feminismo vs feminismo
Las feministas son un colectivo que por lo general tiende a enervarme. En la revista “Secuencias” nº 12, número dedicado al cine y la pornografía” hay un artículo titulado “Madame sexo: consideraciones acerca de la pornografía femenina” escrito por Rebeca Maseda que analiza, como su propio nombre indica, la forma en que las mujeres entendemos una película pornográfica.
Rebeca Maseda “es licenciada en Teoría e Historia del arte por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha impartido numerosas conferencias en relación con el cine homosexual, desarrollando su labor investigadora en el campo del queer cinematográfico. Actualmente está realizando el Trabajo de Investigación de Doctorado dentro del ámbito del cine lésbico”. (Secuencias, pág 23)
Algunas teorías feministas culpan al cine pornográfico tradicional de someter a la mujer y situarla siempre en una situación no ya de inferioridad o sumisión, sino de objeto con respecto al falo masculino, y no les quito la razón. El problema aparece en el momento en que son estas mismas teorías las que hablan de una sexualidad propiamente femenina, en la que las relaciones se practican en igualdad, bien sean heterosexuales u homosexuales.
Cierto es que las relaciones homosexuales femeninas (las masculinas son inexistentes) que se muestran en una película pornográfica van dirigidas, principalmente, a un público heterosexual masculino. También es cierto que no creo que se acerquen ni de lejos a las fantasías propias de una mujer. Sin embargo hay otra corriente feminista que defiende el uso de roles como parte del juego sexual sin que las mujeres deban sentirse alienadas por ello. En palabras de Pat Califia, autora de pornografía sadomasoquista: “la erótica feminista, que presenta una imagen simplista del sexo lesbiano –dos mujeres enamoradas juntas en una cama, que encarnan todo lo positivo que el patriarcado pretende destruir- no es excesivamente sexy”.
A estas feministas que se preocupan tanto por defender la igualdad de sexos dentro del propio sexo les recordaría que, si bien este ámbito ha sido en el que la sumisión histórica de la mujer ha estado más marcada, un paso básico para acabar con el problema es la superación.
Estas teóricas se echan las manos a la cabeza cuando las mujeres utilizan la penetración en prácticas homosexuales y lo justifican como muestra del poso de sumisión que ha dejado en ellas la histórica represión. Sin embargo no hay tanta preocupación cuando esta práctica se da a la inversa, es decir, cuando dos hombres practican la penetración en prácticas homosexuales. Esta costumbre, sin embargo, parece tan vieja, asumida y aceptada como el propio mundo, y nadie se plantea aquí síntomas de sometimiento histórico.
Dejad que tanto hombres como mujeres, heterosexuales, homosexuales o bisexuales disfruten como quieran/puedan del sexo. Este es un campo de total libertad tan personal y pasional que de poco sirve sacar conclusiones racionales.
Si quieres ampliar información sobre el tema:
Web feminista contra la violencia de género
Radio Internacional Feminista
Periódico feminista de Mujeres en Red
Creatividad Feminista
Rebeca Maseda “es licenciada en Teoría e Historia del arte por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha impartido numerosas conferencias en relación con el cine homosexual, desarrollando su labor investigadora en el campo del queer cinematográfico. Actualmente está realizando el Trabajo de Investigación de Doctorado dentro del ámbito del cine lésbico”. (Secuencias, pág 23)
Algunas teorías feministas culpan al cine pornográfico tradicional de someter a la mujer y situarla siempre en una situación no ya de inferioridad o sumisión, sino de objeto con respecto al falo masculino, y no les quito la razón. El problema aparece en el momento en que son estas mismas teorías las que hablan de una sexualidad propiamente femenina, en la que las relaciones se practican en igualdad, bien sean heterosexuales u homosexuales.
Cierto es que las relaciones homosexuales femeninas (las masculinas son inexistentes) que se muestran en una película pornográfica van dirigidas, principalmente, a un público heterosexual masculino. También es cierto que no creo que se acerquen ni de lejos a las fantasías propias de una mujer. Sin embargo hay otra corriente feminista que defiende el uso de roles como parte del juego sexual sin que las mujeres deban sentirse alienadas por ello. En palabras de Pat Califia, autora de pornografía sadomasoquista: “la erótica feminista, que presenta una imagen simplista del sexo lesbiano –dos mujeres enamoradas juntas en una cama, que encarnan todo lo positivo que el patriarcado pretende destruir- no es excesivamente sexy”.
A estas feministas que se preocupan tanto por defender la igualdad de sexos dentro del propio sexo les recordaría que, si bien este ámbito ha sido en el que la sumisión histórica de la mujer ha estado más marcada, un paso básico para acabar con el problema es la superación.
Estas teóricas se echan las manos a la cabeza cuando las mujeres utilizan la penetración en prácticas homosexuales y lo justifican como muestra del poso de sumisión que ha dejado en ellas la histórica represión. Sin embargo no hay tanta preocupación cuando esta práctica se da a la inversa, es decir, cuando dos hombres practican la penetración en prácticas homosexuales. Esta costumbre, sin embargo, parece tan vieja, asumida y aceptada como el propio mundo, y nadie se plantea aquí síntomas de sometimiento histórico.
Dejad que tanto hombres como mujeres, heterosexuales, homosexuales o bisexuales disfruten como quieran/puedan del sexo. Este es un campo de total libertad tan personal y pasional que de poco sirve sacar conclusiones racionales.
Si quieres ampliar información sobre el tema:
Web feminista contra la violencia de género
Radio Internacional Feminista
Periódico feminista de Mujeres en Red
Creatividad Feminista
Comentario:
Pregunta-trampa: ¿En qué se diferencian los términos "femenina" y "feminista"? Yo los pongo juntos y veo, en el primero, una mujer, y, en el segundo, una mujer resentida con los hombres porque la naturaleza no le dio el adminículo necesario para tratarse con ellos de igual a igual (y además poder mear de pie). No nos engañemos, una feminista con pene actuaría igual que un pacifista con uniforme de antidisturbios: sacaría la porra y se pondría a repartir, simplemente por despecho.
Otra pregunta-trampa: ¿Por qué los hombres, cuando llega el carnaval, se disfrazan mayoritariamente de mujeres? Pues, por lo mismo.
Otra pregunta-trampa: ¿Por qué los hombres, cuando llega el carnaval, se disfrazan mayoritariamente de mujeres? Pues, por lo mismo.
Comentario:
Totalmente de acuerdo con este artículo. A mí no sé si me enervan, pero desde luego me ponen de mala hostia, eso seguro.
Comentario:
Y qué tiene de malo la penetración? diría yo. Estoy harta de que me digan que soy una prolongación del hombre, porque voy a terminar por creérmelo. ¿Cómo vamos a ser libres las mujeres si aun ahora siguen metiéndonos estas cosas en la cabeza? Porque vivo en este mundo como una mujer cualquiera y no me veo tan discriminada.





