logotipo

img_google
Desde mi zanja
El mundo visto desde abajo. Las ingenuas opiniones de un obrero de la construcción.
Acerca de
Image hosted by Photobucket.com Cada mañana me levanto con la idea de que algo va a mejorar. Sin embargo, cada día nos vemos envueltos en otro poco más de basura por causas que no llego a entender. Cuando llego a casa, la ducha no es capaz de quitarme más que la suciedad propia de mi zanja. Aquí trato de deshacerme de todo el barro que me inyectan dentro antes de que se endurezca y me convierta en una insensible figura de cerámica. Si os sirve como terapia os invito a gritar conmigo. free hit counter
hit counter
Enlaces
Debilidades
y...
¡¡¡ CONCURSO DE SEPTIEMBRE !!!
Sindicación
 
"A todo gas..." carrocerías sin cabeza
No siempre que uno va al cine está convencido de que la película merece la pena. Y algunas veces, como hoy, iba con la seguridad de que no iba a buscar su vídeo, 5 meses después, para guardarlo en mi colección.

Photobucket - Video and Image HostingPero cuando el cine es cosa de más de uno, a veces hay que ceder y acudir por la ilusión de quien te acompaña. Y a mi hijo le llama mucho la atención cualquier coche con un alerón o un tatuaje pintado. Así que fuimos a ver “A todo gas. Tokio RACE”

El argumento se conoce antes de entrar: chico incomprendido, pero bueno en el fondo, con poco dinero y en ambiente hostil, se mete en problemas con los poderosos –y por supuesto, malos- y tiene que superar todo tipo de problemas para que la justicia triunfe. Por supuesto, con chica de por medio como símbolo del botín. Eso sí, es necesario que coincidan la razón con la destreza al volante, ya que vencerá quien sea más rápido.

Daba ya por hecho todo el argumento antes de entrar y pensaba disfrutar únicamente del colorido de los vehículos y de lo espectacular de algunas carreras. Afortunadamente, mi hijo es lo único que ha “visto” y yo no le he comentado nada de otras cosas. Pero aquí lo puedo contar.

Y enlazando con el último tema del que escribí, la imagen que esta película nos deja de la mujer es de lo más bochornoso que he visto en mucho tiempo.

Nada más comenzar, hay una carrera en la que los dos adversarios no se ponen de acuerdo en el premio final, hasta que la novia de uno de ellos se ofrece como trofeo. No, no hay un antes de esta carrera: al rival lo conoce en ese mismo instante.

A partir de ahí la película entra en argumento. Mientras los chicos hablan, discuten, traman y compiten con sus coches, aparecen decorando la pantalla una gran cantidad de chicas, japonesas y occidentales, de talla 36 y equipadas con un top, una minifalda, una estúpida, complaciente y permanente sonrisa con dos únicas tareas: colgarse insinuantes pero mudas, a pares, de los hombros de quienes tuviesen coche y las que no, juntarse en corros hablando y jugando TODAS con sus teléfonos móviles.

Photobucket - Video and Image Hosting

¡Ah, perdón! Me olvidaba de la mejor: la que utiliza su sostén como pañuelo para dar la salida a las carreras. Ya en la meta, todas se restriegan contra la carrocería del coche del ganador.

Sé que es una película y tienen que aparecer todos los arquetipos de personajes, pero me da la impresión que el guionista lo ha simplificado de esta manera: mujer. Porque incluso la única que tiene diálogo anda cambiando de chico en función de quien vaya por delante en el pulso.

Por no hablar de una conversación trascendental que tiene el protagonista con un amigo, en donde hablan de que lo importante es saber a qué mundo perteneces para saber a qué cosas tienes derecho y a cuáles no. Todo esto, referido a la condición económica y al hecho de ser o no inmigrante.

No me voy a meter con la apología de las carreras urbanas clandestinas porque entiendo que éste es el motivo de la película. Por ahí paso, pero hay algo más en la pantalla que me ha hecho difícil aislarme para ver sólo derrapes, alerones, pegatinas y velocidad.

