EL DESEO DE LA MATERNIDAD; una concepción culturalmente impuesta.
Es noche de domingo, una de esas noches de domingo en la que sólo te apetece tranquilidad y relax, sentarte en el sillón y ver una buena película. En fin, sin pensármelo mucho, decido llevar a la práctica este sereno y sosegado plan. Cocino una pizza, acondiciono el ambiente con oscuridad casi total y, tras haber elegido una película muy recomendada en los últimos días; “Bailar en la oscuridad”, me dispongo a acomodarme y disfrutar en solitario de esa apacible tarde-noche de domingo.

Prefiero la soledad para ver estas películas en las que las lágrimas afloran con gran seguridad, porque mis amig@s ya conocen de sobra mi costumbre de lloriquear con el más simplón de los dramas (y éste prometía ser un dramón), y si l@s invitaba a ser partícipes de mi noche no podría expresar mis sentimientos con la naturalidad que me caracteriza, pues sin querer (o no) en los momentos más nostálgicos ell@s me observan para comprobar como va la reproducción de mi proceso sentimentaloide.
La película en cuestión; un film de Lars von Trier, es un prodigio artístico de gran genialidad e insoportable dolor… (hacía tiempo que no lloraba tan intensamente: a moco tendido, con sollozos e hipo, con una película
), y es que la historia en la que se nos presenta a Selma, una emigrante checoslovaca enamorada de los viejos musicales americanos y dueña de un drama en forma de secreto, es una historia fatídica pero de gran contenido analítico en la actualidad, el cual trataré posteriormente.
Selma
es madre de un niño que sufre ceguera congénita, la cual se manifestaría en su adultez, como su madre manifestaba en la actualidad. Ella, consciente de esta enfermedad antes de concebir a su hijo, decide aún así tenerlo, guiada por el deseo de poseer un bebé entre sus manos, por el deseo de ser madre. Perdiendo visión por momentos, Selma intenta por todos los medios y durante mucho tiempo, en un ambiente de precariedad total y haciendo frente a las consecuencias de su “ocultada” ceguera, conseguir dinero para poder operar a su hijo a los trece años y librarle de esta nefasta experiencia hasta que la mala suerte que le acompaña de por vida se ve intensificada al final de ésta (no voy a contar el final, para tod@s aquell@s que aún no la hayan visto).
Así, “Bailar en la oscuridad” se convierte en una historia en la que se mezclan la incoherencia de un alma inocente que lucha desesperadamente por arreglar su error, el retrato del amor materno llevado al extremo y lo peligroso del deseo culturalmente impuesto de la maternidad.
Para interpretar el contenido de esta película, creo que es hora de que pasemos a abordar la concepción del mundo desde fundamentos no sólo naturalistas y biologicistas, sino desde planteamientos en los que se trate la sexualidad humana y sus implicaciones económicas, políticas, psicológicas y culturales en la vida social de los géneros, es decir, en la organización patriarcal de la sociedad, abordándola de una forma integral, histórica y dialéctica.
Desde esta perspectiva partimos de la opresión genérica hacia las mujeres que se ha desarrollado a lo largo de la historia en todas las esferas de la vida de éstas. Para sustentarla, me apoyaré en la Teoría de género, destinada a transformar las relaciones desiguales y opresivas entre los géneros y el interior de ellos, intentando concebir a la humanidad tanto con sus humanos, como con sus humanas, en coexistencia dialéctica y repercutiendo en todos los ámbitos sociales.
A partir de este enfoque se concibe a las personas como seres sexuados integrados en una cultura y en una sociedad determinadas históricamente, que los incluye de manera excluyente en un género o en otro. De esta forma, el contenido de estos géneros es la síntesis de la concepción patriarcal y sexista del mundo.

