EL NACIMIENTO DE MI CONCIENCIA PROLETARIA
Pretendía mantenerme alejada del blog durante el tiempo que durasen mis prácticas y exámenes, pero al final va a tener razón mi madre, y es que no me callo ni debajo del agua. El motivo de mi regreso es precisamente este, las prácticas de la universidad, es decir: el curro. Hace ya cuatro semanas que me incorporé al mundo laboral y -a punto de empezar la quinta- me estoy dando cuenta de lo bien que se vive siendo estudiante. A pesar de que estoy muy contenta con mis prácticas, no puedo evitar sorprenderme a mi misma dando gracias a una empresa por contratarme a cambio de un sueldo inexistente. Como consuelo, me contento pensando que mi sueldo son los 10 créditos que recibiré cuando acabe el día 27 de enero, pero eso tampoco consigue acabar del todo con mi indignación.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.
Comentario:
Actualiza, Paulita, que estamos ansiosos por que blandas tu pluma contra la encabronante actualidad...
Comentario:
A todo eso añade que te tienes que pegar con la gente para coger unas prácticas, porque yo llevo un año buscando prácticas no remuneradas que sean por la tarde y ¡no hay nada! Todo está cogido.
No quiero ni imaginar cómo se tiraría a ellas la gente si además pagaran.
No quiero ni imaginar cómo se tiraría a ellas la gente si además pagaran.
Comentario:
Todos estamos de acuerdo en que las prácticas no remuneradas no son condiciones pero, sin embargo, todos las acabamos aceptando. Y es que claro, si no tenemos experiencia a ver dónde trabajamos. En Francia ya quieren dar un paso más, dos años de contratos de primer empleo que permiten el despido injustificado durante los dos primeros años. A ver dónde nos lleva todo esto.
Un beso
Un beso
Comentario:
Buen articulo Pauli, yo si fuera tu me dejaba de cuatro y de cinco y me dedicaba a escribir en el blog todos los días. No, ahora en serio,tienes toda la razón del mundo lo que pasa es que esto es como lo del tabaco, suben los impuestos y prohiben fumar ( lo que a mi me viene de p.m. xq no fumo) pero siguen vendiendo, y es que a todos nos gusta llenarnos los bolsillos ¿verdad?. Y volviendo al tema, el problema es que este tipo de "contratos" se puedan hacer y son pefectamente legales ¿porque? pues porque el empresario, siempre es amigo del que se tendría que encargar de que esto no fuese posible...aaa pero es que si no fuera posible ¿ como se harían ricos a tu costa?, que vida esta. Un saludo
Comentario:
Paula, yo, que conozco a La que espera (vaya nombre, parece como La Prohibida), te puedo asegurar que te podría contar historias de humillación/explotación laboral que te erizarían el vello de los lóbulos de las orejas, eso sí, todo muy fino, muy de altos vuelos, pero al final, la porculización consiste en lo mismo, la haga el supervisor de las cajeras de supermercado o el brillante estadista. Y discúlpala su tono pesimista, pero se le nota a la legua que también posee una hipoteca con muchos ceros, lo cual es malo a medias, porque hay gente que ni eso. Prepárate, que para vosotros los bancos ya están estudiando el modelo USA de hipoteca: Amortización a 75-100 años, con lo que ni siquiera podrás venderle la casa al banco cuando seas viejecita para poder pagarte la astronómica mensualidad de la residencia de ancianos.
Vaya panorama. Y luego quieren que los jóvenes no se droguen.
Vaya panorama. Y luego quieren que los jóvenes no se droguen.
Comentario:
Da gusto ver como se apuntan nuevos participantes a los comentarios de mi blog (aunque prefirais manteneros en el anonimato). Que luego me creo que no me lee nadie...
¡Me animais mucho a seguir escribiendo!
Un saludo :)
¡Me animais mucho a seguir escribiendo!
Un saludo :)
Comentario:
La verdad es que con el nivel de este blog es difícil animarse a escribir, pero dejando las falsas vergüenzas a un lado, os diré que a mi parecer todos tenéis razón.
Vivimos en una sociedad en la que cierto tipo de terrorismo es totalmente legal, esto es, el empresarial.
