Mensaje en la botella
He conocido a un hombre tras los cristales de un balcón. Perdón: lo he visto, no lo he conocido, pero en mi retina se ha quedado grabada su imagen.
Y es que no es un hombre común ... o quizás sí, pero actúa de un modo diferente. Hemos invadido su calle con un clamor de máquinas y tubos. Hemos ensuciado su silencio y el horizonte que él ve cada día. Sólo cuando mira al frente sigue viendo una pequeña cala, una esquirla del Cantábrico que se perdió en un pliegue del mapa.
Allí las aguas llegan rotas, sin fuerza; pero son puntuales a su cita con aquella pequeña y rocosa cala, como si se enfrentaran a la infinita tarea de convertir en arena aquel pedregal.
Y este hombre también es puntual, a su manera. Casi como si de un fantasma se tratase, una vez a la hora su silueta desaparece tras los reflejos de una galería. Segundos antes, una lata vacía de cerveza golpea el asfalto de la calle y me hace girar la cabeza. Y él ya se va.
Comentan las gentes de por allí que es un hombre huraño, con la vista muy cansada, enfadado con todo el mundo, quién sabe si consigo mismo. Dicen que actúa como si quisiera abandonar pronto la costa, que tiene prisa por hacerse daño.
Y no puedo dejar de mirar a su balcón en cuanto puedo. Jamás le he podido ver apurando su lata de cerveza, sin embargo he visto caer varias. Le veo encender un cigarrillo a menudo y sé que lo tiene prohibido, pero él se rebela. Lo apura tras los cristales, con su eterna expresión de mal humor, y lanza una mínima colilla a la calle mientras se da la vuelta y se va.
Puede tener unos 80 años, quizás más. Y no sé nada de él. Pero intento dibujar su pasado cuando le miro fijamente como queriendo preguntar.
Una vez más cae una lata desde su balcón y convierto aquel balcón en un deshabitado islote del pacífico, al viejo huraño en un Robinson Crusoe y a sus inagotables latas en botellas con mensaje. Más de una vez he estado tentado de coger una y mirar en su interior. Creo que lanza preguntas, o quizás respuestas.
En la otra parte de la cala, el acantilado aún se mantiene orgulloso y erguido, plantando cara a la violencia del mar. Él no ve esta parte de la costa desde su balcón pero todas las mañanas se acerca dando un paseo a contemplarlo. Quizás se ve reflejado. Cuando él era joven él podía ser así; recio y poderoso ante los golpes que la vida le daba. Pero el paso del tiempo lo convirtió en una áspera playa de roca deshecha en mil pedazos.
Ahora a nadie le gusta, nadie le visita. Y él, desde su balcón lanza reproches, súplicas, preguntas, invitaciones, quién sabe. Pero ninguno hacemos caso a esas latas, sólo las apartamos para encerrarlas en un contenedor. En el lugar en donde ocultamos aquellas cosas que ya no nos son útiles.
No sé si estaremos limpiando la calle de los desperdicios de un viejo loco o si estaremos enterrando una enorme colección de historias de vida. Creo que en cada lata hay una fórmula para aprender a vivir y hacerle sonreír. Creo que en cada lata hay un mensaje que dice: “Una historia a cambio de un abrazo”
Y es que no es un hombre común ... o quizás sí, pero actúa de un modo diferente. Hemos invadido su calle con un clamor de máquinas y tubos. Hemos ensuciado su silencio y el horizonte que él ve cada día. Sólo cuando mira al frente sigue viendo una pequeña cala, una esquirla del Cantábrico que se perdió en un pliegue del mapa.Allí las aguas llegan rotas, sin fuerza; pero son puntuales a su cita con aquella pequeña y rocosa cala, como si se enfrentaran a la infinita tarea de convertir en arena aquel pedregal.
Y este hombre también es puntual, a su manera. Casi como si de un fantasma se tratase, una vez a la hora su silueta desaparece tras los reflejos de una galería. Segundos antes, una lata vacía de cerveza golpea el asfalto de la calle y me hace girar la cabeza. Y él ya se va.
Comentan las gentes de por allí que es un hombre huraño, con la vista muy cansada, enfadado con todo el mundo, quién sabe si consigo mismo. Dicen que actúa como si quisiera abandonar pronto la costa, que tiene prisa por hacerse daño.
Y no puedo dejar de mirar a su balcón en cuanto puedo. Jamás le he podido ver apurando su lata de cerveza, sin embargo he visto caer varias. Le veo encender un cigarrillo a menudo y sé que lo tiene prohibido, pero él se rebela. Lo apura tras los cristales, con su eterna expresión de mal humor, y lanza una mínima colilla a la calle mientras se da la vuelta y se va.
Puede tener unos 80 años, quizás más. Y no sé nada de él. Pero intento dibujar su pasado cuando le miro fijamente como queriendo preguntar.
Una vez más cae una lata desde su balcón y convierto aquel balcón en un deshabitado islote del pacífico, al viejo huraño en un Robinson Crusoe y a sus inagotables latas en botellas con mensaje. Más de una vez he estado tentado de coger una y mirar en su interior. Creo que lanza preguntas, o quizás respuestas.
