Nadie te invitó a esta película.
No, no has podido evitar la tentación de hacerte notar. Era una ocasión magnífica para hacerlo. El lugar apropiado: una sala de cine. A veces pienso que eres calculadora hasta lo insospechado. Quiero olvidarte, no saber nunca más de ti pero sabes que no va a ser fácil hacerlo. Ten seguro que lo voy a lograr, y lo sé porque confío en mi hijo: él te va a derrotar.
Una tarde de domingo y un buen plan: al cine él y yo. En la pantalla una película de animación: Chicken Little. Lo cierto es que no esperaba demasiado de esta película y sin embargo, ambos salimos encantados por ella. Divertida, con un guión sencillo y abstracto a la vez y, lo mejor de todo, una galería de personajes hilarantes (para mí, mención aparte merece un puerco espín chulapón, con sus gafas negras y aire de rompecorazones de discoteca).
El pollito protagonista provoca una debacle en el pueblo al advertir de que un trozo de cielo se caía. Por supuesto, nadie le creyó aunque él decía la verdad. Su padre no le apoyó, desconfió de él y el pollito pasó una larga temporada sumido en la tristeza al haber perdido los demás la confianza en lo que él hacía.
Entonces miré a mi izquierda y te vi. En esa butaca había un niño de 10 años con sus ojos fijos en la pantalla. En la oscuridad del cine pude verte ahí, en esos ojos. Esos ojos que desde hace unos años tienes confundidos. Esos ojos a los que no dejas brillar con total alegría. Esos ojos que mantienen una expresión de desánimo, de cansancio, de desesperación algunas veces. Esos ojos que necesitan huir de ti. Esos ojos a los que confundes no sé de qué manera, a los que desorientas cada vez que ven unas letras.
Recordé cómo perdí la confianza en Axel cuando, después de todo tipo de pruebas, nos convencieron de que no tenía ningún problema. Entonces le hice trabajar duro. Y se cansaba. Y yo no podía entenderlo y me enfadaba: tenía que seguir, tenía que fijarse más, estaba muy distraído.
Y él repetía que no, que estaba muy cansado, que lo estaba intentando pero no lo conseguía hacer. Y yo lo pasaba mal, su madre lo pasaba mal... y él lo pasaba peor que nadie porque sabía que decía la verdad y no le creíamos.
Me siento como el padre del pollito de la película. Perdí mi confianza en Axel, lo traté mal. Luego supe que nunca mintió, que nunca tuve que haberle exigido tanto, que trabajaba el triple que sus compañeros para obtener la tercera parte de resultados.
Y fue por tu culpa. Estabas dentro de él, agazapada, silenciosa, venenosa, cruel. Nadie te veía, sólo él sabía que te llevaba dentro pero no sabía tu nombre, ni era capaz de explicar cómo enmarañabas su visión de las palabras.
Te odio, no sabes hasta donde te odio. Pero ahora adivino tu imagen derrotada, porque ahora ya sí que confío en él. Sé que te va a aplastar. También sé que nunca saldrás de su cabeza pero tú no vas a crecer y él sí. Y te advierto de que él es fuerte. No sé si te estás empezando a dar cuenta pero está ganando en confianza. Sabe que lo puede hacer, y lo hará.
Lo que más odio de ti es lo cobarde que eres. Te escondes de los demás, no sales a pelear contra mí o contra su madre. No dejas que entremos en el campo de batalla. Sabes que sólo él es tu enemigo, que sólo el puede luchar. No, yo no puedo clavarte una lanza pero ahora sé que mi labor es afilarla y ponerla en manos de tu enemigo. Y decirle que confío en que va a acertar con ella. Nunca dudes de que estaré detrás de él para que no se rinda. Y nuestra labor comienza a dar frutos. El ya ve el camino, ya comienza a ver la luz al final del túnel, sabe que ese túnel tiene salida. Y está cansado, lleva tres años encerrado en él, y sabe que aún le queda mucho por recorrer pero ya sabe que va a salir.
A veces se cansa pero ya no le obligo a caminar cansado. Me siento con él para hacerle mirar atrás y ver el camino recorrido. Entonces es cuando él se da cuenta de que merece la pena el esfuerzo y él solo se levanta, coge su lanza y te embiste de nuevo para que te apartes de su camino hacia la luz.
