logotipo

img_google
APRENDIENDO A APRENDER
"Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa" Otto René Castillo.
Acerca de
"Si yo no pienso en mí, quién lo hará.Si pienso sólo en mí, quién soy.Si no es ahora, cuándo". Hakim Bey
Sindicación
 
AUTOINTERPRETÁNDOME:
(Creíais que os ibais a librar de mí en estas vacaciones… pues estabais muy equivocad@s, jejej!)

A colación del artículo de Larrosa, J “Narrativa, identidad y desidentificación” y de un comentario informal que me hicieron el otro día, surge este post, considerando las narraciones como medio de autoconciencia o descubrimiento de la identidad personal.

Voy a incidir en el hecho de que “quién soy Yo”, depende de las historias que contamos o nos contamos (incluyendo las que escribimos) y que a su vez, éstas son construidas en base a aquellas historias que nos cuentan o leemos y que, de alguna manera, nos conciernen (incluyendo también comentarios o críticas constructivas, incluso, destructivas), y la autointerpretación que nosotr@s hacemos de ellas/ellos.

En este sentido, decir que, todas esas autointerpretaciones que realizo de los libros y textos que he leído últimamente, de las historias o lecciones que he escuchado a lo largo de mi vida, y de esas críticas o comentarios que me han dirigido quienes me interpretan, me han ayudado a narrar mis propias historias y, por lo tanto, a ir creando mi propia identidad.

Ahora trataré de centrar mi narración relacionándola con mis últimos textos en el blog, con los sucesos de los que han surgido y con las “historias” que de ellos devienen. Estos últimos textos denotan cierto escepticismo, crisis, duda, malestar, preocupación, interés, afán por descubrir, cuestionamiento incesante, inquietud, identidad incompleta, en construcción, etc. Pero de igual modo suscita otro tipo de cosas para aquell@s que los leen y me interpretan: demasiada preocupación, cierta paranoia, identidad muy social, o incluso, excesivamente política, idealismo, falta de amor…

Pues bien, todas estas interpretaciones que la gente hace de mis textos, y que en un contexto u otro, me son comunicadas (la mayor parte de las veces, muy amablemente) se convierten en un medio de retroalimentación que me permite volver a reinterpretarlas, y por tanto, a reinterpretarme. Con respecto a este último ejemplo de interpretación (falta de amor en mis textos), indagué un poco más en él, preguntando a una persona que me conoce bien, que me quiere, pero que a la vez, estaba segura de que iba a ser crítica y que me iba a dar su verdadera opinión sin ningún tipo de prejuicio. Pues bien, como respuesta obtuve un: -Elia eres demasiado sistemática en tus pensamientos, cuando indagas en algo y te sientes identificada con ello, te identificas de una forma total, completa, integral, sin dar lugar a una pequeña duda, a un posible “si pero…”. Eres como un poco “o todo o nada”, pero las cosas no son así, no son negras o blancas, sino que existe la posibilidad de que sean grises-. En este caso, la falta de amor en mis textos ¿qué tendría que ver con la sistematicidad en mis pensamientos?

Cuando me atrae un pensamiento o idea, me aferro a ésta, y lucho porque sea constante y continua en mi ser, no doy pie a que pueda ser mínimamente autocuesionada, pues seguramente esto me causaría una especie de “dolor”, inseguridad o frustración al cual no me quiero enfrentar. Por eso, al exigirme a mí misma ser una persona lo más coherente posible, y que dentro de esta coherencia me exija además ser persona coherentemente política (en el sentido que le di a “política” en uno de los post anteriores), me lleva a escatimar en mis pensamientos mas humanos, o incluso a reprimirlos, y por consiguiente, a anular o desprestigiar cualquier posibilidad de amor en mis textos (¿y en mi vida?), cualquier síntoma de “debilidad”. Pero ¿qué tipo de consecuencias negativas (y positivas) puede acarrearme esto? ¿Y por qué lo hago?

Autoengaño, baja tolerancia a la frustración, autoimagen distorsionada, identidad falsa, malestar general… Parezco una psicóloga haciéndome mi propio diagnóstico, jejejje! Y ¿cómo puedo combatirlo? ¿Siendo más humana y exigiéndome menos coherencia/correspondencia política? ¿O no tengo porque rechazar esto pudiendo ser ambas cosas a la vez? ¿Son incompatibles? ¿En el fondo me agrada ser exigente conmigo misma y por eso me mantengo así? ¿O puede que no sucumba a “la tentación” por miedo?

