Introducción. (Por Elías)
En un lugar del espacio se encuentra Lirk, un planeta donde la magia es un dón de las personas, del cual se desconoce su procedencia.
Esas personas tienen una especialidad para un tipo de magia, aunque su magia los abarca todos.
Este poder hizo a las personas mas ambiciosas, y eso conllevó a la llamada "guerra de los dioses".
Después de esta guerra, las tierras se separaron en 5, dando así una separacion de ideales y creencias.
Pero esta historia se centra en dos personas, que desgraciadamente ganan un poder excesivo y sus actos cambiaran los hilos del destino.
Esas personas tienen una especialidad para un tipo de magia, aunque su magia los abarca todos.
Este poder hizo a las personas mas ambiciosas, y eso conllevó a la llamada "guerra de los dioses".
Después de esta guerra, las tierras se separaron en 5, dando así una separacion de ideales y creencias.
Pero esta historia se centra en dos personas, que desgraciadamente ganan un poder excesivo y sus actos cambiaran los hilos del destino.
Capítulo 1.. (Por Julia)
El Comienzo
La noche se avecinaba sobre el pueblo, tan larga como oscura, rodeando a una redonda y gran luna llena, que reinaba desde los cielos, acompañada de miles de estrellas que centelleaban decorando aquel manto negro.
Nadie habría podido ver su figura en aquellos momentos. Nadie podría haber mirado a sus ojos celestes, y sentir el pánico, el frío y el misterio que éstos irradiaban. Sólo se podían escuchar las tristes notas que emergían de su guitarra, flotando en el aire, notas de música que se iban alejando y perdiendo en el frío, desapareciendo en el tiempo y dejando una profunda aura de bienestar.
La sombra lo ocultaba. Sólo dejaba ver su esbelto cuerpo, a la vez que sus cansadas manos, que acariciaban con cariño las cuerdas de la guitarra, creando una melodía excelente.
Por un momento paró. Sus movimientos, ágiles y serios, le condujeron al borde del acantilado, por el que soplaba la suave brisa del mar, que llevaba consigo a un aroma agradable y salada.
Fue cuando la luz de la luna logró iluminar su rostro. Consiguió librar de la oscuridad a sus misteriosos ojos celestes, de la soledad a su sonrisa tan simpática como seria, logró dejar a la vista a su pelo moreno, despeinado por el viento del mar.
Se sentó en la fuerte piedra del acantilado y comenzó de nuevo a tocar.
El mar estaba coloreado de un suave color negro, y el reflejo del satélite dominaba gran parte de las aguas. Él sonrió. Le gustaba aquel paisaje, le gustaba la tranquilidad que se hallaba en aquel lugar, en aquella pequeña playa, que parecía estar apartada del moderno mundo, del ruido, del estrés y las responsabilidades. Aquel sitio era para él un pequeño rincón del planeta donde la naturaleza lo acogía, donde sus pensamientos e ideas le bullían en la mente, donde podía reflexionar por su forma de ser, pensando en qué debía de cambiar..
De nuevo la melodía de su guitarra paró.
Su presencia desapareció de aquel lugar. Desapareció de aquellas alturas. Bajó de aquel gran acantilado con los movimientos elegantes que lo caracterizaban, cargando con su guitarra, amiga y compañera en momentos difíciles.
Sus pasos lo llevaron a la fina arena, completamente blanca. Su mirada buscó la orilla de la playa, y no tardó nada en encontrarla.
No se lo pensó dos veces. Echó a andar, con una media sonrisa . Las olas rompían en la arena con el suave sonido del agua, con el aroma marina que acariciaba su rostro. Se agachó con una mirada seria y tocó con suavidad la superficie del agua. Sumergió su mano en ella, sintiendo el frío y a la vez la ternura del mar.
Unos gritos interrumpieron aquel momento.
Volvió la cabeza con una mirada seria para observar lo que ocurría en una parte de aquel rincón tranquilo del mundo. Se levantó y fijó sus celestes ojos en una pareja, que parecía no tener muy buena relación. Simplemente discutían, a grandes voces, sin darse cuenta de la presencia de él mismo en aquel lugar. Sonrió. Siempre lograba pasar desapercibido ante todo.
- ¡¡ Escucha, no quise hacerlo..!!
- ¡¡ Déjame !! ¡¡ No te quiero ver más!!