De las pocas cosas que puedo hacer por él es buscar más aliados, más amigos que le ofrezcan nuevas armas para su lucha. Ayer mismo encontré a alguien que me ofreció nuevas armas (gracias, Marta). Somos una legión detrás de él y todos vamos a disfrutar cuando veamos tu derrota.
El pollito de la película de hoy tuvo que ganar una liga de béisbol para satisfacer a su padre. Y no fue bastante y fue capaz de salvar al planeta Tierra de los alienígenas con tal de ganarse su confianza. Yo no le pido tanto, mi confianza la tiene hace tiempo y no la voy a perder jamás. Yo sólo quiero ver en sus labios la sonrisa que le provoque su victoria ante ti. Sé que va a despegar y que va a volar alto en cuanto se deshaga del lastre que siempre has sido para él.
Yo nunca te voy a olvidar. Has hecho mucho daño a mi hijo. Le has robado quizá sus años más bonitos. Le has escondido su autoestima. Le has borrado una sonrisa completa. Eso nunca te lo voy a perdonar. Eso sí, nunca más voy a dudar de su palabra. Espero que él sí te olvide para siempre, cobarde y maldita dislexia.
Una tarde de domingo y un buen plan: al cine él y yo. En la pantalla una película de animación: Chicken Little. Lo cierto es que no esperaba demasiado de esta película y sin embargo, ambos salimos encantados por ella. Divertida, con un guión sencillo y abstracto a la vez y, lo mejor de todo, una galería de personajes hilarantes (para mí, mención aparte merece un puerco espín chulapón, con sus gafas negras y aire de rompecorazones de discoteca).El pollito protagonista provoca una debacle en el pueblo al advertir de que un trozo de cielo se caía. Por supuesto, nadie le creyó aunque él decía la verdad. Su padre no le apoyó, desconfió de él y el pollito pasó una larga temporada sumido en la tristeza al haber perdido los demás la confianza en lo que él hacía.
Entonces miré a mi izquierda y te vi. En esa butaca había un niño de 10 años con sus ojos fijos en la pantalla. En la oscuridad del cine pude verte ahí, en esos ojos. Esos ojos que desde hace unos años tienes confundidos. Esos ojos a los que no dejas brillar con total alegría. Esos ojos que mantienen una expresión de desánimo, de cansancio, de desesperación algunas veces. Esos ojos que necesitan huir de ti. Esos ojos a los que confundes no sé de qué manera, a los que desorientas cada vez que ven unas letras.
Recordé cómo perdí la confianza en Axel cuando, después de todo tipo de pruebas, nos convencieron de que no tenía ningún problema. Entonces le hice trabajar duro. Y se cansaba. Y yo no podía entenderlo y me enfadaba: tenía que seguir, tenía que fijarse más, estaba muy distraído.
Y él repetía que no, que estaba muy cansado, que lo estaba intentando pero no lo conseguía hacer. Y yo lo pasaba mal, su madre lo pasaba mal... y él lo pasaba peor que nadie porque sabía que decía la verdad y no le creíamos.
Me siento como el padre del pollito de la película. Perdí mi confianza en Axel, lo traté mal. Luego supe que nunca mintió, que nunca tuve que haberle exigido tanto, que trabajaba el triple que sus compañeros para obtener la tercera parte de resultados.
Y fue por tu culpa. Estabas dentro de él, agazapada, silenciosa, venenosa, cruel. Nadie te veía, sólo él sabía que te llevaba dentro pero no sabía tu nombre, ni era capaz de explicar cómo enmarañabas su visión de las palabras.
Te odio, no sabes hasta donde te odio. Pero ahora adivino tu imagen derrotada, porque ahora ya sí que confío en él. Sé que te va a aplastar. También sé que nunca saldrás de su cabeza pero tú no vas a crecer y él sí. Y te advierto de que él es fuerte. No sé si te estás empezando a dar cuenta pero está ganando en confianza. Sabe que lo puede hacer, y lo hará.
