¿PUEDE O DEBE LA EDUCACIÓN SER POLÍTICA?
Para tratar este complicado y polémico tema, en primer lugar, creo que voy a comenzar por intentar clarificar el concepto de política que voy a manejar a lo largo del comentario, para poder situaros a tod@s en un punto más cercano a la hora de interpretar lo que pretendo exponeros. Aunque quiero que sepáis también, que esto no me resulta nada fácil, porque ni yo misma sé muy bien el significado de éste, pues se dispersa y diluye cuando lo nombro, cuanto más para explicároslo. Pero…¡a por ello!
Cuando hablo de “política” quiero referirme al conjunto de significaciones que podrían ser englobadas dentro de esta concepción por su carácter y porque su acción es considerada como una connotación simbólica con cierto sentido o contenido político. Son significaciones que suponen una repercusión eminentemente identitaria en cuanto a su esencia misma y en cuanto que dotan al sujeto que participa de ellas de un carácter social identificatorio ideológica o políticamente; son políticas a la hora de ponerlas en juego y obrar con ellas; son políticas porque definen al individuo como un sujeto tendente, con tendencias X reconocidas socialmente. El ser humano es un ser político, y esto lo demuestra a través sus actos, los cuales tienen unos significados que le definen.
Antes de ponerme con el tema en cuestión, aclarar también que, como no puede ser de otra forma, voy a hablaros de una idea o percepción construida a través de la suma de diversas experiencias que me han ido aconteciendo a lo largo de mi corta vida, y como tal, ésta va a estar sujeta a individualidades. Es una interpretación que me ha llevado a considerarme como un sujeto con identidad política.
Para no dilatarme más, comenzar diciendo que pienso que la educación, y por tanto, l@s educadores y l@s educandos, no pueden ser entendidos fuera del contexto social, y éste, inevitablemente está cargado de connotaciones y significaciones políticas. La pedagogía y la educación deben ser consideradas entonces como herramientas que ayudan y posibilitan que el individuo vaya adquiriendo mayores cotas de autonomía y libertad, pero también, como unas herramientas que sirven a su vez para informar al sujeto de lo que significa ser un Ser humano y de las posibilidades que tiene de intervenir en el mundo. Es decir, son herramientas de concientización (aunque también lo sean de más cosas, o aunque esta concientización te lleve a otras cosas). Herramientas que nos permiten adquirir una percepción personal de nosotr@s mism@s y una percepción personal respecto a l@s demás, y nos permite construir una identidad y guiarla hacia unos objetivos.
Y esa educación es política en tanto en cuanto, ayuda al individuo a cuestionarse aspectos de sí mismo construidos culturalmente, los cuales están impregnados de esas connotaciones y significaciones políticas, y en tanto que ayuda a éste a asumir riesgos para luchar contra esos aspectos personales asimilados con los que no se identifica. Y de igual forma, le ofrece herramientas para dotar de otro significado aquellos elementos o concepciones sociales que no le agradan. En este aspecto, la educación resulta ser una herramienta política para aumentar la posibilidad de crecimiento y de cambio. Para tomar las riendas de tu vida. Para poder ejercer la voluntad de poder. Para dominarte a ti mismo y no permitir que otr@s te dominen. Es una actividad política que te permite conocer y, por tanto, mantenerte “alerta”, precavido, cauteloso, prudente… a la hora de relacionarte. Te permite saber que detrás de los actos hay concepciones políticas o politizables que tienen repercusiones sobre los sujetos que las practican y sobre aquell@s a quienes les son practicadas.
Esta concientización permite a su vez al individuo que se relaciona dentro del aula, valorar las tradiciones, contenidos, metodología, etc., de una forma crítica y ser un sujeto autoconsciente capaz de percibir o intuir esas repercusiones de la acción. Y también permite cuestionarse la horizontalidad de las relaciones respecto a la autoridad en el aula y otorga poder para cambiarlo. Podríamos decir, que más o menos estoy con Giroux en esto, pero que tengo que seguir profundizando en su pensamiento.
“La educación política permite a los alumnos expresarse de manera crítica y modificar la estructura participativa y el horizonte de debate en el que se construyen sus identidades, valores y deseos. Una educación política asienta los parámetros que permiten a los estudiantes entender cómo influye el poder en sus vidas, cómo influyen ellos en el poder y de qué manera pueden utilizarlo para consolidar y ampliar su papel de ciudadanos críticos”
Cultura, política y práctica educativa. Henrry Giroux.
¿Hasta qué punto se encuentra entonces lo político inmiscuido en nuestras relaciones sociales, y por tanto, en nuestra vida cotidiana?
Las relaciones en general, son en un primer momento relaciones humanas, tanto las educativas, como las de pareja, las profesionales, las amistosas, las de pades e hij@s… Todas. Pero su carácter político también se encuentra presente, y éste nos permite estar precavidos, nos ayuda a guiar nuestra relación en el sentido “político” con el que nosostr@s nos definamos, o al que nosotr@s tendamos. La concepción política actúa como una “voz de la conciencia”, como un saber estar y relacionarse. Podríamos decir que se trata de nuestra teoría implícita de la vida, la cual hacemos explícita a través de nuestros actos, y de ella que nos exijamos coherencia y sentido entre lo que pensamos y hacemos.
