El precio de un niño.
Esta semana se han reunido en París representantes de 58 países con el propósito de poner fin al reclutamiento de niños en los ejércitos. Hablan de 250.000 niños y niñas empuñando fusiles en la actualidad. Y comentan los expertos las especiales dificultades de ellas para reintegrarse a la sociedad ya que, además de tener que matar para sobrevivir, son violadas tanto por sus enemigos como por sus propios superiores y el pueblo no admite que vengan con un posible hijo de sus enemigos.
«Por primera vez unos Estados se comprometen solemnemente a aplicar y respetar los principios de la lucha contra la utilización y el reclutamiento de niños en conflictos armados», ha sido capaz de proclamar un portavoz de esta reunión, mientras ponía cara de solemnidad ante las cámaras.
Mientras, yo leía estos datos por tercera vez tratando de contener un vómito de civilización, que tanto se me atraganta. Miraba al calendario, no buscando el día, ni el mes, casi ni el año. Necesitaba confirmar que vivimos en el siglo XXI.
Y se confirma: estamos inmersos en él, un siglo en el que la vida de los niños se compra. No, no lo digo por estos países que los reclutan, los niños se compran aquí, en nuestro vecindario.
Hemos llegado a un bienestar tal que un hijo suele ser para algunos, muchos quizá, el capricho de nuestros treinta años. Después de haber conseguido el piso y de haber celebrado una fastuosa boda, “toca lo del hijo”. Hay que hacerlo ya porque en unos años nos meteremos en la vorágine de comprar una segunda vivienda para el verano.
Y así “compramos” un hijo, entre el primer y segundo piso. Éste no necesita muebles sino ropa y, mira qué bien, la asistenta se ocupa tanto de la casa como del niño. Por las tardes le inscribimos en una academia de música o pintura algunos días y los que le queden libres le apuntamos en un equipo de fútbol o baloncesto ... es igual, donde vayan sus amigos, como si es taekwondo. Para los fines de semana le compramos la Play-Station, un video con un buen montón de películas y de vez en cuando le llevamos con sus abuelos para poder salir a cenar nosotros. Y si va mal en los estudios ya iremos donde sus profesores a decirles bien claro que no queremos problemas: “Si no aprueba bajad el nivel, que mi hijo tonto no será, digo yo.”
Y así no sabemos cómo se sienten nuestros hijos en el colegio. Y allí se multiplican sus sentimientos, aquellos que nunca han podido expresar en casa porque no encontraron ningún oído paterno. Y algunos se vuelven violentos, antisociales; y arremeten contra quienes quieren llevar una escolarización sin sobresaltos. Buscan la más mínima debilidad entre sus compañeros para justificar la violencia que desatan contra ellos.
-Se merece que le peguen. Es un “pringao”-, leía en una declaración de uno de estos niños agresores.
La semana pasada, un niño de 4 años con síndrome de Down era abandonado en un colegio: sus padres no pasaban a recogerlo. No era la primera vez que lo intentaban y acabaron por quitarles la custodia. Ese niño “les salió defectuoso” y el procedimiento para deshacerse de él es más complicado que si se tratase de un pantalón. Este niño no sólo se podía mantener con dinero, qué fastidio, para éste debían invertir tiempo, paciencia y cariño. Es demasiada hipoteca.
A raíz de aquella noticia, escuché por la radio una entrevista a una madre y su hijo con síndrome de Down. Él tiene ahora 28 años y suele aparecer en algunas películas. Su madre está orgullosa de él y le tiene un cariño especial porque “sé que él siempre estará conmigo”.
En un momento de aquella entrevista surgió la pregunta tópica de si éstos niños son especialmente cariñosos. Pero la madre rompió con ese mito que tenemos todos los demás. Todos los niños son igual de cariñosos, lo que pasa es que lo son en función de lo que reciben y un niño con este problema requiere más atención y cariño que los demás; así que luego lo devuelve multiplicado.
Si con nuestro hijos sólo invertimos dinero será eso lo que nos devuelvan: nos pagarán un asilo. Pero si lo que queremos es recibir su cariño, su tiempo, sus atenciones, quizás estemos aún a tiempo de abrir un plan de pensiones haciendo como ingreso de apertura un enorme abrazo. De paso estaremos formando una persona y no otro salvaje.
«Por primera vez unos Estados se comprometen solemnemente a aplicar y respetar los principios de la lucha contra la utilización y el reclutamiento de niños en conflictos armados», ha sido capaz de proclamar un portavoz de esta reunión, mientras ponía cara de solemnidad ante las cámaras.
Mientras, yo leía estos datos por tercera vez tratando de contener un vómito de civilización, que tanto se me atraganta. Miraba al calendario, no buscando el día, ni el mes, casi ni el año. Necesitaba confirmar que vivimos en el siglo XXI.
