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la reportera popera
Sindicación
 
VIDEO(TORTUR)ARTE II
Desde hace dos semanas estoy asistiendo a un curso de humanidades que organiza mi facultad sobre el videoarte, y debo reconocer que cada día entiendo menos todo lo que me están explicando. En este curso he podido ver ablaciones de clítoris, parricidios, fotos explícitas de heridos y muertos de guerra y una buena cantidad de visiones apocalípticas. Algo que he aprendido es que todas estas obras con un contenido tan hiriente y explícito pretendían criticar lo que muestran y especialmente los medios que los muestran. Muchos de estos artistas utilizan el vídeo como forma de criticar los medios, especialmente la televisión. Denuncian que nos encontramos inmunizados contra las impersonales cifras de muertos que se nos dan en las noticias de prensa, pero también en contra de lo explícito de las imágenes de los informativos. Sin embargo son ellos quienes utilizan este mismo lenguaje para criticarlo. Y sin embargo, os puedo asegurar que soy capaz de aguantar ver un telediario entero y sin embargo me tuve que salir de clase durante la proyección de una obra sobre los ritos de ablación. Entonces, ¿dónde se encuentra la diferencia entre lo que es sensacionalismo y lo que es ARTE? Quizá un mismo vídeo sea diferente si se expone en un museo o en una cadena de televisión en horario de máxima audiencia. Porque quienes visitan el museo son unas pocas personas que se consideran a sí mismas “no alienadas” y capaces de comprender este tipo de arte. Sin embargo los que ven esas mismas imágenes en televisión están totalmente sumidos en la idiocia colectiva y son incapaces de reaccionar ante lo que están presenciando.

Hace dos días vino a hablarnos sobre su trabajo un performer que registra sus acciones en vídeo llamado Alberto Chinchón. Debo reconocer que su obra no me resultó indiferente. Una de sus performances, titulada Dinamo 12v, consistía en “tunear” una bici para convertirla en estática. Esta bici tenía una dinamo a la que estaban conectados dos cables con una pinza en cada extremo (una con polo positivo y otra negativo) enganchadas al manillar. La gracia de este invento consiste en conseguir descargas eléctricas en el manillar pedaleando, mientras que la lucecita de la bici se enciende. Según Chinchón se trata de una metáfora del mito de Prometeo, en la que la luz simbolizaría el conocimiento y las descargas eléctricas el dolor que produce la sabiduría. Además, mientras él se subía a pedalear en la bici tuneada, otro hombre le tiraba un cubo de agua por encima para aumentar la descarga. Si cualquiera de los que se encontraban en la sala quería compartir la experiencia podía mojarse las manos en una palangana y tocar al artista. Otra de sus obras consistía en un vídeo que duraba cuatro minutos y pico en el que Chinchón se abofeteaba haciendo ritmos musicales. Aquí la explicación es también bastante sencilla: con estas tortas se intenta alcanzar un sentimiento cercano a lo sublime, en el que el cuerpo despierte del aletargamiento en el que se encuentra.

Personalmente yo no tengo nada en contra de los masoquistas. Al contrario que los sádicos, éstos solo se hacen daño a sí mismos y a los demás nos dejan tranquilos. Sin embargo, me gustaría saber qué le parecería a nuestro artista si este mismo vídeo, en vez de exponerse en una galería de arte, fuese emitido en el telediario de las nueve de la noche con el subtítulo de “tortura a los presos de Guantánamo”. Sinceramente, dudo que Chinchón considerase a eso “videoarte”. Veo una contradicción en que un artista realice obras que en otro contexto pueden parecerle aberraciones. Quizá precisamente esta sea una forma de criticar la violencia omnipresente de la sociedad en que vivimos. De ser así, no me parece que encontremos en este lenguaje una fórmula válida, ya que por un lado se está alimentando de lo mismo que se supone que critica, y por otro, no ofrece ni alternativas ni soluciones al problema que plantea, simplemente lo alimenta e incluso lo magnifica.
 
Comentario:
Manuel, tienes toda la razón del mundo en lo que dices sobre el sufrimiento en mis palabras, pero despues de pasar dos semanas viendo muertos de guerra en el curso del videoarte, yo también he acabado un poco "herida".
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios : )
Así da gusto.
 
Comentario:
Hola, he leído con interés este último post, y aunque en ciertos aspectos coincido contigo, en otros disiento diametralmente. Aunque me ha parecido interesante.

Me explico. Estoy de acuerdo en que la línea que separa el arte de la obscenidad es muy difusa, y que en ocasiones la consideración que tenga depende del medio en el que se exponga.

Por otra parte, una de mis convicciones íntimas es la libertad para plasmar los sentimientos en una obra, aunque ésta no quepa dentro del concepto fromal de arte.

Es cierto que independientemente del valor subjetivo que le de cada cual, si la obra se ha hecho con la intención clara de provocar rechazo, renegando de cualquier acercamiento a la belleza que se supone intrínseca al arte, no debiera considerarse como tal.

Creo que aquí entramos en lo que podría ser una trampa del lenguaje, pues en mi opinión, estas formas de expresión están más relacionadas con la denuncia social que con el arte. Desde mi punto de vista sería la manera de hacer llegar a un público más amplio y de forma más eficaz un cierto mensaje. El panfleto del obrero militante del siglo XIX compuesto clandestinamente en la imprenta de su patrón.

Me parece una formas efectiva de llegar al público objetivo, aunque sea a costa de herir su sensibilidad. La prueba de ello es que no pudiste aguantar en la proyección. Supongo que te ha calado, y de alguna manera, saliste concienciada de los problemas que querían denunciar.

De cualquier manera, y como contrapunto, también sería interesante saber hasta que punto el público sale más o menos concienciado de lo que entró. Me refiero a que quien va a verlo tiene ya una predisposición con respecto al tema, pues requiere de cierto "esfuerzo", al contrario que la televisión. De todas formas, hay que reconocer que al espectador "casual", le influirá más que la televisión, ya que la cotidianidad de ésta última, y la saturación de sufrimiento real, despersonaliza a sus protagonistas.

En fin, perdona la digresión. Sintetizando: no se debería limitar al artista, que tal vez ésto no sea arte, pero no dudo de que sea positivo como denuncia, y que lo que sí dudo es que convenciera más a los que ya entraron convencidos.

Un saludo, y escribe más a menudo ;-)
 
Comentario:
Representa.
 
Comentario:
El viernes me voy a Londres y no va a faltar una visita a la Tate Modern Art Gallery, ya te contaré si lo que se expone allí es mejor o peor de lo que enseñan en tus clases. Me alegro de que hayas vuelto!

besos.
 
Comentario:
Querida amiga, veo mucho sufrimiento en tus palabras.
Te contaré una anécdota: Un amigo mío muy hippie, en guateques con gente desconocida, de repente se ponía a hacer el saludo franquista, y, riéndose, decía aquello de: "nada, por provocar un poco".
Pues eso, que lo que pretenden estos "artistas" es sólo remover las asaduras de cada uno, quizá para que los jugos gástricos activen alguna zona de la corteza cerebral.
Aunque lo parezca, eso no es intrínsecamente malo, al igual que la infusión de manzanilla no es mala en sí; sólo su ingesta, su horrible sabor y el posterior vómito que suele provocar son malos, aunque ese vómito sea necesario para encontrarse mejor, puesto que para eso nos hemos tomado la manzanilla.
Que sean, pues, las videoinstalaciones de estos personajes su propia manzanilla y la del que se atreva a verlas, ya que ha elegido hacerlo, pues las considera arte. Lo que me parece sospechoso es que dichos "artistas" se deshagan en explicaciones sobre sus obras; me da a mí que si no lo hicieran, su público no comprendería el significado del mensaje, y apartarían la mirada a los diez segundos de imágenes desagradables. Y todos sabemos que el artista se debe a su público.
De todas maneras, ¿no fue Leonardo Dantés el que dijo aquello de que el medio es el mensaje?
No