La ingrata labor del periodista.
Cuántas veces choca la libertad de expresión con lo socialmente práctico.
Digo esto porque una vez más los medios de comunicación, haciendo su labor, colaboran con los supuestos ideales del terrorista. Sé que lo tienen que hacer pero cuánto me gustaría que no se dedicasen a argumentar un acto violento más.
ETA ha vuelto a asesinar, y lo ha hecho a un hombre de 70 años cuando iba a jugar su habitual partida de cartas con sus amigos; ¡nada más! ETA no a asesinado a un contrato, ni a una empresa, ni a un tren de alta velocidad. Pregunten a su familia. Díganles si les preocupa ahora ese tren, ese contrato, esa empresa. Pregunten a ver si echan de menos a ese trabajador, a ese gestor … o a ese padre, marido, abuelo…
Pero para los demás, y según nos cuentan las noticias: ETA ha asesinado a un empresario que trabajaba en el tren de alta velocidad. Perfecta colaboración entre el terrorismo y la prensa. Así, todos aquellos que no estén de acuerdo con el trazado de ese tren tendrán la tentación de conectar de alguna mínima manera con los pistoleros. Se me hace más difícil encontrar personas que, de algún modo, se identifiquen con lo acertado de matar a un padre, marido, pareja o hijo.
Recuerdo hace unos meses, unas imágenes de un vagón de metro en donde un borrego pateaba a una chica. Recuerdo también (con asco) la cantidad de análisis que se hicieron de las características de la persona agredida. Incluso de otro viajero que presenció la agresión. Así, aquella aberrante paliza se encasilló en el apartado de violencia xenófoba y/o machista. Con lo cual, más de uno, sino justificó, sí que entendió los “motivos” de esa agresión; hay imbéciles por todos los lados…
Si esa agresión se hubiese tratado como de “un anormal que patea sin motivo a quien viajaba en el asiento de al lado”, seguro que no hubiésemos tenido que escuchar comentarios sangrantes del tipo: “la verdad es que nos están invadiendo, cada día hay más”
Por todo esto, entiendo que el periodista tiene que ganarse la vida y tanto en la prensa como en la televisión hay que vender un producto. Y se vende mejor cuanto más morbo tiene y más polémica crea. Y en eso se apoyan los criminales. Tú haz cualquier barbaridad que ya vendrán los medios a justificarlo. Tú mata y ellos explicarán a la sociedad que tenemos unos ideales.
El primer fin de semana de noviembre, algunos esbirros descerebrados de esta cuadrilla de matones que parasitan entre nosotros, apedrearon los cristales de mi máquina y me hicieron en ella dos pintadas en diferentes colores negando el tren de alta velocidad. Su contribución a la prosperidad del que llaman “su pueblo” es causar destrozos a un autónomo en el mayor momento de crisis del sector. Pero mi mayor satisfacción es saber que no se ha enterado nadie de “su mensaje reivindicativo”.

Si hubiese tenido cerca un periodista seguro que esa pedrada habría tenido un premio para ellos con algún titular muy diferente al que yo hubiera puesto, que sería algo así como. “Chavales sin respeto apedrean los cristales de una excavadora” Si en algo me han hecho reflexionar quienes lo hayan hecho es en cuántas horas más tengo que trabajar para pagar ese cristal y con qué tipo de disolvente borro las pintadas. ¿Sus motivos? … No lo sé, para tener un motivo primero hay que tener la capacidad de pensar.
Por otra parte, más lamentable fue el comentario del funcionario que cursó la denuncia.
-“Pero, ¿estaba usted trabajando para el tren de alta velocidad?”
- “No. Ni siquiera pasa por esta localidad”
- “Entonces puede que no le corresponda indemnización”
¡Qué eficaces son aquellos funcionarios que saben cuáles son sus capacidades y no se salen de ellas! Hay una frase que suelen dirigir los encargados en las obras a algunos peones: “A ti no te pagan por pensar”. No es muy respetuosa paro sí muy cierta.






Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja.
Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica.
Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo.