THE BALL SHOW DE SEPPO RENVALL
Hoy incluimos un texto sobre una de las instalaciones del videoartistas finladés SEPPO RENVALL, una de las obras que puede contemplarse en el DA2 de Salamanca hasta el próximo 2 de Abril.
THE BALL SHOW
Show era crear una instalación/happening flexible que llenara cada una de las distintas sedes de imágenes, luces y sonidos, transformándolas por completo. El elemento clave de la exposición eran las bolas de espejo giratorias sobre las que se proyectaban las imágenes: al reflejarse en las bolas se fragmentaban en miles de minúsculas imágenes que se repartían por todo el espacio y los fragmentos de película daban lugar a una especie de papel pintado vivo y móvil.
L
La exposición nunca llegó a plantearse en detalle con antelación. Los hermanos llegaban al espacio y comenzaban a construir la instalación, a menudo con el tiempo justo. La instalación incluía un elevado número de artilugios y objetos adquiridos en mercadillos que en cada nueva acción se iban multiplicando.
El material consistía en bucles visuales y auditivos reproducidos una y otra vez que se fundían en un todo caótico de sorprendentes yuxtaposiciones. A veces, el paisaje sonoro era una mezcla del zumbido de varias docenas de proyectores de cine, el áspero sonido de los bucles que se sucedían en los proyectores y la música. Fotografías anónimas y películas domésticas encontradas en cubos de basura se exhibían junto a imágenes de videoarte; unos viejos vinilos comprados al peso eran un material tan valioso como la música culta… La idea esencial era incluir un elemento de casualidad en la exposición: los bucles eran elegidos y editados al azar.
The Ball Show se basaba en la cooperación entre los dos hermanos: ambos aportaron sus propias obras e ideas al proyecto y el resultado conjunto fue mayor que la suma de las partes. Los happenings se convirtieron en un laboratorio cuya apariencia era más o menos la misma, pero cuyo contenido cambiaba en cada ocasión. La obra estaba viva en relación con el tiempo y el espacio, y hacía referencia a los temas a los que se estaban dedicando los artistas en ese momento concreto.
Un aspecto importante de la exposición eran los artistas invitados. El SMP Group (entre los que se cuentan Päivi Björkenheim, Mika Rintala o Yrjäna Sauros), con su música improvisada, participaron en el happening desde el principio. También se incorporaron a la exposición performances y otras actividades, como un baño en una sauna. En el Helsinki Light Festival de 1995 los hermanos Renvall reunieron a la gente en torno a hogueras encendidas en viejos barriles repartidos por las plazas de la ciudad.
La idea surgió de las fogatas de los cubos de basura de los “sin techo” de Nueva York y, con el tiempo, se transformó en la hoguera de la sauna que los dos hermanos habían construido en una tienda. La performance de la sauna evolucionó hasta convertirse en una popular acción secundaria de The Ball Show. La sencilla estructura podía instalarse en cualquier parte: todo lo que se necesitaba era un barril para el fuego, unas cuantas piedras y un plástico grande para crear la tienda. Y si no había mar en el que zambullirse, un cubo de basura vacío servía como piscina.
Pero The Ball Show es sólo uno de los happenings de Seppo Renvall. Las proyecciones de su largometraje FILM1999 (2000) con frecuencia se convertían en happenings en los que unos músicos o DJs creaban el acompañamiento para la película. El filme ha sido proyectado al ritmo de todo tipo de músicas, desde hip hop a música clásica. Cuando la película se exhibe en el extranjero, Seppo invita a músicos o DJs locales para hacer el acompañamiento porque cree que, de ese modo, al público le resultará más familiar y accesible la película.
THE BALL SHOW
Show era crear una instalación/happening flexible que llenara cada una de las distintas sedes de imágenes, luces y sonidos, transformándolas por completo. El elemento clave de la exposición eran las bolas de espejo giratorias sobre las que se proyectaban las imágenes: al reflejarse en las bolas se fragmentaban en miles de minúsculas imágenes que se repartían por todo el espacio y los fragmentos de película daban lugar a una especie de papel pintado vivo y móvil.
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La exposición nunca llegó a plantearse en detalle con antelación. Los hermanos llegaban al espacio y comenzaban a construir la instalación, a menudo con el tiempo justo. La instalación incluía un elevado número de artilugios y objetos adquiridos en mercadillos que en cada nueva acción se iban multiplicando.
El material consistía en bucles visuales y auditivos reproducidos una y otra vez que se fundían en un todo caótico de sorprendentes yuxtaposiciones. A veces, el paisaje sonoro era una mezcla del zumbido de varias docenas de proyectores de cine, el áspero sonido de los bucles que se sucedían en los proyectores y la música. Fotografías anónimas y películas domésticas encontradas en cubos de basura se exhibían junto a imágenes de videoarte; unos viejos vinilos comprados al peso eran un material tan valioso como la música culta… La idea esencial era incluir un elemento de casualidad en la exposición: los bucles eran elegidos y editados al azar.
The Ball Show se basaba en la cooperación entre los dos hermanos: ambos aportaron sus propias obras e ideas al proyecto y el resultado conjunto fue mayor que la suma de las partes. Los happenings se convirtieron en un laboratorio cuya apariencia era más o menos la misma, pero cuyo contenido cambiaba en cada ocasión. La obra estaba viva en relación con el tiempo y el espacio, y hacía referencia a los temas a los que se estaban dedicando los artistas en ese momento concreto.
Un aspecto importante de la exposición eran los artistas invitados. El SMP Group (entre los que se cuentan Päivi Björkenheim, Mika Rintala o Yrjäna Sauros), con su música improvisada, participaron en el happening desde el principio. También se incorporaron a la exposición performances y otras actividades, como un baño en una sauna. En el Helsinki Light Festival de 1995 los hermanos Renvall reunieron a la gente en torno a hogueras encendidas en viejos barriles repartidos por las plazas de la ciudad.
La idea surgió de las fogatas de los cubos de basura de los “sin techo” de Nueva York y, con el tiempo, se transformó en la hoguera de la sauna que los dos hermanos habían construido en una tienda. La performance de la sauna evolucionó hasta convertirse en una popular acción secundaria de The Ball Show. La sencilla estructura podía instalarse en cualquier parte: todo lo que se necesitaba era un barril para el fuego, unas cuantas piedras y un plástico grande para crear la tienda. Y si no había mar en el que zambullirse, un cubo de basura vacío servía como piscina.
Pero The Ball Show es sólo uno de los happenings de Seppo Renvall. Las proyecciones de su largometraje FILM1999 (2000) con frecuencia se convertían en happenings en los que unos músicos o DJs creaban el acompañamiento para la película. El filme ha sido proyectado al ritmo de todo tipo de músicas, desde hip hop a música clásica. Cuando la película se exhibe en el extranjero, Seppo invita a músicos o DJs locales para hacer el acompañamiento porque cree que, de ese modo, al público le resultará más familiar y accesible la película.