La sala estaba llena y tenía la tentación de darme la vuelta para ver las reacciones de las chicas que iban con sus parejas. Mi preocupación es pensar que hayan salido encantadas de allí. Doy por hecho que ellos sí: los conozco ... me conozco. Por eso insistía en el artículo anterior que seguirá habiendo machismo mientras haya mujeres que soporten estas cosas. Los hombres nos agarramos a la que dude.

Photobucket - Video and Image HostingUn consejo: si os gustan las películas de carreras de coches id a ver “Cars”. Es igual que tengáis 3 años, que 30, que 73. Se ven más variedad de vehículos, se valoran otras cosas además de la pericia y a las únicas que se falta al respeto es a las vacas, representadas como estúpidos tractores. (Y ojo, que al final, entre los títulos de crédito, hay guiños a otras películas)

En unos meses compraré el video de “Cars”. Y sobre la de “A todo gas: Tokio RACE” ... para lo que me aporta, prefiero comprar el Playboy especial orientales.

Photobucket - Video and Image Hosting
 
"Un poco" machista
Muchas veces nos suelen hacer preguntas cuya respuesta es sí o no, y cuando respondemos que “un poco” siempre nos hacen la comparación del embarazo: O se está o no se está.

A mí me suele pasar ,además de otras, con dos cuestiones: si soy racista y si soy machista.

Me sería más sencillo responder a las dos que no, pero no me gusta hacerlo. Siempre tengo la duda de si lo soy ... un poco, con lo cual y según la teoría del embarazo, debería responder que sí.

Y no me gusta responder que no lo soy porque prefiero estar siempre alerta. No quiero negar mis dudas y pensar que ya tengo todo superado. Hoy me quiero centrar en el machismo.

No puedo negar que he recibido una educación machista, es la que había y, por desgracia, continúa existiendo más de lo deseado. No niego haberme aprovechado de ello mientras vivía en casa de mis padres, con dos hermanas a mi servicio y yo haciéndome el loco.

-Nota privada para mis hermanas: Reconoced que yo iba a montar muebles y a colocar puertas blindadas mientras me hacíais la cama...-

Y veo cosas desalentadoras. Descubro, cada vez más, que el germen machista está instalado en una enorme cantidad de mujeres. (No es un ataque; también reconozco que nosotros tenemos ese germen el 100%). Y me preocupa ver cómo chicas de 18 años o menos consienten que su pareja les pegue o les humille alguna vez. Me entero que hay chicas que tienen relaciones sin preservativo porque “a él no le gusta”.

Y esas son las chicas “liberadas” de hoy; esclavas apaleadas mañana.

Me cuesta más meterme con las de más edad porque han recibido una educación “de las de aquellas” y cuesta deshacerse de ese rol. No soporto ver cómo mi suegra se desvive por atenderme si voy a comer a su casa y le molesta cuando su hija le pide algo. Y si insisto en levantarme a por algo, puedo ver lo mal que se siente ella, así que no sé qué hacer.

Pero el motivo de escribir hoy sobre el machismo es por una campaña que he escuchado por la radio sobre los malos tratos. No son problemas idénticos pero van demasiado unidos. Esta vez el texto de la campaña es sencillo, pero me ha impactado. Lo copio aquí debajo:

Antes de matarla, la amenazo con matarla. Antes de eso le dio mil palizas, Mucho antes le dio un puñetazo, y antes un tortazo de nada. Antes la había amenazado con el puño, y antes la insultó delante de los niños. Antes le dijo ; ¿quien te crees que eres ? Y antes de eso...ni se fijo en que ella lloraba, Antes...pasaron tantas cosas”.

Lo escuchaba mientras manejaba la excavadora e iba respondiendo con seguridad a cada frase. Las primeras ni siquiera las tomé en cuenta: conmigo no van, no soy un monstruo. A las siguientes decía con seguridad que nunca. Después iba pensando... juraría que no. Y terminó el mensaje y tuve la sensación de respirar aliviado como diciendo: “si continúa más me pilla en alguna.”

