Blogs.ya.com Quitar publicidad
diario de barra
La vida desde detrás de una barra de bar
Acerca de
Sindicación
 
Regalos
Todos los años, por estas fechas, una furia consumista irrefrenable se apodera de nosotros y nos obliga a comprar regalos para los demás con excusas variopintas: que sí Papá Noel, que si el regalo del amigo invisible en la oficina, que si los Reyes Magos...

Lo curioso a la hora de hacer regalos es que por mucho que te esfuerces en conseguir el regalo ideal para una persona en concreto, siempre aparece algún listillo con uno mejor que el tuyo. Si, por ejemplo, te gastas la mitad de tus ahorros en un regalo caro para alguien, nunca falta el que con cuatro cartones y dos botes de acuarelas monta una obra de arte que le encanta al destinatario y que además hace que todo el mundo piense de ti: "mírale, cree que el mejor regalo es el más caro y en cambio el otro con cuatro cartones y mucho cariño ha fabricado su regalo con sus propias manos". En cambio, si pasas cuatro noches sin dormir elaborando un regalo artesanal, invariablemente se presentará el que regale un objeto carísimo y precioso a la persona a la que le entregas tu obra de arte, con lo que la gente pensará: "Ese sí que tiene buen gusto, y no este, que por no gastarse el dinero le ha regalado cuatro cartones mal pegados, el muy tacaño".

También es divertido observar que hay gente con un estilo propio a la hora de hacer regalos. Por una parte, está el clásico que regala lo que le gustaría que le regalaran a él, con la intención mal disimulada de acabarse quedando con el regalito en cuestión. Lo más habitual es ver a una chica regalándole a su novio, un heavy de toda la vida, el último disco de Alejandro Sanz o a un tipo regalándole a su pareja un juego de fútbol para la Play Station.

Otro que siempre hace acto de presencia es el que regala a) discos o b) libros a todo el mundo. ¿Que el regalo es para su abuela? "Las recetas de Karlos Arguiñano". ¿Que es para su hermano? "Todos los números 1 del Año". La verdad es que la originalidad brilla por su ausencia, pero al menos sabes lo que puedes esperar de él y, qué demonios, a todos nos gusta que nos regalen libros y discos.

Yo, por si acaso, me voy a apuntar a este segundo grupo, que los libros y los discos no serán originales pero oyes, salen más baratos que los regalos de lujo. Además, siempre me suspendían en trabajos manuales.
 
Villancicos
Cada año, cuando se acerca la Navidad (según los centros comerciales hacia el 10 de noviembre, más o menos), se produce un fenómeno paranormal que bien merecería un expediente X. Las calles se llenan de altavoces y en todos lados se escuchan, a un volumen digno de un heavy cabreado, las cancioncillas navideñas que algún sádico inventó para "alegrarnos" estas fechas.

Lo que me indigna de estas canciones es que se las hagan aprender a los niños, porque aunque todo el mundo las considere canciones inocentes, en realidad a mí me parecen bastante perversas. Para respaldar esta opinión, os propongo tres ejemplos bien conocidos:

-Pero mira cómo beben los peces en el río (Eso, al vicio desde el primer verso. El río debe ser el nombre del bar), pero mira cómo beben por ver a Dios nacido (y si siguen privando verán resucitar a Walt Disney, fijo). Beben, y beben, y vuelven a beber (bebe con moderación, es tu responsabilidad), etc.

-Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota María que me voy a emborrachar (Sin comentarios. Lo de la priva parece una obsesión navideña, caramba, ¿es que en Navidad no se puede beber Pepsi-Cola?)

-Campana sobre campana (Muy bonito, hombre, ahora una apología del absentismo escolar), y sobre campana una (y para más recochineo, la canción va llevando la cuenta del número de campanas del alumno), etc.

Lo cierto, de todos modos, es que los niños deben estar curados de espantos viendo los productos que les colamos los adultos como "infantiles", y si no, ¿qué me decís de la famosa canción de Los Lunis que dice "Buenas noches, hasta mañana/ los niños y los Lunis NOS VAMOS A LA CAMA"? ¡Por menos de eso quieren meter a Michael Jackson en la cárcel! ¿Tanto costaba hacer una rima con "nos vamos a dormir?

Hoy un par de enlaces navideños:

-Si estáis hartos de Papá Noel, mandadlo tan lejos como podáis con este jueguito que recuerda al famoso juego del Yeti y el pingüino.

