Domus Artium 2002. Salamanca
Fundación Salamanca Ciudad de Cultura
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CONVERSACIÓN CON ROBERT LUCANDER
Hoy os ofrecemos una entrevista entre Jan Wentrup y Robert Lucander que nos ayude a conocer un poco mejor la obra de este artista finlandés afincado en alemania y que expone en el Domus Artium 2002 de Salamanca hasta el próximo 2 de Abril.

ROBERT LUCANDER EN CONVERSACIÓN CON JAN-HENDRIK WENTRUP
Jan-Hendrik Wentrup: ¿Qué busca cuando selecciona sus figuras?
Robert Lucander: Me gustaría mencionar dos ejemplos. En sus apariciones públicas, Ronald Reagan a menudo extendía un brazo señalando hacia lo lejos, como si hubiera reconocido a alguien allí. Por lo general, los fotógrafos estaban situados por debajo del punto de vista de Reagan. Desde esa perspectiva, sacaban fotografías en las que los gestos de Reagan resultaban elevados y ceremoniales, y ésa era precisamente la imagen que se pretendía transmitir. El poder de las imágenes ya había sido explotado por Leni Riefenstahl y la propaganda comunista, mientras que Bill Clinton, por el contrario, se divertía jugando con la lengua en las recepciones oficiales para demostrar que el presidente tenía tanto poder que no necesitaba mostrar ninguna consideración ante las habituales formalidades. Lo que Reagan, como actor, sabía de modo instintivo, George W. Bush tuvo que aprenderlo con un arduo entrenamiento: al principio siempre daba la sensación de estar totalmente rígido y se vio obligado a ejercitarse durante mucho tiempo hasta lograr tener una presencia adecuada. Estas calculadas salidas a escena de los personajes públicos se han ido instalado de forma permanente a través de la observación de los medios de comunicación. En el universo de las imágenes públicas, los actores tratan de provocar un cierto efecto mediante mímica y gestos aprendidos. La imagen se convierte en apariencia, y a mí me interesan las dos cosas: tanto el primer plano de lo narrado como el fondo planificado de las imágenes mediáticas.
Jan-Hendrik Wentrup: Sin duda, ese movimiento a través del paisaje mediático requiere la existencia previa de un repertorio de imágenes que se comprenda globalmente para poder actuar en el radio más amplio posible. Es evidente que la traducción del pensamiento en un gesto reduce el contenido, pero también da lugar a una permanencia especial gracias a que los gestos son fáciles de comprender.
Robert Lucander: Exacto. La emoción se expresa siempre a través del cuerpo. Aunque hay gestos que se comprenden de modo distinto en las distintas culturas, los medios de comunicación y sus asistentes profesionales utilizan un canon de signos que se entienden a simple vista. Mientras que en la comprensión de los gestos existen divergencias enteramente culturales, la mímica es prácticamente igual en todas partes. Cuando alguien se alegra o se enfada, su aspecto en Asia, Europa y África es el mismo. Las personas que han sido adiestradas en la manipulación de los medios de comunicación, saben perfectamente cómo deben utilizar esos signos. Aquello que los profesionales emplean de forma consciente es asumido de forma inconsciente por el no iniciado, por el consumidor. Así han entrado ciertos códigos que proceden del cine y la televisión o de la publicidad y las revistas en el canon de representación cotidiano de la población. Por otra parte, esos gestos no son nada especial, ya que los medios de comunicación a menudo los toman de la vida diaria y sólo se tornan específicos mediante la integración en un contexto concreto y la representación repetida. Así que atribuimos una determinada actitud a un individuo específico y, cuando tratamos de imitarle, normalmente estamos imitándonos a nosotros mismos. Por tanto, la relación entre los ámbitos mediático y cotidiano se basa en el intercambio recíproco. Ese amor-odio es lo que estoy intentando poner de manifiesto.
Jan-Hendrik Wentrup: Extraes tus imágenes de la incalculable plétora de revistas, periódicos, folletos y demás formas de prensa escrita. Sin embargo, lo único que te interesa en ellos invariablemente es el ser humano y éste no como unidad corporal, sino como fragmento, reducido a una mímica o a unos gestos determinados.
