e identificándose con personas, valores, costumbres, culturas, etc. más lejanos. Que es más fácil amar lo próximo y conocido, y que luego ese amor se extienda por encima de esos círculos hasta “acabar” con las fronteras (amar a la humanidad), que amar incondicionalmente algo que no se conoce o experimenta. Que es más viable asumir los valores desde abajo, desde donde emanan, desde donde los interiorizo y me construyo, que extraerlos desde fuera hacia adentro, imponiéndonoslos. Que es más notorio construir y comprometerse con quienes conoces y sabes que también construirán y se comprometerán, que con los que desconoces o desconfías. Que…resulta más real, entendiendo dicha realidad como “realidad humana”, identificarse como nacionalista o patriótico que identificarse como cosmopolita puesto que éste último término resultaba “humanamente” un tanto intangible e irreal hablando en términos de amor y construcción.

Pero recuperando la pregunta anteriormente hecha, ¿cómo podemos afirmar que el cosmopolitismo, el universalismo, la globalización… no es real, que resulta intangible o ambiguo, si solamente al crear dicho/s término/s, con todas sus acepciones, ya estamos creando realidades? Economía global, educación universal, capital transnacional, red mundial, pluralismo político, interculturalidad, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Espacio Europeo de Educación Superior… (jejejej). La utilización de estos y otros conceptos, no sólo como tales, sino como realidades sobre las cuales construimos nuestro día a día, hacen que comencemos también a construir nuestra identidad en base a ellos/ellas.

Este cosmopolitismo y esta globalización (creo que se pueden interrelacionar) pueden entenderse en un sentido pluridimensional como significados que están presentes en un proceso histórico de transformación económica, política y social, que a su vez crean cotidianeidades laborales, culturales, jurídicas, de relaciones, etc. que generan una redefinición constante de nuestra identidad en base a lo “cosmopolita”. Pero a la vez que creamos una identidad cosmopolita en base a unas cosas (fundamentalmente materiales) nos negamos, retrocedemos o destruimos la posibilidad de crear una identidad global en base a una moralidad común. La globalización económica derrota a la globalización moral. Entonces se da el caso de que sí, creamos realidades, pero este tipo de realidades “cosmopolitas” que actualmente construimos, son realidades destruidas, desglosadas, fragmentadas, divididas, donde en última instancia no se encuentra un sentido universalizador y globalizador, sino el individualismo mismo. Un término un poco contradictorio ¿no?

Sigamos: Cosmopolitismo que globaliza o Globalización que cosmopolitiza?? todo menos los derechos o la integración de valores universales, puesto que crea realidades, pero realidades que se hacen más patentes y sufribles para un@s que para otr@s. Realidades divisorias y más desfavorables para aquell@s que sufren las consecuencias nefastas de la globalización, aquellos a los que ésta obliga a un proceso de destrucción-reconstrucción según “su” modelo de vida, con su “filosofía política”. (¿Dónde queda aquí la moralidad?). Globalización que como consecuencia directa nacionaliza e independiza. Así pues, decir que el nacionalismo o patriotismo actuales, con tendencia al independentismo, podríamos considerarlos como tendencias de grupos que se organizan para defender sus intereses comunes porque se niegan a ser dominados/destruidos/desestructurados/desidentificados por un proceso de globalización malvada, destructiva, desorbitarte y desconcertante. Se globaliza un mínimo de personas interesados y beneficiados con la economía mundial, mientras que a otro sector se le estigmatiza y margina, se le persigue y destruye.

