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10 Consejos profanos para dejar de fumar
Empezaba yo con mucho ánimo mi diario sobre mi intento de dejar de fumar pero tuve que abandonarlo (el diario, no el intento) porque, la verdad, en estos 10 días no me ha pasado nada digno de mención. Ni mono salvaje (dicen que el nivel de adicción que provoca la nicotina sólo es comparable al de la heroina), ni cambios de humor ni nada de nada. A día de hoy, la ficha del diario que inicié quedaría más o menos así:

Estado de ánimo: Normal, aunque más bien contentillo por el éxito momentáneo de mi intento.
Tamaño del "mono": Inexistente. A veces me acuerdo del tabaco después de comer o en ocasiones en las que fumaba habitualmente, pero mucho menos que los primeros días.
Cigarrillos fumados: 0
Tiempo sin fumar: 9 días y 18 horas
Dinero ahorrado: 43,5 euros. Más si tenemos en cuenta que fumaba más los fines de semana.
Productos usados: Los malditos chiclés y caramelitos, que me han provocado una nueva adicción para la que no hay parches, jolines.

Así que ya véis, parece ser que soy de los escasos afortunados que no han sufrido para pasar los primeros días sin nicotina. De ahora en adelante ya veremos, pero hasta ahora la cosa ha sido bastante aburrida. Eso sí, basándome lo que he ido notando y lo que me han ido contando amigos y clientes que también intentan dejar de fumar, puedo dar algunos consejillos que pueden ser útiles para los que se animen a intentarlo.

1. Repite conmigo: dejar de fumar NO es fácil, sepas o no sepas cómo, y SÍ te has enganchado, o sea que ponte las pilas y no vayas por ahí diciendo que "lo dejo cuando quiera", que no cuela.

2. Parches, chicles y libros de autoayuda deberían ser un recurso de emergencia. Lo primero que pone en el prospecto de los dos primeros productos es que "dejar de fumar requiere toda su fuerza de voluntad aún usando el producto", así que, ¿para qué narices gastarse la pasta si el esfuerzo va a ser el mismo? En cuanto a los libros, se guardan las espaldas diciendo cositas como "sólo un 10% de las personas que siguen nuestro método para dejar de fumar no lo consiguen". El problema es que en ese 10% cabe una cantidad sospechosamente elevada de gente.

3. Dejar de fumar en grupo ayuda, oyes. Lo del llanero solitario a lo Chuck Norris tiene más mérito, pero es más complicado. Si no tienes amigos, siempre puedes tirar de foros como este, pero a mi nunca me ha parecido buena idea. Es más útil (y más divertido) reirte con los amigotes del mono que estás pasando que llorar con desconocidos tus tragedias, ¿no?

4. Los expertos recomiendan evitar los lugares en los que solíamos fumar, así como abstenerse de tomar café y no frecuentar compañías fumadoras para no sufrir tentaciones. Si os funciona, estupendo, pero yo echaba de menos el café y mis amigos fumadores además de la nicotina, con lo que mi ansiedad empeoraba. Aunque lo dejéis, el resto del mundo seguirá fumando si quiere, y no se puede pasar uno la vida mirando al techo para no ver fumar a la gente, así que mejor acostumbrarse: los otros fuman y yo no y no pasa nada, jolines.

5. Pensad en la pasta que os ahorráis e invertidla en un premio. Parecerá una chorrada pero si, por ejemplo, fumábais 1 paquete y medio de Marlboro al día (como yo), dejando de fumar un mes os podéis regalar cualquier pijadita de ¡130 eurazos!

6. Un poco de sentido del humor nunca viene mal para dejar de fumar. Vas a dejar de fumar, no a pegarte un tiro, así que no gruñas todo el día, caramba.

7. Para calmar la ansiedad, cambia los cigarrillos por algo como chicles o caramelos, por ejemplo. Eso sí, no hagas como yo, que los cambié por cafés y ahora cada vez que me termino el café de después de comer me tomo otro para compensar el cigarrillo que me fumaba antes. Me tomo los cafés de 30 en 30, oyes.

