¿QUÉ SENTIDO TIENEN LOS EXÁMENES?
Hay diferentes tipos de exámenes: exámenes de contestaciones cortas, exámenes de rellenar con palabras o con la palabra "exacta", exámenes tipo test, exámenes de reflexión, exámenes de desarrollar, exámenes de poner exactamente lo que has aprendido de memoria…
Exámenes, exámenes, exámenes!!!,
pero… verdaderamente ¿para que sirven los exámenes de exposición de contenidos? ¿o los de tipo test que "van a pillar" (donde la respuesta A, anula la B y la respuesta C dice que ambas son válidas...)? ¿O los de completar con la palabra exacta?...Planteémonoslo de una forma profunda tod@s: tanto profesores/as (que en su día fueron alumn@s, con un poco de empatía y echando mano de recuerdos del pasado), como alumn@s.Poniendo ejemplos...
En la Universidad: ocho meses de contenidos, los cuales pueden cobrar un significado u otro según la metodología con que hayan sido impartidos. Ocho meses de “adquisición de conocimientos” (más que nada para aquell@s que acudan asiduamente a clase y realicen las exigencias complementarias que se proponen como agregados de la “gran clase magistral” (o no, ya que también las hay buenas, esas en las que al alumn@ se le permite participar de una forma activa, o incluso, esas en las que el/la alumn@ participa tanto o más que el profesor/a tanto activa como pasivamente. Clases que tienen una buena metodología, unos contenidos interesantes y una participación grupal).
Durante todo ese proceso, si eres un/a aprendiz comprometid@ y responsable con tu aprendizaje, eres entonces lo bastante consecuente como para ir adquiriendo e interiorizando esos contenidos de una forma ordenada dentro de tu memoria, guardándolos para que puedan ser utilizados en un futuro e ir así creando una base sobre la que depositar más y más contenidos de una forma estructurada. Además, esos ejercicios complementarios de los que hablo, ayudan a fortalecer ese aprendizaje.
Pero el examen ¿qué es lo que exige de la persona? (también depende mucho del tipo de examen, ya que como he dicho antes, hay diferentes posibilidades dentro de lo denominado como examen). Siguiendo con el ejemplo de la Universidad, estructurado todo el periodo de aprendizaje en dos cuatrimestres, llega febrero o junio y el/la estudiante tiene 2 semanas antes de comenzar la “odiosa semana de exámenes” para empezar a estudiar el contenido de TODAS las asignaturas que ha cursado durante ese cuatrimestre.
Sigamos poniendo ejemplos
Facultad de Educación: 16 asignaturas por curso escolar. Tienes que hacer “magia” para poder coger ocho asignaturas en un cuatrimestre y ocho en otro, sino te puedes llegar a juntar con 9 en uno, o incluso más.
Nueve asignaturas donde te exigen trabajos, proyectos, lecturas, recensiones y examen. Todos los trabajos o proyectos, lecturas y reflexiones, ejercicios, etc, puedes ir realizándolos de forma continuada, lo que te permitirá ir asentando los conocimientos e integrándolos; hacerlos propios.
Pero ¿qué supone el examen cuando tienes que aprenderte todo el contenido abordado en un cuatrimestre, de nueve asignaturas a la vez, (si no has tenido la suerte de poder ser evaluado mediante trabajo, dossier, proyecto... en alguna de ellas) en ese tipo de examen que asiduamente nos exigen: el de escribir o "explicar" los contenidos "aprendidos" de memoria?

Supone una presión psicológica muy grande para el individuo, ya que este tipo de evaluación no te permite reflejar lo aprendido durante el curso y no se tiene en cuenta el desarrollo integral del sujeto ni su proceso de aprendizaje durante los cuatro meses.
El examen representa un tipo de enseñanza conductual en la que se concibe el aprendizaje como un proceso uniforme y “eficaz” para todo tipo de alumn@s; alumn@s con necesidades diferentes, ritmos y modos de aprendizaje distintos y personalidades dispares. Un aprendizaje donde el individuo es un sujeto pasivo, que únicamente aspira datos que se van a fijar mediante la repetición de estos y donde la comprensión no tiene lugar porque esta memorización mecánica te va a llevar a la perfección en el examen. Pero… ¿Qué ocurre con estos datos que has repetido hasta la saciedad para memorizarlos y los cuales no comprendes?, pues que se olvidan, pasado un tiempo se esfuman, sin más. Poco tiempo después del examen se olvidan porque no han cobrado un significado, no los has interiorizado y no los has hecho tuyos.
