Se me ha caído un mito
Hoy se me ha caído un mito. Hoy he tenido que escuchar unas declaraciones que me han hecho pensar hasta cuánto corrompen la presencia de una cámara y unos micrófonos. Qué diferente es hablar desde el corazón, cuando aún se retuercen de dolor las entrañas por la pérdida de aquél que de allí salió. Cuánta verdad hay en una madre a la que han amputado a su hijo. Qué capaz es de distinguir los valores reales, tan separados normalmente de los valores institucionales. Con cuánta fe y verdad se puede comenzar una cruzada contra el imperio del insulto, la mentira, el manejo de los hechos y la vergonzosa batalla de lanzamientos de restos de una masacre entre los bandos políticos como carniceros en una sangrienta orgía en un matadero.
Estás cansada, Pilar. Has librado una tremenda batalla en un terreno que desconocías y has terminado confundiéndote entre los escombros. Estoy seguro que aún se puede recuperar aquella madre. Y es sólo la madre la que fue capaz de poner un estropajo con lejía en las fauces de los bocazas. Cerraste en unos minutos aquellas gargantas que solo vomitaban envenenados escupitajos para sus adversarios y que pasaban por encima de los cuerpos de tu familia y de casi 200 más. Quiero volver a ver a Pilar madre.
Quizá debiste abandonar tu imagen pública tras aquel manifiesto. Su eco seguiría retumbando en aquellas cabezas obtusas. No había que decir nada más.
Tómate un año de tranquilidad, dedícalo a la memoria de tu hijo. Piensa sólo en él. Visita a sus amigos, comparte recuerdos con ellos. Haz en su lugar ese viaje que siempre quiso hacer y cuéntale lo que ves: seguro que puedes hacerlo.
Pero, por favor y por tu bien, no dediques ni un solo minuto de ese año, ni un solo pensamiento, a aquello de lo que se habla en las noticias. Aíslate, necesitas aire fresco. No es culpa tuya pero has estado demasiado tiempo rodeada de fumadores de basura y su humo te ha nublado el corazón. Nos gustaría verte volver tan blanca como lo eras antes, tan llena de verdad, sin lentillas en los ojos que distorsionaran tu idea de la justicia. Sabemos que eres capaz, y nos hace falta gente como tú... pero descansa, busca un balneario para la razón, límpiate bien.
Tus últimas palabras han hecho daño. No tienes el derecho a negarme un abrazo. No puedes decir que no soy de los tuyos. ¿Es necesario que mi familia sangre para que pueda estar contigo? ¿Solo una madre tiene derecho a ser víctima? ¿El dolor, sólo estuvo alrededor de aquel tren?
Recuerdo, como si fuera hoy, aquella terrible mañana. Se hacía imposible trabajar. Cada minuto pesaban más las herramientas. Formábamos corrillos cada hora para escuchar una cifra que no terminaba de subir y no podíamos hacer comentarios. Volvíamos después cada uno a su tajo sin saber muy bien para qué. Era difícil mantener los ojos secos. Al día siguiente paramos un cuarto de hora mientras no éramos capaces de contestar a ninguna pregunta. Y no importaba la pregunta, sólo nos venía a la mente una siniestra cifra: 200. Aquel día estábamos abrazados a ti, Pilar, y no rechazaste el abrazo, no nos lo niegues ahora.
Y recuerda que lo mismo que para ti aquel día se partió en dos el calendario hay otras muchas familias que tienen grabado a sangre en su memoria otra fecha, y son como tú, victimas de la sinrazón, de una bala, de una granada, de una bomba. Y son personas con un nombre, no con unas siglas. Son madres, como tú. Son hermanos, son hijos, son amigos, son vecinos, son gente de paz.
No uses un mensaje de locos como sudario. No escribas en una lápida el porqué. No justifiques la metralla ni las balas. Mira a otra madre como tú y no le preguntes ni quién ni porqué... sólo abrázala.
Nadie más que tú merece que se le comprenda una debilidad tras un año como éste. Sé que puedes volver a ser simplemente madre. Toma aire fresco, Pilar, y regresa limpia, así seguro que seguirás abriendo muchos ojos y cerrando muchas bocas.
Con todo mi cariño.
Estás cansada, Pilar. Has librado una tremenda batalla en un terreno que desconocías y has terminado confundiéndote entre los escombros. Estoy seguro que aún se puede recuperar aquella madre. Y es sólo la madre la que fue capaz de poner un estropajo con lejía en las fauces de los bocazas. Cerraste en unos minutos aquellas gargantas que solo vomitaban envenenados escupitajos para sus adversarios y que pasaban por encima de los cuerpos de tu familia y de casi 200 más. Quiero volver a ver a Pilar madre.
Quizá debiste abandonar tu imagen pública tras aquel manifiesto. Su eco seguiría retumbando en aquellas cabezas obtusas. No había que decir nada más.
Tómate un año de tranquilidad, dedícalo a la memoria de tu hijo. Piensa sólo en él. Visita a sus amigos, comparte recuerdos con ellos. Haz en su lugar ese viaje que siempre quiso hacer y cuéntale lo que ves: seguro que puedes hacerlo.