Y se confirma: estamos inmersos en él, un siglo en el que la vida de los niños se compra. No, no lo digo por estos países que los reclutan, los niños se compran aquí, en nuestro vecindario.
Hemos llegado a un bienestar tal que un hijo suele ser para algunos, muchos quizá, el capricho de nuestros treinta años. Después de haber conseguido el piso y de haber celebrado una fastuosa boda, “toca lo del hijo”. Hay que hacerlo ya porque en unos años nos meteremos en la vorágine de comprar una segunda vivienda para el verano.
Y así “compramos” un hijo, entre el primer y segundo piso. Éste no necesita muebles sino ropa y, mira qué bien, la asistenta se ocupa tanto de la casa como del niño. Por las tardes le inscribimos en una academia de música o pintura algunos días y los que le queden libres le apuntamos en un equipo de fútbol o baloncesto ... es igual, donde vayan sus amigos, como si es taekwondo. Para los fines de semana le compramos la Play-Station, un video con un buen montón de películas y de vez en cuando le llevamos con sus abuelos para poder salir a cenar nosotros. Y si va mal en los estudios ya iremos donde sus profesores a decirles bien claro que no queremos problemas: “Si no aprueba bajad el nivel, que mi hijo tonto no será, digo yo.”
Y así no sabemos cómo se sienten nuestros hijos en el colegio. Y allí se multiplican sus sentimientos, aquellos que nunca han podido expresar en casa porque no encontraron ningún oído paterno. Y algunos se vuelven violentos, antisociales; y arremeten contra quienes quieren llevar una escolarización sin sobresaltos. Buscan la más mínima debilidad entre sus compañeros para justificar la violencia que desatan contra ellos.
-Se merece que le peguen. Es un “pringao”-, leía en una declaración de uno de estos niños agresores.
La semana pasada, un niño de 4 años con síndrome de Down era abandonado en un colegio: sus padres no pasaban a recogerlo. No era la primera vez que lo intentaban y acabaron por quitarles la custodia. Ese niño “les salió defectuoso” y el procedimiento para deshacerse de él es más complicado que si se tratase de un pantalón. Este niño no sólo se podía mantener con dinero, qué fastidio, para éste debían invertir tiempo, paciencia y cariño. Es demasiada hipoteca.
A raíz de aquella noticia, escuché por la radio una entrevista a una madre y su hijo con síndrome de Down. Él tiene ahora 28 años y suele aparecer en algunas películas. Su madre está orgullosa de él y le tiene un cariño especial porque “sé que él siempre estará conmigo”.
En un momento de aquella entrevista surgió la pregunta tópica de si éstos niños son especialmente cariñosos. Pero la madre rompió con ese mito que tenemos todos los demás. Todos los niños son igual de cariñosos, lo que pasa es que lo son en función de lo que reciben y un niño con este problema requiere más atención y cariño que los demás; así que luego lo devuelve multiplicado.
Si con nuestro hijos sólo invertimos dinero será eso lo que nos devuelvan: nos pagarán un asilo. Pero si lo que queremos es recibir su cariño, su tiempo, sus atenciones, quizás estemos aún a tiempo de abrir un plan de pensiones haciendo como ingreso de apertura un enorme abrazo. De paso estaremos formando una persona y no otro salvaje.
Comentario:
Gracias Luna
Comentario:
No me ha molestado que des tu punto de vista sobre lo que he escrito. Muy al contrario, me gusta que haya diversidad de opiniones, (esto creo que debería decirlo el dueño del blog).
No estoy en contra del aborto. Cada persona es libre de hacer lo que quiera con su vida. No soy nadie para juzgar a nadie.
Igual me expresé mal. Lo que quise decir es que me parece increíble estar embarazada, haber deseado tener ese niño, para que fríamente digas que si tiene problemas, lo abortas y ya. No creo que tomar esa decisión sea tan fácil. Para mi un hijo es un hijo y si viene mal, no se, creo que hay que tener "arrestos" para saber tirar adelante con todas las consecuencias.
Es que parece que si el niño está bien, lo queremos, si viene mal, pues fuera y ya tendré otro. No es el corte ingles para hacer una devolución. Y es eso lo que me molesta, que se hable de esa manera, tan alegremente de este tema. Pero repito cada uno hace lo que puede para ser feliz.
Si un día me quedo embarazada y me dicen que el bebé está mal, ahí, solo en ese momento sabré mi reacción. Y ten seguro que me da muchísimo miedo esa posibilidad.
Tener una persona con problemas, no es el fin del mundo. Hay que saber cuales son las prioridades en la vida y acomodarnos a las circustancias. Pero no queremos hipotecarnos como dice Jose. Y a veces pensamos que lo tenemos todo, y puede que no tengamos en el fondo nada.