Yo creo que, en general (siempre existe alguna excepción) el empresariado español carece de muchas de las facultades imprescindibles para el óptimo desarrollo de sus proyectos, entre otras, de algo tan básico como el sentido común. Por ello, no es extraño que vean al trabajador como un enemigo al que es imprescindible sacarle todo el jugo al menor coste, al margen del desprecio que sienten hacia él valorándolo sólo por los litros de zumo exprimidos.
Todo está justificado si al final la plusvalía es mayor, pero no van a perder un minuto en imaginar cómo mejorar las condiciones laborales de su plantilla para que, por lo demás, rinda más en menor tiempo.
Tampoco podemos contar con ambientes distendidos entre colegas. ¿Cuántas veces hemos oído aquello de que son peores mis compañeros que el jefe?
La verdad es que unas prácticas sin remuneración son algo muy triste (yo las pedecí también), que no podemos compensar ni con mil llamadas telefónicas a larga distancia, ni con material de oficina como para terminar la carrera sin volver a comprar en una papelería. Sin embargo, lo más triste es saber que como apunta Manuel luego será todavía peor.
Alcanzar el maravilloso estatus de la clase media o media-baja, según ingresos, (hipoteca, gastos mensuales imprescindibles, madrugones, etc) es ingresar en una prisión de la que sólo puedes salir por arriba (con el premio millonario de un sorteo) o por abajo (rodando por la pendiente hasta terminar durmiendo en un cajero). Es inútil cualquier intento de fuga.
Siempre pensé que algún día llegaría ese día en el que pudiera uno sentirse bien, indistintamente del día de la semana en el que se encontrara, pero desgraciadamente sigo esperando.
Vivimos en una sociedad en la que cierto tipo de terrorismo es totalmente legal, esto es, el empresarial.
Yo creo que, en general (siempre existe alguna excepción) el empresariado español carece de muchas de las facultades imprescindibles para el óptimo desarrollo de sus proyectos, entre otras, de algo tan básico como el sentido común. Por ello, no es extraño que vean al trabajador como un enemigo al que es imprescindible sacarle todo el jugo al menor coste, al margen del desprecio que sienten hacia él valorándolo sólo por los litros de zumo exprimidos.
Todo está justificado si al final la plusvalía es mayor, pero no van a perder un minuto en imaginar cómo mejorar las condiciones laborales de su plantilla para que, por lo demás, rinda más en menor tiempo.
Tampoco podemos contar con ambientes distendidos entre colegas. ¿Cuántas veces hemos oído aquello de que son peores mis compañeros que el jefe?
La verdad es que unas prácticas sin remuneración son algo muy triste (yo las pedecí también), que no podemos compensar ni con mil llamadas telefónicas a larga distancia, ni con material de oficina como para terminar la carrera sin volver a comprar en una papelería. Sin embargo, lo más triste es saber que como apunta Manuel luego será todavía peor.
Alcanzar el maravilloso estatus de la clase media o media-baja, según ingresos, (hipoteca, gastos mensuales imprescindibles, madrugones, etc) es ingresar en una prisión de la que sólo puedes salir por arriba (con el premio millonario de un sorteo) o por abajo (rodando por la pendiente hasta terminar durmiendo en un cajero). Es inútil cualquier intento de fuga.
Siempre pensé que algún día llegaría ese día en el que pudiera uno sentirse bien, indistintamente del día de la semana en el que se encontrara, pero desgraciadamente sigo esperando.
Comentario:
Tienes bastante razón en lo que dices. Un pequeño sueldo incentivaría las ganas de trabajar de los jóvenes estudiantes, pero ¡qué carajo!, son sólo cinco semanas, tiempo demasiado escaso como para que a un becario con ganas de comerse el mundo le desaparezca la motivación por el trabajo.
La verdad es que la mayoría de empresarios en España cuando oyen lo de crear empresas competitivas lo asocian rápidamente a reducción de costes, a no reinversión de capital en la empresa y a explotación de los trabajadores. Así nos va, a la cola de Europa en todo...Bueno, en todo no, me parece que en consumo de drogas estamos a la cabeza. Si es que es normal, este ritmo de trabajo al que estamos acostumbrados por estas latitudes es insoportable sin un aporte extra a nuestra tan envidiada y saludable “dieta mediterránea”. (Es broma. ¡Niños, la droga es caca!). Lo peor de todo es que esto no tiene visos de cambiar.