Más allá del sexo estaría el género o los géneros, que serían el resultado de la fusión o “reflexión” entre lo biológico, lo psicológico, lo social y lo cultural. Así, el quedar asignad@ a un género u otro no es un proceso natural, sino que queda definido por lo psicológico, lo cultural y lo social que se asume como dominante en lo que cada época la sociedad determina sobre el contenido de los géneros. Así, se asigna a cada género unas labores “propias”, unas atribuciones (eróticas, identitarias, culturales, psicológicas, políticas, económicas) y unas restricciones. Y así, en base a unas ideologías o religiones, se nos impone la relación sexo-género como algo causal de los contenidos de la vida y se nos hace asumir que el género está predeterminado, que es hereditario, inmodificable e irrenunciable.
La cultura es el resultado de la acción de los seres humanos entre ellos mismos, sobre la naturaleza y sobre la sociedad. Cada cultura define de manera diferenciada los contenidos, las formas y los procesos de lo masculino y de lo femenino; reconoce e impone a los géneros valores positivos y negativos como medida esencial para asegurar su cumplimiento cotidiano. A través de procesos de socialización, cada sujeto proyecta el contenido del género que se le asignó al nacer y desarrolla su identidad genérica conforme al papel que se le asignó en su sociedad y en su cultura.
A partir de cada papel asumido se estructuran las personas, los géneros y sus relaciones. Se construyen los contenidos del deber de ser hombre y del deber de ser mujer, del desear ser hombre y del desear ser mujer, del poder ser hombre y del poder ser mujer. Y sobre esta misma base se construyen las formas y estructuras de las relaciones entre ell@s.
Uno de los papeles asignados a la mujer es el del cuidado de l@s demás y del hogar, y el de asegurar la continuidad de la especie. A través de su cuerpo, las mujeres gestan y dan vida a otras personas, y con sus cuidados vitales contribuyen a mantener la existencia de aquell@s quienes han sido puest@s a su cargo. Por medio de una pedagogía íntima, las mujeres transmiten la cultura doméstica, familiar y comunitaria.
En función de la asignación de género, los sujetos se esfuerzan durante toda su vida por cumplir con ese papel asumido. En este proceso, es tan fuerte la presión social para que los mínimos del papel asumido se materialicen, que a nivel personal los individuos se esfuerzan tanto para conseguir ese “deseo” impuesto de ser hombres o mujeres con todo lo que este conlleva socialmente, que convierten el deseo social en deseo propio.
Este deseo social convertido en propio nos puede llevar a la frustración de un@ mismo al no ver cumplido dicho deseo. En el caso de esta película, la frustración de la madre se materializa no sólo en el mero hecho de no tener a ese hij@ tan “deseado”, sino en el cuidado que le puede ofrecer. Dentro de este cuidado, Selma veía necesario el que su hijo siendo adulto pudiera ver, obviando las características “propias” de la infancia occidental, como podían ser el que el niño tuviera una bicicleta, un hogar acogedor, o simplemente, que pudiera contar con la compañía y el amor de su madre.
La reflexión que yo extraigo de esta película y de todo el contenido expuesto anteriormente, es que las mujeres tenemos que empezar a dejar a un lado el papel que se nos ha impuesto durante tanto tiempo y el cual hemos asumido e interiorizado en nuestra condición de personas, y vivir sin que estos “deseos humanos” nos hagan llegar a la frustración al no verse cumplimentados. Y más que nada, luchar contra ellos e intentar construir nuestras propias vidas, nuestras propias personalidades, con nuestros propios valores y nuestros propios deseos.

Prefiero la soledad para ver estas películas en las que las lágrimas afloran con gran seguridad, porque mis amig@s ya conocen de sobra mi costumbre de lloriquear con el más simplón de los dramas (y éste prometía ser un dramón), y si l@s invitaba a ser partícipes de mi noche no podría expresar mis sentimientos con la naturalidad que me caracteriza, pues sin querer (o no) en los momentos más nostálgicos ell@s me observan para comprobar como va la reproducción de mi proceso sentimentaloide.
La película en cuestión; un film de Lars von Trier, es un prodigio artístico de gran genialidad e insoportable dolor… (hacía tiempo que no lloraba tan intensamente: a moco tendido, con sollozos e hipo, con una película
), y es que la historia en la que se nos presenta a Selma, una emigrante checoslovaca enamorada de los viejos musicales americanos y dueña de un drama en forma de secreto, es una historia fatídica pero de gran contenido analítico en la actualidad, el cual trataré posteriormente.Selma
es madre de un niño que sufre ceguera congénita, la cual se manifestaría en su adultez, como su madre manifestaba en la actualidad. Ella, consciente de esta enfermedad antes de concebir a su hijo, decide aún así tenerlo, guiada por el deseo de poseer un bebé entre sus manos, por el deseo de ser madre. Perdiendo visión por momentos, Selma intenta por todos los medios y durante mucho tiempo, en un ambiente de precariedad total y haciendo frente a las consecuencias de su “ocultada” ceguera, conseguir dinero para poder operar a su hijo a los trece años y librarle de esta nefasta experiencia hasta que la mala suerte que le acompaña de por vida se ve intensificada al final de ésta (no voy a contar el final, para tod@s aquell@s que aún no la hayan visto).Así, “Bailar en la oscuridad” se convierte en una historia en la que se mezclan la incoherencia de un alma inocente que lucha desesperadamente por arreglar su error, el retrato del amor materno llevado al extremo y lo peligroso del deseo culturalmente impuesto de la maternidad.
Para interpretar el contenido de esta película, creo que es hora de que pasemos a abordar la concepción del mundo desde fundamentos no sólo naturalistas y biologicistas, sino desde planteamientos en los que se trate la sexualidad humana y sus implicaciones económicas, políticas, psicológicas y culturales en la vida social de los géneros, es decir, en la organización patriarcal de la sociedad, abordándola de una forma integral, histórica y dialéctica.
Desde esta perspectiva partimos de la opresión genérica hacia las mujeres que se ha desarrollado a lo largo de la historia en todas las esferas de la vida de éstas. Para sustentarla, me apoyaré en la Teoría de género, destinada a transformar las relaciones desiguales y opresivas entre los géneros y el interior de ellos, intentando concebir a la humanidad tanto con sus humanos, como con sus humanas, en coexistencia dialéctica y repercutiendo en todos los ámbitos sociales.
A partir de este enfoque se concibe a las personas como seres sexuados integrados en una cultura y en una sociedad determinadas históricamente, que los incluye de manera excluyente en un género o en otro. De esta forma, el contenido de estos géneros es la síntesis de la concepción patriarcal y sexista del mundo.