- Yo te quiero a ti ..
- ¡¡ Sólo te pedía sinceridad, por dios!! ¡¡ Y me has mentido !!
Él joven se acercó y la besó. La chica se separó y le empujó.
- ¡¡ Olvídame !!
Entonces el joven desapareció, así sin más , y la chica se desplomó, clavando las rodillas en la suave arena, ocultando su rostro con las manos y sumergida en infinitos sollozos.
Él se quedó mirando aquella escena un rato. Ella le daba pena. Mucha pena.
Por eso comenzó a andar, hasta llegar a la joven, que lloraba intensamente bajo aquella luna llena y completamente redonda.
Se acercó a ella y posó la mano en su hombro. Fue entonces cuando ella dejó al descubierto su rostro. Él se quedó helado.
Los ojos color miel de la chica irradiaban tanta pena como hermosura. Parecían tener un profundo pozo causado por la tristeza del que jamás podría salir. Su pelo, ondulado y de un suave color marrón, se movía con el viento, y sus labios, rosados, hacían de su rostro algo realmente bello.
- ¿ Es.. Estás bien?- dijo él. Su voz temblaba.
Ella negó con la cabeza, y su mirada se perdió en los ojos celestes de él.
Entonces empezó otra vez a llorar, y él sintió que debía consolarla. No sabía lo que había pasado, pero algo le decía que no era nada bueno. La abrazó mientras ella apoyaba la cabeza en su hombro, sollozando, derramando lágrimas sin parar.
Pasó un rato, hasta que la joven dejó de llorar.
Entonces se separó de él, y con dulces palabras, dijo:
- ¿ Cuál es tu nombre?.
Él sonrió, y miró hacia la gran Luna llena. Su voz sonó con ternura y delicadeza.
- Matt.
Ella también sonrió, o al menos, hizo un esfuerzo por ello.
- Yo soy Rea.
Matt la miró fijamente a los ojos, y Rea incómoda, desvió la mirada.
- No sé cómo darte las gracias..
Él se apartó un mechón de pelo que le caía por la frente.
- No tienes por qué darlas.
Entonces, sin decir nada, y con el único despido de una sonrisa, Matt se levantó de la cálida arena, y echó a andar por la dulce playa, desapareciendo en la oscuridad, acompañado de su guitarra, andando con elegantes pasos llenos de seguridad..
Capitulo 2... (Por Elías)
La emboscada
Despues de dejar a la muchacha en la playa, Matt dirigio su paso hacia su deshabitada casa. Caminaba como un lobo solitario, con un paso lento e inseguro, sabía que en aquella hora se podría encontrar cualquier tipo de mal, y más siendo el un ragnar.
Cuando ya podia ver su casa a lo lejos de la calle noto algo que no iba bien, penso en lo peor y acertó. Cayeron 5 personas alrededor de el, no llevavan mascaras, por lo cual Matt pensó que eran demasiado creidos y que confiaban mucho en sus poderes, pero eso solo era una muestra de debilidad. Habían cometido un error fatal al no cubrirse sus caras, desconocian el peligro de hacer daño a alguien y que luego este los denunciara. Matt los miro y sonrio, y al mismo tiempo uno de los cinco, el más corpulento de todos, le dijo:
- ¿De que te ries gilipollas?
- Acaso alguien me prohibe reirme. Vacilo Matt.
En ese momento el que tenia sus espaldas se le avalanzó, pero Matt agilmente consiguo apartarse y empujarle un poco para que este se cayera al suelo.
- Parece que este mamonazo sabe pelear sin magia, no hay muchos como tu o ¿acaso eres un sin magia?. Pregunto el que estava en el suelo.
Matt les enseño el simbolo que tenia en su espalda.
- Jajajajajajajaja, pero si no eres mas que un pobre ragnar, entonces, a ver como paras esto. Dijo el mas corpulento
Tras decir eso, le lanzo una bola de fuego a Matt, la cual creo una gran explosión y creo mucho humo. Después de que la cortina de humo se disipara, los matones vieron algo de lo que se arrepentirian, Matt sostenía en sus manos una katana, que ocultaba en su guitarra, con el poder de absorver la magia. Cuando los matones asimilaron el porque de que el llevara un arma de ese tipo ya era demasiado tarde para huir.
