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Desde mi zanja
El mundo visto desde abajo. Las ingenuas opiniones de un obrero de la construcción.
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Image hosted by Photobucket.com Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja. Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica. Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo. free hit counter
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¡¡¡ CONCURSO DE SEPTIEMBRE !!!
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Empezar a los 33
Ayer sonó el teléfono. “Sí?”. – “Jose Mari? Hola soy Pedro”
Os suena la parábola del hijo pródigo? Pues algo como la alegría del padre es lo que me pasó por el estómago. No, no es mi hijo, ni un amigo de la infancia, ni siquiera un familiar. Es un antiguo compañero de trabajo. ...Pero es muy frío decir esto así, no es sólo uno más.
Yo sólo tengo hermanas pero si algún día tengo que decir quién fue lo más parecido a un hermano, ese es Pedro. Yo era como un hijo para su padre y él, claro: mi hermano.
Pasamos muchas historias juntos. Divertidas, difíciles, duras, entrañables... Hoy recordamos juntas unas cuantas. Y las que nos quedan por revivir.
Cuando le conocí, él tenía 18 años y yo 24. Su padre acababa de montar una empresa de excavaciones y yo era el único empleado. Un año después se unió él. Y aquello funcionó así durante un tiempo. Sólo tres marinos en aquel barco, un capitán y dos grumetes.
Pasaron los años y aquello comenzó a crecer. La empresa reclutaba gente y el viejo capitán nos puso a los dos grumetes a cargo de un grupo de gente a cada uno. De esa manera Pedro y yo pasamos al mismo tiempo de ser maquinistas a ser encargados sin preparación alguna. Algunas veces nos reuníamos para ver qué habíamos aprendido cada uno a base de recibir bofetadas de los inspectores y los jefes de obra. El ritmo de vida aquellos años fue insoportable pero teníamos el apoyo el uno del otro para animarnos después de cada nuevo bofetón. Incluso nos tocó a cada uno una obra por los montes de Navarra en pleno diciembre. Aquello fue una odisea, ni siquiera el hormigón fraguaba por el frío.
Nos tocó hacernos especialistas en todos los gremios de la construcción y hasta en eso las cosas nos fueron parecidas: la paleta y la baldosa no eran para nosotros, era la excepción. Así que a su padre lo único que le exigíamos era un albañil, para lo demás nosotros nos encargábamos de enseñar a la gente. Pero a nosotros nadie nos enseñó el arte de soportar una forzada sonrisa frente a los comentarios caprichosos de los inspectores. Su padre nos insistía: “No discutáis con ellos, que son los que mandan”. No estaba hecho para ninguno de los dos la parte que corresponde a lamerle los cuartos traseros a los jefecillos de turno, no señor. No fuimos inteligentes? Probablemente no, pero la boca la manteníamos limpia de pelos. Un día que coincidimos en la misma obra, Pedro se bajó asustado de la máquina para intervenir pensando que yo le iba a atizar al inspector de turno. No hubiera hecho falta... o eso creo yo, tampoco lo puedo asegurar.
Así que, de nuevo a la vez, algún tiempo después, viendo su padre que la diplomacia no era nuestro fuerte nos devolvieron a las máquinas, o a conducir camiones cuando hacía falta, o a echar asfalto, o a hormigonar zanjas, o a meter tuberías... y, la verdad, se trabajaba más a gusto.
Hace más de cinco años me fui de aquella empresa. Pedro hacía tiempo que no trabajaba con buena cara. Su forma de pensar en cómo llevar la empresa chocaba frontalmente con la de su padre, sin embargo nadie trabajó más y mejor para aquella empresa, no dejó ni un momento de pelear por levantar aquello.
La última vez que lo vi fue en una obra hace año y medio. Estaba muy enfadado con su padre y pensaba dar un giro a su vida. ... Y desapareció. Solo me dijeron que se fue, nunca supe a donde ni para qué... hasta que ayer me llamó.
Ahora quiere empezar de cero y es porque es eso lo que le queda: cero. Pero va a empezar a vivir marcando él el ritmo, lejos de la mano de su padre, que nunca le soltó la correa. Vino a mí para que le ayudara a buscar trabajo y estuvimos hablando más de cuatro horas... y quedamos en volver a vernos enseguida. Lo encontrará, seguro. Tiene un currículum envidiable para nuestro gremio, pero lo que no puede poner por escrito en ningún papel es la capacidad de dedicación, de tenacidad, y de fidelidad que tiene este hombre. Y las ganas que tiene de abrirse paso. Y la necesidad de libertad.
Ni siquiera ha tenido tiempo en 33 años de encontrar alguien con quien ir a la playa de su pueblo a ver una luna llena como la de hoy. Solo ha tenido tiempo para trabajar para los demás porque hasta su sueldo de muchos años se quedó en alguna mala gestión de su empresa paterna. Me cuenta que para dejar de pensar a todas horas ha ido aprendiendo a practicar surf, pero lo mejor ha sido el comentario que me ha hecho y que demuestra el tipo de persona que es. Me dice: ”Resulta que en el surf también hay gente normal, como yo, hay algunos que no llevan una coleta teñida de rubio” Dice que ha tardado seis semanas en lograr ponerse de pie en la tabla. Espero que en un tiempo parecido arranque tu nueva vida.
Ha llegado tu momento, Pedro. Pocos de ahí fuera saben lo que vales como trabajador, pero casi nadie sabe lo que vales como persona. Ahora les toca a los demás descubrirte.
Yo sé que vas a salir adelante, aún estás a tiempo de disfrutar de la vida. Eso sí, espero no volver a perderte la vista.
 
Comentario:
El sabe todo eso, verdad? se lo has dicho... no?

Imagino que cuando te llamo, cuando acudio a ti buscando una nomina, lo hizo con la certeza de que iba a escuchar lo que necesitaba oir: Que es una persona capaz, que no vales lo que tienes, sino lo que eres, y que eres, hay veces que no esta pagado con dinero.

Ole por los reencuentros y ole por estar redeado de gente que te respeta, te valora y ademas... te lo dice!

Un beso
 
Comentario:
Felicidades, amigos así da gusto que vuelvan a tu vida, ya me gustaría a mi recuperar unos cuantos que tengo perdidos, vaya que sí. Precísamente hablaba de eso hoy antes de leerte. Casualidades. Saludis de una que también ha pasado muchas horas metida en una zanja.
 
Comentario:
Esas llamadas me gustan, pero siempre me deja un sinsabro bastante amargo
 
Comentario:
Tiene mucha suerte tu amigo Pedro, no todo el mundo tiene amigos como tu, de los de verdad, con los que se puede contar en cualquier momento sin importar que haga tiempo que no sabemos noticias el uno del otro. Esa es amistad de verdad y cariño y todos deberiamos aprender de ti. Envidio a Pedro, yo tambien quiero tener amigos asi.

Yo, como Edu, tambien estoy enganchada a leer tus articulos y siempre me gusta muchisimo como ves las cosas. No con todo estoy enteramente de acuerdo, es cierto, pero si en la idea general y aunque no estuviera de acuerdo, no puedo dejar de reconocer que me gusta como escribes desde el fondo de tu corazon y de tu zanja.

Sigue asi, muchos esperamos ansiosos tus nuevas impresiones y comentarios.
 
Comentario:
Aúpa Jose!!

Me estoy aficionando a leer tus impresiones de la vida. Ahora me estoy leyendo cada nuevo artículo, porque la primera vez que entré, me asustó tanto artículo.
Pués eso, muy bonito y sigue así,

eso es to..., eso es to..., eso es todo amigo
No