8. No cedas ni por una calada. Así pringan muchos, por lo que me han dicho clientes que fallaron en el intento. Ni bodas, ni celebraciones, ni leches.

9. Cuando estés a punto de fumar, piensa en el esfuerzo que llevas echo y en si merece la pena mandarlo al diablo por unas caladitas.

10. El más importante. Si vuelves a fumar pese a todo, no te tortures, busca una motivación más fuerte y ya llegará un momento mejor. A fin de cuentas, sólo con intentarlo ya has pasado unos días sin fumar que nunca vienen mal, ¿no? Pues la próxima vez serán más. Si te dejas llevar por la culpa, cada vez tendrás menos ganas de volverlo a intentar y más de decir: "soy incapaz" y autoflagelarte.

En fin, con esto mato el tema del tabaco. No sé si este rollo ha sido de ayuda para alguien, pero para lo que os cobro por los consejillos, tampoco os podéis quejar, ¿no?
 
Dejar de fumar II
SITUACIÓN ACTUAL

Estado de ánimo:
Sorprendentemente tranquilo, ni eufórico ni depresivo como decía el folleto.
Tamaño del "mono": Esperanzadoramente pequeñito. Supongo que todavía no ha llegado lo bueno, pero de momento resisto con aparente facilidad.
Cigarrillos fumados: 0
Tiempo sin fumar: 1 día y 7 horas
DInero ahorrado: 9,70 Euros
Productos usados: más caramelitos, chiclés, cafés (aunque en principio los desaconsejan) y menta poleo a bidones para no matarme a cafés.

Curiosamente, el día que esperaba fuera más complicado ha resultado más plácido que ayer. Evidentemente, la ansiedad ha hecho acto de presencia, pero en menor medida de lo que esperaba. Tal vez me esperaba un síndrome de abstinencia tan a lo Trainspotting que este me sabe a poco, pero lo cierto es que de momento llevo bien el intento de dejar de fumar. A ver cómo va la cosa mañana...
 
Dejar de fumar
Hacía ya tiempo que iba pensando en dejar de fumar un día de estos (fumaba un paquete y medio diario y no es plan) y ayer decidí que era un buen día para intentarlo. A las 5.30 de la tarde me quedé sin tabaco, pensé: "podría probar..." y dicho y hecho, ese fue el primer paquete que dejé de comprar.

Uno, que es inocente, pensó que si en los paquetes de tabaco pone que el farmacéutico te puede ayudar a dejar de fumar será verdad, así que me escapé enseguida del bar para ir a la farmacia en busca de esa receta mágica que me permitiera abandonar el vicio.

Yo: -Hola, quería dejar de fumar. ¿Qué me aconsejas?
La farmacéutica:
(modo piloto automático "on") Tenemos parches, chiclés o puedes dejarlo por tu cuenta. Ánimo, puedes hacerlo.
-Yo:
(pa mis adentros, como diría ardelia: "Vaya tela, bonita, ¿tú que te fumas medio paquete después del cortado del mediodía en el bar me tienes que ayudar a dejarlo?") Vale, ¿qué me aconsejas?
-La farmacéutica: Lo que tú quieras, pero déjalo que es muy malo para la salud. Los chicles van bien pero saben asquerosos y los parches van muy bien pero mientras los lleves no puedes fumar ABSOLUTAMENTE NADA
(estas dos palabras pronunciadas en un tono que me hizo dudar si comprar los parches o llamar a un exorcista).

Y dicho esto me dio un folleto, me vendió los parches milagrosos y pasó a otra clienta. Estupendo, tantos años estudiando para decirme que fumar es malo. Pedazo de consejos para ayudarme a dejarlo, oyes. Diría que en los paquetes debería poner: "Su farmacéutico puede ayudarle a dejar de fumar pero no le da la gana, piltrafilla".

Al llegar a casa, me consolaba pensar que por lo menos tenía los parches y el folleto, pero al echarle un vistazo al prospecto de unos y al texto del otro se me quitaron de golpe las ganas de dejar de fumar.