- Vosotros lo habeis querido. Susurro Matt mientras se acercaba a ellos con lentitud.
- Maldito cabrón, no eras un aficionado como creiamos, antes de que acabes conmigo voy a matarte. Dijo con temor el corpulento.
Pero todo lo que decia eran sandeces, antes de que recargara otra bola de fuega, Matt ya lo habia derribado, pero no habia asestado golpes mortales, ya que el no queria matar a nadie. Despues de 10 segundos, yacian las 5 personas en el suelo. Finalmete Matt guardó su katana y se dirigio a su casa.
3º Capítulo.. ( Por Julia )
El despertar..
Sus pasos caminaban indecisos y nerviosos por una ruta de superficie transparente, rodeada por la oscuridad. El viento soplaba fuertemente y estuvo a punto de hacerla caer más de una vez..
Tenía frío. Y estaba sola.
Buscó con la mirada algún lugar donde olvidar a la soledad, llamó sin respuesta alguna a personas que nunca se encontrarían en aquel temerario sitio.
Siempre la melodía que dominaba ese mundo era la misma. Silencio.
Corrió por aquel pasillo oscuro, donde no se hallaba ni el más fino halo de luz, donde el único ser con vida que se encontraba allí era ella misma. Paró un instante al ver que sus fuerzas y sus intentos de salir de aquel lugar eran inútiles.
Sintió entonces un aliento tras sí. Un aliento frío, que le hizo estremecerse, y como movida por un resorte, darse la vuelta para toparse con aquellos ojos verdes..
Gritó.
Rea se despertó. Respiraba entrecortadamente, y la ligera camiseta que vestía se le había pegado al cuerpo, producto del sudor. Las manos le temblaban, y el corazón le latía aceleradamente, como si en unos minutos hubiese corrido una larga distancia. Cerró los ojos y trató de tranquilizarse.
" Todo ha sido un sueño.."
Miró unos instantes a Jack, su perro, grande y gris, se podría decir que de la raza hasky, que dormía plácidamente a su lado. Se pasó la mano por el cabello, queriendo estar durmiendo como lo hacía él, maldiciendo a aquel sueño que la había desvelado.
Se levantó con delicadeza y se dirigió hacia el balcón. Abrió los ventanales de par en par, deseando sentir el aire fresco en su rostro, necesitando el consuelo y la presencia de la luz de la luna iluminando sus ojos. Suspiró, aún temblando.
Tenía frío, pero en aquel instante no le importaba. Sólo quería tranquilizarse, olvidar completamente a aquellos ojos verdes que había presenciado en aquel sueño, mejor dicho, aquella pesadilla.
Apoyó la cabeza sobre el marco del balcón y cerró los ojos de nuevo, sumiéndose en el descanso. Se abrazó a sí misma notando como el viento la llamaba.
Sintió que la oscuridad de su habitación traía a la inseguridad consigo. Nunca le había gustado la oscuridad. Siempre había tenido cierto miedo a ella..
Se volvió y miró hacia el interior del cuarto. El color negro reinaba en la mayoría de los rincones de la habitación, sin dejar paso a ningún halo de luminosidad. Allí, a aquellas horas de la noche, la luz no existía. Allí, en aquellos momentos, para Rea, la oscuridad salía de su escondite, eliminando a la calidez de su cuarto y trayendo al frío, a miles de malos recuerdos y sentimientos, incluso al pánico.
Exhaló un suspiro y chasqueó los dedos. Sonrió al ver que en el aire habían aparecido varias llamas, que emanaban una luz blanca y bonita, que daban tranquilidad y expulsaban a la preocupación. Se alegró al comprobar que la luz combatía con la oscuridad en aquellos instantes, llevándose la victoria.
Alzó la mirada y observó detenidamente la luna. Centró sus ojos en el cielo, en aquel oscuro manto que se alzaba por encima de todo el mundo. Aquel sitio en el que también, cada noche, se libraba una batalla entre la luz de las estrellas, y la oscuridad del universo.
De repente algo en su interior comenzó a gritarle, le decía algo que ella no entendía. Frunció el ceño al sentir, de alguna manera, el peligro muy cerca. Aquella voz no se equivocaba para nada. Todo pasó muy rápido.
Vio el destello de la hoja de una espada, que rápida como la luz, veloz como la propia Rea, se lanzó contra ella, y si no hubiese sido por la reacción de la chica, se hubiese internado en su cuerpo, provocando una muerte violenta.
