OBRAS DE BROMA
Por fin me decido a colgar un artículo nuevo después de cuatro meses de inactividad “blogeril”. Algo ligerito y con fotos que anime un poco a tanto texto… que con este tiempo no hay fuerzas para mucho más.
Después de cuatro meses de estudio en la asignatura “Movimientos artísticos contemporáneos” encontré algunas obras de arte que merecieron por si solas todos mis esfuerzos. Porque… ¿quién dijo que los artistas no tienen sentido del humor? Como no tengo mucho tiempo y mientras (prometo) que trabajo en algo más elaborado, comparto con vosotros aquellas imágenes que me robaron el corazón durante las horas de estudio.
ADVERTENCIA: todas las obras aquí expuestas las he sacado del google. Así que si alguno de vosotros –¡incrédulo!- no se fía de mi y cree que semejante bizarrada no puede estar expuesta en un museo, le animo a que entre en el buscador y lo compruebe.
A todos aquellos que no creen en mi buen gusto les dedico esta selección de obras contemporáneas.
Francesco Clemente

Este me da mal rollo.
Enzo Cucchi

Muy bucólico.
Jiri Georg Dokoupil (mi favorito)

Jeff Koons

¡Es igual que uno que tuve de pequeña!
Cindy Sherman

Si esta fotógrafa fuese a Benidorm en agosto se volvería loca...
Y la aportación nacional:
Chema Cobo

Guillermo Pérez Villalta

Espero que hayais disfrutado, ¡hasta pronto!
Después de cuatro meses de estudio en la asignatura “Movimientos artísticos contemporáneos” encontré algunas obras de arte que merecieron por si solas todos mis esfuerzos. Porque… ¿quién dijo que los artistas no tienen sentido del humor? Como no tengo mucho tiempo y mientras (prometo) que trabajo en algo más elaborado, comparto con vosotros aquellas imágenes que me robaron el corazón durante las horas de estudio.
ADVERTENCIA: todas las obras aquí expuestas las he sacado del google. Así que si alguno de vosotros –¡incrédulo!- no se fía de mi y cree que semejante bizarrada no puede estar expuesta en un museo, le animo a que entre en el buscador y lo compruebe.
A todos aquellos que no creen en mi buen gusto les dedico esta selección de obras contemporáneas.
Francesco Clemente

Este me da mal rollo.
Enzo Cucchi

Muy bucólico.
Jiri Georg Dokoupil (mi favorito)

Jeff Koons

¡Es igual que uno que tuve de pequeña!
Cindy Sherman

Si esta fotógrafa fuese a Benidorm en agosto se volvería loca...
Y la aportación nacional:
Chema Cobo