Pero, por favor y por tu bien, no dediques ni un solo minuto de ese año, ni un solo pensamiento, a aquello de lo que se habla en las noticias. Aíslate, necesitas aire fresco. No es culpa tuya pero has estado demasiado tiempo rodeada de fumadores de basura y su humo te ha nublado el corazón. Nos gustaría verte volver tan blanca como lo eras antes, tan llena de verdad, sin lentillas en los ojos que distorsionaran tu idea de la justicia. Sabemos que eres capaz, y nos hace falta gente como tú... pero descansa, busca un balneario para la razón, límpiate bien.
Tus últimas palabras han hecho daño. No tienes el derecho a negarme un abrazo. No puedes decir que no soy de los tuyos. ¿Es necesario que mi familia sangre para que pueda estar contigo? ¿Solo una madre tiene derecho a ser víctima? ¿El dolor, sólo estuvo alrededor de aquel tren?
Recuerdo, como si fuera hoy, aquella terrible mañana. Se hacía imposible trabajar. Cada minuto pesaban más las herramientas. Formábamos corrillos cada hora para escuchar una cifra que no terminaba de subir y no podíamos hacer comentarios. Volvíamos después cada uno a su tajo sin saber muy bien para qué. Era difícil mantener los ojos secos. Al día siguiente paramos un cuarto de hora mientras no éramos capaces de contestar a ninguna pregunta. Y no importaba la pregunta, sólo nos venía a la mente una siniestra cifra: 200. Aquel día estábamos abrazados a ti, Pilar, y no rechazaste el abrazo, no nos lo niegues ahora.
Y recuerda que lo mismo que para ti aquel día se partió en dos el calendario hay otras muchas familias que tienen grabado a sangre en su memoria otra fecha, y son como tú, victimas de la sinrazón, de una bala, de una granada, de una bomba. Y son personas con un nombre, no con unas siglas. Son madres, como tú. Son hermanos, son hijos, son amigos, son vecinos, son gente de paz.
No uses un mensaje de locos como sudario. No escribas en una lápida el porqué. No justifiques la metralla ni las balas. Mira a otra madre como tú y no le preguntes ni quién ni porqué... sólo abrázala.
Nadie más que tú merece que se le comprenda una debilidad tras un año como éste. Sé que puedes volver a ser simplemente madre. Toma aire fresco, Pilar, y regresa limpia, así seguro que seguirás abriendo muchos ojos y cerrando muchas bocas.
Con todo mi cariño.
Comentario:
Hola de nuevo.
Que luchas internas de cabeza debe tener una mandre al perder a un hijo. No me imagino tanto dolor en mi cabeza. Y si se muere por una sinrazón, más bien, si es asesinado por unos locos que para lo único que nacen y son preparados es por su jodida causa. No podemos juzgar un cambio de rumbo en una persona así, no podemos imaginarnos lo astuta que es la mente humana para olvidar un sock como es la perdida de un ser querido para no dañar la cordura, o lo que podemos llegar a hacer en una situación de tal magnitud. Pilar equivocada o no ha salido adelante.
Que luchas internas de cabeza debe tener una mandre al perder a un hijo. No me imagino tanto dolor en mi cabeza. Y si se muere por una sinrazón, más bien, si es asesinado por unos locos que para lo único que nacen y son preparados es por su jodida causa. No podemos juzgar un cambio de rumbo en una persona así, no podemos imaginarnos lo astuta que es la mente humana para olvidar un sock como es la perdida de un ser querido para no dañar la cordura, o lo que podemos llegar a hacer en una situación de tal magnitud. Pilar equivocada o no ha salido adelante.
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Muy triste y muy cierto lo que dices, pero solo ella sabe lo que pasa por su corazón y por su mente, no podemos juzgar. La política lo corrompe todo, hasta el sufrimiento. Saludis.
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Al menos has puesto un punto de comprensión en todo esto.El dolor de esa mujer tiene que ser terrible,su postura para superarlo lícita...lo que no entiendo es porqué nos empeñamos en pensar que lo "nuestro" siempre es mas importante.No es nuestro todo lo que sea humano?.Una buena reflexión,hecha con afecto y discreción supone un pensar con mas humanidad.Gracias
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Perder un hijo debe ser un golpe lo suficientemente fuerte como para cegar a cualquiera. Coincido contigo en que deberia alejarse de los medios una temporada y llorar a su hijo sin influencias politicas. Pero, ¿quienes somos los demas para decirle que hacer con su vida?
Un abrazo de la asturianina en Inglaterra,
Un abrazo de la asturianina en Inglaterra,
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A tí se te ha caído hoy el mito, por desgracia a mí se me cayó el día que escuché que había dos "bandos" de víctimas del terrorismo. ¿Acaso son diferentes los resultados de una bomba de ETA que una islamista? para mí no y nunca jamás, venga de donde venga una bala o una bomba, serán diferentes. La lucha debe ser de todos, no sólo de la gente que ha perdido un ser querido y TODOS tenemos la obligación moral de apoyarnos en esta labor.
Tienes mucha razón al decir que ya no es lo que era, quizá el dolor la ha cegado. Yo espero que el tiempo le devuelva lo que ahora no es capaz de ver y mantenga la lucha que un día fatídico empezó.
Tienes mucha razón al decir que ya no es lo que era, quizá el dolor la ha cegado. Yo espero que el tiempo le devuelva lo que ahora no es capaz de ver y mantenga la lucha que un día fatídico empezó.






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.