Para empezar, en el prospecto de los parches te empiezan diciendo bien clarito que los parches de nicotina no te proporcionan la misma "satisfacción" que el cigarrillo y que por lo tanto necesitarás de toda tu fuerza de voluntad. Empezamos bien, de momento me dicen que no sirven para nada sólo comenzar a leer, pero la cosa empeora cuando hablan de los posibles efectos secundarios: somnolencia, mareos, alteraciones del sueño, dificultad de concentración, dolores de cabeza, mareos, náuseas y otros transtornos gastrointestinales. Vamos, que he tirado a la basura 22 euros, porque yo un parche asesino de estos no me lo pongo ni loco.

En vista del fracaso de los parches me decidí por el folleto, pero tampoco tiene desperdicio. Para empezar, entre los consejos para dejar de fumar se encuentran:

-Deje de ir a los lugares que frecuente en los que haya humo: estupendo, dejo el trabajo de camarero.
-Si sus compañías habituales fuman, cambie de compañías: Vaya, a mi mujer también la tengo que dejar...
-Deje de tomar café y otras bebidas excitantes para evitar el insomnio: Genial, las 12 horas diarias de trabajo en el bar sin café van a ser todo un desafío, por no hablar de que también me puedo ir olvidando del Red Bull y la Coca Cola.
-Evite todas las actividades que asocie al cigarrillo: Bueno, también tengo que abandonar la comida, la cena, el sexo, mi afición al ajedrez, el trabajo de traductor, la lectura y la tele.
-Distráigase lo máximo posible para evitar la tentación de fumar: ¿Con qué? ¡Si he tenido que dejar a mi mujer, el ajedrez, la lectura y la tele!

Al final he decidido intentarlo por el método "Macho man". No fumo y no fumo y ya está. Ni parches, ni chicles, ni leches. Os iré informando de mis progresos, a ver si por una vez doy ejemplo en algo.

SITUACIÓN ACTUAL

Estado de ánimo: Normal, tirando a nerviosillo.
Tamaño del "mono": Sorprendentemente chiquitito.Lo peor está por llegar.
Cigarrillos fumados: 0
Tiempo sin fumar: 18 horas.
Dinero ahorrado: 4,85 Eurazos.
Productos usados: caramelitos, muchos caramelitos.

Si alguno de los cuatro lectores que le quedan al blog tiene alguna sugerencia, ¡soy todo oídos! A cambio, una animación graciosilla:

Fuggy Fuggy!
 
Pánico prenupcial
Si lo de dejar las cosas para última hora (costumbre en la que ostento el título de campeón del mundo imbatido) tiene un inconveniente es que, si encima eres despistado y desorganizado (otra disciplina combinada en la que soy recordman mundial), tienes muchos números para que te pille el toro si se te presenta el menor contratiempo. Justo lo que me pasó el mismísimo día de la boda de mi amiga más querida.

Esta vez pensaba que todo estaba bajo control: desde hacía una semana planeaba la boda de Aldara para, por una vez, no quedar como un impresentable. El viernes sólo me faltaba comprar los zapatos y pasar por la peluquería mientras mi mujer hacía otro tanto. Los trajes tenían que estar a punto en la tintorería a las 7 de la tarde y hasta tenía un suplente para que el sábado cubriera mi puesto en el bar y así poder ir sin prisas. Todo chupado hasta que anoche (la noche del jueves al viernes), a las doce pasadas, llamé a Aldara para ver cómo le iban los nervios ante su inminente cita con el altar del sábado.

Y resultó que estaba nerviosa. Y también resultó que no se casaba el sábado, sino el viernes al mediodía. Y también resultó que me había equivocado de fecha y no tenía traje (mi mujer tampoco) para ir a la boda y al banquete nupcial. Ni zapatos. Ni corte de pelo. Lo que sí tenía era que abrir el bar y encima no podía escaparme antes de las 9 de la mañana, dos horas y media antes de la hora a la que nos teníamos que reunir con el resto de invitados.