Así que, creo que el examen exige de la persona mucha dedicación (o no, porque hay personas que memorizan mecánicamente en poco tiempo) previa y nula. Es un sistema por el cual el aprendizaje no llega a ser tal, sino que se convierte en un proceso mecánico inservible para poder llegar a crear esa base que tod@s necesitamos sobre la cual seguir construyendo. (Teoría del iceberg?)
Además, ¿a qué te lleva el examen? Muchas personas se niegan (ya sea por falta de tiempo, ganas o de una forma consciente) a memorizar esto que se nos exige, pues durante todo el proceso, esas herramientas que se han ofrecido, tanto por los contenidos, como por la metodología, un@ las hace suyas según sus intereses. Se eligen los contenidos o herramientas que más te interesan y los otros los almacenas como recursos de otro tipo, que no tienen por qué memorizarse, pero sí saber de su existencia por si en algún casual hay que echar mano de ellos, saber donde poder encontrarlos.
Y sin embargo, el examen exige a tod@s los individuos “hacer propios” (es decir; memorizar) todos los contenidos, ya que puede caer en el examen cualquier cosa de las expuestas durante todo el cuatrimestre, sin atender a la individualidad de cada cual.
El examen de contenidos memorísticos lleva a practicar el acto no tan honesto de “copiar”. Es decir, a la realización de “chuletas”.
Que quieras que no, el copiar se ha convertido en todo un arte, que requiere de gran habilidad y complejidad. Además de ser un acto mediante el cual seleccionas lo más importante, lo reelaboras y estructuras de manera que cuando mires el papel te acuerdes de todo, lo simplificas y puede que hasta lo APRENDAS.
Conclusión
Yo entiendo que somos much@s alumn@s por aula, y que es muy complicado el poder realizar un seguimiento individual de cada proceso de aprendizaje mediante entrevistas personales u otro tipo de métodos similares que atiendan a la individualización, pero tengo que decir, que el examen no es la solución, que no es ni mucho menos un buen método o un método para "salir del paso", sino que está muy mal planteado. Aunque los trabajos o diarios hechos a mano tampoco reflejen lo aprendido (ya que hay que tener en cuenta las típicas y mañosas trampas: bajar textos de Internet, hacerlo corriendo en los dos últimos días, copiar el de un/a compañer@...).
También tengo que decir que “copiar” no es tampoco una salida totalmente válida, eficaz, responsable u honesta al rechazo de "estudiar de forma memorística", pero lo veo como una forma de escape, una negación a algo impuesto, una reacción subversiva a la autoridad a la imposición, una forma un tanto original de salir del mal paso de una obligación de evaluación injusta y sin sentido, fracasada e inservible.
Y sin más preámbulos, decir que el examen puede llegar a resultar una práctica desmotivadora, que llegue a anular las "ganas de aprender" y que haga ver el proceso de aprendizaje institucionalizado como algo inservible, desaprovechado, por las exigencias y pocos resultados que se obtienen.
CRÓNICA DE UN CUATRIMESTRE. MI AUTOEVALUACIÓN.

*Aviso importante para tod@s aquell@s personas a las que les cueste leerme: la reflexión más larga de mi blog viene a continuación: cojan palomitas y un refresco y… ¡a leer!).
Fase 1. NOS SITUAMOS: presentación de la asignatura. Creando clima…
Marzo del 2005:
Una asignatura: Pedagogía Social.
Un profesor: “el profe-mediador”.
Una propuesta: convertir la clase en un LABORATORIO DE APRENDIZAJE.
Una metodología: un recurso de aprendizaje que supone un innovador y alternativo sistema de evaluación. (Redoble de tambores)Tatatachaaaaaaannnnnn: ¡¡¡¡¡el weblog!!!!!.
¡¡¡¡El weblog!!!!, ¿Qué es eso?.