Lo de la explotación está hoy a la orden del día, lo digo por propia experiencia en una empresa que factura muchos millones, cuyo logo corporativo es un triángulo verde. Lo de ellos sí que son estrategias empresariales eficientes. Poco sueldo, muchas horas de trabajo diarias y poca inversión en renovación de maquinaria. Supongo que habrá que resignarse a sufrir los cuatro tiempos del motor de la economía: admisión, compresión, explosión y escape. El trabajador es admitido en la empresa, comprimido al máximo por las exigencias del empresario, si no aguanta más explota, y el último paso es fácil de deducir. Así que habrá que quedarse comprimido sin rechistar cuando encontremos algo que sea menos malo que los otros puestos a los que podamos optar.
De todos modos lo más inteligente creo que es tener olfato (y suerte) para procurar instalarse en un puesto donde la relación trabajo-sueldo sea más interesante por la parte que le toca al trabajador.
Pero no seamos tan quejicas , siempre nos quedará el Gran Hermano y las revistas del corazón. Yo después de haber descubierto la herramienta “transformación libre” del photoshop estoy mucho más tranquilo, al menos sé que tendré un número de Interviú dedicado a mí cuando quiera. De momento esperaré a que se dignifique un poco la profesión de “nudista mediático” (¡maldita conciencia!).
Para mis prácticas de este verano esperemos que la cosa no esté peor que ahora. Me conformo con que no me hagan cantar la de “Explota mi corazón” de Rafaela Carrá en la entrevista.
¡Joder!...Ya me estoy viendo: “Explota, Explótame, expló”. –“Lo siento, no nos vales. Lo dices muy poco convencido”.
Definitivamente, voy a comprar la última versión de photoshop. ¡Hasta luego!.
La verdad es que la mayoría de empresarios en España cuando oyen lo de crear empresas competitivas lo asocian rápidamente a reducción de costes, a no reinversión de capital en la empresa y a explotación de los trabajadores. Así nos va, a la cola de Europa en todo...Bueno, en todo no, me parece que en consumo de drogas estamos a la cabeza. Si es que es normal, este ritmo de trabajo al que estamos acostumbrados por estas latitudes es insoportable sin un aporte extra a nuestra tan envidiada y saludable “dieta mediterránea”. (Es broma. ¡Niños, la droga es caca!). Lo peor de todo es que esto no tiene visos de cambiar.
Lo de la explotación está hoy a la orden del día, lo digo por propia experiencia en una empresa que factura muchos millones, cuyo logo corporativo es un triángulo verde. Lo de ellos sí que son estrategias empresariales eficientes. Poco sueldo, muchas horas de trabajo diarias y poca inversión en renovación de maquinaria. Supongo que habrá que resignarse a sufrir los cuatro tiempos del motor de la economía: admisión, compresión, explosión y escape. El trabajador es admitido en la empresa, comprimido al máximo por las exigencias del empresario, si no aguanta más explota, y el último paso es fácil de deducir. Así que habrá que quedarse comprimido sin rechistar cuando encontremos algo que sea menos malo que los otros puestos a los que podamos optar.
De todos modos lo más inteligente creo que es tener olfato (y suerte) para procurar instalarse en un puesto donde la relación trabajo-sueldo sea más interesante por la parte que le toca al trabajador.
Pero no seamos tan quejicas , siempre nos quedará el Gran Hermano y las revistas del corazón. Yo después de haber descubierto la herramienta “transformación libre” del photoshop estoy mucho más tranquilo, al menos sé que tendré un número de Interviú dedicado a mí cuando quiera. De momento esperaré a que se dignifique un poco la profesión de “nudista mediático” (¡maldita conciencia!).
Para mis prácticas de este verano esperemos que la cosa no esté peor que ahora. Me conformo con que no me hagan cantar la de “Explota mi corazón” de Rafaela Carrá en la entrevista.
¡Joder!...Ya me estoy viendo: “Explota, Explótame, expló”. –“Lo siento, no nos vales. Lo dices muy poco convencido”.