Haciendo un breve recorrido por mi vida sentimental y emocional, veo que esta especie de “caparazón” ha sido resultado de un proceso un tanto doloroso, pero de igual forma, analizar mis sentimientos y emociones y contrastarlos con una entidad social, me ayuda también a comprender el mundo en que vivo. Me permite adquirir conciencia de mis propias limitaciones y tratar de que no interfieran de forma negativa en mi vida. Es como si, al asumir la comprensión y repercusión de nuestros propios sentimientos, asumiésemos también la responsabilidad ante el mundo. Pues en la comprensión de mis propios sentimientos reside la clave del dominio de mí misma; la verdadera independencia. Esto a su vez posibilita el mostrar una dirección a esos sentimientos, a fin de que estos se transformen en aliados, en lugar de enemigos de nuestro propio desarrollo. Pero a la vez reconociendo que no siempre la razón va a poder dirigirlos, sino que ésta actúa como guía. Pues como decía Davis Viscott:

“Los más altos logros del hombre no se encuentran en la precisión de su ciencia, sino en la perfección de su arte. El arte del hombre es la celebración de sus sentimientos en su punto de mayor coherencia”.

El lenguaje de los sentimientos

Mmmmm! Seguiré pensando sobre esto. Feliz año a tod@s!!!
 
FELICES FIESTAS A TOD@S!


Os deseo una feliz salida y entrada de año y que el 2006 os depare sopresas muy gratas y momentos muy felices.

Un beso!!!
 
¿PUEDE O DEBE LA EDUCACIÓN SER POLÍTICA?
Para tratar este complicado y polémico tema, en primer lugar, creo que voy a comenzar por intentar clarificar el concepto de política que voy a manejar a lo largo del comentario, para poder situaros a tod@s en un punto más cercano a la hora de interpretar lo que pretendo exponeros. Aunque quiero que sepáis también, que esto no me resulta nada fácil, porque ni yo misma sé muy bien el significado de éste, pues se dispersa y diluye cuando lo nombro, cuanto más para explicároslo. Pero…¡a por ello!

Cuando hablo de “política” quiero referirme al conjunto de significaciones que podrían ser englobadas dentro de esta concepción por su carácter y porque su acción es considerada como una connotación simbólica con cierto sentido o contenido político. Son significaciones que suponen una repercusión eminentemente identitaria en cuanto a su esencia misma y en cuanto que dotan al sujeto que participa de ellas de un carácter social identificatorio ideológica o políticamente; son políticas a la hora de ponerlas en juego y obrar con ellas; son políticas porque definen al individuo como un sujeto tendente, con tendencias X reconocidas socialmente. El ser humano es un ser político, y esto lo demuestra a través sus actos, los cuales tienen unos significados que le definen.

Antes de ponerme con el tema en cuestión, aclarar también que, como no puede ser de otra forma, voy a hablaros de una idea o percepción construida a través de la suma de diversas experiencias que me han ido aconteciendo a lo largo de mi corta vida, y como tal, ésta va a estar sujeta a individualidades. Es una interpretación que me ha llevado a considerarme como un sujeto con identidad política.

Para no dilatarme más, comenzar diciendo que pienso que la educación, y por tanto, l@s educadores y l@s educandos, no pueden ser entendidos fuera del contexto social, y éste, inevitablemente está cargado de connotaciones y significaciones políticas. La pedagogía y la educación deben ser consideradas entonces como herramientas que ayudan y posibilitan que el individuo vaya adquiriendo mayores cotas de autonomía y libertad, pero también, como unas herramientas que sirven a su vez para informar al sujeto de lo que significa ser un Ser humano y de las posibilidades que tiene de intervenir en el mundo. Es decir, son herramientas de concientización (aunque también lo sean de más cosas, o aunque esta concientización te lleve a otras cosas). Herramientas que nos permiten adquirir una percepción personal de nosotr@s mism@s y una percepción personal respecto a l@s demás, y nos permite construir una identidad y guiarla hacia unos objetivos.

Y esa educación es política en tanto en cuanto, ayuda al individuo a cuestionarse aspectos de sí mismo construidos culturalmente, los cuales están impregnados de esas connotaciones y significaciones políticas, y en tanto que ayuda a éste a asumir riesgos para luchar contra esos aspectos personales asimilados con los que no se identifica. Y de igual forma, le ofrece herramientas para dotar de otro significado aquellos elementos o concepciones sociales que no le agradan. En este aspecto, la educación resulta ser una herramienta política para aumentar la posibilidad de crecimiento y de cambio. Para tomar las riendas de tu vida. Para poder ejercer la voluntad de poder. Para dominarte a ti mismo y no permitir que otr@s te dominen. Es una actividad política que te permite conocer y, por tanto, mantenerte “alerta”, precavido, cauteloso, prudente… a la hora de relacionarte. Te permite saber que detrás de los actos hay concepciones políticas o politizables que tienen repercusiones sobre los sujetos que las practican y sobre aquell@s a quienes les son practicadas.

Esta concientización permite a su vez al individuo que se relaciona dentro del aula, valorar las tradiciones, contenidos, metodología, etc., de una forma crítica y ser un sujeto autoconsciente capaz de percibir o intuir esas repercusiones de la acción. Y también permite cuestionarse la horizontalidad de las relaciones respecto a la autoridad en el aula y otorga poder para cambiarlo. Podríamos decir, que más o menos estoy con Giroux en esto, pero que tengo que seguir profundizando en su pensamiento.