El weblog es un sistema de plantillas web fácilmente modificable por el usuario sin requerir ser un “As” en informática, por medio del cual vosotr@s vais escribiendo reflexiones sobre el contenido y las ideas claves presentadas en clase y resúmenes de los documentos complementarios, vinculándolos a su vez con la vida cotidiana y echándole un poquito de imaginación y creatividad. Es decir, un diario de aprendizaje informatizado.
¡Anda! Dilo antes… Vale, un diario de aprendizaje informatizado, pero… ¿te lo podemos entregar escrito en el ordenador, en mano?, ¿un dossier?
(Jui, jui, jui!!! :-)
También…, pero es mejor que por lo menos lo intentéis...Marzo, abril y mayo del 2005:
Fase 2. COMPROMISO CON EL APRENDIZAJE: aprendemos lo que nos aporta el weblog.
Pues nada, ¡aquí lo teneís!
Diario de Aprendizaje. Informatizado. Con su introducción, sus reflexiones, sus comentarios de otros textos no tratados en clase, sus poesías, canciones, cuentos, con implicación (¿IMPLICACIÓN? casi me paso la vida reflexionando y escribiendo en el blog. Todo lo que me pasaba… ¡ale, reflexión para el blog!), conexión con la vida cotidiana, creatividad. Un momeno; ¿creatividad? Aaaaaaaaaahhhhhh!!!!!!,
¡Poco espacio para la creatividad!. Bueno, no pasa nada, a ver, a ver, que piense… Algo adicional donde pueda meter mi creatividad…
¡Ya está!, ¡muy buena idea Monse!, un cd complementario. Un cd con todo lo que este sistema de plantillas web fácilmente modificable por el usuario no me deja meter: canciones (pero canciones, canciones, es decir; oídas, escuchadas), cuentos (pero cuentos, cuentos, es decir; contados).

Mmmmmmmm!!! ¿y qué más, qué más…? ¡Ah, ya! Fotos. Fotos o viñetas, porque hasta que he sabido poner fotos en este sistema de plantillas web fácilmente modificable!!!! (No era plan de meter todas al final, ahí en lo último. Y ahora me ha gustado más que a un tonto un chupa-chús) Fotos sugerentes, fotos que abarcan el ámbito de la Pedagogía Social.
Y por último… ¡un recorrido por la Pedagogía Social! Por “mí” Pedagogía Social, ya que es mí Diario de Aprendizaje. (Nunca pensé que todo lo que había echo hasta ahora pudiera recibir este nombre, se pudiera encuadrar aquí…)
Aprendizaje cooperativo.
Viernes 15 de abril. 1:30 horas de la mañana.

Contestando a Fulanita, a Menganita y a Monse ¡Cómo no! Monse y yo, yo y Monse. Mi Diario de Aprendizaje es de muchas personas: Lydiana; Manu; Raúl; Ainhoa; Monse; un tal Carlos; Flor; Cristina; David; Benedetti; Galeano, Silvio; Otto René; Nietzsche; Neruda; Paso a paso… , mis amig@s, que han vivido conmigo muchas de mis experiencias y posteriores reflexiones…
¿Y los míos? ¿Mis comentarios en otros blogs? Eeeeeehhhh,
(Tururu, tururu, tururu. Aquí vienen bien los iconos gestuales del messenger) ¡Ejem, ejem! Chic@s, ya sé que he sido un poco pesada…

Junio del 2005:
Fase 3. AUTOEVALUACIÓN: cuatro meses.
Nos hacemos más sabi@s...
Cuatro meses. Cuatro meses de intensas reflexiones sobre mi vida, sobre la vida, sobre mi labor en la vida, sobre el sentido de la vida, sobre las vidas que se acaban, sobre las que comienzan, sobre las vidas que vienen y las que se van, las vidas que se malviven, las que hacemos que se malvivan… Reflexiones sobre el liberalismo, “teología”, la educación, la Pedagogía Social, la justa generosidad (telita con la justa generosidad. Éste tema todavía me reconcome por dentro…), la institucionalización de la enseñanza y el papel del profesor, las relaciones de poder, la felicidad, autorreflexiones, la cultura, mis encuentros en el subterráneo…
¡Sólo me ha faltado reflexionar sobre por qué me gusta tanto poner puntos suspensivos! Jejejejje.