Guillermo Pérez Villalta

Espero que hayais disfrutado, ¡hasta pronto!
EL NACIMIENTO DE MI CONCIENCIA PROLETARIA
Pretendía mantenerme alejada del blog durante el tiempo que durasen mis prácticas y exámenes, pero al final va a tener razón mi madre, y es que no me callo ni debajo del agua. El motivo de mi regreso es precisamente este, las prácticas de la universidad, es decir: el curro. Hace ya cuatro semanas que me incorporé al mundo laboral y -a punto de empezar la quinta- me estoy dando cuenta de lo bien que se vive siendo estudiante. A pesar de que estoy muy contenta con mis prácticas, no puedo evitar sorprenderme a mi misma dando gracias a una empresa por contratarme a cambio de un sueldo inexistente. Como consuelo, me contento pensando que mi sueldo son los 10 créditos que recibiré cuando acabe el día 27 de enero, pero eso tampoco consigue acabar del todo con mi indignación.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.
Esta mañana he subido al despacho de mi tutora de prácticas para entregarle unos papeles del seguro médico y de paso comentarle mi experiencia en las prácticas. Todas mis palabras han sido de sincero halago hacia mis compañeros, jefes y el trato que he recibido de todos ellos. La verdad es que no tengo ninguna queja al respecto. Sin embargo, no he podido esconder mi molestia por el no-sueldo que recibimos. La respuesta de mi tutora ha sido clara y sencilla: "si, ya lo se, pero eso pasa en todas partes". Y yo me pregunto una cosa, ¿a caso por que pase en todas partes debe molestarme menos? ¿Es más legal que estudiantes cubran puestos de trabajo a cambio de nada solo porque así ganan en experiencia? Porque creo que esa experiencia también la ganaría si me pagasen algo. Entiendo que sería injusto que un estudiante cobrase el mismo sueldo que un licenciado, incluso que su remuneración podría ser simbólica, porque supuestamente está aprendiendo, no trabajando. El principal problema lo encontramos cuando a los estudiantes nos asignan prácticas en un puesto de trabajo que, si no ocupásemos nosotros, tendría que estar cubriendo un empleado asalariado. Porque una cosa es ser un ayudante-aprendiz y otra muy distinta un empleado.
Realmente no me parece que haciendo esto las empresas obren de forma muy inteligente. Es cierto que todos los estudiantes, cuando empezamos a trabajar, lo hacemos con mucho entusiasmo, pero quizá se les olvida algo importante: que tampoco somos gilipollas. Me he dado cuanta de que en tan solo cuatro semanas he tenido tiempo para entusiasmarme y poco a poco ir perdiendo la motivación y el interés por el trabajo que hago. Puede que la condición humana no sea todo lo generosa y desinteresada como les gustaría a los señores empresarios, pero trabajar sin recibir un sueldo a cambio, no sólo es indigno, sino que además hace que nuestro rendimiento sea menor. Y tener la certeza de que, por muy bien que lo hagas, nadie te va a renovar el contrato con un sueldo (por pequeño que sea) motiva aún menos. Porque cuando hayas cumplido tus horas, llamarán a otro estudiante en prácticas al que contratarán en tus mismas condiciones y que estará tan agradecido como tú lo estuviste por todo lo que ha aprendido con esta experiencia.
Con plena conciencia de que este es un trance que todo estudiante va a pasar, lo que más me jode de todo es estar trabajando para un producto que compra Cuatro. Esta nueva cadena del grupo Prisa se caracteriza por su programación joven y actual. Es fácil conseguir un producto joven, sobre todo cuando se tiene a estudiantes trabajando de becarios-sin-beca en la realización de los programas. Por lo menos podrían tener la decencia de no vendernos la moto de izquierdas en el telediario de las 21:00 con Gabilondo a la cabeza (y tan cabeza…). Cierto es que el programa para el que trabajo no está producido directamente por la cadena, sino que lo compra a una pequeña productora que utiliza presupuestos mínimos para llevar a cabo su proyecto. Pero esto no les libra de ninguna responsabilidad. Si yo me compro un teléfono móvil por la mitad de precio en un puesto clandestino del Rastro, no necesito ser una aguililla para deducir que hay algo turbio detrás de esa compra. Algo parecido debe pasar entonces con las series de televisión.
Sin embargo –y a pesar de lo que he intentado transmitiros en los anteriores párrafos- todos sabemos que si me vuelven a ofrecer unas prácticas interesantes a cambio de un jugoso no-sueldo, volveré a aceptarlas. Incluso si son en Cuatro. Porque una oportunidad así, no se puede dejar escapar…
Un saludo, camaradas.
APÚNTATE AL DESTROYED
Con este título llegó a mis manos el panfleto de la última campaña para jóvenes emprendida por planta jóven de El Corte Inglés. Gracias al buen ojo de Bea, mi amiga y compi de clase que nada más verlo supo que me “encantaría”.
En la imagen del folleto se ve un pantalón vaquero tirado sobre suelo de asfalto y un martillo hidráulico encima. El texto que acompaña a esta imagen también tiene un valor incalculable. Lo reproduzco aquí porque no he conseguido ninguna imagen en la web de El Corte Inglés, supongo que por vergüenza a que esta campaña perdure en nuestra memoria.
“Apúntate al DESTROYED
Personaliza tu moda vaquera antes de estrenarla
Cómprate cualquier prenda vaquera, de cualquier marca, en la Planta Joven y personalízala a tu gusto. Rómpela, líjala o parchéala a tu antojo con la ayuda de nuestros profesionales.
No te adaptes a tus vaqueros. Haz que ellos se adapten a ti. Castígalos un poco con la moda Destroyed.