Cuando hablo de “política” quiero referirme al conjunto de significaciones que podrían ser englobadas dentro de esta concepción por su carácter y porque su acción es considerada como una connotación simbólica con cierto sentido o contenido político. Son significaciones que suponen una repercusión eminentemente identitaria en cuanto a su esencia misma y en cuanto que dotan al sujeto que participa de ellas de un carácter social identificatorio ideológica o políticamente; son políticas a la hora de ponerlas en juego y obrar con ellas; son políticas porque definen al individuo como un sujeto tendente, con tendencias X reconocidas socialmente. El ser humano es un ser político, y esto lo demuestra a través sus actos, los cuales tienen unos significados que le definen.
Antes de ponerme con el tema en cuestión, aclarar también que, como no puede ser de otra forma, voy a hablaros de una idea o percepción construida a través de la suma de diversas experiencias que me han ido aconteciendo a lo largo de mi corta vida, y como tal, ésta va a estar sujeta a individualidades. Es una interpretación que me ha llevado a considerarme como un sujeto con identidad política.
Para no dilatarme más, comenzar diciendo que pienso que la educación, y por tanto, l@s educadores y l@s educandos, no pueden ser entendidos fuera del contexto social, y éste, inevitablemente está cargado de connotaciones y significaciones políticas. La pedagogía y la educación deben ser consideradas entonces como herramientas que ayudan y posibilitan que el individuo vaya adquiriendo mayores cotas de autonomía y libertad, pero también, como unas herramientas que sirven a su vez para informar al sujeto de lo que significa ser un Ser humano y de las posibilidades que tiene de intervenir en el mundo. Es decir, son herramientas de concientización (aunque también lo sean de más cosas, o aunque esta concientización te lleve a otras cosas). Herramientas que nos permiten adquirir una percepción personal de nosotr@s mism@s y una percepción personal respecto a l@s demás, y nos permite construir una identidad y guiarla hacia unos objetivos.
Y esa educación es política en tanto en cuanto, ayuda al individuo a cuestionarse aspectos de sí mismo construidos culturalmente, los cuales están impregnados de esas connotaciones y significaciones políticas, y en tanto que ayuda a éste a asumir riesgos para luchar contra esos aspectos personales asimilados con los que no se identifica. Y de igual forma, le ofrece herramientas para dotar de otro significado aquellos elementos o concepciones sociales que no le agradan. En este aspecto, la educación resulta ser una herramienta política para aumentar la posibilidad de crecimiento y de cambio. Para tomar las riendas de tu vida. Para poder ejercer la voluntad de poder. Para dominarte a ti mismo y no permitir que otr@s te dominen. Es una actividad política que te permite conocer y, por tanto, mantenerte “alerta”, precavido, cauteloso, prudente… a la hora de relacionarte. Te permite saber que detrás de los actos hay concepciones políticas o politizables que tienen repercusiones sobre los sujetos que las practican y sobre aquell@s a quienes les son practicadas.
Esta concientización permite a su vez al individuo que se relaciona dentro del aula, valorar las tradiciones, contenidos, metodología, etc., de una forma crítica y ser un sujeto autoconsciente capaz de percibir o intuir esas repercusiones de la acción. Y también permite cuestionarse la horizontalidad de las relaciones respecto a la autoridad en el aula y otorga poder para cambiarlo. Podríamos decir, que más o menos estoy con Giroux en esto, pero que tengo que seguir profundizando en su pensamiento.
“La educación política permite a los alumnos expresarse de manera crítica y modificar la estructura participativa y el horizonte de debate en el que se construyen sus identidades, valores y deseos. Una educación política asienta los parámetros que permiten a los estudiantes entender cómo influye el poder en sus vidas, cómo influyen ellos en el poder y de qué manera pueden utilizarlo para consolidar y ampliar su papel de ciudadanos críticos”
Cultura, política y práctica educativa. Henrry Giroux.
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Las relaciones en general, son en un primer momento relaciones humanas, tanto las educativas, como las de pareja, las profesionales, las amistosas, las de pades e hij@s… Todas. Pero su carácter político también se encuentra presente, y éste nos permite estar precavidos, nos ayuda a guiar nuestra relación en el sentido “político” con el que nosostr@s nos definamos, o al que nosotr@s tendamos. La concepción política actúa como una “voz de la conciencia”, como un saber estar y relacionarse. Podríamos decir que se trata de nuestra teoría implícita de la vida, la cual hacemos explícita a través de nuestros actos, y de ella que nos exijamos coherencia y sentido entre lo que pensamos y hacemos.
Comentario:
Es lo que tu dices, aprovecho ahora que tengo internet... que ya me queda poco! Bueno voy a ver si pienso un poco eso de que falta amor en mis textos... ¿por qué será?
Comentario:
ais! no me da tiempo a leer y ya has escrito mas!
movida en el teatro.
me debes un billete de loteria y yo a ti 20€.
te leo con calma
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