Sí, cuatro meses. Cuatro meses de buen contenido, de buen material, los cuales provocaban intensos y variados debates, tanto dentro del blog como fuera de éste, tanto dentro del aula como fuera de ésta, cuatro meses de intercambio, de crecimiento, de aprendizaje…
Creo que este espacio me ha servido para aprender por medio de la transparencia (lo que me ha permitido en cierta medida, conocerme un poquito más a mí misma), me ha servido para relacionarme, me ha servido para aprender a aprender, me ha servido para realizar un trabajo porque verdaderamente me gustaba lo que estaba haciendo, me ha servido para llegar a comprender lo que verdaderamente me aporta aprender de una manera significativa, apetecible, motivadora e interesante. Me ha servido para aprender a cogerle gustillo al aprendizaje, para apreciar el valor de éste (me refiero a cualquier tipo de aprendizaje, no sólo el de la universidad o el de los libros), me ha servido para ser más sabia conmigo misma.
Junio del 2005:
Fase 4. CIERRE: despedida…
PuNtO y SeGuIdO:
Me cuesta cerrar página y decir adiós a todo este descubrimiento. No decir adiós para siempre, sino decir adiós como iniciativa de una asignatura, la cual ha significado mucho para mi aprendizaje. Pero no, no lo voy a hacer así. Voy a tomar este adiós desde otra perspectiva.
Como me encuentro cursando estudios de la rama de Pedagogía Social (para todas aquellas miles de personas que me lean y no lo sepan todavía…), especialidad que hace eco de esta asignatura, diré más que nada, que esto no es un adiós, sino un hasta luego.
Hasta luego, porque este espacio virtual, ya es parte de mí. Cada día llego con nuevas reflexiones sobre mi vida, con ilusiones de que alguien haya contestado a mis artículos, con esperanzas de que mis compañer@s hayan escrito algo nuevo… Vamos que me he metido en la blogsfera (nombre que creo que recibe el “mundo de los blogs”), y me considero toda una BLOGUERA. Si hasta he intentado poner un contador en mi blog para ver cuánta gente me lee! (el caso es que no sé por qué no aparece por ahí, por este lateral izquierdo, sí por ahí ¿lo ves?, pues yo tampoco, ya somos dos…).
Bueno, un espacio para el debate, para la reflexión, para el aprendizaje y para la escritura. Escribir y escribir, sólo por el mero hecho de escribir y expresarte, con la consecuencia de que otr@s (puede que) te lean. Pues nada, un espacio donde dejar constancia de mi legado, de mi proceso.
Y con esto y un bizcocho…¡hasta mañana a las ocho! (¡no hombre, a las ocho no!, pero un poquito más tarde seguro que sí)
Se despide atentamente una bloguera que por culpa del blog ya no le apetece estudiar nadaaaaa!!!! (¿Qué tendría que estar haciendo yo ahora…?)
Besos.

ELIA Y LA UNIVERSIDAD.
Las 9 de la mañana. Mis dulces sueños se ven interrumpidos por los estímulos sonoros que llegan hasta mis oídos producidos por una gran variedad de cantos de distintos pajarillos. Es lo que tiene el buen tiempo y vivir en la sierra (que no te despierta la sirena de una ambulancia o el claxon del coche del que espera a que le quiten el obstáculo que hay en segunda fila). Se mezcla el canto de unas especies con el de otras, y producen entre todos una alegre y hermosa melodía.

Un sol radiante entra por la ventana de mi habitación, me levanto de la cama y subo la persiana para encontrarme de frente y saludar a “La Maliciosa”, esa montaña de 2230 metros de altura, de la que ya os he hablado en alguna ocasión. Es el día perfecto para salir con los perros a dar un paseo por el monte, o para retirarme a una acogedora sombra con un buen libro, o simplemente, para seguir soñando despierta...
Uf! De repente, mientras me froto los ojos, vuelvo a la realidad circundante. Giro la vista, y encima del escritorio me encuentro el tocho de hojas de estudio de las tres asignaturas que me estoy preparando para hacer los exámenes en los próximos días.
