Días como estos
“Algunas veces vuelo y otras veces me arrastro demasiado a ras de suelo”
Algunos días se presentan soleados por la mañana pero el viento cambia de repente y se tornan oscuros y tormentosos.
Algunas veces las ondas hertzianas te regalan buenas ondas y otras veces te golpean con ondas expansivas.
Algunos días uno se ve incapaz de aportar ideas para reconducir otras.
Algunas frases tratan de llegar al corazón pero chocan con una oreja desprovista de oído.
Algunas comidas entre compañeros son un ameno intercambio de pareceres, otras veces son un campeonato de dardos envenenados.
Algunas frases están hechas para no salir nunca de una garganta, algunas ideas debieron abortarse antes de nacer.
Algunas gentes son capaces de clasificar y contabilizar el dolor, el miedo, la vida.
Algunas tardes me gusta tratar de interpretar un cuadro, un verso; no siempre lo consigo pero me siento vivo al intentarlo.
Algunas veces veo imágenes de rostros con sangre, con miedo, con dolor, y no me gusta aquello que interpreto tras ellos, oigo desprenderse trozos de vida.
Algunas gentes quieren que interprete una explosión, un crimen y no sé hacerlo, ¿alguien puede?
Algunas personas se preguntan porqué y algunos sabios intentan explicar para qué.
Algunos políticos van de viaje con una buena defensa, otros, cuando se ven acorralados viajan con su más sanguinario ataque.
A algunos les dan las gracias por no matar mientras a otros no nos perdonan tener asco a un asesino.
Algunos que han venido de fuera a trabajar aquí ( y bienvenidos sean todos, sólo es un dato curioso) vienen a decirnos que alguien como quien escribe no es vasco; aunque haya nacido, estudiado, trabajado, vivido siempre y formado una familia aquí; si no es nacionalista.
Algunas veces, muchas veces, me gusta ponerme del otro lado del espejo para mirar en el otro sentido y tratar de ver algo pero los espejos siguen siendo negros por detrás, no consigo ver nada.
Algunos días, como hoy, siento ganas de pedir perdón por algo que no he cometido, porque siento la impotencia de no ser capaz de ayudar más.
Algún día sé que gran parte de los zombies que deambulan por aquí encontrarán la medicina que les regrese al reino de la vida.
Sé que existe ese día , sé que llegará ese “algún día” y por eso voy a seguir sin rendirme. Quiero escribir el artículo más pequeño del mundo, en el que sólo diga: HOY
Gracias Joaquín por haber empezado tú a escribir.
Algunos días se presentan soleados por la mañana pero el viento cambia de repente y se tornan oscuros y tormentosos.
Algunas veces las ondas hertzianas te regalan buenas ondas y otras veces te golpean con ondas expansivas.
Algunos días uno se ve incapaz de aportar ideas para reconducir otras.
Algunas frases tratan de llegar al corazón pero chocan con una oreja desprovista de oído.
Algunas comidas entre compañeros son un ameno intercambio de pareceres, otras veces son un campeonato de dardos envenenados.
Algunas frases están hechas para no salir nunca de una garganta, algunas ideas debieron abortarse antes de nacer.
Algunas gentes son capaces de clasificar y contabilizar el dolor, el miedo, la vida.
Algunas tardes me gusta tratar de interpretar un cuadro, un verso; no siempre lo consigo pero me siento vivo al intentarlo.
Algunas veces veo imágenes de rostros con sangre, con miedo, con dolor, y no me gusta aquello que interpreto tras ellos, oigo desprenderse trozos de vida.
Algunas gentes quieren que interprete una explosión, un crimen y no sé hacerlo, ¿alguien puede?
Algunas personas se preguntan porqué y algunos sabios intentan explicar para qué.
Algunos políticos van de viaje con una buena defensa, otros, cuando se ven acorralados viajan con su más sanguinario ataque.
A algunos les dan las gracias por no matar mientras a otros no nos perdonan tener asco a un asesino.
Algunos que han venido de fuera a trabajar aquí ( y bienvenidos sean todos, sólo es un dato curioso) vienen a decirnos que alguien como quien escribe no es vasco; aunque haya nacido, estudiado, trabajado, vivido siempre y formado una familia aquí; si no es nacionalista.
Algunas veces, muchas veces, me gusta ponerme del otro lado del espejo para mirar en el otro sentido y tratar de ver algo pero los espejos siguen siendo negros por detrás, no consigo ver nada.
Algunos días, como hoy, siento ganas de pedir perdón por algo que no he cometido, porque siento la impotencia de no ser capaz de ayudar más.
Algún día sé que gran parte de los zombies que deambulan por aquí encontrarán la medicina que les regrese al reino de la vida.
Sé que existe ese día , sé que llegará ese “algún día” y por eso voy a seguir sin rendirme. Quiero escribir el artículo más pequeño del mundo, en el que sólo diga: HOY
Gracias Joaquín por haber empezado tú a escribir.
Comentario:
Apañero no estas sólo, la sensacion de soledad que se tiene cuando tienes responsabilidad o consciencia y ves que a veces no eres correspondido por los mas cercanos o la sociedad te hace sentir frustrado y cansado.Pero si escarbas ves que cada uno arrastra una gran carga por la cual no esta dispuesto a compartir o simplemente no quiere ser ayudado y sin embargo se cree con fuerzas para aconsejar o adoctrinar.Somos muchos que buscamos un Eden, a veces no hace falta emigrar o exiliarse , tu paraiso esta a la vuelta de la esquina , solo tienes que tener paciencia y esperar o luchar por encontrarlo cada dia de tu vida.
Comentario:
mu wena jose..me e kedao flipao...eres de los mios..joer ke suerte alguien con sentido del ser..nos vemos en la zanja apañero ;)






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.