“La educación política permite a los alumnos expresarse de manera crítica y modificar la estructura participativa y el horizonte de debate en el que se construyen sus identidades, valores y deseos. Una educación política asienta los parámetros que permiten a los estudiantes entender cómo influye el poder en sus vidas, cómo influyen ellos en el poder y de qué manera pueden utilizarlo para consolidar y ampliar su papel de ciudadanos críticos”

Cultura, política y práctica educativa. Henrry Giroux.


¿Hasta qué punto se encuentra entonces lo político inmiscuido en nuestras relaciones sociales, y por tanto, en nuestra vida cotidiana?

Las relaciones en general, son en un primer momento relaciones humanas, tanto las educativas, como las de pareja, las profesionales, las amistosas, las de pades e hij@s… Todas. Pero su carácter político también se encuentra presente, y éste nos permite estar precavidos, nos ayuda a guiar nuestra relación en el sentido “político” con el que nosostr@s nos definamos, o al que nosotr@s tendamos. La concepción política actúa como una “voz de la conciencia”, como un saber estar y relacionarse. Podríamos decir que se trata de nuestra teoría implícita de la vida, la cual hacemos explícita a través de nuestros actos, y de ella que nos exijamos coherencia y sentido entre lo que pensamos y hacemos.


 
RECONOCIENDO ERRORES
Definitivamente, creo que tengo un problema (o más de uno, pero bueno, tampoco es plan de ponerse aquí a sacarse defectos a una misma…), o por lo menos eso me hace ver y, por tanto, reconocer, todo el mundo que me rodea y conoce.

Teóricamente, me empeño en creer que podemos llegar a tener un trato de igualdad (y digo bien, “trato de igualdad”, que no una igualdad total) entre personas superando los roles que cada un@ desempeñamos en la sociedad. ¿O será esto lo políticamente correcto?

Pero, en la práctica, esto parece ser imposible por el grado tan alto y profundo de asimilación e interiorización que cada un@ tenemos de nuestros roles, a través de los cuales actuamos y somos. A través de los cuales nos interrelacionamos.

Entonces, ¿pienso y deseo pues algo utópico e imposible? o ¿puede que en este caso la utopía también sirva para caminar? o ¿será siempre imposible no abandonarnos en nuestros roles? ¿Estoy relegada a seguir creyendo en esta quimera hasta que mi experiencia en un rol diferente me demuestre lo contrario?

En estas ocasiones, ya se me pasa hasta por la cabeza si no estaré defendiendo este trato de igualdad como un instrumento de poder moral para defender mi rol de débil, el cual inevitablemente en muchas circunstancias adopto.

Tantas y tantas cuestiones y cuestionamientos propios me llegan a afligir, hasta el extremo de que a veces ya no sé quién soy, ni sé por qué extraño motivo hago las cosas que hago, si las decido porque verdaderamente he reflexionado sobre ello y he visto que es la mejor manera de actuar o lo hago guiada por un sentimiento de la mayoría, o simplemente, por cualquier otra estúpida razón. Lo cierto, es que no me extraña que Nietzsche fuera un amargado y un reprimido y no supiera vivir, pero en el fondo, le entiendo, pues con tanto pensar y cuestionarse quién y qué eres y por qué hacer las cosas así y no asá, y qué sentido y repercusiones tiene que las hagas de ese modo y no del otro, no es fácil vivir sin llegar a ser un reprimido. Este tipo de cosas afectan y no todos sabemos o saben por donde empezar a buscar herramientas para poder encontrar salidas.
 
EL CONTINUARÁ...
Aún seducida y aclamada por la “retórica falsamente racionalista” de Nietzsche, y digo bien; seducida y aclamada, que no conquistada (o no del todo, pues soy de las personas que son un poco de aquí y otro poco de allí, pero no todo de allá), creo que algo, por no decir que mucho, de cierto o “verdadero” poseen estas reflexiones nietzscheanas. Sin embargo, también creo que la cuestión no debe quedarse únicamente en ser o sentirse escéptic@ sin más, anulándose así toda posibilidad de acción del individuo, pues sino ¿qué sentido tendría mi afirmación del dicho de que “un pesimista es un optimista bien informado”, sino fuera en sentido positivo para operar y actuar con esa información?

De todas formas, creo percibir en Nietzsche no un escepticismo total, no una derrota implacable del nihilismo, puesto que propone una posible salida o escape para el ser humano, la del superhombre o la superación de lo impuesto y la búsqueda de un@ mism@. La figura del superhombre o el ultrahombre oscila entre la de una “bella individualidad” y la del aventurer@ que va más allá de todo lo impuesto. Nietzsche no intenta una superación de la moral como tal, sino una superación de la moral que se impone al individuo desde el exterior y que tiene como consecuencia la sumisión del yo personal, e intenta proponer la búsqueda de una moral autónoma que provenga de la voluntad del individuo mismo. Para ello, hace referencia al individuo como artista libre, a la voluntad de poder como arte.



A OTRA COSA MARIPOSA

(Esto es un homenajecillo a es@s dos “personajes” que se burlan cariñosamente –espero- de mis constantes “dibujitos” en el blog. “Va por vosotr@s”).