Intento poner simples y ridículas excusas para empezar cuanto más tarde mejor. Que si bajo a desayunar, que si hecho de comer a los gatos, que si salgo al patio a toparme un poquito con el sol, que si pongo la lavadora, que si hago la cama, que si miro mi correo, que si me visto…
Venga, voy a por los apuntes… ¡Hoy voy a estudiar en la terraza! me digo, a ver si esto me motiva más. Al final, entre unas cosas y otras (llamadas de teléfono, visitas, tender la ropa, ayudar a mi madre a colocar la compra...), toda la mañana perdida sin haber estudiado en condiciones. Y es que, hay cosas que son “infumables”. ¡No puede ser que tenga que invertir no sé cuántas horas para meterme esta bazofia y vomitarla después en el examen! No le encuentro sentido.
Me voy a comer con una amiga a la terracita de un bar. De pronto, el cielo se vuelve una amalgama de colores, y empieza a tronar. En unos minutos el cielo se ve cubierto de un gris enfado, de un azul oscuro imperante, de un azul claro que se resiste a desaparecer en una mañana que había amanecido linda y deslumbrante, de un rosa anaranjado bohemio...La sierra se pone preciosa los días de tormenta. Unas gotas grandes y frías comienzan a caer en mi espalda, cada vez se hacen notar con más fuerza, y a éstas les acompaña un viento feroz que se ha levantado para echarnos de las terrazas a tod@s l@s que habíamos tenido la genial idea de comer bajo una sombrilla con una cerveza fresquita.
Aunque le canto al sol en bajito la canción de:

"Sal solito, calientame un poquito,
para hoy, para mañana, para toda la semana,
y si te parece bien, para todo el mes".
Nada, ni caso. El sol me guiña un ojo y se despide como diciendo que merece un descanso.

Por la tarde, tengo asamblea de la asociación, así que me las ingenio para no estudiar tampoco después de comer… Llego a la asamblea, veo a mis amig@s y l@s abochorno con preguntas del tipo: ¿Qué tal estas?, ¿Qué has hecho estos días? ¿Qué es de tu vida? ¿Qué tal tu madre? Oye ¿qué paso con…? Jo! Hace tanto que no os veo… Mi burbuja, la cual me acoge en época de exámenes, me tiene tan absorbida que apenas tengo tiempo de ver a mi gente.
Decido relajarme, me voy a olvidar de los estudios por un rato. Comienza la asamblea, me toca coger actas: puntos del día... Hora y media de asamblea. Al final, acabamos hablando (un buen debate) de consumo responsable. ¡Venga una cervecita después de la asamblea para fortalecer relaciones sociales! Me apunto,jejejeje (más excusas...)
Como no, el tema de los exámenes y la universidad está candente en nuestras conversaciones en esta temporada. Much@s de l@s integrantes de la asociación somos o hemos sido estudiantes universitarios (Bellas Artes, Periodismo, Antropología, Biología, Pedagogía, Medicina, Publicidad, Historia…) Salieron los temas en cuestión: Foucaul y la microfísica del poder, Bordieu y el “habitus”, Paulo Freire y el diálogo y la comunicación (relación educador-educando), Pedro García Olivo y el autocontrol en la escuela, Ivan Illich y la institucionalización de la enseñanza…
Seguimos con el sujeto como "ser sujeto a", la libertad humana, el individuo escolarizado como sujeto domesticado durante un largo proceso, la interiorización inconsciente de las normas… Y en mi cabeza ronda constantemente un pensamiento: me tengo que ir a estudiar Política y Legislación Educativa para soltar toda esa parafernalia en el examen con todo lo que estoy aprendiendo hoy aquí. Aprendizaje cooperativo.
Las 10 de la noche, decido seguir relajada, ya no me voy a comer la cabeza. Me digo a mí misma: “cuando hagas algo, cuando tomes una decisión, disfruta lo que haces intensamente, y más aún cuando sabes lo que te está aportando”.
Las 11 de la noche, las 12… nos vamos a bailar. Tod@s los que estábamos en la asamblea, más la gente que se nos va uniendo, en un gran corro bailando algo parecido a la bachata o la pachanga. En el bar de mi pueblo es día de ensayo para la gente del curso de bailes de salón.