Por eso prefiero no afirmar que no soy machista, porque tengo la duda de qué sería lo próximo que iba a decir el de la campaña, porque tengo la duda de cuál es el primer paso y de si ya lo habré dado.

Y quiero permanecer así siempre, sin relajarme. Por si algún día doy un paso en esa dirección. Sé que jamás voy a matar a una mujer, ni a pegarla, pero no quiero llegar a creer que tengo el más mínimo derecho sobre ninguna por la única razón de ser un “macho ibérico”.

Lo que me da rabia es saber que quienes se reconocen en este anuncio ni siquiera son capaces de escucharlo y mucho menos de entender lo que dice.

Hablé una vez con un maltratador, en una espontánea charla futbolera en un bar, sin saber quién era él hasta que un minuto después me dijeron quién era. Había oído mil veces sus fechorías. Su mujer, Eva, llevaba a su hija al mismo colegio que el mío y es amiga de mi mujer.

No puedo explicar lo mal que me sentí al saberlo. No soy ningún santo y la sangre me hervía. Me contuvieron con palabras explicándome que todo lo que le hiciera lo pagaría con Eva. .

He visto a Eva con la cara amoratada y el labio partido. Lleva gafas de sol más veces que las que la luz del día lo exige. Ahora ya no está con él pero muchas cosas se han roto. A su hija la desprecian sus compañeras de colegio. Su madre no pierde el pánico a que él aparezca.

El caso es que yo le recuerdo como un hombre (un asco de hombrecillo, por cierto) temeroso y asustadizo, que casi me pidió disculpas cuando discrepamos tranquilamente por la nacionalidad de un árbitro. Me incomodó hablar con un hombre tan apocado ... y no sabía que era el mismísimo Dr. Jeckill. ¡Qué ganas, cada vez que lo recuerdo, de... en fin...

Ahora pienso en cuántas mujeres dependen económicamente sus maridos y consienten en ser maltratadas a cambio de casa y comida, pero, ¿en qué siglo estamos?

Está claro que la mujer necesita independizarse económicamente para acabar con estos “machos cabríos” y que lo único que les asemeje a esos bichos sean sus cuernos. Pero es imprescindible que TODAS estéis unidas y decididas a no dejaros pisar. Y si a tu novio no le gusta hacerlo con preservativo tiene una forma muy sencilla de hacerlo: a solas en su casa, ahí no lo necesita; que practique, que no es cierto que provoca ceguera.

P.D. Una pequeña maldad, aunque también verdad: Repasad las mujeres el texto de la campaña contra los malos tratos, que también os podéis ver identificadas en algún caso. ¿O sólo maltratamos los hombres?
 
Al encuentro de una familia
Miles de banderas blancas y amarillas cantan, bailan y jalean a su líder religioso en una explosión de alegría y fervor sin límites. Toda una ciudad se ha engalanado sin reparar en costes para tal evento. No importa, hoy todo el mundo puede ver el imponente aspecto de la ciudad de Valencia.

Se manejan datos que hablan de una inversión de entre 20 y 30 millones de euros. La propia alcaldesa, Rita Barberá, respondió que “lo que haga falta” cuando le preguntaron cuánto dinero se gastaría.

La fiesta está siendo un éxito. El V Encuentro Mundial de las Familias está orientando a los jóvenes sobre el concepto familiar tradicional, el “matrimonio auténtico”, como lo denomina Antonio Cañizares, vicepresidente de la Conferencia Episcopal.

Y quienes escuchan estos serenos discursos recargan sus almas de amor por los suyos y de confianza en su buen hacer ante la vida. No sólo eso sino que aún tienen tiempo para rogar por el regreso a la senda recta de quienes, embriagados de irracionalidad por los modismos, se han extraviado por caminos erróneos.

Y cantan y bailan por la continuidad de la familia en calles y plazas en las que ya no se aprecia su coste sino la ostentación y grandiosidad de sus escenarios. Miles y miles de zapatos celebran con saltos y bailes el objetivo de su peregrinaje.