Lo que más odio de ti es lo cobarde que eres. Te escondes de los demás, no sales a pelear contra mí o contra su madre. No dejas que entremos en el campo de batalla. Sabes que sólo él es tu enemigo, que sólo el puede luchar. No, yo no puedo clavarte una lanza pero ahora sé que mi labor es afilarla y ponerla en manos de tu enemigo. Y decirle que confío en que va a acertar con ella. Nunca dudes de que estaré detrás de él para que no se rinda. Y nuestra labor comienza a dar frutos. El ya ve el camino, ya comienza a ver la luz al final del túnel, sabe que ese túnel tiene salida. Y está cansado, lleva tres años encerrado en él, y sabe que aún le queda mucho por recorrer pero ya sabe que va a salir.
A veces se cansa pero ya no le obligo a caminar cansado. Me siento con él para hacerle mirar atrás y ver el camino recorrido. Entonces es cuando él se da cuenta de que merece la pena el esfuerzo y él solo se levanta, coge su lanza y te embiste de nuevo para que te apartes de su camino hacia la luz.
De las pocas cosas que puedo hacer por él es buscar más aliados, más amigos que le ofrezcan nuevas armas para su lucha. Ayer mismo encontré a alguien que me ofreció nuevas armas (gracias, Marta). Somos una legión detrás de él y todos vamos a disfrutar cuando veamos tu derrota.
El pollito de la película de hoy tuvo que ganar una liga de béisbol para satisfacer a su padre. Y no fue bastante y fue capaz de salvar al planeta Tierra de los alienígenas con tal de ganarse su confianza. Yo no le pido tanto, mi confianza la tiene hace tiempo y no la voy a perder jamás. Yo sólo quiero ver en sus labios la sonrisa que le provoque su victoria ante ti. Sé que va a despegar y que va a volar alto en cuanto se deshaga del lastre que siempre has sido para él.
Yo nunca te voy a olvidar. Has hecho mucho daño a mi hijo. Le has robado quizá sus años más bonitos. Le has escondido su autoestima. Le has borrado una sonrisa completa. Eso nunca te lo voy a perdonar. Eso sí, nunca más voy a dudar de su palabra. Espero que él sí te olvide para siempre, cobarde y maldita dislexia.Comentario:
Me he vuelto a emocionar y por un momento me he metido dentro de tu cabeza y he visto a Axel delante de la pantalla del cine con esos ojazos tan bonitos y he sentido tus pensamientos.
De todas formas está claro que esos preciosos ojos acabarán conociendo y distinguiendo las palabras con facilidad y que, cuando esta guerra acabe, él será mucho más fuerte, porque va aprendiendo a pelear para conseguir los objetivos y todo ello con el apoyo y el cariño de su familia.
AXEL, CARIÑO, ERES GENIAL Y TU FAMILIA TE QUIERE MUCHÍSIMO, AUNQUE ESO YA LO SABES ¿VERDAD?
MUCHOS BESOS...
De todas formas está claro que esos preciosos ojos acabarán conociendo y distinguiendo las palabras con facilidad y que, cuando esta guerra acabe, él será mucho más fuerte, porque va aprendiendo a pelear para conseguir los objetivos y todo ello con el apoyo y el cariño de su familia.
AXEL, CARIÑO, ERES GENIAL Y TU FAMILIA TE QUIERE MUCHÍSIMO, AUNQUE ESO YA LO SABES ¿VERDAD?
MUCHOS BESOS...
Comentario:
Con un padre como tú Axel, vencerá, no me cabe la menor duda...
Un beso y un fuerte a abrazo a ambos :)
Un beso y un fuerte a abrazo a ambos :)
Comentario:
Me ha parecido durísimo leerte, creo que cualquier cosa que pueda pasarle a un niño, por pequeña que sea, y que le haga parecer o comportarse de manera diferente, es traumático para los padres.
No iré de consejera (ni de profesional: no soy psicóloga infantil y lamentablemente, ignoro parte de esos problemas) pero te contaré lo que me dijo alguien a quien adoro...
Me dijo que pretender que los niños tengan notas brillantes es absurdo. Cuando se pongan a trabajar, trabajarán igual y cobrarán lo mismo los niños de aprobado justito que los matrícula de honor. La diferencia está en que a los MH les abremos jodido parte de su infancia a base de exigencias. Y a los otros les abremos dado más tiempo para combinar estudios y vida (que es la mejor escuela).