Robert Lucander: Y voy aún más lejos: no sólo desmenuzo una figura, sino que la vuelvo a construir con elementos heterogéneos. En algunas ocasiones, cojo los ojos de una primera persona, la boca de una segunda y los coloco en el rostro de una tercera para acentuar todavía más una impresión, un efecto concreto. Si varias figuras coinciden en una sola imagen, suelen proceder de las fuentes más diversas. De esa manera se producen nuevas interrelaciones y el total resulta más claro que la simple suma de las partes.
Jan-Hendrik Wentrup: Claro, las fotografías siempre han mentido, y no sólo desde que pueden retocarse o manipularse digitalmente. Una fotografía muestra siempre un fragmento, suprimiendo no sólo información sobre el contexto, sino, por ejemplo, también circunstancias sociales, religiosas, culturales o personales de los representados.
Robert Lucander: Apropiándose de esas mentiras y haciéndolas públicas, la pintura convierte la mentira en verdad. Lo que pretende la pintura es siempre verdadero. Lo que yo pinto es siempre color sobre un soporte, y siempre será así. En ese sentido, la pintura figurativa siempre es abstracta. No obstante, el contenido de un cuadro figurativo no es explicable exclusivamente en términos formales, sino que siempre se encuentra en algún tipo de relación con el mundo que nos rodea. Yo mismo comencé siendo un pintor abstracto, o mejor, concreto. De ahí surgió entonces en algún momento la figura, porque la utilización del color y sus propiedades por sí solas ya no me bastaban. Sin embargo, cuando utilizo imágenes de los medios de comunicación, eso no significa que lo que más me interesa sean los medios, o que mi intención sea criticarlos. Nunca leo el pie de foto de las imágenes ni me fijo en qué tipo de artículo están ilustrando. No quiero repetir lo que otros han hecho ya. No quiero explicar, quiero desvelar. No necesito una geografía o una topografía que sitúe mis figuras en un contexto narrativo. En los rostros y en los movimientos de los seres humanos ya están contenidas todas sus historias. No podemos esconderlas, pese a que eso es precisamente lo que la mayoría de nosotros intenta. Los motivos vivos son mucho más apropiados que los objetos muertos para expresar una experiencia. Los cuerpos de los seres humanos “hablan”. El lenguaje corporal.
Jan-Hendrik Wentrup: En mi opinión, tus obras desprenden siempre una leve melancolía. A primera vista, hay muchas cosas que parecen divertidas o incluso graciosas, pero que, si las consideramos más despacio, tienden hacia una tristeza cómica. Las personas siempre parecen estar en cierto modo aisladas o totalmente concentradas en sí mismas y en el efecto que producen. Muchos simplemente adoptan una pose.
Robert Lucander: No me gusta el énfasis excesivo, sino más bien la insinuación sutil, que suele ser más reveladora. Los escenarios secundarios son más interesantes que los principales. Los modelos para mis obras son siempre personas que nadie conoce, pero que con frecuencia nos resultan familiares. Creo que eso se debe a que nos reconocemos en el otro. Por eso tampoco busco el virtuosismo, sino la cotidianeidad, y no pinto con óleo, sino con acrílico industrial común, como el que se puede comprar en cualquier ferretería. Es más familiar. El óleo es sencillamente demasiado bello, demasiado afectado.
Jan-Hendrik Wentrup: Precisamente en el uso de los colores se percibe en tu pintura un enfoque conceptual. A decir verdad, a través de tus anteriores obras has ido probado todas las técnicas pictóricas, comenzando con el dripping, pasando por las manchas y el sangrado, hasta llegar a volcar sin más el cubo de pintura, lo que sugiere una actitud orientada a la acción respecto a la pintura, como la adoptada por los expresionistas abstractos desde finales de los años 50. Ésa era la manera con la que buscaban expresar siempre lo sublime…
Robert Lucander: …que es exactamente lo que yo no quiero. Por eso pinto sólo con acrílicos industriales comunes, sin mezclar, sobre tabla. El contrachapado no es necesariamente el mejor material para un arte que se considera a sí mismo noble. Utilizando la madera industrial más vulgar como soporte para mi obra, intento mantener lo sublime alejado de mi pintura. Lo que a mí me interesa es lo cotidiano.

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