Pues sí, aunque multitud de pensamientos y sentimientos invadan y martiricen (por lo menos un poquito…) mi mente y mi corazón cada día. Aunque me sienta confusa y aturdida constantemente. Aunque no encuentre respuestas verdaderas, claras o simplemente posibles. Aunque únicamente consiga respuestas que me llevan a más preguntas, que me generan mayores dudas, y me ocasionan un mayor aturdimiento. ¿Seguro que la Filosofía no sirve para vivir? ¿Vivir o disfrutar? ¿Vivir malamente? Pues yo no lo creo así; vivir de “otra manera”, de una manera más particular/peculiar. Yo diría que más libre, más autónoma, cada un@ con su conflicto individual, pero una vida al fin y al cabo, una vida más sufrida, una vida más sentida, una vida reflexiva, "una vida más vivida", pues aunque no sean respuestas, proporciona herramientas al ser humano.

Individualmente, no quiero participar de esa mayoría que prefiere vivir sin más, prefiero hacerlo pensando en cómo vivo, reflexionando sobre el por qué de mis vivencias, de mis quehaceres, de mis actos. Quiero buscar mi camino, construírmelo y caminar por él preguntándome y reflexionando sobre sus posibles brechas, surcos, piedras, montañas... Encontrarme a mí misma. Vivir con conciencia de causa.

Nota: Quiero dotar a mis comentarios de una cierta duda (no sólo éste, sino todos), pues aunque día tras día me “arriesgue” a escribir pudiendo cambiar de parecer a la mañana siguiente, me encanta plasmar lo que siento a cada momento (como ya habréis podido comprobar), sin importarme demasiado tener que rectificar.

Seguramente: continuará...
 
YA NO SON SÓLO CONTRADICCIONES: la Filosofía me está volviendo loca…(Es broma).
• Prefacio aclaratorio:

No quiero que esto pueda parecer una apología a los razonamientos de Nietzsche, pero sí decir que me han llamado mucho la atención. Sus reflexiones me resultan atractivas, seductoras, cuanto más complejas y extravagantes, y no puedo dejar de sentirme, en cierto modo, identificada.

• Sentimientos:

En algunos momentos tengo la sensación de ascender a un plano superficial. Un plano efímero y fugaz, o incluso, frívolo, vacío, miserable y mezquino… desde donde veo el mundo en pleno funcionamiento, con toda su actividad. Esta perspectiva externa y global me permite ver toda (bueno, dejémoslo en algo de…) su maquinaria interior. Todo ese cúmulo de significaciones implícitas y virtuales.

Se podría decir que soy una asistente, que maravillada, contempla un espectáculo de lo más singular, de lo más esclarecedor, pero al mismo tiempo, de lo más desconcertante y aterrador. Un espectáculo que hace que un ligero y pausado escalofrío recorra todo mi cuerpo, desde los pies a la cabeza, cual si de una “hormiga del diablo” se tratase, y no pudiera aunque quisiese, dejar de sentir un impalpable e impenetrable temor. Miedo…

• Reflexiones:

En un primer momento llegué a pensar que sólo aquell@s que éramos capaces de poder razonar y descubrir desde nuestra posición terrenal todas esas “injusticias”, todo ese entramado oculto pero muy significativo, que se esconde tras nuestra existencia, seríamos l@s que nos acercaríamos a la Verdad. Seríamos: l@s sabi@s; los ilustrad@s; l@s iluminad@s; l@s conocedores. (“L@s lumbreras”).

Luego vinieron los temas del malestar: el individualismo y la razón instrumental, la posmodernidad y el nihilismo…Y ese mundo verdadero que antes parecía existir claramente y estar cerca, ese mundo que podríamos llegar a conocer, a descubrir; no en su esencia, pero sí en su circunferencia a través de la razón, parecía desplomarse por momentos. Parecía (y me atrevo a decir, que parece) pues inalcanzable, lejano, o tal vez, inexistente. Irreal. Inasequible. Inabordable. Un mundo “verdadero” que parecemos sostener por consuelo, por alivio, por aflicción; angustia, congoja, desolación, tormento…

Ya no hay sentido de la vida; nos hemos encargado de destruirlo. – ¡Anulado! -.

Sostenemos su camino y construcción para poder SOBREVIVIR. Como: “El Consuelo”; bálsamo, desahogo, regocijo, distracción, remedio…CONVIVENCIA. Tendemos y caminamos hacia una idea de Felicidad, de Verdad, de Bien, una idea de igual modo irreal, superflua e inexistente. Hemos inventado la Moral para no caer en la insensatez. In-cordura; caos. Para no caer en la lucha por la lucha; en la lucha constante por el poder.

..............................................................
("Dios ha muerto". Le hemos matado. Se enfada, nos señala, nos acusa... -¡Habeis sido vosotr@s- dice)

PERO ¿AUNQUE NO TENGA SENTIDO, LA VIDA ES BUENA EN SÍ MISMA POR PERMITIRNOS “VIVIR” Y LLEGAR A ESTAS REFLEXIONES? ¿POR ELLO MERECE LA PENA SER VIVIDA?