La espada se clavó con fuerza en el marco de madera y Rea gritó. Retrocedió rápidamente, mientras sus ojos miel estaban fijos en aquella figura, negra, que entraba por el balcón, acompañada del arma que había estado a punto de matarla.
Rea tropezó y cayó, chocando su espalda contra la pared. Jack se despertó y centró su atención en aquel desconocido, comenzando a ladrar.. La luz de las llamas que Rea mantenía con su magia iluminaron el atractivo rostro del desconocido.. Iluminaron su pelo negro como el ala de un cuervo, sus ojos verdes intensos.
Rea volvió a gritar. Sintió que el pánico y el terror transcurrían por sus venas a toda velocidad. El desconocido se acercó, y la joven de alguna manera intentó moverse, pero el miedo la había paralizado. Sus ojos no podían desprenderse de la chispeante mirada verde de él.
- Hola pequeña.
4º Capítulo.. ( Por Julia )
Los ojos verdes..
La voz del joven sonó maléfica y seria. Alzó su mano con un movimiento suave y la posó en el cuello de la chica. Esbozó una sonrisa.
Rea notó que el aire le faltaba. Llevó sus manos a la de él intentando separarla de su cuello. Sintió que algo muy íntimo para ella, se le iba, supo que algo que necesitaba profundamente, algo vital para sí misma, comenzaba a desaparecer de su interior. . El desconocido le estaba robando la magia. La luz.
Las llamas que flotaban alegres en el aire se apagaron. Sólo se vio la luminosidad de los ojos verdes de él. Rea gritó. Notó que las fuerzas se le iban. Supo que moriría. La magia formaba parte de ella, y si se la quitaban sería su fin.
Y Jack actuó.
Se avalanzó con violentos mordiscos y arañazos sobre el enemigo, ladrando, defendiendo a su propietaria, a su compañera. Rea respiró profundamente al verse liberada de aquel peso, y sabiendo que tenía unos segundos preciosos para salir de ahí, se levantó y echó a correr hacia la puerta.
El desconocido peleaba a capa y espada en el suelo contra Jack. Supo que la joven iba a escapar, y pudo agarrar el tobillo de la chica, sujetarla para cumplir lo que había venido a hacer.
Ella cayó, y gracias de nuevo a Jack, pudo liberarse del contacto del enemigo. Tambaleándose corrió y llegó hasta la puerta. Bajó nerviosa y rápida como una bala, respirando entrecortadamente, hacia el portal de la casa donde vivía. Tropezó consigo misma y cayó de nuevo, rodando por las escaleras. Sintió que las fuerzas se despedían de ella, pero se obligó a levantarse y echar a correr de nuevo, al ver que los ojos verdes la seguían, veloces.
Salió de allí.
Corrió por la calle. Había empezado a llover, y la lluvia caía intensamente sobre la joven, calándola hasta los huesos, haciéndole sentir el frío. El cansancio la había dominado completamente y su cuerpo le gritaba que no podía más. Pero no debía pararse. Miró hacia atrás y detectó a Jack, que corría hacia ella, detrás del cual estaba aquel desconocido, parado, portando su espada y sonriendo maléficamente. Desapareció en ese mismo momento. Se rindió.
Rea no pensaba volver a casa. Como si alguna fuerza extraña condujera sus movimientos, siguió corriendo, sin destino ninguno, queriendo solo librarse del pánico, del miedo, del terror que tenía en su interior. Parecía ahora que su casa no era lugar seguro.. Esquivó varios coches que frenaron estrepitosamente al verla cruzar por las carreteras, aguantó aquel momento de sufrimiento, llevando al dolor encima.
Había pasado bastante tiempo cuando encontró aquella casa separada de la ciudad, vagando por las calles, temblando de miedo y helada. Se acercó a ella y se acurrucó en una parte de la entrada. La casa parecía estar deshabitada. La madera vieja y oscura se quejaba por el contacto de la lluvia.
Jack se situó a su lado, dándole por lo menos, algo de compañía y calor. La joven apoyó su cabeza en la pared y cerró los ojos. El cansancio había ganado.
Jack golpeó su brazo con el hocico.
- Gracias..Jack - dijo ella con voz agotada.