-Un jueguito de lógica. Coloca las luces del árbol en el lugar adecuado. Si al enchufar el árbol la luz se enciende, está bien, si parpadea, es del color adecuado pero está en un lugar incorrecto, y si no hace nada, es del color erróneo.

-Y un Santa Claus que en vez de ir en su trineo va en bici. Debe haber bebido, porque le cuesta un mundo no caerse.
 
Chistes
Algo que nunca falta en un bar es el típico pesado que cuenta chistes. A este desaprensivo se le reconoce porque entra en el local muerto de risa y al grito de: "¡Me han contado un chiste buenísimo!", se pone a explicar su presunta gracia.

A los humoristas amateurs se les puede dividir en varias clases. A continuación detallo los más habituales:

1. El hombre chiste. Este especimen es incapaz de decir tres palabras seguidas sin hacer una gracia de calidad infame. Una conversación típica con uno de estos "chistemanes" podría ser algo así:

-¿Qué te pongo, Andrés?
-Un tímido.
-Muy gracioso.
-Pues te lo parecerá a ti, porque al tímido, como con el rollo de la timidez no liga, no le hace ni puñetera gracia.
-A veces me dan ganas de pegarte, en serio.
-¡Pues dale al tímido, que seguro que por no molestar no se queja! Juajuajua


Y en este plan puede seguir el hombre indefinidamente. Si conocéis a uno de estos, huid.

2. El de los chistes largos. Este a veces cuenta chistes buenos, pero no se ríe nadie porque tarda tanto en contarlos que los clientes que habían escuchado el principio del chiste no escuchan el final y viceversa. Suelen ser del tipo "esto son un inglés, un francés y un español...", pero a veces varían el menú para contar otros chistes eternos como este:

Un tipo entra en un bar y se encuentra en mitad del local con una olla que prácticamente llega al techo del comedor. Sorprendido ante el tamaño de la olla, el hombre se acerca al camarero y le pregunta:

-Oiga, ¿le importaría decirme dónde compró esa olla tan enorme?
-No la compré. Hace tiempo, encontré una lámpara maravillosa, la froté y apareció un genio que me dijo que me concedería el primer deseo que le pidiera. La olla es el resultado de ese deseo.

El cliente piensa que debe ser el camarero más estúpido del mundo por haber pedido un deseo tan tonto, pero decide no reírse para no ponerse a malas con él y le pregunta:

-Perdone, ¿sabe dónde está esa lámpara?
-Sí, claro. Como el genio me dijo que no me concedería ningún deseo más, la tiré en el jardín de la terraza.

El cliente sale corriendo al jardín y encuentra la lámpara. Lla frota con impaciencia y aparece un genio que le dice:

-OH, AMO, POR HABERME LIBERADO, TE CONCEDERÉ EL PRIMER DESEO QUE FORMULES.

El hombre lo piensa un poco y finalmente dice:

-Quiero cien mil millones de pelas (pesetas, para los de fuera de la península).

-CONCEDIDO.

Entonces, tras un relámpago cegador, el hombre se encuentra rodeado de millones de velitas encendidas, como si estuviera en una fiesta de cumpleaños, sólo que la escena es más parecida a un incendio forestal con tanto fuego.

Desconcertado, piensa en lo que ha pedido y pronto asocia: pelas, velas... Así que corre dentro del bar y grita:

-¡Camarero! ¡El genio está sordo!
-¿Y qué creía? ¿Que yo le había pedido una "OLLA" descomunal?


Este tipo de contador de chistes no es tan peligroso como el anterior, pero también conviene huir si no se dispone de todo el día libre.

3. El borracho. Este empieza contando un chiste de loros y acaba contando uno de suegras. Se ríe mucho y hasta puede ser gracioso, pero no hay quien le entienda. De todos modos, tampoco le suele hacer nadie mucho caso.

4. El que se chafa los chistes solito. A este se le reconoce porque su primera frase es:

-¿Te sabes el chiste del genio sordo y el camarero que dice "¿Y qué creía? ¿Que yo le había pedido una "OLLA" descomunal?"


Pobrecito, qué lástima.

5. El que cuenta chistes buenos y cortos.
Un 0,01 % de las personas que cuentan chistes, más o menos. Si alguien conoce a uno de estos, que me lo presente, por favor.


Hoy, enlaces a páginas cómicas, para satisfacer a los que me pegaron la bronca por hacer un post serio:

-Uno de los mejores gags que he visto: ping pong a lo Matrix!

-Una propuesta de reforma ortográfica realmente hilarante.

-Y para terminar, un video sobre las diferencias entre italianos y europeos que por motivos desconocidos me recuerda a la vida en España.