Nosotr@s hacemos uso de todos nuestros recursos de movimiento bachatero y pachanguero. Su baile (el de l@s "profesionales") es mecánico (memorístico, se les nota en sus caras carentes de expresividad que intentan recordar el siguiente paso), el nuestro es más espontáneo, más original (digamos que hacíamos lo que podíamos). Bailando y fortaleciendo relaciones sociales hasta las 5 de la mañana, hora en la que nos ponen la música de los "Lunnis" para irnos a la cama (una forma amable de decirnos que van a cerrar el bar).
Entonces, es cuando me pregunto: ¿para qué sirven los exámenes? ¿Para qué sirve todo este esfuerzo nulo de aprendizaje memorístico que me imponen en la universidad desde algunas asignaturas? ¿No será una pérdida de tiempo? ¿Por qué no pueden ser las cosas de otra manera? ¿Qué me aporta verdaderamente el titulo (el título en cuestión) que me estoy sacando? ¿Por qué desde aquí se nos impone como “mejor” el saber de los libros, sobre el saber manual? ¿Cuánto trabajo llevamos a cabo, que luego no es reconocido ni en una tercera parte?...
Al día siguiente: me levanto temprano, “compromiso con el aprendizaje”; me voy a poner a estudiar Política y Legislación Educativa…

Un sol radiante entra por la ventana de mi habitación, me levanto de la cama y subo la persiana para encontrarme de frente y saludar a “La Maliciosa”, esa montaña de 2230 metros de altura, de la que ya os he hablado en alguna ocasión. Es el día perfecto para salir con los perros a dar un paseo por el monte, o para retirarme a una acogedora sombra con un buen libro, o simplemente, para seguir soñando despierta...
Uf! De repente, mientras me froto los ojos, vuelvo a la realidad circundante. Giro la vista, y encima del escritorio me encuentro el tocho de hojas de estudio de las tres asignaturas que me estoy preparando para hacer los exámenes en los próximos días.
Intento poner simples y ridículas excusas para empezar cuanto más tarde mejor. Que si bajo a desayunar, que si hecho de comer a los gatos, que si salgo al patio a toparme un poquito con el sol, que si pongo la lavadora, que si hago la cama, que si miro mi correo, que si me visto…
Venga, voy a por los apuntes… ¡Hoy voy a estudiar en la terraza! me digo, a ver si esto me motiva más. Al final, entre unas cosas y otras (llamadas de teléfono, visitas, tender la ropa, ayudar a mi madre a colocar la compra...), toda la mañana perdida sin haber estudiado en condiciones. Y es que, hay cosas que son “infumables”. ¡No puede ser que tenga que invertir no sé cuántas horas para meterme esta bazofia y vomitarla después en el examen! No le encuentro sentido.
Me voy a comer con una amiga a la terracita de un bar. De pronto, el cielo se vuelve una amalgama de colores, y empieza a tronar. En unos minutos el cielo se ve cubierto de un gris enfado, de un azul oscuro imperante, de un azul claro que se resiste a desaparecer en una mañana que había amanecido linda y deslumbrante, de un rosa anaranjado bohemio...La sierra se pone preciosa los días de tormenta. Unas gotas grandes y frías comienzan a caer en mi espalda, cada vez se hacen notar con más fuerza, y a éstas les acompaña un viento feroz que se ha levantado para echarnos de las terrazas a tod@s l@s que habíamos tenido la genial idea de comer bajo una sombrilla con una cerveza fresquita.
Aunque le canto al sol en bajito la canción de:

"Sal solito, calientame un poquito,
para hoy, para mañana, para toda la semana,
y si te parece bien, para todo el mes".
Nada, ni caso. El sol me guiña un ojo y se despide como diciendo que merece un descanso.

Por la tarde, tengo asamblea de la asociación, así que me las ingenio para no estudiar tampoco después de comer… Llego a la asamblea, veo a mis amig@s y l@s abochorno con preguntas del tipo: ¿Qué tal estas?, ¿Qué has hecho estos días? ¿Qué es de tu vida? ¿Qué tal tu madre? Oye ¿qué paso con…? Jo! Hace tanto que no os veo… Mi burbuja, la cual me acoge en época de exámenes, me tiene tan absorbida que apenas tengo tiempo de ver a mi gente.