Más allá del sexo estaría el género o los géneros, que serían el resultado de la fusión o “reflexión” entre lo biológico, lo psicológico, lo social y lo cultural. Así, el quedar asignad@ a un género u otro no es un proceso natural, sino que queda definido por lo psicológico, lo cultural y lo social que se asume como dominante en lo que cada época la sociedad determina sobre el contenido de los géneros. Así, se asigna a cada género unas labores “propias”, unas atribuciones (eróticas, identitarias, culturales, psicológicas, políticas, económicas) y unas restricciones. Y así, en base a unas ideologías o religiones, se nos impone la relación sexo-género como algo causal de los contenidos de la vida y se nos hace asumir que el género está predeterminado, que es hereditario, inmodificable e irrenunciable.
La cultura es el resultado de la acción de los seres humanos entre ellos mismos, sobre la naturaleza y sobre la sociedad. Cada cultura define de manera diferenciada los contenidos, las formas y los procesos de lo masculino y de lo femenino; reconoce e impone a los géneros valores positivos y negativos como medida esencial para asegurar su cumplimiento cotidiano. A través de procesos de socialización, cada sujeto proyecta el contenido del género que se le asignó al nacer y desarrolla su identidad genérica conforme al papel que se le asignó en su sociedad y en su cultura.
A partir de cada papel asumido se estructuran las personas, los géneros y sus relaciones. Se construyen los contenidos del deber de ser hombre y del deber de ser mujer, del desear ser hombre y del desear ser mujer, del poder ser hombre y del poder ser mujer. Y sobre esta misma base se construyen las formas y estructuras de las relaciones entre ell@s.
Uno de los papeles asignados a la mujer es el del cuidado de l@s demás y del hogar, y el de asegurar la continuidad de la especie. A través de su cuerpo, las mujeres gestan y dan vida a otras personas, y con sus cuidados vitales contribuyen a mantener la existencia de aquell@s quienes han sido puest@s a su cargo. Por medio de una pedagogía íntima, las mujeres transmiten la cultura doméstica, familiar y comunitaria.
En función de la asignación de género, los sujetos se esfuerzan durante toda su vida por cumplir con ese papel asumido. En este proceso, es tan fuerte la presión social para que los mínimos del papel asumido se materialicen, que a nivel personal los individuos se esfuerzan tanto para conseguir ese “deseo” impuesto de ser hombres o mujeres con todo lo que este conlleva socialmente, que convierten el deseo social en deseo propio.
Este deseo social convertido en propio nos puede llevar a la frustración de un@ mismo al no ver cumplido dicho deseo. En el caso de esta película, la frustración de la madre se materializa no sólo en el mero hecho de no tener a ese hij@ tan “deseado”, sino en el cuidado que le puede ofrecer. Dentro de este cuidado, Selma veía necesario el que su hijo siendo adulto pudiera ver, obviando las características “propias” de la infancia occidental, como podían ser el que el niño tuviera una bicicleta, un hogar acogedor, o simplemente, que pudiera contar con la compañía y el amor de su madre.
La reflexión que yo extraigo de esta película y de todo el contenido expuesto anteriormente, es que las mujeres tenemos que empezar a dejar a un lado el papel que se nos ha impuesto durante tanto tiempo y el cual hemos asumido e interiorizado en nuestra condición de personas, y vivir sin que estos “deseos humanos” nos hagan llegar a la frustración al no verse cumplimentados. Y más que nada, luchar contra ellos e intentar construir nuestras propias vidas, nuestras propias personalidades, con nuestros propios valores y nuestros propios deseos.
L@S 4 FANTÁSTIC@S

LIBERACIÓN SEXUAL
Tenía una reflexión de esas larguitas de las mías sobre mi experiencia en el viaje a París a "fortalecer relaciones familiares", pero no he considerado lícito ponerla por respeto a mi familia, y he pensado que mejor me la guardo para mí.
En su lugar, he decidido colgar esta viñeta, pues considero que es un momento muy bueno para reflexionar sobre la norma sexual impuesta y el planteamiento de otro modelo de sociedad más plural donde se respeten otras formas de ser, de amar y de construir...

En su lugar, he decidido colgar esta viñeta, pues considero que es un momento muy bueno para reflexionar sobre la norma sexual impuesta y el planteamiento de otro modelo de sociedad más plural donde se respeten otras formas de ser, de amar y de construir...






