Nene, dame diez monedas
En cualquier bar que se precie no puede faltar, al menos, una máquina tragaperras. Hace diez años, cuando abrimos el bar, las máquinas tragaperras era una caja con tres rodilos con frutitas que hacían poco ruido y daban pocos premios. Hoy en día, las máquinas hablan, hacen más ruido que un concierto punk, tocan más musiquitas que una orquesta sinfónica y a poco que las perfeccionen un poco hasta harán croissants.
En cuanto a los premios, también hay cambios. Antes, una máquina soltaba como mucho 10.000 pelas (unos 70 dólares, para los de fuera de España), pero ahora pueden llegar a dar hasta 200 euros de una tacada. Muy bonito para el jugador y una putada para el dueño del bar, porque la máquina tiene un sentido del humor un poco retorcido que le obliga a dar el premio máximo justo cuando el sufrido camarero ha ido al banco a por cambio para que el jugador pueda disponer de monedas para seguir jugando. Mientras metes las monedas y compruebas como tu caja ha quedado convertida en una enorme hucha, casi puedes escuchar la risita maquiavélica (jia jia jia) de la maquinita satánica. A veces dan ganas de desenchufarla y al diablo con ella.
Los principales usuarios de la máquina se dividen en tres grandes grupos:
a) Usuario castizo: Viene a las horas de más faena, se toma un carajillo de coñac o un Sol y sombra y cambia los billetes de uno en uno, por aquello de tenerte toda la mañana dando viajes del lavavajillas a la caja. No le toca casi nunca.
b) Maruja : Viene muy pronto y se va muy tarde. También cambia los billetes de uno en uno y juega muy despacito. Protesta toda la mañana porque la máquina no le da premio y con razón, porque tampoco le toca el premio casi nunca.
c) Chinos: Los clientes ideales. Nunca protestan por nada, si no tienes cambio van a buscarlo ellos, si se estropea la máquina esperan al técnico sin rechistar y juegan hasta que obtienen el premio. La gente dice que siempre les toca a ellos, pero no me extraña, porque su suerte se debe a que son capaces de jugar 500 euros para conseguir el premio de 120. Ganen o pierdan, siempre están muertos de risa. ¿De qué narices se reirán todo el día? Yo, por si acaso, siempre que les veo reirse compruebo si llevo la bragueta subida.
Para los aficionados al juego, una máquina tragaperras virtual que en lugar de tragar monedas, traga galletas como el de los teleñecos (enlace sacado de Oink!, el weblog de www.elrellano.com, recomendadísimo).
En cuanto a los premios, también hay cambios. Antes, una máquina soltaba como mucho 10.000 pelas (unos 70 dólares, para los de fuera de España), pero ahora pueden llegar a dar hasta 200 euros de una tacada. Muy bonito para el jugador y una putada para el dueño del bar, porque la máquina tiene un sentido del humor un poco retorcido que le obliga a dar el premio máximo justo cuando el sufrido camarero ha ido al banco a por cambio para que el jugador pueda disponer de monedas para seguir jugando. Mientras metes las monedas y compruebas como tu caja ha quedado convertida en una enorme hucha, casi puedes escuchar la risita maquiavélica (jia jia jia) de la maquinita satánica. A veces dan ganas de desenchufarla y al diablo con ella.
Los principales usuarios de la máquina se dividen en tres grandes grupos:
a) Usuario castizo: Viene a las horas de más faena, se toma un carajillo de coñac o un Sol y sombra y cambia los billetes de uno en uno, por aquello de tenerte toda la mañana dando viajes del lavavajillas a la caja. No le toca casi nunca.
b) Maruja : Viene muy pronto y se va muy tarde. También cambia los billetes de uno en uno y juega muy despacito. Protesta toda la mañana porque la máquina no le da premio y con razón, porque tampoco le toca el premio casi nunca.
c) Chinos: Los clientes ideales. Nunca protestan por nada, si no tienes cambio van a buscarlo ellos, si se estropea la máquina esperan al técnico sin rechistar y juegan hasta que obtienen el premio. La gente dice que siempre les toca a ellos, pero no me extraña, porque su suerte se debe a que son capaces de jugar 500 euros para conseguir el premio de 120. Ganen o pierdan, siempre están muertos de risa. ¿De qué narices se reirán todo el día? Yo, por si acaso, siempre que les veo reirse compruebo si llevo la bragueta subida.
Para los aficionados al juego, una máquina tragaperras virtual que en lugar de tragar monedas, traga galletas como el de los teleñecos (enlace sacado de Oink!, el weblog de www.elrellano.com, recomendadísimo).
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No sé.. hoy he stao en un bar tomando algo con unos amigos i observando a un xino k staba con la makinita dale k t pego, apenas se habia gastado 10€ y el premio se lo llevaba cada 10min. Hemos stao un buen rato observandole i sumando sa yevao mas de 1000€, el del bar se staba tirando d los pelos, mala lexe tenia encima, total, nos hemos ido i aun seguia jugando.. según el xino es.. sueertee..
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Vale, pues aqui servidor os coloca una maquinita en el bar.
¿Negociamos?. Un saludo.
¿Negociamos?. Un saludo.
Comentario:
He estado leyendo tus ultimos posts, si que es dura la vida de un camarero, intentare ser mas comprensivo en las largas noches de borrachera, muy buena tu pagina prometo visitarla a menudo
Un saludo
Un saludo
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El caso es que yo no creo que deban dejar de existir. Lo que creo es que la gente debería jugar una cantidad razonable de dinero, y no 400 o 500 euros de una tacada. Gracias poor el comentario, potsis
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¿Y las que arman cuando se les acaba el dinero pidiendo limosnas a todo dios que entra o esta en el bar, incluido el camarero?
Sinceramente creo que las tragaperras deberían dejar de existir (a no ser que el bar sea tuyo).
Sinceramente creo que las tragaperras deberían dejar de existir (a no ser que el bar sea tuyo).