ENTREVISTA COMISARIOS NEOBARROCO 2
Hoy incluimos una pequeña entrevista con el segundo de los comisarios de las exposición "Barrocos y Neobarrocos. El Infierno de lo Bello" que se inaugura el próximo 3 de Octubre en el DA2 de Salamanca. El comisario es Omar Pascual Castillo que ha coordinado la aportación latinoamericana al proyecto Neobarroco.

¿Observamos un barroco y neobarroco en los artistas latinoamericanos?
Por supuesto, los procesos de barroquización en el Arte de las Américas, puede ser considerado un síntoma invariante en nuestra cultura, aunque para muchos la vertiente más literal de éstos, pude ser observado mejor como un síndrome. Pero en verdad para nosotros, es un estado mental, una actitud vital.
Tal vez, porque el Barroco Histórico fue la primera espiritualidad comunicativa (de Ida y Vuelta) con las Américas por parte de Occidente; en nuestras culturas hay cierta persistencia que se resiste a abandonar ese modo de sentir la narratividad de su identidad.
De este modo, percibo cuatro estados modélicos de un Barroco o Neobarroco Contemporáneo en el Arte de las Américas:
Un Barroco Contenidista (narrativo y literal), definido a partir de su carisma citatorio y de su representacional relativismo de trompe-l´oeil.
Un Barroco de Densidad Simbólica, dibujado en su gravitación hiperbólica, simuladora en demasía de falsos vaciamientos.
Un Barroco de lo Informe, próximo a los estados de las metamorfosis del sujeto.
Y un Barroco Sintáctico, de palpable carácter deconstructivo de “las lenguas que usa” para hacerse lenguaje totalizador, mientras en su explosión, abarca e invade todo lo que toca su “onda expansiva”.
Por otro lado, no hay que olvidar que grandes de los estudiosos contemporáneos del Barroco y el Neobarroco actual, son de origen Latinoamericano; pienso especialmente en Alejo Carpentier, José Lezama Lima, y Severo Sarduy. Sobre todo, este último, de cuyas tesis concluimos las sugerencias anteriores.
¿Como se estructura la presencia latinoamericana en la exposición Barrocos y Neobarrocos?
La presencia de Artistas Americanos en esta exposición se estructura desde una dialéctica dialogadora de completamiento y/o línea de fuga con el bloque central de la comisaria, que Javier Panera ha desarrollado; y en la que nos ha invitado a Paco Barragán y a mi mismo. Javier nos ha invitado a que aportemos nuestro criterio y juicio estético para delimitar qué artistas de origen “Iberoamericano”, deberían verse representados en una muestra dedicada a estas temáticas. Así... aunque nuestra idea museográfica inicial, estaba más centrada en la artificialidad de “El Bucle” como estrategia estética (decadente o no), nos hemos acoplado a la discusión del “Infierno de lo Bello”.
Por ello, refiriéndonos estrictamente a una mirada dialógica, hemos decidido sólo exhibir a algunos artistas que se comportan desde pragmáticas estéticas neobarrocas, pero que rehuyen de la banalidad barroca facilona y literal; de la que tanto se ha hablado cuando se etiqueta (específicamente) lo Latinoamericano, de surreal, intimista, y/o mágico. Así podemos encontrar en la muestra, creadores de la talla de los mexicanos Teresa Serrano, Betsabée Romero, Fernanda Brunet, Teresa Margolles, Vargas-Suárez Universal, el tejano Ray Smith, o el cubano Raúl Cordero; quienes -entre otros- participan de lo que el propio Severo y su maestro Lezama llamaron, un Nuevo Barroquismo de “otra intensidad”.
La imagen que se incluye corresponde una de las obras que serán exhibidas en la exposición del artista Raul Cordero

Por supuesto, los procesos de barroquización en el Arte de las Américas, puede ser considerado un síntoma invariante en nuestra cultura, aunque para muchos la vertiente más literal de éstos, pude ser observado mejor como un síndrome. Pero en verdad para nosotros, es un estado mental, una actitud vital.
Tal vez, porque el Barroco Histórico fue la primera espiritualidad comunicativa (de Ida y Vuelta) con las Américas por parte de Occidente; en nuestras culturas hay cierta persistencia que se resiste a abandonar ese modo de sentir la narratividad de su identidad.
De este modo, percibo cuatro estados modélicos de un Barroco o Neobarroco Contemporáneo en el Arte de las Américas:
Un Barroco Contenidista (narrativo y literal), definido a partir de su carisma citatorio y de su representacional relativismo de trompe-l´oeil.
Un Barroco de Densidad Simbólica, dibujado en su gravitación hiperbólica, simuladora en demasía de falsos vaciamientos.
Un Barroco de lo Informe, próximo a los estados de las metamorfosis del sujeto.
Y un Barroco Sintáctico, de palpable carácter deconstructivo de “las lenguas que usa” para hacerse lenguaje totalizador, mientras en su explosión, abarca e invade todo lo que toca su “onda expansiva”.
Por otro lado, no hay que olvidar que grandes de los estudiosos contemporáneos del Barroco y el Neobarroco actual, son de origen Latinoamericano; pienso especialmente en Alejo Carpentier, José Lezama Lima, y Severo Sarduy. Sobre todo, este último, de cuyas tesis concluimos las sugerencias anteriores.
La presencia de Artistas Americanos en esta exposición se estructura desde una dialéctica dialogadora de completamiento y/o línea de fuga con el bloque central de la comisaria, que Javier Panera ha desarrollado; y en la que nos ha invitado a Paco Barragán y a mi mismo. Javier nos ha invitado a que aportemos nuestro criterio y juicio estético para delimitar qué artistas de origen “Iberoamericano”, deberían verse representados en una muestra dedicada a estas temáticas. Así... aunque nuestra idea museográfica inicial, estaba más centrada en la artificialidad de “El Bucle” como estrategia estética (decadente o no), nos hemos acoplado a la discusión del “Infierno de lo Bello”.
Por ello, refiriéndonos estrictamente a una mirada dialógica, hemos decidido sólo exhibir a algunos artistas que se comportan desde pragmáticas estéticas neobarrocas, pero que rehuyen de la banalidad barroca facilona y literal; de la que tanto se ha hablado cuando se etiqueta (específicamente) lo Latinoamericano, de surreal, intimista, y/o mágico. Así podemos encontrar en la muestra, creadores de la talla de los mexicanos Teresa Serrano, Betsabée Romero, Fernanda Brunet, Teresa Margolles, Vargas-Suárez Universal, el tejano Ray Smith, o el cubano Raúl Cordero; quienes -entre otros- participan de lo que el propio Severo y su maestro Lezama llamaron, un Nuevo Barroquismo de “otra intensidad”.
La imagen que se incluye corresponde una de las obras que serán exhibidas en la exposición del artista Raul Cordero