Decido relajarme, me voy a olvidar de los estudios por un rato. Comienza la asamblea, me toca coger actas: puntos del día... Hora y media de asamblea. Al final, acabamos hablando (un buen debate) de consumo responsable. ¡Venga una cervecita después de la asamblea para fortalecer relaciones sociales! Me apunto,jejejeje (más excusas...)
Como no, el tema de los exámenes y la universidad está candente en nuestras conversaciones en esta temporada. Much@s de l@s integrantes de la asociación somos o hemos sido estudiantes universitarios (Bellas Artes, Periodismo, Antropología, Biología, Pedagogía, Medicina, Publicidad, Historia…) Salieron los temas en cuestión: Foucaul y la microfísica del poder, Bordieu y el “habitus”, Paulo Freire y el diálogo y la comunicación (relación educador-educando), Pedro García Olivo y el autocontrol en la escuela, Ivan Illich y la institucionalización de la enseñanza…
Seguimos con el sujeto como "ser sujeto a", la libertad humana, el individuo escolarizado como sujeto domesticado durante un largo proceso, la interiorización inconsciente de las normas… Y en mi cabeza ronda constantemente un pensamiento: me tengo que ir a estudiar Política y Legislación Educativa para soltar toda esa parafernalia en el examen con todo lo que estoy aprendiendo hoy aquí. Aprendizaje cooperativo.
Las 10 de la noche, decido seguir relajada, ya no me voy a comer la cabeza. Me digo a mí misma: “cuando hagas algo, cuando tomes una decisión, disfruta lo que haces intensamente, y más aún cuando sabes lo que te está aportando”.
Las 11 de la noche, las 12… nos vamos a bailar. Tod@s los que estábamos en la asamblea, más la gente que se nos va uniendo, en un gran corro bailando algo parecido a la bachata o la pachanga. En el bar de mi pueblo es día de ensayo para la gente del curso de bailes de salón.

Nosotr@s hacemos uso de todos nuestros recursos de movimiento bachatero y pachanguero. Su baile (el de l@s "profesionales") es mecánico (memorístico, se les nota en sus caras carentes de expresividad que intentan recordar el siguiente paso), el nuestro es más espontáneo, más original (digamos que hacíamos lo que podíamos). Bailando y fortaleciendo relaciones sociales hasta las 5 de la mañana, hora en la que nos ponen la música de los "Lunnis" para irnos a la cama (una forma amable de decirnos que van a cerrar el bar).
Entonces, es cuando me pregunto: ¿para qué sirven los exámenes? ¿Para qué sirve todo este esfuerzo nulo de aprendizaje memorístico que me imponen en la universidad desde algunas asignaturas? ¿No será una pérdida de tiempo? ¿Por qué no pueden ser las cosas de otra manera? ¿Qué me aporta verdaderamente el titulo (el título en cuestión) que me estoy sacando? ¿Por qué desde aquí se nos impone como “mejor” el saber de los libros, sobre el saber manual? ¿Cuánto trabajo llevamos a cabo, que luego no es reconocido ni en una tercera parte?...
Al día siguiente: me levanto temprano, “compromiso con el aprendizaje”; me voy a poner a estudiar Política y Legislación Educativa…
QUE BONITO...
Que bonito es poder gestionarte lo que aprendes. Que bonito es vivir situaciones y aprender de “TODAS” ellas. Que bonito es ser consciente de lo que te aporta cada una, de lo que extraes e interiorizas y de lo que desechas… Que bonito es el compromiso con el aprendizaje y el darte cuenta de que éste se encuentra a cada paso, a cada instante, en cada situación, por muy insignificante que parezca el hecho que de ella se deriva.
Además, que bonito es ser responsable con lo que aprendes; este aprendizaje lo guardo aquí, y me sirve para mucho, lo utilizaré en tal o en cual ocasión... Este otro aprendizaje, lo guardo allí y también me ha aportado mucho aunque se derive de un hecho un poco “negativo”. Este otro, que es muy bueno y práctico, lo guardo aquí cerquita, a mano, para poder usarlo a menudo. Y este otro, mejor no lo guardo y lo intento olvidar, aunque extraigo de él la lección que posee y la guardo ahí, con esa otra…
Que bonito es reflexionar sobre nuestros propios actos, para así podernos dar cuenta de todo esto de la autogestión y la responsabilidad con lo que se aprende, para poder cambiar si hiciese falta. Para poder insistir, pasar, valorar, olvidar, perdonar, pedir perdón, pedir consejo, arriesgar, desestimar, seguir reflexionando…
Que bonito es poder decidir y ser responsable con tu elección, aunque sea equivocada.