En la otra parte de la cala, el acantilado aún se mantiene orgulloso y erguido, plantando cara a la violencia del mar. Él no ve esta parte de la costa desde su balcón pero todas las mañanas se acerca dando un paseo a contemplarlo. Quizás se ve reflejado. Cuando él era joven él podía ser así; recio y poderoso ante los golpes que la vida le daba. Pero el paso del tiempo lo convirtió en una áspera playa de roca deshecha en mil pedazos.Ahora a nadie le gusta, nadie le visita. Y él, desde su balcón lanza reproches, súplicas, preguntas, invitaciones, quién sabe. Pero ninguno hacemos caso a esas latas, sólo las apartamos para encerrarlas en un contenedor. En el lugar en donde ocultamos aquellas cosas que ya no nos son útiles.
No sé si estaremos limpiando la calle de los desperdicios de un viejo loco o si estaremos enterrando una enorme colección de historias de vida. Creo que en cada lata hay una fórmula para aprender a vivir y hacerle sonreír. Creo que en cada lata hay un mensaje que dice: “Una historia a cambio de un abrazo”
Comentario:
Jose, tus ojos no solo ven, sino que miran, algunos lo ven como un don y lo llaman lucidez. No lo sé. Te abre la posibilidad de preguntarte cosas, pero también, en contrapartida, te hace ver que no hay casi respuestas, pero tampoco importa, no?.Al final, no sé si la felicidad está en la ignorancia despreocupada o en la lucidez de saberse ignorante. Puede que en las dos.
Comentario:
Todo el mundo deseamos respuesta a todos esos lanzamientos,quizás todos no pero la mayoria esperamos respuestas,yo a través de tu blog leo en tus "botellas" tus inquietudes y la mayoría de veces son las mias aunque no todas.Como mínimo me haces reflexionar y observar lo que nos pasa a diario y por las prisas o la ignorancia no nos percatamos.
Comentario:
Cambio mi historia por tu abrazo.
Quieres?
Quieres?
Comentario:
Hola tocayo:
Cada vez que vuelvo a visitarte me encuentro unas hermosas perlas como la de hoy.
Cuantas historias encierra ese buen señor o quizás sea una falta de historias lo que encierra. Quien sabe.
También precioso tu anterior artículo y las fotos geniales. Lástima su pérdida.
Un abrazo
José
Cada vez que vuelvo a visitarte me encuentro unas hermosas perlas como la de hoy.
Cuantas historias encierra ese buen señor o quizás sea una falta de historias lo que encierra. Quien sabe.
También precioso tu anterior artículo y las fotos geniales. Lástima su pérdida.
Un abrazo
José
Comentario:
Si todos nos parasemos un minuto al dia para observa lo que nos rodea,aprenderiamos valores y veriamos belleza.
Tu ya lo estas haciendo y tu relato lo demuestra.Te felicito.
Tu ya lo estas haciendo y tu relato lo demuestra.Te felicito.
Comentario:
Hola José,
mucha veces he sentido que ese señor soy yo; quizá todo el mundo se haya sentido así alguna vez y quizá también haya existido una persona llamada José que, sin saberlo, nos ha dado la mano, nos ha brindado su mano y ni siquiera hemos sido conscientes de ello.
Sólo estamos solos si así nos queremos sentir.
Muy bonito, no menos que triste.
mucha veces he sentido que ese señor soy yo; quizá todo el mundo se haya sentido así alguna vez y quizá también haya existido una persona llamada José que, sin saberlo, nos ha dado la mano, nos ha brindado su mano y ni siquiera hemos sido conscientes de ello.
Sólo estamos solos si así nos queremos sentir.
Muy bonito, no menos que triste.
Comentario:
No se, me ha encantado eso de que en cada lata lanza preguntas, yo creo que si, que cuando no tenemos respuestas es cuando nos entra más desesperación... deja uno de luchar...
Es precioso tu escrito, precioso.
Y aprovecho para decirte que en el post de Kriss te saliste de la pantalla, tan solo decir que me llegó al alma tu delicadeza y sensibilidad, y a los ojos dos gotitas saladas.
Y mira que estoy acostumbrada a tu manera de mirar las cosas, eh? una delicia leerte.
Es precioso tu escrito, precioso.
Y aprovecho para decirte que en el post de Kriss te saliste de la pantalla, tan solo decir que me llegó al alma tu delicadeza y sensibilidad, y a los ojos dos gotitas saladas.
Y mira que estoy acostumbrada a tu manera de mirar las cosas, eh? una delicia leerte.
Comentario:
Es bonito pero triste lo que cuentas y encima frente al mar.
Cuánta soledad se encierra a veces en las vidas de la gente!!!!
Ojalá le lleguen esos abrazos de los que hablas.
Besos
Cuánta soledad se encierra a veces en las vidas de la gente!!!!
Ojalá le lleguen esos abrazos de los que hablas.
Besos
Comentario:
Seguramente cada lata es una respuesta, y seguramente a preguntas que no sabe que ha formulado.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Seguramwente cada lata es una respuesta, y seguramente a preguntas que no sabe que ha formulado.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
En cada aparente desconocido se encierra la historia de una vida entera....me gustomucho leerte y sobre todo la última frase.
Un biko fuerte!
Un biko fuerte!






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.