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la reportera popera
Sindicación
 
Arte Pop
El término pop se a plica para señalar lo popular de este arte. Sin embargo, no podemos entender el arte pop simplemente como reflejo de lo popular, pues lo cotidiano ha sido objeto de representación artística desde hace varios siglos. Un paisaje holandés del XVII es popular para los holandeses que conocen ese paisaje.



Lo que ocurre es que en el siglo XX se configura un fenómeno nuevo que cambia la concepción del término popular: la llamada cultura de masas. A mediados de los años 50, cuando surge el “pop-art” está asentado en la cultura occidental todo un universo novedoso de referentes artísticos renovados basado en objetos y conceptos tales como fotografía, iconos de tráfico o de transportes, marcas publicitarias, revistas ilustradas, carteles, cómics… Los objetos de consumo que inundan por primera vez en la historia la vida, de pronto tienen todo un mundo nuevo de imágenes que, aún sin tener ninguna deuda con la historia del arte, son asimilados por el consumidor (el pueblo) de forma directa.


Son esas nuevas imágenes que rodean la vida del ciudadano occidental las que crearán el pop art. Hacia 1956-57 se configura un nacimiento artístico que toma como único referente ese montón de imágenes de la “cultura popular”, y ningún otro. De pronto, el objeto del cuadro es una marca, una viñeta de cómic, o una composición semi-abstracta de pin-ups y Cadillacs.


Surgido a la vez en Inglaterra y en Estados Unidos, el pop-art comienza a re-crear en un primer momento esta cultura popular con fines artísticos. Así el cuadro de P. Blake On the Balcony reproduce al óleo con total exactitud y realismo botes de mantequilla, paquetes de tabaco o portadas de la revista Life. Se ha dado el primer paso. Imágenes de consumo se adueñan del cuadro, configurándolo de manera novedosa.



Rápidamente se empiezan a crear nuevas obras, todas con referentes de la misma cultura de masas, como el collage de Hamilton en el que, además de leer claramente la palabra pop, vemos que los protagonistas de la obra son un culturista televisivo y una vedette casposa rodeados de anuncios de cómic y carteles de cine. Se ha dado un paso más con respecto a Blake: ahora la cultura popular no se reproduce, se muestra tal cual es. Por supuesto, con un significado subjetivo, pues es un collage.


Sin embargo, aún no se ha dado el paso definitivo: hacer del elemento popular de consumo el único objeto del cuadro sin reproducirlo ni recrearlo, ni acompañarlo de nada. Ese paso determinante del concepto de pop-art lo podemos ver la obra de Warhol o Lienchestein.



En el cuadro Lata de Sopa Campbell (1968) vemos ya que el objeto de consumo, lata aparece sola y enorme, sin fondo y sin que se trate de ninguna forma artística. La lata aparece tal y como es, sin más. La cultura de masas es el objeto único del cuadro, sin preámbulos. Lo mismo ocurre con Lienchestein y sus cuadros, que son viñetas de cómic al óleo, con bocadillos incluidos. Las imágenes de la cultura popular-de consumo-de masas son ya iconos poderosos que se presentan al espectador sin engaños.


La cultura de masas se ha hecho arte, consiguiendo así que el arte se haga cultura de masas. El paso necesario tras la libertad artística del siglo XX: trivializar el arte mediante su inclusión en las imágenes de consumo. Este triunfo de lo popular es igual que el de la música pop en el cine, los cómics en el mismo cine etc.


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