Definitivamente, voy a comprar la última versión de photoshop. ¡Hasta luego!.
Comentario:
Tendrías que hacer unas diez mil fotocopias para llegar al sueldo mínimo, olvídalo.
Comentario:
Y yo me quejo de lo mío, vaya, ya veo que hay gente que está peor. En el comentario anterior te han dado una buena opción, si la vida te da limones, hazte una limonada. Ahí van algunos consejillos para sacar algo de tajada de la coyuntura:
Si el material de oficina no está vigilado, es porque se puede coger libremente. Además, el derecho consuetudinario deja bien claro que forma parte de las contraprestaciones debidas al empleado. Rapiña sin remordimientos. Piensa que las hojas de parra de Adán y Eva llevaban el logo corporativo de Paraí S.A. (Posteriormente, debido a una mala traducción, "Paraíso"), y se las llevaron cuando decidieron prescindir de sus servicios.
Se acabó la miseria. Tienes una copistería gratuíta a tu disposición. Puedes imprimir y fotocopiar sin más límite que la capacidad de la papelera para albergar borradores y copias de prueba. Lo único que no debes tocar son las grapas. ¡Ni se te ocurra! En las oficinas hay máquinas de encuadernar, gusanillos y tapas, así que no seas cutre, por favor.
Las carpetas de anillas son muy útiles, y tienes infinitos folios para practicar hasta que te salgan los agujeros centrados. El antiestético logo corporativo se va con un estropajo. Una estudiante como tú necesitará muchas para guardar todos los apuntes que previamente se ha fotocopiado en el curro. Si no, llévatelas también, que nunca se sabe. (Si no las sacas de una en una, llévate una mochila para que no te graben a la salida)
Los que recargan las máquinas de Coca-Cola en las oficinas, en ocasiones dejan sin meter en los carriles paquetes para rellenar más rápido. Mete la mano, palpa, investiga, ... ¡Nunca refrescarse ha sido más barato!
Internet... Ahora puedes aprovechar un ancho de banda como no podrías imaginar con una conexión doméstica. Suele haber un "proxy" capando la salida, pero seguro que hay alguien que ha estado culturizándose ya al respecto y evitando esta incómoda situación. Pregúntale. O hazte amiga de los administradores de la red. Los informáticos están también puteados, así que no le tendrán mucha lealtad a la empresa.
Los jefes son los menos aficionados a trabajar de todos, y no suelen tener idea de nada. Aunque no hagas nada en cuanto se vayan, nunca lo sabrán si camuflas convenientemente tu ineficiencia.
¡Ah! Y nunca, nunca, nunca, jamás de los jamases hagas más de lo que te piden. Sentarás un mal precedente, y lo que has hecho como un favor, se lo tomarán como un derecho adquirido a partir de ese momento.
Te recomiendo "El principio de Dilbert" ISBN 84-7577-506-3. Es la revisión más caústica, a la par que lúcida, que he visto sobre lo que es el mundo laboral.
Sobre política económica, en general, los libros de guiones de los Electroduendes "¡Viva el mal! ¡Viva el capital!", ISBN 84-88471-00-9 y "¡Viva la CIA! ¡Viva la economía!", ISBN 84-88471-19-X.
Algunos enlaces interesantes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Dilbert
http://www.dilbert.com/comics/dilbert/spanish/
http://www.dilbert.com/
Venga, a ver si te aficionas y actualizas más frecuentemente ;-)
Si el material de oficina no está vigilado, es porque se puede coger libremente. Además, el derecho consuetudinario deja bien claro que forma parte de las contraprestaciones debidas al empleado. Rapiña sin remordimientos. Piensa que las hojas de parra de Adán y Eva llevaban el logo corporativo de Paraí S.A. (Posteriormente, debido a una mala traducción, "Paraíso"), y se las llevaron cuando decidieron prescindir de sus servicios.
Se acabó la miseria. Tienes una copistería gratuíta a tu disposición. Puedes imprimir y fotocopiar sin más límite que la capacidad de la papelera para albergar borradores y copias de prueba. Lo único que no debes tocar son las grapas. ¡Ni se te ocurra! En las oficinas hay máquinas de encuadernar, gusanillos y tapas, así que no seas cutre, por favor.
