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APRENDIENDO A APRENDER
"Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa" Otto René Castillo.
Acerca de
"Si yo no pienso en mí, quién lo hará.Si pienso sólo en mí, quién soy.Si no es ahora, cuándo". Hakim Bey
Sindicación
 
LA ABOGADA DEL DIABLO


Llevo varios días dándole vueltas a la cuestión de si entrar o no en el debate que se ha generado en el blog de MaríaPoet, que gira en torno al hecho de considerar la educación como un proceso de domesticación del individuo que es educado o, por el contrario, considerar la educación como un proceso de ayuda y guía dirigido a un individuo que lo “necesita” para llegar a una autonomía. Y finalmente, me he decidido a hacerlo puesto que considero que desde esta facultad, la tendencia general es la de presentarnos la educación como el medio para obtener la felicidad y acabar con todos los males del planeta. Y todo esto, sin incitarnos a hacer un análisis más profundo, en el cual estaría integrada la reflexión sobre las técnicas, tácticas y estrategias que se emplean en ese proceso educativo por el que pasamos todos los individuos a lo largo de los no pocos años de escolarización de nuestra vida, pero que va más allá de ésta y se extiende a todos los ámbitos que nos rodean.

Para no dar lugar a malentendidos, os diré de antemano que yo también estoy de acuerdo en que a través de este proceso alcanzamos una serie de conocimientos, que nos llevan a la maduración y a la adquisición progresiva de esa autonomía personal, pero que debajo de este proceso se esconde también un tratamiento del cuerpo como objeto y blanco de poder. El cuerpo que se manipula, que se educa, que se domestica, al que se le da forma. Es la idea de docilidad, de obediencia que se transmite a través de las normas y de la disciplina del aula.



Y es que yo me pregunto, (y os pregunto) ¿qué diferencia existe entre un soldado al que se le enseña a saludar con la mano en la frente; a mantenerse erecto ante un superior; a meter tripa y estirar la espalda; a contestar sólo cuando se le permite; a coger un rifle y a utilizarlo; etc, y un niño al que se le enseña a estar sentado y quieto en su silla durante 6 horas diarias, durante todo un curso, durante como mínimo 10 años de su vida; a callar y escuchar; a pedir permiso para hablar o para poder ir a orinar; a jugar sólo cuando el/la maestr@ se lo permita; a coger el lápiz de una manera y no de otra; a colorear en una dirección y no en otra; a no sacarse moquitos; a no eructar; a no meterse el dedo en la boca …?



A mí, en ocasiones, este proceso disciplinario de educación/domesticación se me asemeja a una situación de sometimiento, de esclavitud, de sumisión, llevada a cabo desde la infancia pero practicada con mucha más sutileza que antaño, puesto que desde niñ@s se nos enseña a OBEDECER un sistema de normas en el cual no hemos tenido la oportunidad de participar en su consenso y el cual no se nos permite a penas ni cuestionarnos. Esta sutileza magistral de la que os hablo es conocida como “economía de poder”, donde el nivel de sometimiento de los cuerpos es gradual y casi imperceptible, pero que se mantiene a lo largo de toda nuestra existencia. Primero en la “guardería”, luego en la escuela, luego en el instituto, en la universidad, en el servicio militar, y después, en el trabajo, y a todo esto hay que sumarle el sometimiento que se nos exige desde el acatamiento de las normas sociales o de la llamada “convivencia” social.

Diríamos pues, que nos encontramos ante una domesticación calculada al detalle para que pueda llegar a resultar inadvertida. Son técnicas muy minuciosas que definen una “microfísica del poder” que se nos ha hecho llegar hasta nuestros cuerpos como tradición cultural, pero que en el fondo se trata de toda una red de significados que se ponen en funcionamiento cada día.

