Sin tiempo
No tengo tiempo ni para respirar. Van pasando los días y aunque me prometo a mí mismo que escribiré aquí, al final no lo hago. A mí me gusta escribir sin prisas, a mi aire, a veces sin saber cual será el tema hasta que no estoy ya escribiendo las primeras letras y ahora eso me resulta imposible. Las clases en la universidad, el trabajo, los desplazamientos, el estudio y el tiempo que dedico a mi hijo hacen que inevitablemente tenga que ir relegando esta faceta bloguera.
Y de leer por ahí a mis anchas ya no hablo...
Eso sí: voy descubriendo cosas. Los cuentos de Rulfo (que ya conocía,pero que ahora tienen otras lecturas), las novelas de dictadura, las sorprendentes afinidades lingüísticas entre idiomas aparentemente en las antípodas, la biblioteca de la facultad en las tardes frías aliviadas con una docena de castañas, y la facilidad con que mi hijo le pone nombres acertados a los cochecillos que le compro y con los que jugamos normalmente los domingos por la tarde.
Con este lo tuvo claro en cuanto lo vió: el coche water.
Y hay que decir que el nombre le viene como anillo al dedo.
En fin...A ver si le pillo el truco a esto del calendario lleno y la agenda cargada y vuelvo más a menudo.

Y de leer por ahí a mis anchas ya no hablo...
Eso sí: voy descubriendo cosas. Los cuentos de Rulfo (que ya conocía,pero que ahora tienen otras lecturas), las novelas de dictadura, las sorprendentes afinidades lingüísticas entre idiomas aparentemente en las antípodas, la biblioteca de la facultad en las tardes frías aliviadas con una docena de castañas, y la facilidad con que mi hijo le pone nombres acertados a los cochecillos que le compro y con los que jugamos normalmente los domingos por la tarde.
Con este lo tuvo claro en cuanto lo vió: el coche water.
Y hay que decir que el nombre le viene como anillo al dedo.
En fin...A ver si le pillo el truco a esto del calendario lleno y la agenda cargada y vuelvo más a menudo.