-----“El peso más grande. ¿Qué ocurriría si, un día o una noche, un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: “Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez, e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión –y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo- . ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte de nuevo y tú con ella, granito de polvo!”. ------

Aforismo 341 de “La galla ciencia”. Nietzsche.

Si así fuera, sólo querrían vivir aquell@s que tienen la Felicidad asegurada. Pero si comparamos nuestros momentos “felices” o de “felicidad” nunca vamos a poder saber cuál es la dicha total, pues al analizarlos linealmente unos respecto a otros, los instantes felices tenemos que compararlos inevitablemente con los no-felices. Así pues, no podremos llegar a intuir nunca cuál es esa felicidad completa a la que pretendemos llegar, la que pretendemos alcanzar; a la que aspiramos. ¿Dónde se encuentra la plenitud, la satisfacción total; la FELICIDAD?

Inevitablemente estoy guiándome a mí misma hacia una pregunta que no deseo hacerme, pero que igual de inevitable será tener que responderla; aunque no quiera ¿Es cierto eso de que aquell@s que más razonan, reflexionan o piensan sobre cierto tipo de temas, son más desgraciad@s que aquell@s que no lo hacen? Como lo denomina Nietzsche ¿nos persigue siempre el “espíritu de la pesadez”?

Claro está, que conocer estas cosas, por un lado te llena de alegría, pues eres conoced@r;”El conocedor”. Pero igualmente te llena de desdicha. No es fácil encajar que la vida no tiene un sentido, que puede que no tenga un sentido, que puede que no tenga Nada. ¿Que todo ha sido inventado? Una mentira; apariencia, farsa, ficción, actuación…

Zaratustra narra aquí un paseo por un intransitable sendero de montaña, por el que le sigue el “espíritu de la pesadez”, mitad enano, mitad topo; paralítico, su “demonio y enemigo capital”:

------“Oh Zaratustra –me susurraba burlonamente, silabeando las palabras- ¡tú, piedra de la sabiduría! Te has arrojado a ti mismo hacia arriba, más toda piedra arrojada – ¡tiene que caer! (En un determinado momento se encuentran ante un portón) ¡Mira ese portón! ¡Enano!, seguí diciendo: tiene dos caras. Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta el final.

Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga calle hacia adelante: es otra eternidad. Se contraponen esos caminos: chocan derechamente de cabeza: - Y aquí en este portón es donde convergen. El nombre del portón está escrito arriba: “Instante”.

Pero si alguien recorriese uno de ellos –cada vez y cada vez más lejanos -: ¿crees tú enano, que esos caminos se contradicen eternamente?

Todas las cosas derechas mienten –murmuró con desprecio el enano-. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo”.------

“3ª parte de Zaratustra”. Nietzsche.

Creíamos siempre que todo “error” tenía que ser castigado. Que toda “falta” o “dolor” tenía que ser remediado; corregido. ¡¡¡¡Falsa e hipócrita moralidad!!!! Bien fuese con castigo o con educación (o reeducación), pero ¿dónde queda la voluntad de poder, la capacidad de decisión del individuo? Esa moralidad esconde el miedo, el temor de tod@s a la voluntad de poder. Ahora todo son luchas por el poder. ¿Quién es el dominado y quién el dominador? ¿El fuerte por luchar desde arriba o el débil por luchar desde abajo (con la moralidad)? Arma sutil y embriagadora. Arma hechizante y grandiosa. Arma perspicaz y poderosa que se incrusta en nuestras mentes, en nuestros cuerpos, que nos asimila, que asimilamos… con la que dominamos…

¿Dónde queda todo mi pensamiento socialista, comunitarista, ácrata, o mejor dicho, sin “ideolojizar”? ¿Dónde quedan todos mis principios de igualdad, de solidaridad, de…? ¿Qué igualdad? ¿Cuál es el sentido de todos esos conceptos que ha inventado la moralidad del frágil: solidaridad, ayuda, cooperación, tolerancia, respeto, …? ¿Por qué los defendemos? ¿Cuál es el sentido de la defensa del débil? ¿Quién es el débil? ¿a quién defiendo? ¿A mí misma…?

Nota final:

Así como yo, igual que tod@s, estoy influenciada por toda esa moralidad, por todas esas significaciones, mi interpretación resulta ser eso; sólo una interpretación, y por ello, tampoco tiene por qué ser la Verdadera.

Puede que sea falsa, puede que insostenible, puede que podrida, puede que arrebatadora, puede que destructiva, puede que descomunal; monstruosa y maligna, desechable y asquerosa, repugnante y (me dan ganas de inventarme una palabra porque busco un concepto que no existe que defina el significado de un sentimiento que sólo está en mí en este instante). Pero también puede que Sí. Que sea cierta, aunque sea destructiva, demoledora y asquerosamente “auténtica”; “destropotijosamente” real. (Lo hice, me la inventé. No me preguntéis qué significa).

"Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que solo puede hacer cada uno consigo mismo"

"Demian". Herman Hesse


P.D: Me he pensado muchísimo si poner esta especie de reflexión, pues sabía para mis adentros que pensaríais que estoy loca, “tocada”, que “se me ha pirado”, pero no. Eso es lo más jodido de todo; que estoy totalmente cuerda aunque me cuestione toda mi existencia, mi vida y las de l@s demás.

Pero aún me queda la esperanza de que todavía (y espero que por mucho tiempo), sonrío cuando uno de mis gatos maúlla cerca de la cocina para que le eche de comer; me deleito con alguna de esas maravillosas comidas; me fascino con alguno de esos fantásticos sitios que todavía me quedan por conocer; me acongojo cuando leo un libro de una novela romántica; lloro con alguna película con final feliz; me asombro con un acto infantil e inocente; me apasiono con una emocionante conversación; me sorprendo al sentirme enamorada…

Continuará…
 
¿HASTA CUÁNDO Y HASTA DÓNDE EL DISTANCIAMIENTO EN LA RELACIÓN EDUCATIVA?
CÓMO SEPARAR LO PROFESIONAL Y LO PERSONAL:



Después de todo lo abordado estos últimos días en clase de Filosofía de la Educación Social, decir que, aunque tengamos una especie de “Legado de la Moralidad” proveniente de la tradición cristiana o de valores basados en la caridad, bondad, etc. (como más nos guste denominarlo), impuesto o asimilado por un@s más y por otr@s menos; cada persona en última instancia nos regimos por nuestro propio código moral. Tal es el caso, que cuando se nos presenta una ocasión en la que ciertamente llegamos a dudar entre nuestro "deber” y nuestra “voluntad”, siempre acabamos rigiéndonos por ese código personal más o menos influenciado por la tradición moral cristiana y/o por nuestro “sentido del deber”, y siempre (o casi siempre, o por lo menos yo) dudamos de por qué lo hemos hecho de una manera y no de otra… y ahondamos también en el por qué de No haberlo hecho.

¿Me seguís?...

Dentro de estas decisiones “morales” se encuentran también aquellas que nos acontecen en las relaciones educativas, ya sean éstas tanto con nuestr@s alumn@s, pues la mayoría tenemos o hemos tenido ya alguna que otra experiencia en el ámbito profesional, como con nuestr@s profesores/as. Bien, pues yo me pregunto (últimamente estoy muy preguntona…), ¿cómo separar lo personal de lo profesional en el ámbito educativo, puesto que éste te lleva a mantener relaciones más cercanas, o una mayor implicación con los sujetos con los que te relacionas? Y ¿hasta qué punto es bueno o valioso (según nuestro propio código moral) mantener el distanciamiento o, lo que es lo mismo, tratar de separar lo personal de lo profesional?

En ocasiones, se nos presentan situaciones en las que se pone en funcionamiento dicho código, y como requisito fundamental nos exigimos a nosotr@s mism@s cierta profesionalidad; cierto rigor. Dicha profesionalidad conlleva que en la relación educativa seamos capaces de mantener esa “magia”, ese cierto “tú estás ahí y yo aquí”, ese misterio, para llevar a buen término las pretensiones que tengamos como educadores/as con nuestr@s educandos. Mantener ese misterio para que el plano personal no entre en el plano profesional y nuestras pretensiones dejen de tener el significado que tenían al principio; el significado que nosotr@s les queríamos dar; el significado que “deberían” tener…

Pero también es inevitable en nuestras relaciones educativas no pasar del plano profesional al personal, puesto que algunos de los sujetos con los que nos cruzamos durante nuestra vida “laboral” poseen características que hacen que llegues a implicarte más en su problemática, que sientas más cercanía, más preocupación o que pasen de ser “educandos” a “personas”. (Con esto no quiero decir que los educandos no sean personas, sino que abstractamente pasan de una categoría a otra) Pero ¿qué tiene esto de contraproducente? Pues que las pretensiones que te habías marcado como educador dejan de ser tales, o dejan de ser simplemente, y pasar a ser otro tipo de pretensiones guiadas por nuestro código de moralidad. Pretensiones de respeto, de amistad, de caridad, de ayuda, de empatía, de acercamiento, de injusticia, de solidaridad… (Ahora sí que no sé si me seguís, puesto que creo que esto no lo sé explicar muy bien).

Bueno, pues eso ¿hasta dónde somos capaces de mantener esa profesionalidad y no mezclarla con lo personal? ¿o hasta dónde somos capaces de llevar esa moralidad? ¿Tenemos que pasarnos la vida exigiéndonos rigor en nuestro quehacer diario como profesionales? ¿o este rigor nos lo exigimos por los posibles riesgos que nos puede acarrear nuestra implicación en un plano más personal que profesional? ¿Es bueno o sano limitarnos constantemente en el plano profesional para no traspasar al plano personal?