Desde que me contó eso, a mi hija le exijo que apruebe. (Todo sea dicho me sigue trayendo "dieces" y la bronca es al contrario: me paso largo rato diciéndole que deje de leer y salga a jugar un rato:-))
Un beso, Jose. Y uno muy especial hoy para tu chiquitín.
No iré de consejera (ni de profesional: no soy psicóloga infantil y lamentablemente, ignoro parte de esos problemas) pero te contaré lo que me dijo alguien a quien adoro...
Me dijo que pretender que los niños tengan notas brillantes es absurdo. Cuando se pongan a trabajar, trabajarán igual y cobrarán lo mismo los niños de aprobado justito que los matrícula de honor. La diferencia está en que a los MH les abremos jodido parte de su infancia a base de exigencias. Y a los otros les abremos dado más tiempo para combinar estudios y vida (que es la mejor escuela).
Desde que me contó eso, a mi hija le exijo que apruebe. (Todo sea dicho me sigue trayendo "dieces" y la bronca es al contrario: me paso largo rato diciéndole que deje de leer y salga a jugar un rato:-))
Un beso, Jose. Y uno muy especial hoy para tu chiquitín.
Comentario:
"Poco a poco y buena letra..." Y nunca mejor dicho! Ya es muy grande por tu parte plantarle cara de esa manera, y sabes lo más bonito? tu hijo sabe que estás ahí, y no debes sentirte mal por haberte equivocado... no nacemos perfectos ni sabiéndolo todo...
Un beso enorme, y ánimo machote!! jajaja ;)
Lara
Un beso enorme, y ánimo machote!! jajaja ;)
Lara
Comentario:
Creo que tienes que olvidarla. Olvidar ese odio y dedicar todas las energias para vivir con normalidad. Jordi jr. es hiperactivo. Es diferente y sin embargo es igual que los demas. Todo esta dentro de el y por nada del mundo podria odiar algo que forma parte de su ser. Simplemente lo ignoro y me dedico a disfrutar de el en los buenos momentos y en los malos, que son los que nos hacen ver cuanto los queremos.
Un abrazo
Un abrazo
Comentario:
Qué puedo decir, creo que eres un padre fantástico, ánimo y a seguir luchando cada vez la meta está más cerca.
Besos para los dos.
Besos para los dos.
Comentario:
Si hay algo que une a dos personas es precisamente la lucha por conseguir una meta, tu hijo y tu luchais juntos para derrotar a la dislexia y eso os mantendrá siempre juntos, incluso cuando la batalla haya sido ganada por fin. Conozco padres cariñosos y preocupados por sus hijos, pero creo que tu te llevas la palma.
Un abrazo apra ti y otro para Axel
Un abrazo apra ti y otro para Axel
Comentario:
Claro que si, claro que la vais a ganar (ojala el padre de mis hijas se comportara con ellas la mitad o menos de la ilusión que tú tienes en Axel).
:D
Besos a los dos de una maia.
:D
Besos a los dos de una maia.
Comentario:
Un abrazote para Axel. Vengaaaaaa... y otro para tí.
Que vais a ganar esta batalla está claro sólo leyéndote.
Que vais a ganar esta batalla está claro sólo leyéndote.
Comentario:
No se si eres el mejor padre del mundo, pero eres un padre preocupado por su hijo, un padre que está detras de el para ayudarle a levantar cuando se cae y eso es ser un buen padre. No lo presiones, sino que le ayudas, no le juzgas, sino que lo justificas, no lo martirizas, sino que lo kieres. Si fuera tu hijo y eso lo he dicho en más de una ocasión, estaría encantado de que fueses mi padre. Eres un buen hombre y eso lo saben aquí y en la China.
Un abrazo desde el fondo del océano.
Un abrazo desde el fondo del océano.
Comentario:
Un abrazo para ti, y montones de risas, juegos y sueños para Axel
Comentario:
Hola Jose,
llevo dos semanas recluída en casa por una operación insignificante de menisco agravada por mi cabezota, pequeña pero bien dura, y hoy he tenido la oportunidad de poder conectarme y leer lo último que has escrito.
Ni qué decir que lo que más me gusta de tu blog ees cuando tratas el tema de tu hijo.
