YOMANGO
href="http://www.sindominio.net/fiambrera/sccpp/feb_may/okupasa01.htm">SCCPP (sabotaje contra el capital pasándoselo pipa) se entiende como una forma de acción directa de desobediencia civil y social. Esta plataforma propone un modo de vida alternativo al capitalismo postfordista en el que vivimos. Se trata así de un movimiento anti-globalización renovado en el que coinciden la desobediencia política, el arte, la educación y el humor.
Como alternativa a la globalización nos proponen hacer algo más que participar en manifestaciones, el sabotaje contra el capital pasándoselo pipa. Para ello nos proponen distintos modelos, como los de la antimarca YOMANGO, la fiambrera obrera de Madrid, la guía Pichelín para el sabotaje, la gestoría de ocupación inmobiliaria OKUPASA o el comité de desobediencia peatonal de Vancomolocos.
En su publicación “El libro rojo de yomango” se propone un nuevo estilo de vida. El capitalismo cultural se alimenta de la inteligencia y la creatividad colectiva. El estilo de vida YOMANGO propone “reapropiarse, legitimar y extender la expropiación de lo que, de hecho, previamente a su conversión en cosas, pertenece al común”. Tanto en este libro como en los talleres que se organizan, muestran distintas técnicas de hurto como técnica de sabotaje en las grandes superficies comerciales. De este modo pretenden llevar al extremo la libre circulación de bienes.
La teoría de este movimiento propone el YOMANGO como única alternativa al capitalismo, ya que el mercado ofrece una falsa idea de libertad que se limita a dejar elegir a los individuos en qué prefieren gastar su dinero. Se trata de un proceso abierto que pretende llegar no solo a activistas antiglobalizadores, sino también a amas de casa, adolescentes o jubilados que, según las estadísticas, son los colectivos que más roban.

YOMANGO no se limita a sus páginas web y la publicación del “libro rojo” y las guías de saboteador Pichelín (Modos de Almacén y Modos de Pareja). Este colectivo también ha realizado exposiciones como la que tuvo lugar en diciembre de 2003 en Lavapiés bajo el título “cuando Mao encontró a Winona”. Otra de sus actividades es la de organizar talleres en los que se enseña como burlar alarmas, cámaras de vigilancia o espejos y qué hacer en caso de ser descubierto por los guardias de seguridad. Uno de sus últimos proyectos es un corto de 40 minutos de duración dirigido por el joven cineasta independiente Manuel Romo. Este cortometraje fue presentado en el festival de cine fantástico “Festifreak” por su director en el colegio mayor Fundación Sepi, en Madrid.
Sin embargo, este movimiento contracultural presenta bastantes problemas. Se ocupa de romper el sistema capitalista globalizador de una forma superficial que contribuye al fortalecimiento de este sistema. Su defecto es que no palia las necesidades consumistas de nuestra sociedad, sino que pone un parche haciendo que no paguemos los artículos consumidos.
Tampoco propone ningún tipo de acción consensuada ni colectiva, sino más bien un activismo individual que, si de poco sirve aquí, menos funciona como acción contra los desequilibrios entre el “primer mundo” y el “tercer mundo”.
A pesar de presentar notables lagunas en sus teorías, considero este movimiento social uno de los más originales y divertidos que se han propuesto en los últimos años en este país, alejándose de los tópicos antiglobalizadores tan faltos siempre de sentido del humor.
Como alternativa a la globalización nos proponen hacer algo más que participar en manifestaciones, el sabotaje contra el capital pasándoselo pipa. Para ello nos proponen distintos modelos, como los de la antimarca YOMANGO, la fiambrera obrera de Madrid, la guía Pichelín para el sabotaje, la gestoría de ocupación inmobiliaria OKUPASA o el comité de desobediencia peatonal de Vancomolocos.
En su publicación “El libro rojo de yomango” se propone un nuevo estilo de vida. El capitalismo cultural se alimenta de la inteligencia y la creatividad colectiva. El estilo de vida YOMANGO propone “reapropiarse, legitimar y extender la expropiación de lo que, de hecho, previamente a su conversión en cosas, pertenece al común”. Tanto en este libro como en los talleres que se organizan, muestran distintas técnicas de hurto como técnica de sabotaje en las grandes superficies comerciales. De este modo pretenden llevar al extremo la libre circulación de bienes.
La teoría de este movimiento propone el YOMANGO como única alternativa al capitalismo, ya que el mercado ofrece una falsa idea de libertad que se limita a dejar elegir a los individuos en qué prefieren gastar su dinero. Se trata de un proceso abierto que pretende llegar no solo a activistas antiglobalizadores, sino también a amas de casa, adolescentes o jubilados que, según las estadísticas, son los colectivos que más roban.

YOMANGO no se limita a sus páginas web y la publicación del “libro rojo” y las guías de saboteador Pichelín (Modos de Almacén y Modos de Pareja). Este colectivo también ha realizado exposiciones como la que tuvo lugar en diciembre de 2003 en Lavapiés bajo el título “cuando Mao encontró a Winona”. Otra de sus actividades es la de organizar talleres en los que se enseña como burlar alarmas, cámaras de vigilancia o espejos y qué hacer en caso de ser descubierto por los guardias de seguridad. Uno de sus últimos proyectos es un corto de 40 minutos de duración dirigido por el joven cineasta independiente Manuel Romo. Este cortometraje fue presentado en el festival de cine fantástico “Festifreak” por su director en el colegio mayor Fundación Sepi, en Madrid.
Sin embargo, este movimiento contracultural presenta bastantes problemas. Se ocupa de romper el sistema capitalista globalizador de una forma superficial que contribuye al fortalecimiento de este sistema. Su defecto es que no palia las necesidades consumistas de nuestra sociedad, sino que pone un parche haciendo que no paguemos los artículos consumidos.
Tampoco propone ningún tipo de acción consensuada ni colectiva, sino más bien un activismo individual que, si de poco sirve aquí, menos funciona como acción contra los desequilibrios entre el “primer mundo” y el “tercer mundo”.
A pesar de presentar notables lagunas en sus teorías, considero este movimiento social uno de los más originales y divertidos que se han propuesto en los últimos años en este país, alejándose de los tópicos antiglobalizadores tan faltos siempre de sentido del humor.
Comentario:
Aunque bastante fuera de la ley, a este movimiento no le falta ingenio, frescura y creatividad. ¿La única alternativa al capitalismo? No, pero por lo menos es una de las más divertidas si no la más que conozco. Merece un ¡bravo! sobre todo por su imaginación, ganas de cambiar el estado presente de las cosas y, como muy bien se señala, por su buen humor.





