Conflicto interno
Danae siempre ha querido ser madura antes de tiempo, y no me refiero a eso de ser "adelantadilla" para algunas cosas, sino al hecho de tener conciencia para demasiadas. Claro, las circuntancias tampoco le permitían desmadrarse, y el resultado es que la pobre tiene un conflicto interno con su persona que no puede con él. Dos años de vivir fuera de casa dan para muchos cambios en su forma de pensar y de actuar y muchas veces no sabe ni siquiera quien es, si se trata de la verdadera danae no reprimida o una danae forzada por parecerse un poco más a los demás. Ya sé, esto de conocerse lleva su tiempo. Creía que el final de mi crisis existencial ya pasó la pasada navidad, pero no, mi mente sigue sin estar en su sitio. Ahora no me siento triste, al contraario, demasiado feliz, sin embargo me siento como una cría de 14 años con el pavo subido. Anhelo centrarme, no encuentro el término medio.
Amelie
Amelie, mi película favorita, como la de mucha gente todo sea dicho ¿Qué tendrá esta chica tan dulce que a tantos nos identifica? Viene a ser aquello que buscamos todos, ella intenta llenar las vidas de los demás tal y como le gustaría que llenaran la suya…reparte ilusión, alegría, pero sólo porque ella está esperando que alguien se acerque a su vida para darle un poquito de ilusión y felicidad, espera a que el destino le dé su recompensa, le devuelva todo lo que es capaz de dar… A mi me viene a pasar también lo mismo, pero buscando siempre lo mismo, oportunidades donde pueda dar y recibir, oportunidades que me hagan sentirme más viva por dentro a la vez que más fuera de este mundo que me tiende a desencantar aunque intente mirarlo con ojos optimistas. Tengo la inmensa suerte de haber encontrado la manera de sonreír con mucha facilidad, de haber encontrado la manera de ser yo misma, sin jueces que te digan lo que debes o no debes hacer, de dejarme llevar y querer, dar cariño y recibirlo de personas que a muchas miradas pueden no tener nada pero para mi lo tienen todo, porque son los que más me han enseñado hasta ahora, de personas que tienen muchas más razones que tú y que yo para sentir que su vida es una mierda, pero que sin embargo disfrutan de cada día y te enseñan a ti a disfrutarlo. Se trata de mis chicos, personas con discapacidad psíquica que además de muchas otras cosas me enseñan lo que realmente significa ser persona, y a luchar por un mundo donde nadie tiene más derechos que otro, vale que sea algo utópico pero pienso que lo positivo es que seamos muchos los que pensemos así.
País de lágrimas
"No sabía bien que decir. Me sentía muy torpe. No sabía como llegar a él, donde encontrarlo...¡Es tan misterioso el país de las lágrimas! (El Principito).
Este fragmento describía a la perfección lo que sentía esa noche, deseaba estar a su lado, apoyarlo, llorar con él...sin embargo, él prefería estar solo, yo no entraba dentro de su mundo, ni entro ahora.
Este fragmento describía a la perfección lo que sentía esa noche, deseaba estar a su lado, apoyarlo, llorar con él...sin embargo, él prefería estar solo, yo no entraba dentro de su mundo, ni entro ahora.
El Buscador
Danae se encuentra algo perdida, y cuando esto le sucede se refugia en cualquier palabra de apoyo, en una canción o en un cuento que le haga encontrar esas cosas cosas que verdaderamente son importantes...Danae hoy recurre al buscador:
" Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido"
" Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido"