Tanto lo celebran que, unos metros más abajo, el techo del túnel del metro vibra dejando caer motas de polvo sobre unas vías que hace unas horas se retorcían de dolor al ver inertes sobre ellas a 42 trabajadores de la ciudad. El ruido de la fiesta de la superficie apenas produce eco en el frío silencio de ese túnel. Ninguna sonrisa de las de arriba es capaz de adentrarse en él.

Los nuevos sistemas de seguridad no llegaron al Metro de Valencia. La alcaldesa no dijo “lo que haga falta” cuando se jugaba con la vida de sus “feligreses” como cuando se lo pidieron para proteger e iluminar al enviado de Dios.

La vida real no está para fiestas en Valencia. 42 familias han dejado de ser “auténticas” y convencionales. A ese niño le gustaría tener un padre y una madre, pero no es así, falta uno ... o quizás los dos.

Aquella mujer tenía una pareja fiel. Ahora no recuerda muy bien si estaban casados por la iglesia, por un juez o sencillamente vivía con él. No lo recuerda, sólo recuerda que le dio un beso al salir de casa aquella mañana.

Él hacía planes con su chica. ¿De boda?, no: de vida. Estaba mirando un piso de alquiler donde compartir con ella los próximos mil años. Perdón, ¿he dicho su chica?, quería decir su chico. Bueno, no lo recuerdo bien, el caso es que él o ella también estaba entre los 42 que murieron.

Ah, sí, ya recuerdo, estaban tramitando la adopción de un niño huérfano pero ahora ya no podrán. Se ha quedado solo y ha perdido de golpe la posibilidad de tener pareja e hijo. Y el huérfano de nuevo se queda sin familia.

Ahora hay otros niños que también necesitan alguien que se haga cargo de ellos. Hay más huérfanos y menos parejas que se puedan hacer cargo de ellos.

Parejas sin hijos, hijos sin padres, padres sin esposa, viudas sin trabajo... Demasiada gente solitaria que podrían complementarse para continuar una vida digna y relativamente feliz.

Pero los de arriba, los de la fiesta, no les dan su bendición. Les encierran para siempre es aquel infierno oscuro y silencioso y por las escaleras mecánicas les envían una indemnización con las sobras de su acontecimiento.

El cielo se lo reservan para ellos.
 
La flecha hacia abajo
Los resultados de mi trabajo se hacen evidentes a la vista. En unas horas puedo cambiar el perfil de una ladera o abrir una zanja en medio de una calle (nos hacemos querer). Esto hace que mucha gente ociosa admire una labor que es más espectacular que complicada. Trabajamos con tierra, piedras, material inerte cuya única dificultad está en su peso, volumen y consistencia. Después, el hormigón adquiere la forma exacta del molde (encofrado) que le hayamos preparado.

No es tan difícil, está casi todo en unas tablas de medidas y sólo se requiere una calculadora.

Yo, con el tiempo, me he dado cuanta que el trabajo espectacular es el de aquellos cuya materia prima son los sentimientos de una persona: dolores, miedos, angustias, esperanzas, capacidad, carácter...

No hay tabla que explique a un psicólogo cómo tratar a un paciente en función de su estado de ánimo, ni que a un médico le diga cuánto dolor tiene ese enfermo, ni que a un abogado le ayude e medir la angustia de un cliente a punto de perder la custodia de sus hijos. Ni hay libro de instrucciones en los alumnos de un curso que le hagan ver a su profesor para quién es más importante el valor de las notas de una evaluación.

En mi trabajo, los buenos profesionales tardan menos que los mediocres en quitar los baches de un camino, pero el material es paciente: no sufre y espera lo que haga falta para llegar a su destino.

Pero en la vida de las personas existen momentos clave, en los que una decisión, un pequeño gesto, una palabra puede marcar la diferencia entre la esperanza y la desolación. Por eso estos trabajos dedicados al trato personal deberían ser mejor pagados que cualquier otro (no quiero volver a nombrar el fútbol).

Ha terminado el curso y tanto mi hijo como yo, esperábamos con inquietud las últimas notas. En su caso las notas son más importantes que en la mayoría de sus compañeros. No es fácil avanzar cuando tus pies están atados por una fuerte dislexia.

