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DEBES APRENDER A LLENARTE SIN VACIARTE
Acerca de
Hola mi nombre es Pepe García.Esta es mi primera blog y espero que entiendas que poco a poco ire perfeccionandola. Bueno, pues gracias a mi alma gemela (gracias Reina Mora) me cargo con una tarea mas. Paz y amor.
Sindicación
 
MI MANO




“No es bueno que el hombre esté solo” es una de las pocas frases que alcanzo a recordar del libro mas rentable del planeta, la Biblia.
Una vez mas me siento arropado y mimado en estos días, en los que los sobresaltos son mucho mas frecuentes de lo que yo quisiese, nunca oculté mi miedo por muy hombre que me sienta-hombre no es sinónimo de tosquedad ni opacidad, por mal que le pese a muchos machitos- y volví a sentirlo en instantes como el de ayer, pero por suerte, ahí estaba “mi mano”.

Y es que son una de las partes de mi cuerpo de las que mas orgulloso me siento, capaz de acariciar y transmitir, sentir, captar y desde luego…contar, así es: una de mis manos es la extensión de mi corazón, cada uno de los dedos lleva el nombre de amig@s del alma y no os confundáis…me gusta ser capaz de contarlos con una sola mano. Afortunadamente atrás quedaron los tiempos “donete” donde a uno le salían amigos por todas partes (disculpas por el mal chiste) siempre y cuando los billetes adoptasen la más tubular de las formas.
Es mi mano ahora quien teclea estas palabras que a buen seguro provocaran en ellos, mis amigos, expresiones tales como: ¡¡Venga ya Pepe!! ¡¡Las gracias no se dan a los amigos!! Pero me sale del corazón el que todo el mundo, que aun de forma periódica pasa por este lugar de “vomitona de sentimientos” sepa que TENGO LOS MEJORES DEDOS DEL MUNDO.
En estas ultimas horas corroboré el verdadero sentido de la amistad al ver a un amigo (de mi padre) y un segundo padre para mí, emocionarse de una manera que nunca antes había visto en el-aunque la intuía- inquietarse, esperanzarse y convertirse en apéndice inseparable de su amigo “Pepico” es así como le llama cariñosamente y con un tono nada exento de humor.

Cierro el notebook con la imagen que provocó el inicio del post de hoy: una pareja anciana que saturada de las frías paredes de un hospital, no sin esfuerzo, salen a la terraza de una de las plantas a contemplar un hermoso atardecer, con las manos entrelazadas y disfrutando no solo de un a bella imagen sino del que sin duda para ellos hoy fue, el mejor momento del día. Si, ya se que esto forma parte de un sentimiento distinto, el querer y el amor, pero ¿acaso no es el amor la forma sublime de la amistad?, pero esto ya será tema para otro post. De momento me quedo acariciando mis dedos y pensando en lo mucho que los quiero mientras doy gracias al mas intimo de mis dioses.


 
AGRIPPA VS TIEMPO




Existen momentos en los que uno por mucho que quiera descubre como existen barreras difíciles de parar, muchas son las historias que ayudan a conciliar el sueño de los sufridos insomnes que giran alrededor de esa barrera que como digo se abre ante mi hoy… el tiempo.

Escribo una nueva entrega de este blog desde la sala de urgencias del hospital de mi ciudad -jodida mania la de mis dedos por reclamar el portátil- el mismo escenario en el que realizo tal descubrimiento. Hubo momentos en los que desee que el tiempo pasase raudo para curar desamores, otros en los que intente paralizar los dígitos de un alocado reloj con la ignorancia de quien desconoce el poder de la mecha impregnada de segundos que en cualquier momento revienta delante de tus ojos, nunca hay daños colaterales, como maquinaria perfecta alcanza siempre su objetivo.

Todavía las canas no han hecho aparición en mi moreno pelo-bueno ninguna digna de ser tenida en cuenta- y en este instante me siento mayor. Creo que uno se hace mayor cuando descubre que es momento de “coger el relevo”.
El testigo que recojo es el de la responsabilidad de cuidar de los míos, aquellos que como tu papá, llevan años de cuidados que sabes que agradezco con infinito amor. Hoy me inquieto por ti y –no lo voy a negar- me entristece que así sea, aunque se que para un hombre como tu, fuerte con mil batallas y alguna que otra desdicha, pueda parecer exagerado.

Con la única ayuda de dos minúsculas ruedas y la capacidad de transmitirme confianza me enseñaste hace años a montar en bicicleta, pero papá: ¿Por qué no me advertiste de que el tiempo no respeta a nadie? Tampoco al mismísimo Agrippa.