CINTURÓN DE CADENAS

Hay historias que jamás deberían contarse. Historias de baúl que sólo sirven para ser sepultadas debajo de los trastos más pesados. Historias como aquella en la que mi vida perdía todo el sentido en un minuto, pero es que aquella noche Triana conjelaba y la tormenta de allá al fondo me recordaba que no debería haberme dejado el paraguas en casa. Mi reloj estaba parado, se cansó de tanto correr, como yo... Escuché unos pasos alejarse... mi orgullo me abandona, -¿tú también? COBARDE!!!- le grité. Pero ya era tarde para eso, era tarde para todo. Tarde para deshojar las margaritas del jardín y para rodar por mantos de césped. Me desplomé en la fría calle, como si aquel veneno que no hacía mucho corría con furia por mi cuerpo fuera el único que me mantenía en pie y, como salida de un trance, cayó sobre mi la conciencia de todo. Levanto la mirada... la fría lluvia me cubría con un manto de amargura cayendo al rítmo de mis lágrimas. ¿Qué he hecho?... ¿Qué has hecho? La Giralda me descubre desde arriba, 100 metros de perfecta belleza mirándome orgullosa, humillante...
...humillante...
Escucho unos pasos acercarse con prisa,
- ¿pero qué haces aquí rubia?!
- abrázame sevillana, fuerte, muy fuerte, que yo ya no puedo más con esto.
Comentario:
Invocando a Mcguiber a ver si desabrocha ese cinturon...
Un Saludo
Un Saludo
Comentario:
Seguro que desde arriba se ven las cosas de otra forma. Umm! Cuanto tiempo sin visitar esa hermosa ciudad... tan moruna, tan andaluza...
Algún día ¿no?
Algún día ¿no?
Comentario:
¿Y si subes por los peldaños que guarda la Giralda dentro? son muchos, pero uno a uno, hasta llegar arriba, hasta tocar las nubes,pero antes, tienes que subir, poquito a poco no hay prisas Rubia.
Un abrazo preciosa
Un abrazo preciosa