Después de hablar con Aldara se me vino el mundo encima y se me fundieron los plomos. Y lloré, por qué no decirlo, porque soy muy sensiblón para esas cosas. Me tenía que presentar a la boda de una de las personas más importantes de mi vida con unos pantalones viejos, un traje gastado y una corbata hecha polvo de tanto tute, por no mencionar que mi mujer no tiene más que tejanos y camisetas en el armario y se negaba a ir a la boda si no era vestida como Dios manda. Hablamos y llegamos a la conclusión de que solucionarlo todo en dos horas y media era imposible, así que lo mejor era rescatar el traje viejo del armario y excusarla a ella. Con este panorama desolador por delante, nos fuimos a dormir.

Lo curioso es que esta mañana, después de pasar la noche casi sin dormir por los remordimientos, me he despertado de buen humor. Mis amigos dicen que nací con una flor ya sabéis dónde (¿que no lo sabéis? En el culo, hombre, en el culo), y he decidido comprobar si se había marchitado. A fin de cuentas, el traje viejo siempre estaba disponible, así que, ¿por qué no probar suerte durante esas dos horas y media que me quedaban libres?

CRONOLOGÍA DE 5 HORAS DE PÁNICO

7.30 Somnolencia. Abro el bar. Le cuento a mi compañera lo que me pasa.

8.45 Solidaridad. Mi compañera me dice que me largue al grito de "Dejarme zola" y que haga lo que pueda para salvar mi escasa dignidad. Mi mujer sigue sin querer ir vestida como una pordiosera y, deprimida, piensa ir a clase a las 11 para olvidar el tema e invitar a Aldara a cenar inminentemente para disculparse.

9.00 Estrés. Llego a la peluquería justo cuando están abriendo. Les cuento lo que me ha pasado y me hacen un corte en 20 minutos que encima me queda de perlas. Si hago el ridículo, al menos lo haré bien peinado. Me doy cuenta de que no llevo pasta y no aceptan VISA. Las peluqueras, clientas del bar, me fían y me dicen que ya volveré otro día y que corra.

9.30 Primeras soluciones. Llego a la zapatería en el momento en que la dependienta se quita la chaqueta para entrar a trabajar. Otra clienta del bar. Le pido los zapatos más elegantes que tenga, le cuento mi caso y en 5 minutos me saca un par de zapatos clásicos que me encantan. Haré el ridículo pero bien calzado.

9.50 Sudores. Llego a la tienda de electrodomésticos 10 minutos antes de la hora a la que se supone que abren. Más clientes. Les cuento el rollo, me atienden y me venden una plancha en 5 minutos para que mi mujer pueda planchar el traje viejo mientras sigo corriendo por la ciudad. Haré el ridículo pero sin una arruga.

10.00 Grandes conquistas. Me presento en la tintorería y me dicen que, por pura suerte, mi traje está listo. Al diablo el traje viejo y, por cierto, ¿para qué habré perdido 5 minutos comprando una plancha? El traje de mi mujer, sin embargo, está por planchar en otra tintorería, bastante lejana, por cierto. Haré el ridículo por ir solo, pero bien vestido. Como también es clienta, tiento a la suerte y le suplico que pida que planchen el traje en menos de una hora. La mujer, una santa, se lo exige a su colega y lo consigue. En la otra tintorería me esperan en 40 minutos. Recuerdo que no llevo pasta y me fía porque tampoco acepta VISA.

10.20 Enormes esperanzas. Salgo de la tintorería y, de camino a casa, llamo a mi mujer para que salga volando a comprarse unos zapatos. Vamos a por todas y voy a ir a buscar su vestido. A lo mejor no hacemos mucho el ridículo.

10.40 Casi Victoria. Salgo de casa trajeado, perfumado y agotado, corriendo en dirección a la segunda tintorería. 50 minutos para la recepción, el final del partido, y necesito 30 para llegar al punto de reunión. Mi mujer va a la misma zapatería a la que he ido yo y le atienden con la misma velocidad supersónica. Y de paso le cuelan un bolso. Sólo nos falta llegar a tiempo. Llamo al novio y me dice que el autocar finalmente saldrá a las 12 del punto de encuentro. Ya casi está...

