Blogs.ya.com Quitar publicidad
LA LUNA EN UN CHARCO
Empapado pero contento.
Sobre mí
Ya sé que famoso con este blog no voy a hacerme. Quizás te aburrirías y pensarías que es más de lo mismo si te dijese como me llamo Manuel, donde vivo Barcelona y la edad que tengo treinta y tantos (y empiezo a ponerme nervioso), que tengo un divorcio a cuestas (muy nervioso) y un hijo de 6 años. Así que me lo callo, de todas formas a poco que leais os vais a enterar igual. A estas alturas está clarísimo que el mundo es una mierda, y que no es posible hacer nada heroico para salvarlo al completo. Lo único que podemos hacer, con suerte y paciencia, es no convertir nuestra vida en algo mediocre. De eso va esto, de lo que intento hacer para conseguirlo.
Esas cosillas que casi nadie sabe para qué sirven
 
Adiós verano
Desde que me divorcié vivo en casa de mi tío, también divorciado y quince años mayor que yo. Me robaron el coche. Estaba aparcado en la calle y simplemente desapareció. Quiero comprarme una moto. Una de esas que conduces tomándotelo con calma. Mi hijo es demasiado pequeño para poder montarlo en ella pero, de todas formas, en cuanto subía al coche vomitaba. Quiero cambiar de trabajo. Me he matriculado en la universidad pero no tengo demasiado tiempo para asistir a las clases. Mi ex-mujer y yo pusimos el piso en venta. Yo me estoy ocupando de enseñarlo a los posibles compradores. Siempre cuando no hay nadie en casa.
Tengo la memoria del móvil llena de teléfonos inservibles. Un par o tres de veces a la semana voy a buscar a mi hijo a casa de su abuela, por las tardes, y lo llevo a casa de su madre. Como dependo del transporte público para llegar a mi cama vacía a veces tengo prisa y no me quedo a leerle unas páginas de mortadelo y filemón y a darle un beso y apagarle la luz. Lo beso en la frente, en el sofá y él me pregunta: Adonde vas papa?
- Voy a hacer unas cosas. Volveré cuando ya estés durmiendo. Y salgo.
Cuando bajo del tren es noche cerrada. Palpo en el bolsillo las llaves prestadas y las saco para abrir la puerta. La calle está desierta y con los colores desvahídos penden aún, aquí y allá, restos de las colgaduras que los de la asociación de vecinos colocaron para la última verbena. Temblorosas por la tristeza de saber que ya ha pasado el verano.


 
Comentario:
No creas que no he entrado veces esperando noticias, pero finalmente me has vuelto a pillar por sorpresa.

Estoy tan contenta de que hayas vuelto :) Todo esto tiene muy buena pinta. Me gusta el nuevo título.

Y tú, te diste cuenta de lo que escribí de tí en una lista que no terminé?
http://bagagge.blogspot.com/2005/12/les-invits-o-gente-que-va-y-que-viene.html

Muchos besos, aunque nos dé pena que el verano se acabase, como tal y como símbolo, con todo lo que eso supone.

 
Comentario:
Cómo no iba a acordarme de tí Greta...
Es tan agradable reencontrar a los viejos amigos...
A mí el final del verano me pone melancólico (a la vista está el pastel de post que me ha salido) pero también me sugiere la idea de la lectura mientras llueve, los charcos, el cine en sesión de tarde... y todas esas cosas. De hecho el otoño es una de mis estaciones favoritas.

Trenzas: tienes razón en cuanto a los móviles y a sus memorias, pero es triste darte cuenta de golpe que la mayoría de los números son prescindibles. En fin...cambio de etapa. Y hay que adaptarse.


 
Comentario:
Jirones de verano. ¡Ilustrativa foto..!
Ayer, por dos veces, te dejé comentario, que no apareció, y no recuerdo muy bien lo que quería contarte. Algo así como que las memorias de los móviles no nos toleran cambios de vida y se ponen bordes justo cuando, quizá, nos vendrían bien. O tal vez es que son muy sabias y saben que es mejor memorizar lo nuevo.
Cinco minutos de melancolía, porque ya mismo el verano llega otra vez.
Unos besillos otoñales
 
Comentario:
es raro el final del verano, verdad? Hay a quien pone muy triste, a mí me huele a cambio, me huele a librerías... por eso me gusta.

Me alegra encontrarte, chicomalo, o manuel, o...

es dificil despegarse de un niño, eh?? justo en esa hora... te dan ganas de soñar muy cerca suya, lo mismo que él...

Un beso grande, y bienvenido
No