El perro ladró. Rea no pudo decir nada más.
Lo último que escuchó antes de quedarse profundamente dormida fueron los ladridos de Jack, al mismo tiempo que una voz dulce y cálida.. Y lo último que sintió fue el calor del contacto de alguien, que con movimientos muy suaves la cogió en brazos.. simplemente llevándosela a alguna parte.
Capitulo 5.. (Por Raúl)
Extraña confianza
Estaba desconcertada, intentaba mantenerse despierta y descubrir quién le había cogido en brazos, pero el cansancio pudo con ella. Cuando despertó, miró con dificultad a su alrededor a causa de la luz cegadora que, por su intensidad, la identificó con la del sol. Estaba tumbada en una superficie uniforme y blanda, en la que se encontraba extrañamente cómoda. Notó sus pies fríos como el alba. Los movió un poco y notó como finitos granos de arena se le metían entre los dedos, creando una sensación que le acariciaba como la seda. Sin duda estaba en una playa, en la que se oía el sonido tranquilizador del mar. Decidió levantarse y antes de que pudiera hacerlo, él dijo:
-No lo hagas.-lo dijo con una voz sumamente tranquilizadora, sin sobresaltos.
En cuanto lo oyó, ya sabía que era él, aquel chico que se encontró en esa misma playa aquella noche en la que todo se vino abajo en su vida....Rea intentó decirle algo, pero no supo que decirle. Estaba tranquilamente sentado a su izquierda, a menos de medio metro de ella, mirando el mar con sus ojos celestes como todo aquello que contemplaba en ese momento. Su pelo se movía ligeramente por el viento. Rea se fijó a un metro enfrenté de él.. Ahí estaba, clavada en la arena, una flamante katana que reflejaba el tono anaranjado del sol del amanecer.
-¿Estás bien?- preguntó él.
-¿Por qué no iba a estarlo?-contestó ella. No sabía si quería decirle lo que acababa de sucederle, incluso si había valido la pena escapar de aquel individuo.En realidad tampoco sabía muy bien por qué había escapado: de todas formas su vida ya no tenía sentido.
-Ha sido él, ¿verdad?-se limitó a decir él.
-¿Y quién se supone que debería ser?-sabía perfectamente que se refería al individuo que casi la mata pero tenía que conocer cómo lo sabía.
-Garlock, o alguno de su escuadrón.-anté la desconcertante mirada de Rea, el prosiguió-. Tiene una banda cuyo poder es la oscuridad. La oscuridad es su medio. Pero este poder es autodestructivo: necesita alimentarse periódicamente de poder. Pero no de un poder cualquiera, sino de aquello que ellos más temen: la luz.
Aquellas palabras de Matt la extremecieron. Una vez más intentó decirle algo, pero volvió a callar. Un irritante escalofrío recorría su cuerpo y cojía un puñado de arena con cada puño con muchísima fuerza. No sabía que pensar. Tampoco estaba segura de confiar en Matt, ya que lo que decía podría no ser cierto. Pero él le transmitía una extraña sensación de confianza, como si lo conociera de toda la vida. La estampa que ella veía de él mirando siempre fijamente el mar como si estuviese eternamente enamorado de él, la tranquilizaba.
-¿Por qué yo?-preguntó ella, y prosiguió-¿Por qué debo ser yo quien busca? No lo entiendo. Tener poderes lumínicos tampoco es tan extraño, tan poco común.
-Ese es el problema. Te quieren a tí, y creo que sé la razón, aunque no quiero decirtela todavía. No quiero alterarte por algo que puede que no sea cierto.-fue la primera vez, entonces, que Matt giró su cabeza para mirar fijamente a Rea-.
Rea miró a otro lado para esquivar su mirada. Tenía algo de vergüenza al mirarlo. Desvió la vista hacia la espada y, sin dejar de clavar sus bellos ojos melosos y brillantes en ella le preguntó.
-¿Es tuya?-Al ver de reojo la afirmación de Matt, ella prosiguió-¿Qué haces con ella?¿Y aquella guitarra que tenías la otra noche?
-Todavía no estás segura. Y la guitarra...ni es el momento de llevarla, ni me hace falta para esconder mi espada.
-¿Quién eres tú para proteger...?