Y me diréis, sí muy bien “globalización” pero ¿dónde queda aquí el cosmopolitismo? Pues recobremos el término en el sentido que le dábamos antes, el sentido de que éste pretendía la preconización y el reconocimiento de valores universales para parar un poco los pies a esta globalización destructiva y reconocer también la humanidad en el otro o en el desconocido. Parece pues que no queda tan, tan lejos del nacionalismo, ¿no crees? Pero ¿cómo reconocer la humanidad en alguien que defiende la globalización económica y pasa por alto los estragos de ésta? ¿Cómo ser cosmopolita y defender el universalismo cuando tiene también como consecuencia directa la exclusión o el individualismo? ¿Cómo defender unos valores universales que no he “mamado”, con los que no me identifico? ¿cómo desprendernos de nuestra visión/interpretación de la vida, de "nuestra" cultura, de "nuestros" valores (propio código de moralidad)?...
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Espero no haberme metido de lleno en la boca del lobo, pero me estaba cansando de que la duda me incapacitara para actuar, escribir o participar. En este momento me encuentro en un proceso de reconstrucción de nuevos significados, obviando aquellos que ha querido designar la sociedad con acepciones negativas a todos aquellos sentimientos o estados que de un modo u otro te hacen avanzar, y he dotado a la incoherencia y a la ignorancia de una nueva significación y ahora los valoro enormemente…Así que, de cabeza a la piscina!!!




Y colorín colorado este post se ha acabado (por fin) y colorín colorete Elia manda un saludete.




 
Comentario:
Bueno,yo no entiendo mucho de esto, pero este poeta vasco,Joseba Sarrionandia,tiene unos cuantos poemas,sobre la búsqueda de su identidad, de la cultura,pues yo creo que lo que busca es encontrar su sitio en el mundo,el sitio de su cultura y de sus vivencias que son comunes a otros como él...
Espero que os guste


LA CAUSA PERDIDA DE LA POESIA

Poetas de mi país y de mi tiempo, ya que compartimos
esta manera de pronunciar el mundo,
quisiera buscar junto con vosotros el hermoso sentido
que han perdido nuestras palabras.
Quizás nos hemos equivocado de escalera
subiendo hasta aquí.

Si reparamos en nuestra ocupada tierra, en nuestros toscos
antepasados, en nuestro relegado dialecto,
da la impresión de que no tenemos país, ni era,
ni lengua,
ni canción, si no los creamos nosotros mismos.
¿Cuál es la equivocación?

Quizás sea también nuestra y, sin ir más lejos,
tendremos que actuar contra nosotros mismos.
Somos más anchos que nuestra soledad,
por qué esas ventanas tan pequeñas.
Hagamos unas ventanas más anchas que nuestras paredes
y cantemos una canción de cuna.

Echemos las botellas vacías a la basura. Y las flores,
y la luna, y los espejos, y los ojos,
y los sueños, y las estrellas, y los corazones decorativos,
y las rimas como amour y toujours
a la basura. Desempolvemos nuestros valores
hasta estornudar.

Aupemos escalón a escalón la deteriorada bandera
de nuestro raciocinio.
Cantémosle una canción de cuna
a nuestro país.
La poesía no transforma nada, no convierte en fanático
a nadie,

pero hagamos algo por encontrar palabras de la medida
de nuestro país y de nuestro tiempo,
de una talla que pueda usarlas el mundo, el siglo
y la gente.
La poesía no es una actividad descomunal, consiste
en jugar a restaurar el lenguaje,

en enmendar la manera de enlazar las reflexiones,
componiendo una obra imperfecta,
pero consideremos que es una ocupación humana tan digna
como preparar limonada.
Cantémosle una canción de cuna a la cuna vacía
de nuestro país.
 
Comentario:
Tienes razón. Por supuesto todo parte desde nuestra propia vivencia. Y así es como verdaderamente podemos integrar los valores que creemos tener. Haciéndolos nuestros y llevándolos a la práctica.

Es un placer tenerte tan cerca y haber encontrado a alguien que me ayuda a querer dar lo mejor de mí.

Las estrellas brillan porque hay alguien que las mira. Pero no necesitan de otros ojos para ser lo que son.

¡Gracias por llenarme de luz!

Un besazo.
 
Comentario:
Hola Maka! es lo que tiene el querer creer o crear una moralidad común, que ¿hasta qué punto es creada globalmente o impuesta (como la occidental)? No podemos integrar valores desde arriba, sino que estos se crean mientras se viven.

Un besote gordo, y gracias por este comienzo tan bueno.
 
