¿Fumadores, no fumadores o exfumadores?
Hay que ver la que se ha liado con la dichosa ley del tabaco. Una vez más, los políticos, esas mentes privilegiadas y visionarias que sólo viven para fomentar la armonía y la concordia entre la ciudadanía (nótese el tonillo jocoso y cargado de mala leche del comentario), se las han apañado para liar un pollo de mil pares de (mejor lo dejo aquí) con un texto que no entiende ni el presidente de MENSA, y es que, sinceramente parece que lo haya redactado el becario más tonto de los legisladores de este país.
Oyes, ¿no quieres prohibir fumar? Pues prohíbelo en todos lados y asunto solucionado, ¿no os parece? ¿Que quieres permitir que se fume en las discotecas? Pues vale, añades ese apaño y santas pascuas. Pues no. Parece ser que es mejor redactar un texto que mosquee a fumadores y no fumadores para que la gente no se aburra y no tenga que discutir sólo de fútbol. Lo curioso es que la gente no habla de este tema como de cualquier otro, si no que se crispa a la primerísima de cambio y las conversaciones van más o menos del tipo:
-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-Sí, señora.
-Pues qué asco, me voy a otro bar. Tendría que estar prohibido en todas partes porque eso da cáncer y mata y yo tengo que venir aquí a respirar el humo de todos los guarros que fuman y yastá bien, to'l día tosiendo... (y aquí va una perorata marujeril de las que podrían ocupar toda la capacidad del servidor).
O bien:
-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-No, señor.
-Pues me voy a otro bar, que ya veo que aquí a los fumadores nos tratáis como si fuésemos leprosos.
Con lo cual, elijas lo que elijas, pierdes clientela por mucho que los políticos digan que la ley del tabaco no afecta al negocio de la hostelería en lo más mínimo.
Lo peor, sin embargo, son las excepciones. Para que todo el mundo esté contento, se ha intentado habilitar zonas de fumadores en los bares, pero el texto es tan lioso que no hay quien se aclare. Los puntos más curiosos del texto, obra magna de la coherencia son:
-los menores de 16 años no podrán entrar en las zonas de fumadores de los locales de más de 100 metros cuadrados, pero sí pueden acceder a los locales de menos de 100 metros que elijan permitir fumar. Conclusión: el humo de los locales pequeños no mata tanto como el de los grandes.
-se prohibe la venta a los kioskos y las áreas de servicio, pero se sigue permitiendo a los bares que, a partir del 2007 dispondrán de un sistema para comprobar la edad del comprador. Conclusión: los camareros somos más honrados y más sagaces que los kioskeros y los gasolineros que ni saben distinguir la edad del comprador, ni son capaces de pedirles el DNI ni nada, los pobres.
- a los locales de más de 100 metros cuadrados que elijan habilitar una zona de fumadores se les concede un plazo de 8 meses para hacer las reformas necesarias en el comedor para aislar esa zona del resto del establecimiento. Conclusión: no existen los bares que cierran en septiembre por vacaciones, y si existen, es mejor obligarles a cerrar unos días más antes de finales de agosto que permitirles llevar a cabo las reformas a lo largo de todo el año.
-no se pueden vender los cigarrillos en mano para evitar que se venda a menores, pero los puros sí. Conclusión: los puros son menos peligrosos para los menores que los cigarrillos.
-la lucha contra el tabaco es más importante que el negocio de la hostelería pero se permite la venta de cigarrillos a tan bajo precio en los estancos que casi cualquier niño se puede pagar un paquete diario. Conclusión: aquí algo huele francamente mal.
Oyes, ¿no quieres prohibir fumar? Pues prohíbelo en todos lados y asunto solucionado, ¿no os parece? ¿Que quieres permitir que se fume en las discotecas? Pues vale, añades ese apaño y santas pascuas. Pues no. Parece ser que es mejor redactar un texto que mosquee a fumadores y no fumadores para que la gente no se aburra y no tenga que discutir sólo de fútbol. Lo curioso es que la gente no habla de este tema como de cualquier otro, si no que se crispa a la primerísima de cambio y las conversaciones van más o menos del tipo:
-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-Sí, señora.
-Pues qué asco, me voy a otro bar. Tendría que estar prohibido en todas partes porque eso da cáncer y mata y yo tengo que venir aquí a respirar el humo de todos los guarros que fuman y yastá bien, to'l día tosiendo... (y aquí va una perorata marujeril de las que podrían ocupar toda la capacidad del servidor).
O bien:
-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-No, señor.
-Pues me voy a otro bar, que ya veo que aquí a los fumadores nos tratáis como si fuésemos leprosos.
Con lo cual, elijas lo que elijas, pierdes clientela por mucho que los políticos digan que la ley del tabaco no afecta al negocio de la hostelería en lo más mínimo.
Lo peor, sin embargo, son las excepciones. Para que todo el mundo esté contento, se ha intentado habilitar zonas de fumadores en los bares, pero el texto es tan lioso que no hay quien se aclare. Los puntos más curiosos del texto, obra magna de la coherencia son:
-los menores de 16 años no podrán entrar en las zonas de fumadores de los locales de más de 100 metros cuadrados, pero sí pueden acceder a los locales de menos de 100 metros que elijan permitir fumar. Conclusión: el humo de los locales pequeños no mata tanto como el de los grandes.
-se prohibe la venta a los kioskos y las áreas de servicio, pero se sigue permitiendo a los bares que, a partir del 2007 dispondrán de un sistema para comprobar la edad del comprador. Conclusión: los camareros somos más honrados y más sagaces que los kioskeros y los gasolineros que ni saben distinguir la edad del comprador, ni son capaces de pedirles el DNI ni nada, los pobres.
- a los locales de más de 100 metros cuadrados que elijan habilitar una zona de fumadores se les concede un plazo de 8 meses para hacer las reformas necesarias en el comedor para aislar esa zona del resto del establecimiento. Conclusión: no existen los bares que cierran en septiembre por vacaciones, y si existen, es mejor obligarles a cerrar unos días más antes de finales de agosto que permitirles llevar a cabo las reformas a lo largo de todo el año.
-no se pueden vender los cigarrillos en mano para evitar que se venda a menores, pero los puros sí. Conclusión: los puros son menos peligrosos para los menores que los cigarrillos.
-la lucha contra el tabaco es más importante que el negocio de la hostelería pero se permite la venta de cigarrillos a tan bajo precio en los estancos que casi cualquier niño se puede pagar un paquete diario. Conclusión: aquí algo huele francamente mal.