Y por último, que bonito es compartir esto con vosotr@s, que seguro que pensáis lo mismo que yo, aunque a veces el ser consciente de todo esto nos traiga más de un dolor de cabeza… Y que bonito es darse cuenta de que es con vosotr@s con l@s que aprendo, que mi aprendizaje lo construimos entre tod@s.
Y toda esta historia, porque después de una noche muy buena con l@s amig@s, cenando, jugando, hablando, reflexionando y aconsejando hasta las tantas de la mañana... Al día siguiente un cursillo de Formación del Profesorado, el cual parecía prometer mucho, aunque después del cansancio… ¡Venga un esfuerzo, que seguro que está muy bien!. Y resulta ser: ¡un petardo de curso!.
Descanso para comer, la morriña propia que entra después de zampar, ¡hay…! Al curso otra vez… mejor nos vamos a tomar un café y a charlar, y nos da igual que no nos den el crédito.
Me alegro de haberlo hecho. Tres horas y media de intensa conversación con Ainhoa y Monse, en la cual, un tema nos llevaba a otro, y a cuál más interesante. Tres horas y media en las cuales aprendí mucho más que en el taller sobre “El trabajo con analogías para facilitar el cambio conceptual en el Área de Ciencias Experimentales”, en el cual, nada de la teoría socioconstructivista se correspondía con la práctica metodológica de la actividad del aula.
Cuanta incoherencia…
Además, que bonito es ser responsable con lo que aprendes; este aprendizaje lo guardo aquí, y me sirve para mucho, lo utilizaré en tal o en cual ocasión... Este otro aprendizaje, lo guardo allí y también me ha aportado mucho aunque se derive de un hecho un poco “negativo”. Este otro, que es muy bueno y práctico, lo guardo aquí cerquita, a mano, para poder usarlo a menudo. Y este otro, mejor no lo guardo y lo intento olvidar, aunque extraigo de él la lección que posee y la guardo ahí, con esa otra…
Que bonito es reflexionar sobre nuestros propios actos, para así podernos dar cuenta de todo esto de la autogestión y la responsabilidad con lo que se aprende, para poder cambiar si hiciese falta. Para poder insistir, pasar, valorar, olvidar, perdonar, pedir perdón, pedir consejo, arriesgar, desestimar, seguir reflexionando…
Que bonito es poder decidir y ser responsable con tu elección, aunque sea equivocada.
Y por último, que bonito es compartir esto con vosotr@s, que seguro que pensáis lo mismo que yo, aunque a veces el ser consciente de todo esto nos traiga más de un dolor de cabeza… Y que bonito es darse cuenta de que es con vosotr@s con l@s que aprendo, que mi aprendizaje lo construimos entre tod@s.
Y toda esta historia, porque después de una noche muy buena con l@s amig@s, cenando, jugando, hablando, reflexionando y aconsejando hasta las tantas de la mañana... Al día siguiente un cursillo de Formación del Profesorado, el cual parecía prometer mucho, aunque después del cansancio… ¡Venga un esfuerzo, que seguro que está muy bien!. Y resulta ser: ¡un petardo de curso!.
Descanso para comer, la morriña propia que entra después de zampar, ¡hay…! Al curso otra vez… mejor nos vamos a tomar un café y a charlar, y nos da igual que no nos den el crédito.
Me alegro de haberlo hecho. Tres horas y media de intensa conversación con Ainhoa y Monse, en la cual, un tema nos llevaba a otro, y a cuál más interesante. Tres horas y media en las cuales aprendí mucho más que en el taller sobre “El trabajo con analogías para facilitar el cambio conceptual en el Área de Ciencias Experimentales”, en el cual, nada de la teoría socioconstructivista se correspondía con la práctica metodológica de la actividad del aula.
Cuanta incoherencia…