Y algun@s me podréis reprochar que con este argumento estoy restándole importancia, responsabilidad y capacidad de concienciación y, por tanto, actuación al individuo respecto de su situación, pero es que yo no procuro afirmar que el ser humano es un pobre corderito en un bosque lleno de lobos, sino que lo que pretendo dar a entender es que este poder está tan extendido, que incluso hasta se encuentra legislado, defendido por ley. No podemos dejar de escolarizar a nuestr@s hij@s, hasta hace poco tampoco podíamos “escaquearnos”del servicio militar, las normas sociales también hay que acatarlas pues están respaldadas legalmente, etc. Así que, se lo han montado tan bien, que hasta han procurado hacerse con un respaldo legal que sostenga todo su sistema de economía de poder.

Y llegados a este punto, yo me pregunto ¿y qué hago yo aquí? ¿y ahora que se todo esto qué es lo que puedo hacer? ¿qué es lo que nos queda?. Pues bien, considero que no todo está perdido, y que la educación puede seguir practicándose como una educación liberadora y concientizadora que dote al individuo de la suficiente autonomía para poder actuar responsablemente y con conciencia de causa. Una educación que nos permita intervenir en esos significados “renegociables” que se ponen en funcionamiento cada mañana y dotarles de un sentido más humano.

Pero considero que esto sólo se hace de una única forma: respetando la libertad del individuo, haciendo que éste adquiera compromiso con el aprendizaje y dejando que sea él quien elija en todo momento su futuro; sus respuestas, su camino, sus modos, sus técnicas, sus tácticas, sus estrategias… Y claro está, todo esto creo que sólo es posible fuera de la institucionalización de la enseñanza.

Y para que no penséis que hago una crítica de suma cero, y que sólo voy a desprestigiar la idea generalizada de educación sin más; que voy a desechar una idea A sin ofrecer una idea B, os propongo que reflexionéis sobre esto (idea B). Esa que dice que el/la educador/a tiene que actuar como guía o mediador entre la cultura y el alumn@, como alguien que no tiene la verdad absoluta y siendo consciente de que sus alumn@s pueden hacerle feliz tanto reafirmando lo que dice como contradiciéndolo. Pues será al contradecir que estarán rebelándose contra lo impuesto y eligiendo su propio camino, sus propias formas. Ofreciendo herramientas y pudiendo (inevitablemente) influir, pero teniendo en cuenta, que la influencia requiere respetar al educando tal y como éste desee o se manifieste ser.

Y para que no penséis que mi idea parece utópica, os remito a tod@s aquell@s que no lo conozcáis, al colegio de Summerhill. El tipo de educación que se lleva a cabo en Summerhill (colegio británico creado en 1921 por A.S Neil) pretende formar al individuo desde una democracia infantil. Por medio de ésta, el/la niñ@ construye su propio medio de aprendizaje, al ser tratad@ como un sujeto con la capacidad suficiente como para tomar decisiones libres y responsables sobre sí mism@, y dotarle de las herramientas necesarias para conseguirlo. De esta forma, se construye un entorno adecuado para interactuar, marcado por una serie de normas o pautas (en el caso de Summerhill más de 200 reglas rigen la convivencia) democráticamente fijadas por tod@s y cada un@ de l@s integrantes del centro, donde la palabra del infante cuenta tanto como la del adult@.



A través de este sistema educativo se fomenta la libertad individual, el crecimiento emocional, la capacidad de decisión y el desarrollo natural del niñ@, al crecer en una infancia óptima y feliz sin la coacción constante del adult@. Así, cuando los pupilos comienzan a adquirir los hábitos propios del autocontrol, en base al respeto hacia l@s demás, se dan cuenta de que no necesitan leyes porque son capaces de actuar atendiendo a su libertad, pero sin caer en el libertinaje.