MILES DE CASOS OCURREN CADA DÍA, A CADA INSTANTE Y EN CADA LUGAR…

*Una escuela: Una profesora de Educación Infantil, una encantadora y comprometida profesora de Educación Infantil. Una profesora profesional. Se desvive en el aula por l@s niñ@s, se prepara en casa las clases, se comporta estupendamente con ell@s... Vamos, que cumple con su profesionalidad en toda regla. Pasan los años: Infantil 3-4 años, Infantil 4-5 años, Infantil 5-6 años, y ella igual, con el mismo grupo. Uf! Un cariño, un amor hacia l@s niñ@s, una cercanía... Trata con sus padres, con las abuelitas, se hacen regalitos; de todo. Pero un día se entera de que a Sonia, su papá le pega alguna que otra paliza, al igual que a su mamá. Sonia ya había acudido a clase en más de una ocasión con algún que otro moratón. Cuando esto ocurría, Sonia no se comportaba igual en clase. De hecho, Sonia no parecía igual de inocente e infantil que l@s demás niñ@s de su clase. ¿Su papá le estaba robando su infancia? Uy! ¿Y ahora qué hace esa estupenda profesional, entregada y amante de l@s ñiñ@s? ¿Sobrepasa su plano profesional y se inmiscuye en la vida de la niña? ¿Cómo lo hace…?

(Creo que he sido muy sarcástica…)



*Un instituto: Clase de Arte: Primer día. –Presentación-. Hola soy Ana. Estudiante de Bachilerato artístico, me he decantado por esta rama porque me apasiona el arte, me apasiona interpretar obras, me enloquece descubrir significados en los cuadros de otras personas. Me encanta pintar, dibujar… me encanta poder transmitir yo también a través de mi arte, me encanta hablar de arte con las personas que saben de arte. Me encanta compartir momentos hablando largo y tendido, conversaciones profundas, sobre lo que es el arte para mí y lo que significa para l@s demás. Uy! El profesor, un apasionado igual. Pero con la experiencia y sabiduría que le han proporcionado los no pocos años de su vida como docente. Éste piensa: bueno a esta chica parece que le gusta... 1 mes, 2 meses, 3 meses y, profesor y alumna se pasaban los recreos hablando de arte. Una cosa lleva a la otra y se forja una buena relación amistosa. Ana acaba su bachillerato, y ¿Dónde quedan esos momentos compartiendo pasiones artísticas? ¿La relación de amistad tiene que verse terminada porque acaba la relación educativa? ¿La confianza y cercanía eran producto únicamente de la relación educativa? ¿Qué hace ahora el profesional? ¿Traspasa la barrera de la profesionalidad y continúa con esa relación amistosa de mutuo apasionamiento temático?



* En el plano social: Un trabajador social, o un educador, qué más da. Y un chaval estupendo, un poco rebelde, o “inadaptado socialmente” como se empeñan en denominarles ahora, pero muy “majete”. Talleres, cursos, excursiones, clases, acompañamientos, juicios,… todo esto durante cierto tiempo. Durante X tiempo (no hace falta mucho tiempo para encariñarte con una persona). Un día Raúl (el chaval), se escapa del reformatorio. Llevaba varios días diciendo que ya no aguantaba más, que le amenazaban los compañeros, que los “cuidadores” no le hacían caso, que en ocasiones le agredían. En fin, que no aguantaba más (lógico y normal). Riiiinngggg! Una llamada a la casa del Educador :

- ¿Oye Felipe sabes algo de Raúl?, se ha escapado del reformatorio esta misma tarde- . Un educador con familia; con hij@s, con mujer y con perrito y todo. Las 10 de la noche, en plena cena familiar:

Felipe: - ¡Cómo si no tuviera yo ya bastantes problemas en el trabajo que ahora me los traigo a casa!- .

- Cariño me tengo que ir, me han llamado del trabajo. Raúl se ha escapado… -

Guiado por su código moral, el educador sale en busca de Raúl (lloviendo y con un frío que pela, para poner el ejemplo más peliagudo…). Pero resulta que éste se presenta en su casa.

Piiiiiiiii!!! (timbre): - ¿Hola está Felipe? Soy Raúl.

Mujer de Felipe (Carmina): ¡Raúl pasa…! Espera que le llamo, que fue a buscarte. ¡Luisito y María (hijo e hija) iros a la habitación a jugar anda!, que yo voy a hablar con este chico tan simpático.

606-668-679. – Cariño ven para acá Raúl está aquí –.

Felipe llega empapado (que no se nos tiene que olvidar nada), se quita el abrigo y se sienta a conversar tranquilamente con Raúl. Su conversación se resume en lo siguiente:

Raúl: - Por favor no llames al reformatorio, no lo aguanto más, pero no sabía a dónde ir-.

Carmina: - ¡Cariño! (al educador) ¿os preparo un té calentito?-.

Cariño (el educador; Felipe): - Pero Raúl, comprende que no me puedes pedir esto, no puedo… si se enteran me despiden… están preocupados por ti-.

