EL NACIMIENTO DE MI CONCIENCIA PROLETARIA
Pretendía mantenerme alejada del blog durante el tiempo que durasen mis prácticas y exámenes, pero al final va a tener razón mi madre, y es que no me callo ni debajo del agua. El motivo de mi regreso es precisamente este, las prácticas de la universidad, es decir: el curro. Hace ya cuatro semanas que me incorporé al mundo laboral y -a punto de empezar la quinta- me estoy dando cuenta de lo bien que se vive siendo estudiante. A pesar de que estoy muy contenta con mis prácticas, no puedo evitar sorprenderme a mi misma dando gracias a una empresa por contratarme a cambio de un sueldo inexistente. Como consuelo, me contento pensando que mi sueldo son los 10 créditos que recibiré cuando acabe el día 27 de enero, pero eso tampoco consigue acabar del todo con mi indignación.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.