Lo cierto, es que supone un reto educativo el dotar a l@s niñ@s de la infancia que se merecen y, el ser conscientes, de que tienen que ser ell@s mism@s quienes aprendan a guiar su libertad hacia el compromiso con el aprendizaje sabiendo lo que éste supone y aporta. Por ello, el trabajo de l@s mediadores/as en escuelas como estas es un trabajo arduo, ya que sus necesidades de adult@ chocan con las necesidades propias de un infante, haciendo imprescindible el uso de la empatía constantemente e intentando comprender las necesidades de los aprendices. Otro problema al que se enfrentan, es al del cuestionamiento de su autoridad, tanto como adult@, como de maestr@. Pero esto se ve solventado en la medida en que los educadores/as en Summerhill no se encuentran en una posición de superioridad, por lo tanto, su labor es la de hacerse respetar como el resto de individuos que allí se encuentran y conviven.

Espero no haberos aburrido mucho y que mi reflexión os haya servido para algo. Pensé en ponerla en dos tomos, con el típico CONTINUARÁ…

"Cualquiera que haya leído la historia de la humanidad habrá aprendido que la desobediencia es una virtud original del hombre".

Oscar Wilde
 
REFLEXIÓN QUE NO SE NI CÓMO TITULAR
PREFACIO PERSONAL:



Puede que sea todo, o nada. El caso es que no he tenido una buena semana y parece que las cosas me han llegado a afectar un poco más de lo que deberían haberlo hecho. Aunque se que esto no tendría por qué ser así y lucho por ello, no puedo evitar sentirme un poco susceptible, triste y enfadada. (Y nada tiene que ver el hecho de que esté con la menstruación…).

Rebuscando entre mis anotaciones de clase de Filosofía de la Educación Social, leo y releo los papeles una y mil veces intentando sustraer ideas de ellos, obligándome a escribir mi reflexión de esta semana porque se me pasa el plazo de “entrega”. (Es sarcasmo nada más). También puede ser que me agobie porque estoy acostumbrada a reflexionar en un sitio tranquilo, agradable, cómodo y acogedor: mi habitación en casa de mis padres, pero resulta que el acceso a Internet se ha negado a abrirme su puerta y en el cyber café de mi nuevo barrio en Madrid, con mis vecinos gritando en largas conferencias con sus familiares a través de las web-cams y con el cronómetro en marcha, me cuesta mucho concentrarme. No puedo poner tapones ni límite a mi capacidad de procesamiento de la información.

Así que he desistido, me he venido a la sierra el fin de semana, le he estropeado el ordenador a mi hermana y, mi portátil, me dan ganas de cogerlo y estamparlo contra la pared (ya dije que estaba un poco susceptible…). Pero no. Me relajo, cierro los ojos y pongo mis manos sobre sus teclas. Comienzo a escribir lo que será mi comentario, de vez en cuando me levanto del escritorio con mi taza de té caliente entre las manos para asomarme por la ventana y fijar la mirada en la nada tras hacer un lento recorrido por cada detalle del paisaje otoñal que baña mi pueblo, intentando encontrar palabras para continuar con mi escrito:



REFLEXIÓN:

Para quitarle un poco de hierro al asunto, y para que veáis que tengo (muchas) cosas sobre las que reflexionar, me voy a adentrar en la polémica surgida en clase de si razonar sobre la realidad es lo que nos lleva a la obtención de la felicidad, o bien, que esta racionalización de las cosas y las cuestiones de la vida poseen una raíz pesimista que lleva a la persona a un estado de negatividad al ser conscientes de la realidad existente y en la cual actúan como participantes, integrantes o causantes.

Como ya ha dicho una de mis compañeras en su blog, la Filosofía trata cuestiones trascendentales (el sentido de la vida, el valor de la educación, la tolerancia, la pluralidad…) y un tanto peliagudas, si atendemos a sus posibles respuestas.