Las carpetas de anillas son muy útiles, y tienes infinitos folios para practicar hasta que te salgan los agujeros centrados. El antiestético logo corporativo se va con un estropajo. Una estudiante como tú necesitará muchas para guardar todos los apuntes que previamente se ha fotocopiado en el curro. Si no, llévatelas también, que nunca se sabe. (Si no las sacas de una en una, llévate una mochila para que no te graben a la salida)
Los que recargan las máquinas de Coca-Cola en las oficinas, en ocasiones dejan sin meter en los carriles paquetes para rellenar más rápido. Mete la mano, palpa, investiga, ... ¡Nunca refrescarse ha sido más barato!
Internet... Ahora puedes aprovechar un ancho de banda como no podrías imaginar con una conexión doméstica. Suele haber un "proxy" capando la salida, pero seguro que hay alguien que ha estado culturizándose ya al respecto y evitando esta incómoda situación. Pregúntale. O hazte amiga de los administradores de la red. Los informáticos están también puteados, así que no le tendrán mucha lealtad a la empresa.
Los jefes son los menos aficionados a trabajar de todos, y no suelen tener idea de nada. Aunque no hagas nada en cuanto se vayan, nunca lo sabrán si camuflas convenientemente tu ineficiencia.
¡Ah! Y nunca, nunca, nunca, jamás de los jamases hagas más de lo que te piden. Sentarás un mal precedente, y lo que has hecho como un favor, se lo tomarán como un derecho adquirido a partir de ese momento.
Te recomiendo "El principio de Dilbert" ISBN 84-7577-506-3. Es la revisión más caústica, a la par que lúcida, que he visto sobre lo que es el mundo laboral.
Sobre política económica, en general, los libros de guiones de los Electroduendes "¡Viva el mal! ¡Viva el capital!", ISBN 84-88471-00-9 y "¡Viva la CIA! ¡Viva la economía!", ISBN 84-88471-19-X.
Algunos enlaces interesantes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Dilbert
http://www.dilbert.com/comics/dilbert/spanish/
http://www.dilbert.com/
Venga, a ver si te aficionas y actualizas más frecuentemente ;-)
Comentario:
Mi hermana, de pequeña, cantaba esta canción: "Agrupemos los codos en la lucha final". Ahí ya percibía la chiquilla que este es un tema para discutir acodados en la barra de un tugurio, entre octavillas y publicaciones clandestinas.
Me pregunto cómo has tardado tanto tiempo en escribir este artículo (cuatro semanas). Yo ya habría entrado quemado a trabajar el primer día y estaría despotricando todo el tiempo (no en la cara de los jefes, claro).
Una opción muy sana para que tu conciencia no se sienta tan despechada es practicar el neo-luddismo (luddismo: "Durante la Primera Revolución Industrial, miles de hombres y mujeres, trabajadores de la industria textil británica, se movilizaron contra la introducción de los nuevos telares, desencadenando una oleada de agitación social y destrucción de máquinas que tomó el nombre de la mítica figura del general Ludd. Desde entonces, el luddismo se ha convertido en el distintivo de la resistencia obrera contra la tecnología". ¡Toma copia/pega!). El citado neo-luddismo no consiste en la destrucción, sino en el colapso, agotamiento o aprovechamiento de los medios tecnológicos de los que dispone el proletario, todo para una redistribución equitativa de la riqueza. Véase: Acopio indiscriminado de material de oficina, copia ilegal de archivos informáticos de todo tipo, fotocopiar gratis los apuntes, acceso gratuito a internet en tiempo de trabajo (se hace gasto y además no se trabaja, qué guay), etc...
Tus quejas hacia Cuatro son fundadas, pero, es cierto, pasa en todas partes (incluso en las cadenas públicas). Una vez me contaron que a varios que habían completado satisfactoriamente el máster de El País (que cuesta 9.000 euros), como ya no tenían sitio donde colocarles en el emporio mediático, les pusieron de dependientes en la tiendas Crisol (que también pertenecen al grupo).
La solución a todo esto está clara: Irse al campo a vivir de la huerta, o a la India, verás como a los cuatro días echas de menos que te exploten.