No pudo acabar de formular la pregunta, ya que vió como él, que habia hechado un vistazo a su espada, se había levantado repentinamente, había cojido la katana y, arrancándola de la arena, la había puesto encima de la cabeza de Rea. Ella se echó un poco hacia atrás del susto y miró hacia arriba. Tuvo que fregarse los ojos a causa de pequeños granos de arena que la espada de Matt había levantado, pero pudo ver como ésta se intorponía entre ella y otra espada.
-Parece que nos volvemos a encontrar, Garlock.-dijo Matt con una sonrisa algo irónica.
Garlock no dijo nada, a lo que Matt contestó también con un tono irónico:
-Veo que la presencia de esta chica te dificulta el ensombrecimiento del día...Y creo que se por qué. ¡Rea!, aparta de aquí!, rápido!
Capitulo 6.. (Por Elías)
Ragnar VS Oscuridad
Rea se apartó un poco de donde ellos se encontraban. Matt y Garlock compartían miradas de odio. No tenían pose ofensiva, lo que decía que querían hablar antes de medir sus fuerzas.
-Hacia tiempo que no te veía, pero no has cambiado nada. Dijo Matt rompiendo el silencio.
-Je je, gracias por el cumplido, pero, a diferencia que yo, tú si que has cambiado. Dijo Garlock fríamente.
-¿Tu crees?
-Sí. Eres más feo que antes.
Los dos rompieron a carcajadas y después de unos segundos riéndose, Matt dio el primer golpe. Garlock lo paró con facilidad, y le dijo:
-Vaya, has mejorado desde la última vez que te vencí.
-Ahora soy mil veces mejor que antes.
-No lo suficiente para poder vencerme.
-¿Tu crees? Con Rea a mi lado tengo ventaja sobre ti, tus poderes se reducen solo por su presencia.
-Ja ja ja ja ja, veo que tus conocimientos sobre la magia no han mejorado, se nota que eres un ragnar. Para que mi poder se reduzca tiene que estar alguien que tenga un buen control de la magia, no esa cría que no sabe ni controlar su propio poder.
Rea miró al suelo, sabia que lo que decía era verdad y a Matt le cambió la expresión de la cara, sabia que no tendría ninguna posibilidad, pero no se rendiría tan fácilmente. Antes de volver a luchar Matt le pregunto:
-¿Por que has venido a por mi?
-Buena pregunta, el otro día dejaste K.O. a unos amigos míos, manchaste su nombre, ser vencido por un ragnar es una vergüenza. Ahora tú vas a pagar su humillación.
-Ya veo, pero, ¿no crees que esto es algo que deberían solucionar ellos? Preguntó Matt con ironía.
-Tú no entiendes nada.
Tras decir eso, Garlock asestó un fuerte golpe contra Matt, pero este consiguió pararlo. Tras eso los dos empezaron a pelear sin parar. Lo único que se podía visualizar eran chispas que se producían del choque de las espadas. Después de un tiempo dando sablazos y esquivando, Garlock pudo golpear con un puñetazo, después de que un sablazo suyo le dejara sin defensa. Ese puñetazo hizo caer a Matt de espaldas, en ese momento supo que había llegado su hora, veía como Garlock se preparaba para dar el golpe de gracia, y fue cuando el tuvo miedo a morir, hasta entonces no había sentido esa sensación, se negaba a morir tan pronto. Cuando Garlock iba a dar el golpe definitivo algo le golpeó y cayó derribado al suelo, había sido como una ráfaga de viento. Cuando pudo ponerse en pié vio la silueta de una persona de una estatura media y flaca. Se le había quedado el pelo tapándole la cara y cuando pudo apartárselo dijo con una sonrisa:
- ¡¡Arg!! Mira que no me gusta llevar el pelo suelto por esto y tampoco me esperaba a ver a gente peleando en la playa.
- ¡¡Lyan!! ¿Que haces aquí? Dijo sobresaltado Matt
- Pues salí de mi casa y me dispuse a dar una vuelta y mira por donde vi a gente peleando en la playa y me pregunté que por qué no acercarme y ver la lucha, pero claro vi que la cosa se ponía seria, y encima que eres tú el que iba a perder y, bueno, ya sabes, no podía dejarte morir tan rápido… Y una cosa más, nada más veros pelear, tomé la iniciativa de llamar a la O.P.M. (Organización de Protección Mágica).
Garlock, al oír esto, salio corriendo.
