Irlanda I: Dublín, la ciudad de las puertas de colores

The Temple Bar
Irlanda es uno de esos países que te atrapa desde el primer instante. Mis tres semanas lluviosas en este país fueron suficientes para darme cuenta de que existen paisajes maravillosos alrededor del mundo. Aunque estuve viajando por distintas ciudades y pueblos, mi residencia se encontraba en Dublín, centro neurálgico de la vida irlandesa, donde no es posible el aburrimiento.
Dublín, la ciudad donde cada puerta tiene un color diferente, cuenta con muchas atracciones de interés. Entre ellas se encuentran el Trinity College, la escultura de Molly Malone, el Spire, elrío Liffey que baña toda la capital irlandesa, y como no, la famosa zona cultural del Temple Bar, que con sus calles empedradas acoge a turistas de todas las partes del mundo al son de la música de un arpa y con el sabor intenso a Guinness, la cerveza made in Irlanda.

Vista interior del Trinity College
Dublín cuenta con una amplia agenda cultural, presentando ante los ojos del visitante monumentos y parques que llenan de magia cada instante. Así, no se puede abandonar la ciudad sin antes haber visitado la Catedral de St Patricks, Dublinia, donde se explican todos los antepasados y leyendas de la ciudad y el parque Phoenix, el mayor de todo el país, difícilmente abarcable en un sólo día. Asimismo, si eres amante de la cerveza o del whiskey, en Dublín encontrarás la destilería Jameson y la fábrica de la cerveza Guiness. Visitas obligadas son también la casa-museo del importante escritor James Joyce y el parque St Stephen´s Green que viste de verde gran parte del centro de la ciudad y alberga en las cercanías uno de los mayores centros comerciales de la ciudad.
Dublín es la ciudad ideal para pasar unas vacaciones naturales y divertidas, pero también representa uno de los mejores destinos europeos para aprender inglés y de paso, sumergirse en un mundo lleno de aventuras.