No estoy en contra del aborto. Cada persona es libre de hacer lo que quiera con su vida. No soy nadie para juzgar a nadie.
Igual me expresé mal. Lo que quise decir es que me parece increíble estar embarazada, haber deseado tener ese niño, para que fríamente digas que si tiene problemas, lo abortas y ya. No creo que tomar esa decisión sea tan fácil. Para mi un hijo es un hijo y si viene mal, no se, creo que hay que tener "arrestos" para saber tirar adelante con todas las consecuencias.
Es que parece que si el niño está bien, lo queremos, si viene mal, pues fuera y ya tendré otro. No es el corte ingles para hacer una devolución. Y es eso lo que me molesta, que se hable de esa manera, tan alegremente de este tema. Pero repito cada uno hace lo que puede para ser feliz.
Si un día me quedo embarazada y me dicen que el bebé está mal, ahí, solo en ese momento sabré mi reacción. Y ten seguro que me da muchísimo miedo esa posibilidad.
Tener una persona con problemas, no es el fin del mundo. Hay que saber cuales son las prioridades en la vida y acomodarnos a las circustancias. Pero no queremos hipotecarnos como dice Jose. Y a veces pensamos que lo tenemos todo, y puede que no tengamos en el fondo nada.
Comentario:
...2007 años después seguimos igual porque no queremos aprender.
Un abrazo
Un abrazo
Comentario:
Luna, sin ánimo de molestar, me parece muy respetable tu opinión, pero no la comparto. Por lo que veo estás en contra del aborto de todas las maneras, incluso en el caso de malformaciones del feto. No sé, creo que es muy fácil decir eso y muy dificil estar en esa situación. Yo no tengo hijos, pero creo que si los fuera a tener y el médico me comunicara que desgraciadamente el feto tiene alguna malformación grave o un síndrome de Down, no seguiría adelante con el embarazo, creo que no podría afrontarlo. Además, por "ley de vida" los hijos sobreviven a los padres y ¿qué iba a ser de esa criatura cuando falten sus padres? Francamente, me parece que este es un tema muy delicado y creo que no se puede juzgar tan fácilmente a algunas personas por no continuar adelante con su embarazo en estos casos. Bastante dura es la vida para una persona sin serios problemas físicos o psíquicos como para enfrentarse a ella teniéndolos. Mi más absoluta admiración para los que se atreven, yo creo que no podría.
Una pregunta: ¿también te parece mal que se elija geneticamente un embrión para poder salvar la vida de un hermano?, yo creo que la ciencia debe avanzar precisamente en estos campos, pero cada cual tiene su opinión.
Perdón por haberme salido del tema del artículo.
Un saludo
Una pregunta: ¿también te parece mal que se elija geneticamente un embrión para poder salvar la vida de un hermano?, yo creo que la ciencia debe avanzar precisamente en estos campos, pero cada cual tiene su opinión.
Perdón por haberme salido del tema del artículo.
Un saludo
Comentario:
Donde hay una guerra, hay un niño soldado. Es algo que nunca cambiará. Sólo el día que no haya guerra, no habrá niños (ni adultos) soldados.
Si ya es cruel una guerra, no digamos ver a un niño que no levanta medio palmo del suelo, empuñando un arma tan grande o más que él.
Hemos mejorado en comodidades, pero seguimos siendo tan crueles como hace siglos.
Una compañera de trabajo va a tener un niño y ese niño ya puede dar gracias por ser "normal". Me contó fríamente que si el niño venía con problemas lo abortaba. Yo le dije que iba a tener estómago para hacerlo, me dijo que si, que ella no quería amargarse la vida con un niño con problemas.
Por una parte, la entiendo, es un lastre para toda la vida... y yo lo se, porque lo vivo día a día. Pero por otro lado, en qué mundo vivimos? Qué le puede enseñar esa madre a ese hijo? Por qué valores regirá la educación de ese niño?
Un niño es como una fotocopia, si nos sale mal, la tiramos y hacemos otra. Si nos sale bien, nos lo quedamos.
Nadie quiere los reglones torcidos de Dios.
Cuando escribes: " Todos los niños son igual de cariñosos, lo que pasa es que lo son en función de lo que reciben y un niño con este problema requiere más atención y cariño que los demás; así que luego lo devuelve multiplicado".
Te doy la razón, pero siempre siempre siempre, el cariño, el beso, el abrazo que te dan, y repito, siempe siempre siempre, es sincero, para toda la vida. Porque si algo tienen las personas "especiales" es que nunca pierden la inocencia porque jamás se contagian de la porquería que hay en el mundo. Y de eso deberíamos aprender todos!!!
Los niños son nuestro futuro. Esperemos que una vez enseñado lo malo, ellos sepan aprender de nuestros errores. Ójala nos den una lección a todos de cómo vivir en paz y respeto.