Creo que es lógico y humano, que esas posibles respuestas nos llenen de culpabilidad, duda, tristeza o incoherencia, pero un día alguien me dijo en este mismo blog (os podéis imaginar quién fue), que “Nunca va uno más lejos que cuando no sabe a dónde va” (Goethe. Máximas y reflexiones). Pues eso es a lo que quiero llegar yo. Aunque el reflexionar sobre ideas que comprenden el mundo, en las que el individuo (y, por lo tanto, cada un@ de nosotr@s) tiene un papel protagonista, nos lleve a estados de pesimismo por la gravedad del asunto, es al preguntarnos sobre este tipo de cosas cuando estamos creciendo y formándonos, es entonces cuando estamos avanzando. Cuando nuestro espíritu se está alimentando. Y a mí, alimentar mi espíritu me hace feliz. El conocer me hace dichosa.

Otra cuestión sería la de que yo no considero que ser realista signifique ser pesimista, sino que al conocerse la realidad con toda su complejidad podremos abalanzarnos sobre ella con más decisión y, por tanto, con más optimismo porque conocemos los hechos, el porqué, y nuestras salidas estarán más enfocadas a la realidad, esquivando los posibles obstáculos. Otra persona me dijo hace muy poco una frase muy buena que dice así: “Un pesimista es un optimista bien informado”.

Pues eso, animo a todo el mundo a filosofar, a cuestionarse las cosas y a buscar el conocimiento para poder actuar en esta realidad tan jodida, sin caer en el pesimismo que nos genera comprobar lo mal que está.



DUDAS:

*Creo que la polémica de la Filosofía analítica reside en: si el lenguaje puede llegar a comprender o abarcar la realidad, o si al hablar, al construir lenguaje, construimos realidad. Y digo esto porque lo que los individuos sentimos, vemos, pensamos o padecemos lo expresamos a través del lenguaje, así que me pregunto si no será a través de éste que creamos realidades. Además, ¿el hecho en sí de que tengamos que clarificar conceptos no es una realidad en toda su amplitud?

*Y por otro lado, el tratamiento de la Filosofía desde un punto analítico o lingüístico, lleva a ésta a separarse de su propósito fundamental que es cuestionarse sin pretender obtener respuestas verdaderas, para pasar a buscar respuestas de un estilo mucho más objetivo o científico y entonces ¿se podría considerar Filosofía como tal?

DESPEDIDA:

Uy! Que rayote, no se si me habré explicado bien pero ahí lo dejo...



 
CONVERSACIÓN CON MI MENTE:


MIERCOLES 19 DE OCTUBRE. 20:30 horas. Linea 6. (Madrid).


El metro de Madrid vuela...

Mente: ¡Eliaaaaaa!, ¡Eliaaaa!, vaya día ¿eh? Ha sido muy completito: disgustos, placeres, rencores, agradecimientos, malestares…

Elia: Pues sí, la verdad es que ha habido de todo.

Mente: Bueno, vete relajando que en cuanto yo vea que estas preparadilla me pongo a procesar…

Elia: ¡Ni se te ocurra! Ahora no, que quiero leer.

(Elia se queda sola en el metro, la última de sus compañeras que viajan en la línea 6 ha bajado apenas una parada antes. Elia saca su libro del bolso mientras sortea algunos cuerpos extraños para poder sentarse. Una vez en su asiento, comienza a leer. Las palabras se van leyendo solas, pero no son codificadas ni abstraídas pues su mente no llega a realizar este proceso al estar enfrascada en pensamientos).

Mente: Orden del día, empecemos desde el principio: hay que ir a buscar otro supermercado en el barrio porque con la huelga, el “DIA” se ha quedado desolado, y tienes que comer bien porque últimamente noto que me faltan algunas energías.

Elia: Ahora no por favor.

Mente: Pues si te cogen en el trabajo ese de la biblioteca/ludoteca infantil, mira qué bien te va a venir.

Elia: Es por las tardes, está difícil. A ver si aceptan 3 tardes en semana.