- Aún no hemos terminado de pelear. Le interrumpió Matt
Garlock se giro y lanzó un rayo de oscuridad que le rozó la cara dejándole una cicatriz.
- Estarías muerto si hubieramos seguido, tienes suerte de que te ayudara un amigo tuyo.
Después de esto, Garlock, despareció por una de las calles.
Capítulo 7 .. ( Por Julia )
Vendrás conmigo.
Las hojas secas de los árboles chasqueaban tras su paso. El camino de vuelta a casa se hacía largo y penoso, sobretodo sabiendo que los ojos celestes del joven seguían fijos en ella, notando su seriedad y escuchando el canto de su silencio.
Rea suspiró. Miraba hacia el suelo, incómoda, deseando que el chico desviara su mirada hacia otro lado, o que mínimamente, una media sonrisa se dibujara en su rostro, seguida de algo de conversación.
Alzó la cabeza y pudo detectar su casa unos pasos mas allá. Las imágenes de aquella noche en la que su vida se había vuelto una incógnita para ella misma volvían a su mente, golpeándola una y otra vez, trayendo recuerdos que ella ansiaba esconder en el olvido.
Llegaron al fin al pie de lo que era su hogar, una casa no muy grande, bonita y decorada, con un pequeño jardín. Rea anduvo unos pasos hasta llegar a la entrada. Empujó suavemente la puerta con la yema de los dedos y ésta se abrió sin ninguna queja. Entró, y Matt la siguió sin decir ninguna palabra.
Todo estaba desordenado, roto, como si se hubiera producido un movimiento de tierra que acabase con todo. Rea avanzó hasta el medio de lo que había sido su salón y dio una mirada circular, depresiva y a la vez sorprendida, como si no se creyese lo que sus ojos estaban viendo en ese momento.
- Pero..¿ Qué ha pasado?.- pudo decir.
Matt anduvo por encima de unos libros tirados en el suelo, revisando todo. Cogió uno, se apoyó en la pared y comenzó a ojearlo. Rea lo miraba apretando los puños. Se acercó a él llena de ira, intentando no perder la calma.
- ¿ Sabes tú algo de esto? ¿ Tienes algo que ver?.
Matt la ignoró. Seguía ojeando aquel fino libro con aspecto viejo, sumido en el silencio. Rea lo agarró de la camiseta, llena de ira.
- ¡¡ Me tienes harta !! ¡¡ Me tratas como si no existiera !!.
Matt la miró fijamente y Rea bajó el tono de su voz, incómoda a su atención.
- Podrías ayudarme por lo menos. Sé que sabes algo de mí que desconozco y necesito saberlo. No pueden haber destrozado mi casa por nada, ni tampoco haber intentado matarme durante este tiempo.
Matt sonrió tristemente. - Tranquilízate.
Rea se separó de él y siguió mirándolo, esperando otro tipo de respuesta. Matt se apartó un mechón de pelo que le caía por la frente, y después, inició por fin una conversación.
- No sé porque le han hecho esto a tu casa. Pero por el aspecto que tiene creo que buscaban algo de valor. No te lo puedo asegurar.. Han destrozado todo pero no se han llevado nada, por lo tanto no eran ladrones, sino alguien del bando de Garlock.
- ¿ Algo de valor?..
Hubo un silencio, pensativo.
- No tengo nada de valor que alguien pueda querer.- confirmó Rea.
Matt la miró con preocupación.- ¿ No has pensado que ese algo de valor podrías ser tú?.
A Rea se le heló el cuerpo.- No puede ser.. Yo sólo soy una chica normal.. No sé que es lo que quieren de mí.- Se tapó el rostro con las manos.
- No digas cosas de las que no estás segura.
Rea miró de nuevo a Matt, frunciendo el ceño. Sus ojos brillaban de ira.
- Lo sabes todo. ¿ Por qué no me lo quieres decir?.
Matt sonrió.- Porque quiero que todo lo descubras tú sola en su debido tiempo.
Se dio media vuelta, dirigiéndose a la salida de la casa. Antes de desaparecer de ahí, miró de nuevo a Rea. Ésta le devolvió la mirada con ojos húmedos.
- Aquí no estás segura.. Coge lo que sea importante para ti. Vendrás conmigo.
Aquellas palabras no admitían ningún rechazo.