Sólo con lo que expresas de él y cómo lo haces es suficiente para saber que nunca le darás la espalda y que a tu lado (y al de su madre, seguro), el niño superará ése y mil problemas más que se le presenten.
Tú tienes motivos para estar orgulloso de tu hijo, pero Axel no debe sentirse menos de tí.
Muchos ánimos para esta lucha, de la que más de la mitad del camino (el diagnóstico), ya lo habéis superado.
Besos de una Axel-adicta, jejeje.
llevo dos semanas recluída en casa por una operación insignificante de menisco agravada por mi cabezota, pequeña pero bien dura, y hoy he tenido la oportunidad de poder conectarme y leer lo último que has escrito.
Ni qué decir que lo que más me gusta de tu blog ees cuando tratas el tema de tu hijo.
Sólo con lo que expresas de él y cómo lo haces es suficiente para saber que nunca le darás la espalda y que a tu lado (y al de su madre, seguro), el niño superará ése y mil problemas más que se le presenten.
Tú tienes motivos para estar orgulloso de tu hijo, pero Axel no debe sentirse menos de tí.
Muchos ánimos para esta lucha, de la que más de la mitad del camino (el diagnóstico), ya lo habéis superado.
Besos de una Axel-adicta, jejeje.
Comentario:
Creo que lo peor ya lo habeis pasado hasta identificar la dificultad o dificultades específicas... ahora viene lo más laborioso,pero no tenemos prisa; díselo a Axel, que estoy segura de que se irá haciendo poco a poco con algunos "trucos"que nos ayudarán a los demás a descubrir la magia que lleva dentro.No me extraña que te sientas orgulloso de él...creo que sale a su padre en eso de no tirar la toalla.
Un abrazo para todos los que estais implicados en el mundo de Axel y al mismísimo Axel por su valentía.
Un abrazo para todos los que estais implicados en el mundo de Axel y al mismísimo Axel por su valentía.
Comentario:
El otro día le conte a alguien sobre ti, sobre la forma en que me había hecho adicta a este blog, y fue por Axel, de forma indirecta él me dio un lazo de empatía directa contigo.
Tu forma de ver la dislexia, de vivirla junto a él, me ofrece a mi ahora luego de 21 años (tenía seis cuando me la "diagnosticaron": dislexia fonológica) la visión de mis padres y la frustación que debieron sentir y que no me mostraban, lo duro que lucharon junto conmigo y que yo no alcanzaba a entender.
Pero sabes Jose...cuando miro atrás y recuerdo a mi padre junto a mi ayudandome con los ejercicios que dejaba el logopeda, y las risas que teniamos, o a mi madre que llegaba del trabajo con algun detalle pequeño porque ya podía leer "como los demás". No son recuerdos tristes, son de los recuerdos más chulos, y de los que más orgullosa me siento ahora.
Y si, tu niño lo logrará, no lo dudes, saldrá adelante y entre ustedes siempre habrá un lazo fuerte...formado por el cariño y la confianza.
Esto parece un pergamino...un musu enrollado!

p.d. por cierto...a lo que venia era a decirte que ayer vi la peli, con mis sobrinos...y me gusto :P
Tu forma de ver la dislexia, de vivirla junto a él, me ofrece a mi ahora luego de 21 años (tenía seis cuando me la "diagnosticaron": dislexia fonológica) la visión de mis padres y la frustación que debieron sentir y que no me mostraban, lo duro que lucharon junto conmigo y que yo no alcanzaba a entender.
Pero sabes Jose...cuando miro atrás y recuerdo a mi padre junto a mi ayudandome con los ejercicios que dejaba el logopeda, y las risas que teniamos, o a mi madre que llegaba del trabajo con algun detalle pequeño porque ya podía leer "como los demás". No son recuerdos tristes, son de los recuerdos más chulos, y de los que más orgullosa me siento ahora.
Y si, tu niño lo logrará, no lo dudes, saldrá adelante y entre ustedes siempre habrá un lazo fuerte...formado por el cariño y la confianza.
Esto parece un pergamino...un musu enrollado!

p.d. por cierto...a lo que venia era a decirte que ayer vi la peli, con mis sobrinos...y me gusto :P






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.