11.00-12.15 Misión cumplida. De vuelta ambos en casa, se viste en 5 minutos y corremos a por un taxi. Lo encontramos en 5 minutos más y quedamos atrapados en un monumental atasco. Llegamos tarde y no recordamos el lugar exacto de la ceremonia porque nos tenía que llevar el autocar hasta allí. Más pánico hasta que, al llegar por fin al punto de encuentro, casi 20 minutos tarde, comprobamos que, efectivamente, en las bodas todo va con retraso y ni siquiera somos los últimos en llegar. Y ni siquiera hemos hecho un poquito el ridículo... ¡Victoria, victoria!

En cuanto a los detalles de las bodas, y de esta en concreto... Bueno, eso será otro post.
 
¿Fumadores, no fumadores o exfumadores?
Hay que ver la que se ha liado con la dichosa ley del tabaco. Una vez más, los políticos, esas mentes privilegiadas y visionarias que sólo viven para fomentar la armonía y la concordia entre la ciudadanía (nótese el tonillo jocoso y cargado de mala leche del comentario), se las han apañado para liar un pollo de mil pares de (mejor lo dejo aquí) con un texto que no entiende ni el presidente de MENSA, y es que, sinceramente parece que lo haya redactado el becario más tonto de los legisladores de este país.

Oyes, ¿no quieres prohibir fumar? Pues prohíbelo en todos lados y asunto solucionado, ¿no os parece? ¿Que quieres permitir que se fume en las discotecas? Pues vale, añades ese apaño y santas pascuas. Pues no. Parece ser que es mejor redactar un texto que mosquee a fumadores y no fumadores para que la gente no se aburra y no tenga que discutir sólo de fútbol. Lo curioso es que la gente no habla de este tema como de cualquier otro, si no que se crispa a la primerísima de cambio y las conversaciones van más o menos del tipo:

-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-Sí, señora.
-Pues qué asco, me voy a otro bar. Tendría que estar prohibido en todas partes porque eso da cáncer y mata y yo tengo que venir aquí a respirar el humo de todos los guarros que fuman y yastá bien, to'l día tosiendo... (y aquí va una perorata marujeril de las que podrían ocupar toda la capacidad del servidor).

O bien:

-Nene, ¿aquí se puede fumar?
-No, señor.
-Pues me voy a otro bar, que ya veo que aquí a los fumadores nos tratáis como si fuésemos leprosos.

Con lo cual, elijas lo que elijas, pierdes clientela por mucho que los políticos digan que la ley del tabaco no afecta al negocio de la hostelería en lo más mínimo.

Lo peor, sin embargo, son las excepciones. Para que todo el mundo esté contento, se ha intentado habilitar zonas de fumadores en los bares, pero el texto es tan lioso que no hay quien se aclare. Los puntos más curiosos del texto, obra magna de la coherencia son:

-los menores de 16 años no podrán entrar en las zonas de fumadores de los locales de más de 100 metros cuadrados, pero sí pueden acceder a los locales de menos de 100 metros que elijan permitir fumar. Conclusión: el humo de los locales pequeños no mata tanto como el de los grandes.

-se prohibe la venta a los kioskos y las áreas de servicio, pero se sigue permitiendo a los bares que, a partir del 2007 dispondrán de un sistema para comprobar la edad del comprador. Conclusión: los camareros somos más honrados y más sagaces que los kioskeros y los gasolineros que ni saben distinguir la edad del comprador, ni son capaces de pedirles el DNI ni nada, los pobres.

- a los locales de más de 100 metros cuadrados que elijan habilitar una zona de fumadores se les concede un plazo de 8 meses para hacer las reformas necesarias en el comedor para aislar esa zona del resto del establecimiento. Conclusión: no existen los bares que cierran en septiembre por vacaciones, y si existen, es mejor obligarles a cerrar unos días más antes de finales de agosto que permitirles llevar a cabo las reformas a lo largo de todo el año.

-no se pueden vender los cigarrillos en mano para evitar que se venda a menores, pero los puros sí. Conclusión: los puros son menos peligrosos para los menores que los cigarrillos.

-la lucha contra el tabaco es más importante que el negocio de la hostelería pero se permite la venta de cigarrillos a tan bajo precio en los estancos que casi cualquier niño se puede pagar un paquete diario. Conclusión: aquí algo huele francamente mal.