EL REFLEJO EN EL ESPEJO
Tiempos difíciles para la individualidad, ahora que el principio de la propia reflexión se ha convertido en un lujo y la diversidad en una amenaza. Bienvenido a la globalización del pensamiento, no pierdas el tren del consenso, el tranvía de la unanimidad, el bus de la mayoría, so pena de quedarte SOLO…SOLO…SOLO
…pero cuán atroces monstruos se esconden en el seno de la introspección que aterrorizan tanto al individuo, hasta el punto de llevarle a sacrificar la propia esencia con tal de estar rodeado de presencias reconfortantes, que distraigan a uno mismo de la propia percepción, con grrrrrrrrrrrrandes sonrisas perladas o seriedad marcial. Presencias que escupen frases confeccionadas, emociones sintéticas, en un enorme centro comercial donde se contrabandiza merchandising social. Bragas con el rostro de los líderes revolucionarios del siglo XX, llaveros paramilitares de los conflictos armados de moda. En un rincón, silenciosas, cubiertas de polvo y a precio de saldo, las camisetas de viejas guerras aún en pie pero pasadas de moda. En la sección de higiene política, botes de detergente que garantizan una total limpieza de conciencia a la hora de juzgar acciones que deciden sobre la vida de otras personas, productos ideales que destiñen los sucesos, en blanco y negro se ve todo más contrastado. En la sección de gastronomía descuentos especiales: latas de hipocresía, tetrabricks de radicalismo, ensalada mixta de fanatismo y demagogia, pasteles de violencia disfrazada de pacifismo, croissants calientes rellenos de conformismo, o de simple –ismo para los que estén a dieta, recién sacados del horno televisivo en la sección de electrodomésticos, donde haciendo zapping pueden verse entre teta y culo las cabezas ensangrentadas de víctimas y verdugos. Tras el “shopping”, un relajante chapuzón en las aguas del Leteo, en una piscina superpoblada donde no hay espacio para nadar pero uno se siente anónimamente reconfortado por la masa. Luego ésta emite un chillido incomprensible que se diría que proviene de una sola voz, y es suficiente…
…Y por la noche, cuando el fantasma del vacío se siente más que nunca, uno se va a la cama, a esconderse bajo las sábanas en una habitación sin espejo, porque la propia imagen recuerda la incapacidad de expresión y el miedo a descubrirse, el injustificado y vergonzoso terror a la soledad.

MECÁNICA DIVINA
...Salí de aquel caserón repleto de almas inquietas y de pronto me hallaba ante un océano de silencio.La cálida semi-oscuridad que abrazaba el espacio infinito en el que ahora me hallaba era reconfortante. No me dejaba ver a que punto estaba la marea. Sentí el frescor cálido de las ondas silenciosas que acariciaban mis tobillos. Creí perder el equilibrio y me dejé arrastrar por ese líquido del que ya formaba parte. No sabía si volvería a aquella mágica costa. Casi de inmediato el mar volvió a depositarme suavemente sobre la arena límpida, suave y cristalina, cuyo tacto era dulce como el abrazo de una madre cuando se es niño. Reposaba en aquella dimensión de calma, entre la playa silenciosa, de olas mudas, y un manto de astros que abrían el infinito sobre mí. A lo lejos podía verse la tierra, cerca la luna y algo más apartado un planeta rojo que era iluminado cíclicamente por un tenue resplandor que giraba a 360 grados. Todo aquello era yo mismo. El agua reposada. la arena límpida, la inmensidad astral...nada era materia, nadie personificación...sólo un todo homogéneo que era la nada.Un vacío de portentosa belleza que colmaba la inmensidad existencial...y esa quietud había gloriosamente triunfado sobre la materia. Luego al alba todo se desvaneció, progresivamente, con dulzura...y poco a poco una dolorosísima nostalgia fue invadiéndome. Quién sabe si podré volver a formar parte de la
mecánica divina.
mecánica divina.