Mente: Oye explícame qué vamos a hacer cuando vayamos a hablar con el profesor ese que nos está haciendo la vida imposible porque como se me cruce algún cable…

Elia: Pues nada, tu tranquilita, que seguro podemos dialogar pausadamente con él. ¡Ah! y déjame tranquila, ¿no ves que estoy intentando leer?

Mente: Está interesante el libro este que estás leyendo ¿verdad? Estoy empezando a darle vueltas en un hueco que me queda en la parte baja del lóbulo occipital derecho sobre eso del cuerpo que dice Foucault.

Elia: Oye no empieces de verdad, ¿es que no te das cuenta de que nos está mirando todo el mundo?

Mente: Ya me di cuenta, pero no es por mí, es porque vas cargada como una mula, con unos pelos de loca… y, ya te lo decía tu abuela: ¿y esos “pins” que llevas en la cara para qué te los has puesto? Además, vas acalorada y aunque en la página de tu libro ponga “EL CUERPO DE LOS CONDENADOS”, parece que vas leyendo un libro “guarrillo” por el color de tus mejillas. ¿Cómo quieres que no te miren? Lo raro es que no lo hicieran.

Elia: No te pases ni un pelo. Me miran porque no saben que vas dándome la plasta y seguro que se me está escapando alguna palabra u onomatopeya.

Mente: Bueno, ¿por qué no lo dejamos? Mira, podrías hablar en tu blog de lo de si la educación proporciona la felicidad y si razonar puede llevar al pesimismo.

Elia: ¡Vale! ¿Lo dejamos TODO para casa o vas a ir dándome la plasta las 5 estaciones que nos quedan?

Mente: Pero que desagradable resultas a veces. Yo solo pretendo agilizarte el trabajo, porque con eso de que estás tan liada…

Elia: Siempre acabas convenciéndome. Hay ocasiones en las que si fueses palpable ya te habría ahogado.

Mente: Ja, Ja, Ja. Pero que chistosa eres. ¿No te da vergüenza hablar así de tu mente? ¡Cualquiera que te oiga qué va a pensar de mí!

Elia: ¿Crees que vas a hacerme sentir mal?

Mente: Venga, vamos a dejar de discutir que luego siempre acabas castigándome sin “salir” hasta la hora de dormir, y aquí todo el día sin hacer “nada” me aburro.

Elia: ¿Cuantas veces te tengo que decir que saco más provecho de ti en la tranquilidad de la noche? Bueno, eso si los compis de piso no tienen la tele alta o los vecinos dejan de tener la fea costumbre de gritar por el móvil a las 2 de la mañana. Pero por favor, ¿no saben que se oye todo?

Mente: Eso digo yo, por Dios, ¿qué se han creído?, que mañana tiene que levantarse una tempranito para ir a procesar… ¿Qué si no a ver de que –piiiiiii- (coño) comen mis neuronas?

Elia: Venga anda exagerada que ya llegamos a nuestra parada.

Voz en off: -Próxima estación: Legazpi. Estación en curva, al bajar tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y anden-.

Mente: ¡A que se te olvida algo!.

Elia: ¡Calla ya!




 
BIENVENIDA A LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN SOCIAL
Vuelta al cole. En este caso, vuelta a la “facul”; comienzan las clases: ajustar horarios, conocer compañer@s y profesores/as, seguir compartiendo y aprendiendo con l@s antigu@s, presentación de asignaturas, metodologías, evaluaciones… Sí, la verdad es que no sé muy bien por qué extraña razón, pero tenía ganas de empezar con todo esto. Y sí, por suerte y no de casolidad, mi blog se vuelve a convertir en un Diario de Aprendizaje. Un recurso que en su día ya me generó muy buenos resultados.

Así que, compañer@s bloguer@s, que para nada os identificáis o tenéis nada que ver con mi faceta pedagógica y me leéis (que me he enterado que sois algun@s más de l@s que de vez en cuando me contestáis…), siento que tengáis que volver a “tragaros” mis enormes artículos reflexionando sobre temas educativos (además, tener en cuenta que esta vez es “Filosofía de la Educación”, ¡como promete! ¿verdad?), pero lo cierto es que lo necesitaba.