Otra opción es comprarse unas botas gore-tex, una camiseta de rayas (tipo delantal de pescadero) y unos bongos, dejarte absurdos tirrines decolorados en la zona de la nuca y cultivar el buenrrollismo en las más variadas concentraciones de protesta (sinceramente, no te visualizo así, pero todo es ponerse).
Ánimo, que esto no ha hecho más que empezar. Ya verás cuando te introduzcas en el universo de la imposición fiscal, de las hipotecas, de las tarjetas con las que todos los meses pagarás lo mismo (hasta tu último día de vida). Ahora ya sabes por qué a partir de ciertas edades se deja de sonreir y salen bolsas en los ojos.
Para una mayor comprensión y/o confusión del asunto capitalista, puedes intentar comprender los mensajes de las letras de grupos como The (international) noise conspiracy, Nation of Ulysses, Tokyo sex destruction, The make up, etc., que por lo menos musicalemnte no están mal (garage punk).
Ya lo dijeron los electroduendes: "La empresa que da plusvalor no es facha, ni es roja, ni tiene color. Plusvalor, plusvalor, eres tú de la Historia el motor; plusvalor, plusvalor, mucha gente ha muerto en tu honor" (esto iba con la música de "el vino que tiene Asunción").
Me pregunto cómo has tardado tanto tiempo en escribir este artículo (cuatro semanas). Yo ya habría entrado quemado a trabajar el primer día y estaría despotricando todo el tiempo (no en la cara de los jefes, claro).
Una opción muy sana para que tu conciencia no se sienta tan despechada es practicar el neo-luddismo (luddismo: "Durante la Primera Revolución Industrial, miles de hombres y mujeres, trabajadores de la industria textil británica, se movilizaron contra la introducción de los nuevos telares, desencadenando una oleada de agitación social y destrucción de máquinas que tomó el nombre de la mítica figura del general Ludd. Desde entonces, el luddismo se ha convertido en el distintivo de la resistencia obrera contra la tecnología". ¡Toma copia/pega!). El citado neo-luddismo no consiste en la destrucción, sino en el colapso, agotamiento o aprovechamiento de los medios tecnológicos de los que dispone el proletario, todo para una redistribución equitativa de la riqueza. Véase: Acopio indiscriminado de material de oficina, copia ilegal de archivos informáticos de todo tipo, fotocopiar gratis los apuntes, acceso gratuito a internet en tiempo de trabajo (se hace gasto y además no se trabaja, qué guay), etc...
Tus quejas hacia Cuatro son fundadas, pero, es cierto, pasa en todas partes (incluso en las cadenas públicas). Una vez me contaron que a varios que habían completado satisfactoriamente el máster de El País (que cuesta 9.000 euros), como ya no tenían sitio donde colocarles en el emporio mediático, les pusieron de dependientes en la tiendas Crisol (que también pertenecen al grupo).
La solución a todo esto está clara: Irse al campo a vivir de la huerta, o a la India, verás como a los cuatro días echas de menos que te exploten.
Otra opción es comprarse unas botas gore-tex, una camiseta de rayas (tipo delantal de pescadero) y unos bongos, dejarte absurdos tirrines decolorados en la zona de la nuca y cultivar el buenrrollismo en las más variadas concentraciones de protesta (sinceramente, no te visualizo así, pero todo es ponerse).
Ánimo, que esto no ha hecho más que empezar. Ya verás cuando te introduzcas en el universo de la imposición fiscal, de las hipotecas, de las tarjetas con las que todos los meses pagarás lo mismo (hasta tu último día de vida). Ahora ya sabes por qué a partir de ciertas edades se deja de sonreir y salen bolsas en los ojos.
Para una mayor comprensión y/o confusión del asunto capitalista, puedes intentar comprender los mensajes de las letras de grupos como The (international) noise conspiracy, Nation of Ulysses, Tokyo sex destruction, The make up, etc., que por lo menos musicalemnte no están mal (garage punk).
Ya lo dijeron los electroduendes: "La empresa que da plusvalor no es facha, ni es roja, ni tiene color. Plusvalor, plusvalor, eres tú de la Historia el motor; plusvalor, plusvalor, mucha gente ha muerto en tu honor" (esto iba con la música de "el vino que tiene Asunción").