Yo nunca quiero dejar de ser niña.
pd. perdón por si me explayé demasiado en el comentario.
Si ya es cruel una guerra, no digamos ver a un niño que no levanta medio palmo del suelo, empuñando un arma tan grande o más que él.
Hemos mejorado en comodidades, pero seguimos siendo tan crueles como hace siglos.
Una compañera de trabajo va a tener un niño y ese niño ya puede dar gracias por ser "normal". Me contó fríamente que si el niño venía con problemas lo abortaba. Yo le dije que iba a tener estómago para hacerlo, me dijo que si, que ella no quería amargarse la vida con un niño con problemas.
Por una parte, la entiendo, es un lastre para toda la vida... y yo lo se, porque lo vivo día a día. Pero por otro lado, en qué mundo vivimos? Qué le puede enseñar esa madre a ese hijo? Por qué valores regirá la educación de ese niño?
Un niño es como una fotocopia, si nos sale mal, la tiramos y hacemos otra. Si nos sale bien, nos lo quedamos.
Nadie quiere los reglones torcidos de Dios.
Cuando escribes: " Todos los niños son igual de cariñosos, lo que pasa es que lo son en función de lo que reciben y un niño con este problema requiere más atención y cariño que los demás; así que luego lo devuelve multiplicado".
Te doy la razón, pero siempre siempre siempre, el cariño, el beso, el abrazo que te dan, y repito, siempe siempre siempre, es sincero, para toda la vida. Porque si algo tienen las personas "especiales" es que nunca pierden la inocencia porque jamás se contagian de la porquería que hay en el mundo. Y de eso deberíamos aprender todos!!!
Los niños son nuestro futuro. Esperemos que una vez enseñado lo malo, ellos sepan aprender de nuestros errores. Ójala nos den una lección a todos de cómo vivir en paz y respeto.
Yo nunca quiero dejar de ser niña.
pd. perdón por si me explayé demasiado en el comentario.
Comentario:
Tengo el honor de conocer a varias familias que tienen hijos con síndrome de Down y mi reconciliación con la raza humana sube mil enteros, ya quisieran ser así la décima parte de los padres de los niños "normales", tienes muchísima razón.
Se tiene un hijo como se tiene un coche o un abrigo de piel, vivimos tiempos de frivolizarlo todo tanto, que da frío y miedo...
Hay una enorme falta de sentido en las vidas que observo desde mi balcón, un enorme vacío en las vidas que me rodean... yo creo que eso nos hace frágiles y vulnerables, nos pone a merced de los vientos y las tempestades, incapaces de afrontar los avatares de la vida, cada vez somos más débiles, cada vez más vacíos de contenido, cada vez más frívolos y manejables...
Se tiene un hijo como se tiene un coche o un abrigo de piel, vivimos tiempos de frivolizarlo todo tanto, que da frío y miedo...
Hay una enorme falta de sentido en las vidas que observo desde mi balcón, un enorme vacío en las vidas que me rodean... yo creo que eso nos hace frágiles y vulnerables, nos pone a merced de los vientos y las tempestades, incapaces de afrontar los avatares de la vida, cada vez somos más débiles, cada vez más vacíos de contenido, cada vez más frívolos y manejables...
Comentario:
La verdad es que tienes razón, y yo, que me considero afortunada de la familia en la que he tenido el honor de crecer, veo como mis compañeros apenas ven tres veces a la semana a sus padres, y así son luego. (Soy jovencita)
Esa es una de las razones por las que tengo claro que no voy a tener hijos si no tengo tiempo para cuidarlos, y como quiero una buena carrera profesional, va a ser que no voy a tener hijos.
Esa es una de las razones por las que tengo claro que no voy a tener hijos si no tengo tiempo para cuidarlos, y como quiero una buena carrera profesional, va a ser que no voy a tener hijos.
Comentario:
¿qué más se puede decir?
Fallamos nosotros: como padres, como adultos, como gobernadores...
Fallamos nosotros: como padres, como adultos, como gobernadores...
Comentario:
y cuánta razón tienes!!
Si hasta algunos planean su familia de acuerdo a los subsidios que el estado ofrece, que verguenza no? Mucho siglo XXI, pero de civilización muy poco.
Saludosss!!
Si hasta algunos planean su familia de acuerdo a los subsidios que el estado ofrece, que verguenza no? Mucho siglo XXI, pero de civilización muy poco.
Saludosss!!
Comentario:
El título lo dice todo....un niño no tiene precio, deberíamos preservar su vida y la del mundo en que viven y vivirán.
Biko...:)
Biko...:)
Comentario:
Lo has dicho todo y para mi, con total acierto, con lo cual, no tengo nada más que añadir.
Besos
Besos






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.