¿Una rosa, amigo?
Los vendedores ambulantes también forman parte de la fauna de un bar. En España, el fenómeno comenzó hace poco tiempo con la aparición de los vendedores de rosas, unos tipos que insistían tanto para que les compraras la flor que al final les acababas comprando la maldita rosa aunque tu novia fuera alérgica sólo para que se largaran de una vez.
Parece ser que aquellos pioneros tuvieron un éxito considerable, porque hoy en día puedes comprar más cosas en un bar que en el Corte Inglés. Hay de todo: discos, películas, ropa, flores, encendedores, bolígrafos, peluches...
A mi, personalmente, los que más gracia me hacen son los chinos que venden películas y discos piratas. Puede que sea delito, pero no deja de parecerme gracioso un tipo que entra sonriente en el bar y te saluda al grito de: "Hola, guefe, ¿quiele complal película? Tengo Yo, lobot, y Shleck 2".
Los de la Sociedad General de Autores (¿Habéis probado alguna vez a escribir "ladrones" en Google y darle al botón de "Voy a tener suerte"? Hacedlo y veréis la opinión que se tiene de ellos) presionan a los dueños de los bares para que no dejemos que los vendedores de productos piratas vendan dentro de nuestros locales. Es curioso, porque estos mismos indeseables fueron los que un día entraron en mi bar y nos hicieron quitar el equipo de música (en el que sólo poníamos discos originales) que usábamos para dar ambiente porque no pagábamos "derechos intelectuales". Es como si alguien te roba y después te viene a pedir un favor.
El caso es que, mientras estos personajes no hagan daño a nadie (a la música no se lo hacen porque todos los discos que ofrecen son de artistas que venden miles de discos y que lloran por ganar unos miles de euros más o menos), no pienso dejar de permitirles la entrada al local, para que la gente siga disfrutando de su simpatía y para que estos inmigrantes a los que se niega sistemáticamente los malditos papeles no tengan que ganarse el pan a golpe de navaja en la calle.
Parece ser que aquellos pioneros tuvieron un éxito considerable, porque hoy en día puedes comprar más cosas en un bar que en el Corte Inglés. Hay de todo: discos, películas, ropa, flores, encendedores, bolígrafos, peluches...
A mi, personalmente, los que más gracia me hacen son los chinos que venden películas y discos piratas. Puede que sea delito, pero no deja de parecerme gracioso un tipo que entra sonriente en el bar y te saluda al grito de: "Hola, guefe, ¿quiele complal película? Tengo Yo, lobot, y Shleck 2".
Los de la Sociedad General de Autores (¿Habéis probado alguna vez a escribir "ladrones" en Google y darle al botón de "Voy a tener suerte"? Hacedlo y veréis la opinión que se tiene de ellos) presionan a los dueños de los bares para que no dejemos que los vendedores de productos piratas vendan dentro de nuestros locales. Es curioso, porque estos mismos indeseables fueron los que un día entraron en mi bar y nos hicieron quitar el equipo de música (en el que sólo poníamos discos originales) que usábamos para dar ambiente porque no pagábamos "derechos intelectuales". Es como si alguien te roba y después te viene a pedir un favor.
El caso es que, mientras estos personajes no hagan daño a nadie (a la música no se lo hacen porque todos los discos que ofrecen son de artistas que venden miles de discos y que lloran por ganar unos miles de euros más o menos), no pienso dejar de permitirles la entrada al local, para que la gente siga disfrutando de su simpatía y para que estos inmigrantes a los que se niega sistemáticamente los malditos papeles no tengan que ganarse el pan a golpe de navaja en la calle.
Comentario:
Lo mismo comenté en un antiguo blog, el último lo que tu en el último párrafo, siempre he pensado que los artistas tendrían que cantar (por ejem.) de manera altruista, porque no lo comenzaron como una afición?. Pero nada que la gente esta son unos petardos.
Saludos
Saludos