Tres años de lucha y sufrimiento para él. Un curso repetido. Ver cómo tus compañeros se van y tú te quedas con los pequeños. Percibir en casa algunos gestos de desaliento de tus padres (es imposible disimularlo siempre). Perder las horas libres de cada tarde para enfrentarse de nuevo a las letras.

Pero lo peor es ver como cuando multiplicas tu esfuerzo, los resultados apenas suman mínimamente y no entender porqué tiene que ser así. Y pensar que uno es incapaz de conseguirlo. Y ver reportajes sobre personas con deficiencias mentales y preguntar a sus padres en qué grupo está él.

Y nunca verle reír en plenitud.

Las notas de ahora son complicadas. Hasta 70 conceptos diferentes he contado. Por diferentes razones, “sólo” en 43 puedo comparar la evolución entre la 2ª evaluación y la 3ª. Y tengo que estar muy satisfecho: en 30 mantiene la nota y en las otras 13 ha mejorado. Es un éxito. Y es necesario que él lo entienda así, que crea en que con este esfuerzo todo puede mejorar.

Al recibir las notas de la evaluación anterior tuvimos una charla y yo le exigí algo por primera vez. No es dejadez, quienes por desgracia conozcan lo que es la dislexia sabrán (como yo supe demasiado tarde) que no se puede presionar a quien la tiene, sólo celebrar cada avance. Decía que le exigí mejoras en dos notas. Notas que están en el cuadro que se denomina: “actitudes y aspectos de la personalidad” y que en concreto eran:
-Actitud ante el trabajo
-Constancia y esfuerzo.

La nota que tenía era PL (progresa lentamente) y le dije que en esas notas no intervenía la dislexia y que, mejorando esas dos, llegarían las demás. Pero que las demás no me importaban si éstas habían cambiado.

No sé si los profesores, en su afán por informar, se inventan nuevos términos en las notas establecidas. Al final del boletín hay un anexo con las claves de interpretación de las notas que dice:

-PMB = progresa muy bien
-PB = progresa bien
-PA = progresa adecuadamente
-PL = progresa lentamente
-PD = progresa con dificultad

Axel tenía tanto en “actitud ante el trabajo” como en “constancia y esfuerzo” una nota de PL en la anterior evaluación y en esta última había conseguido un PA, todo un éxito y la respuesta a lo que le habíamos pedido.

Pero su profesora se ha olvidado de cuáles son sus problemas, se ha olvidado de lo importante de los gestos, de los matices, de las miradas, de los tonos de voz, de las sonrisas. Y de que es de esas profesionales cuya materia prima es una persona. Y de que no necesitamos saber las milésimas de la capacidad de nuestro hijo. Y de que la mayor preocupación no es la nota que consiga sino recuperar la autoestima, creer en sus posibilidades, ver cómo su trabajo es fértil.

No se equivocó la profesora, no. Afinó tanto que después de las letras PA colocó una significativa flecha hacia abajo, que ella entiende perfectamente y yo también. Que significa que llega justo a esa nota. Pero ella debe tener algún aparato especial que calibra el esfuerzo hasta las milésimas y lo ha utilizado con Axel.

Lo que ella no tiene es un aparato que le diga cómo se sintió él cuando en las dos notas que buscaba lo primero que vio es una flecha hacia abajo. No midió la confusión que él tuvo hasta que le pudimos decir que lo importante eran las letras y que había mejorado, como le pedimos. No midió las lágrimas que hizo brotar de unos ojos, aturdidos por la dislexia, la ansiedad y los nervios.

Por eso, señora profesora, me permito puntuarla a usted. En el apartado referido a “area de conocimiento del medio” existe un concepto que dice:

-Utiliza puntos de referencia para situar objetos y personas en el espacio y en el tiempo.

No le pondré la peor nota sino un PL ... pero por supuesto, con una enorme flecha hacia abajo.

Dedicado a todos aquellos profesionales cuya información no está en unas tablas sino en unas miradas.