Raúl: - Ja! ¿PREOCUPADOS? Sé que no debería haber venido aquí, pero por favor… -

¿Qué hace el educador profesional, que ya ha traspasado la barrera de la profesionalidad? ¿Llama al reformatorio? ¿Deja a Raúl que se quede esa noche a dormir y mañana ya hablarán tranquilamente? ¿Entenderán en su trabajo su actitud y sentimientos personales contra sus obligaciones profesionales? ¿Entenderán la decisión que le ha llevado a tomar su código moral?



Pues eso, que no es tan fácil mantener el distanciamiento en la relación educativa, y… que tampoco tengo yo tan claro si sería bueno limitarse a ser un profesional ¿Qué criterios existen para denominar a una persona PROFESIONAL? ¿Quién los establece? ¿Un profesional es una persona exigente y rigurosa consigo misma, o alguien que se deja llevar por las pasiones? ¿o ni lo uno ni lo otro? ¿o un poco de los dos? ¿o en unos casos sí y en otros no?...

Pues sí señores y señoras, como cada un@ somos hij@s de nuestro padre y nuestra madre, y cada uno nos regimos por un código personal… ¿Qué hay de claro en esta vida? NADA ¡Uy! (¿nihilismo?) O sin embargo, ¿hay cosas que sí poseen cierto sentido y significado, y que por ello perduran a lo largo del tiempo?

Ale, a pensar… que yo ya me he comido la cabeza bastante y, avanzo, avanzo, pero no llego a nada en particular.

Un saludo a tod@s!

 
GRACIAS A ESTE AÑO QUE ME HA DADO TANTO...
ME HA DADO LA RISA Y ME HA DADO EL LLANTO, ME HA DADO CONSCIENCIA Y ME HA DADO CAPACIDAD DE COMUNICARLO…

Se acerca el fin de año, y much@s podremos decir que hemos visto X películas, hemos leído X libros, hemos tenido X romances, hemos conocido X personas, hemos compartido X sentimientos, hemos vivido X momentos especiales, hemos viajado X veces, hemos pasado por X trabajos, hemos… Pero ¿con qué nos quedamos?

¿De todo se aprende o de todo se puede aprender? ¿Somos lo suficientemente conscientes de todo lo que aprendemos o asimilamos cada vez que nos ocurre algo? ¿o solamente de aquello que consideramos importante? ¿En base a qué, quién o quiénes lo consideramos importante? ¿Puede que no sea importante ahora y en un futuro sí; o viceversa? en este caso, ¿lo recuperamos, O lo negamos? ¿Es entonces igual el aprendizaje que realizamos? ¿o este es progresivo y gradual? ¿Por qué dotamos a unas cosas de importancia y a otras no? ¿Siempre estamos lo suficientemente preparad@s para aprender “algo” en ese mismo instante? ¿Analizamos siempre con la misma mirada crítica lo que nos acontece?...

Anoche, una persona (muy especial para mí) me confesó que mis escritos en el blog le estaban ayudando de manera personal a crearse estrategias para vencer, combatir o guiar sus sensaciones y emociones, gracias a las herramientas que le estaban aportando la lectura de mis comentarios. No la lectura en sí, sino el grado de identificación al que podía llegar con mis sucesos, pensamientos o sentimientos y con la manera de canalizarlos que tengo. Y de este modo, me incitaba a “publicar” en el blog todos los escritos que realizase o pensase, alegando que nunca podemos llegar a saber el grado de influencia que podemos tener en la gente que nos lee.

¿Qué habría sido de nosotr@s si esos grandes poetas, pensadores o literatos no hubiesen publicado sus escritos, esos con los que ahora empatizamos, aprendemos o sentimos? ¿Habría sido mejor o peor para nosotr@s? ¿En qué sentido…?

MIS DUDAS SON TUS DUDAS. MIS DUDAS GENERAN MÁS DUDAS. MIS DUDAS DESPIERTAN DUDAS…

¿Hasta qué cierto punto mis vivencias personales y mi respuesta hacia ellas (aunque solo sea el simple hecho de escribirlas) puede ayudar a otras personas a enfrentar las suyas propias? ¿Somos lo suficientemente conscientes de lo que suponen y significan nuestras dudas para nosotr@s, y de lo que pueden significar o suponer para l@s demás? ¿Qué importancia tiene compartir mis cosas personales con gente que ni siquiera conozco? ¿Y con la que conozco y me conoce?

Pero… ¿por qué lo hago yo? ¿Por qué cuento mis “intimidades” y no me limito a hacer reflexiones sobre los temas de clase? ¿Escribo simplemente por el mero hecho de escribir? ¿o por el placer que me genera que otr@s lo lean, se sientan identificad@s conmigo y me lo comuniquen? ¿Es por el hecho de comunicar en sí? ¿Es por esa dependencia positiva de la que hablamos en clase? ¿Por qué es?

---------------------¿Por qué lo hacéis vosotr@s?----------------------------------

Dudas de una persona que… siente; luego existe.



Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto,
Me ha dado el sonido y el abecedario.
Con él las palabras que pienso y declaro,
"Madre,", "amigo," "hermano," y los alumbrando
La ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón, que agita su marco.
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo.
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa, y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es el mismo canto.

Y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto…

Violeta Parra.