Comentario:
Hola Maka! es lo que tiene el querer creer o crear una moralidad común, que ¿hasta qué punto es creada globalmente o impuesta (como la occidental)? No podemos integrar valores desde arriba, sino que estos se crean mientras se viven.

Un besote gordo, y gracias por este comienzo tan bueno.
 
Comentario:
Buenas noches...
¿Qué decir ante tan brillante exposición?.
Sólo alguna cosa, ¿Crees realmente en una identidad global en base a una moralidad común?
Creo que no es una idea útopica. Es una idea errada dentro del excelente desarrollo de ideas al que nos has enfrentado para hacernos pensar un poquito.
Con esta cuestión creo que te adentras en un lugar más lúgubre y tenebroso todavía. Porque en ese caso deberíamos preguntarnos de que moral global hablas. Y cómo surge y quién la preconiza.
Daremos casi por hecho que los valores que se dan por válidos actualmente son los de la sociedad en la que vivimos. La occidental.
O mejor, los valores que nosotros damos por buenos son los de esta madre tierra de cemento y árboles en las esquinas, que nos ha visto crecer. Que nos ha hecho crecer.
Por supuesto ya se sabe y no hay que discutirlo que hay muchos valores en los que unos creemos y otros que consideramos totalmente errados.
Salgamos de nuestra sociedad de plastilina. Levantemos el vuelo y miremos hacia abajo. Otros pueblos. Y no hace falta irse muy lejos. Aterricemos en esa aldea de montaña alejada de la ciudad devastadora. Encontraremos un hombre con un autoconcepto de su condición de macho desorbitante y a una mujer que crea en su superioridad. ¿Es acaso eso una moral global?
Tal vez, aquí, entre personas que conviven bajo una idea de moral muy similar, que comparten derechos y deberes, no podamos considerarlo como parte de esa incognita de la moral global. Pero, ¿y si levantamos el vuelo hacia otras regiones del planeta?
¿Hasta que punto no imponemos nuestra falsa moral ocidental castigando otras formas de moral?
Es una cuestión para mí complicada. Porque entonces entramos en el juicio de valor hacia alguien a quien ni siquiera hemos dado la oportunidad de presentarse.
Podría profundizar aun más en esta cuetión y llegar a revocar mi primera idea, porque en el fondo.
¿CREO YO QUE MIS VALORES ESTÁN EQUIVOCADOS?... MMMMM....
Seamos sinceros, ¿no defendemos nuestras ideas hasta el final?, hasta descubrir que nos hemos equivocado, e incluso algunos no cesan en su empeño tras ese descubrimiento.
Pues dejaré la puerta abierta para que las moralidades ajenas puedan entrar y defenderé las mías hasta que me equivoque. Y abriré la ventana para que se escapen las que sólo sirven para confundirme.
Un besote Elia!
 
Comentario:
Hola! Gracias por comentarme.
Cuando en mi reflexión digo que, no sólo somos diferentes unos individuos de otros sino también, todos somos diferentes de nosotros mismos pasado el tiempo... estoy hablando exactamente de lo que tú me dices; que "eres un sujeto de duda que, como tu identidad, se está redefiniendo constantemente". Creo que no podías haberme puesto un ejemplo mejor! Estoy completamente de acuerdo con lo que comentas y me parece que todo eso responde a la actual crisis de identidad que sufrimos, pero... ¿no crees que la identidad debería darnos respuesta a quién somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos? En mi opinión sí, esa debería ser en esencia la identidad.
Por cierto! destaco en tu comentario algo muy muy interesante: el análisis de tantos y tantos conceptos universales (ambiguos) con los que hoy convivimos y que, como dices, constituyen nuestra realidad.
Un abrazo!!!
 
Comentario:

Hola Elia,

Si, "menudo mogollón"...¿Cosmopolitismo o patriotismo? ¿Eres cosmopolita o eres patriota? ¿Blanco o negro? Elige, elige!!!! Los tonos grises tambien existen. No creo que las dos ideas sean totalmente opuestas.
No