En este “primer” artículo, intentaré argumentar el por qué de haber elegido esta asignatura, y una vez más, el por qué de haber elegido este método; el del web blog.

Bueno, ya he hecho explícito en anteriores artículos que la “grandiosidad” que se le atribuye a la Universidad, y en general a toda la enseñanza formal, en mi opinión no es tal. Está llena de fallos, grandes fallos que repercuten de forma negativa en tod@s nosotr@s (aunque le puedo encontrar algo de bueno, sino no seguiría en ella), y uno de ellos, y a la vez un importante pilar de ésta, son l@s preofesores/as. Tras cuatro años de asistencia a las clases, alrededor de unas 16 asignaturas por curso, tengo que confesar que mi descontento es descomunal, y uno de los principales motivos es que l@s profesionales pedagog@s escasean (triste pero real).

Por lo tanto, mi primera motivación para escoger esta asignatura ha sido la de conocer al profesor y agradarme el tipo de metodología que emplea, la relación que establece con sus alumn@s y las posibilidades de aprendizaje que se me ofrecen. En segundo lugar, estaría la de estimular mi mente y alimentar mi espíritu, como en anteriores ocasiones he podido padecer y deleitarme con ello, con los contenidos que creo vamos a tratar. Y por último, porque considero que sólo en el título, se engloban un conjunto exquisito de conceptos que despiertan mi curiosidad por cursar la materia: Filosofía, Educación y Social. ¿No os suena a aprendizaje y maduración seguros?

Pienso que la Filosofía de la Educación pretende facilitar la capacidad y el criterio para plantear e intentar dar respuesta al conjunto de problemas que habitualmente se nos presentan en la vida. Soy de las personas que opinan, que la educación requiere de un educador/a que reflexione, que busque la “verdad” y que adquiera una sensibilidad especial para poder compartir con l@s educandos, y creo que esta asignatura me va a ofrecer herramientas para formarme como educadora. Como una buena educadora en lo que a la teoría se refiere, para poder dejar en la práctica educativa, constancia de mi esencia como ser humano tras adquirir esos requisitos de los que hablo.

La obtención de posibles soluciones a los diversos problemas será mi aprendizaje, y me permitirá desarrollar la capacidad para seguir aprendiendo y para poder operar con lo aprendido. En definitiva, espero que esta asignatura me permita buscar soluciones e inquirir en la verdad para conseguir herramientas que me lleven a conquistar más horizontes en la obtención de la libertad humana. Descubrirme a mí misma como persona y como educadora, y a l@s y lo que me rodea, encontrando ideas claras que se asienten y guíen mi desarrollo dándome respuestas sobre el sentido de la vida.

En cuanto a la argumentación sobre el método por el que he optado, más de lo mismo, creo que es un recurso de aprendizaje que presenta una serie de ventajas educativas a través de una metodología innovadora, y que nos facilita la adquisición de un aprendizaje significativo, maduración y crecimiento personal.

La reflexión de los temas suscitados en clase permite al individuo la adquisición de grandes estrategias de aprendizaje y que aprenda con independencia y a su propio ritmo. Así, se realiza un aprendizaje individualizado donde el mediador, persona en la que llega a convertirse el educador, puede seguir el proceso de aprendizaje y practicar una evaluación procesual. Este método permite interaccionar con l@s compañer@s y generar un aprendizaje cooperativo, potencia el pensamiento creativo a través del amplio abanico de recursos optativos que ofrece (relación con la vida, poesías, canciones, fotos, dibujos, viñetas, enlaces, etc), y el pensamiento crítico, a la vez que fomenta el compromiso con el aprendizaje y con la formación permanente.


Así que, desde aquí animo a todo el mundo a entusiasmarse con la asignatura y con este recurso de aprendizaje.