SERVICIO GRATUITO”
¿No es genial?
Esta promo terminó el 4 de diciembre de 2005, así que, para aquellos que os hayáis entusiasmado con el panfleto: “too late motherfuckers”
De verdad que cuando veo que este tipo de campañas van dirigidas a gente como yo, (jóvenes modernos y dinámicos), me da por pensar que he nacido en el lugar erróneo, en el momento equivocado de un mundo que no es el mío. Pero supongo que debo estar equivocada, porque es lo que tiene el capitalismo, lo que llamamos “ley de la oferta y la demanda”. Si existen promociones como esta será porque hay gente que de verdad acude al Corte Inglés a tunearse los vaqueros “de cualquier marca” “lijándolos, rompiéndolos y parcheñándolos a su antojo” (!) Demos gracias al Corte Inglés, pues nos permite la posibilidad de convertirnos en punks por un día, y además con un servicio totalmente gratuito.
Desde luego que trabajar como “profesional”, aconsejando a los pijos sobre cómo destrozar los vaqueros nuevos comprados por un dineral, debería ser el sueño de cualquier anarquista-antisistema que se precie. Bueno, de esos y de cualquiera al que le apetezca reírse un rato. ¡A luchar contra el CAPITAL desde dentro!
Espero que con esta reseña, la memorable promoción no caiga en el olvido. Y ya sabéis, a castigar con la MODA DESTROYED! yeahhhhhhhhhhhhhhhhh
En la imagen del folleto se ve un pantalón vaquero tirado sobre suelo de asfalto y un martillo hidráulico encima. El texto que acompaña a esta imagen también tiene un valor incalculable. Lo reproduzco aquí porque no he conseguido ninguna imagen en la web de El Corte Inglés, supongo que por vergüenza a que esta campaña perdure en nuestra memoria.
“Apúntate al DESTROYED
Personaliza tu moda vaquera antes de estrenarla
Cómprate cualquier prenda vaquera, de cualquier marca, en la Planta Joven y personalízala a tu gusto. Rómpela, líjala o parchéala a tu antojo con la ayuda de nuestros profesionales.
No te adaptes a tus vaqueros. Haz que ellos se adapten a ti. Castígalos un poco con la moda Destroyed.
SERVICIO GRATUITO”
¿No es genial?
Esta promo terminó el 4 de diciembre de 2005, así que, para aquellos que os hayáis entusiasmado con el panfleto: “too late motherfuckers”
De verdad que cuando veo que este tipo de campañas van dirigidas a gente como yo, (jóvenes modernos y dinámicos), me da por pensar que he nacido en el lugar erróneo, en el momento equivocado de un mundo que no es el mío. Pero supongo que debo estar equivocada, porque es lo que tiene el capitalismo, lo que llamamos “ley de la oferta y la demanda”. Si existen promociones como esta será porque hay gente que de verdad acude al Corte Inglés a tunearse los vaqueros “de cualquier marca” “lijándolos, rompiéndolos y parcheñándolos a su antojo” (!) Demos gracias al Corte Inglés, pues nos permite la posibilidad de convertirnos en punks por un día, y además con un servicio totalmente gratuito.
Desde luego que trabajar como “profesional”, aconsejando a los pijos sobre cómo destrozar los vaqueros nuevos comprados por un dineral, debería ser el sueño de cualquier anarquista-antisistema que se precie. Bueno, de esos y de cualquiera al que le apetezca reírse un rato. ¡A luchar contra el CAPITAL desde dentro!
Espero que con esta reseña, la memorable promoción no caiga en el olvido. Y ya sabéis, a castigar con la MODA DESTROYED! yeahhhhhhhhhhhhhhhhh
BLOC PARTY
Ya se que en estos tiempos que nos ha tocado vivir son constantes las referencias, metarelatos e hipertextos. Y no es que me haya vuelto de repente una purista con respecto a eso que llaman “originalidad”, pero leyendo la entrevista de este mes a Matt Tong de Bloc Party –en la que enumera sus discos favoritos- me he quedado realmente sorprendida. Entre estos diez elegidos encontrábamos a los Beatles, The Beach Boys, Sonic Youth o Dinosaur Junior por citar a algunos, pero los Jam no aparecían por ninguna parte. Esta ausencia resulta curiosa, sobre todo si tenemos en cuenta el sospechoso parecido entre su hit “Helicopter” y un tema de los Jam cuyo nombre todavía no he conseguido (tengo la mala costumbre de no apuntar los nombres de las canciones en los CDs). Por si la reconocéis, es la que empieza con silbidos. Si alguno de vosotros sabe cómo se titula esta canción le agradecería mucho que compartiese esa información conmigo. Me parece un gesto desagradecido por parte del señor Tong, que solo se me ocurre justificar de una forma: este chico no es el compositor de las canciones.
A pesar de este desliz, Bloc Party tiene temazos y hace poco pude comprobar que también un estupendo directo. Debo reconocer que disfruté como una enana en el concierto del Aqualung como una más de sus entregadas fans.
Y ya que todos somos víctimas de nuestra condición posmoderna, aprovechemos para “homenajear” por doquier (pero procuremos disimularlo un poco mejor que estos chicos).
PD: Si tenéis la oportunidad de escuchar las dos canciones seguidas vais a alucinar con cómo se parecen. ¡¡Es que son clavadas!!
A pesar de este desliz, Bloc Party tiene temazos y hace poco pude comprobar que también un estupendo directo. Debo reconocer que disfruté como una enana en el concierto del Aqualung como una más de sus entregadas fans.
Y ya que todos somos víctimas de nuestra condición posmoderna, aprovechemos para “homenajear” por doquier (pero procuremos disimularlo un poco mejor que estos chicos).
PD: Si tenéis la oportunidad de escuchar las dos canciones seguidas vais a alucinar con cómo se parecen. ¡¡Es que son clavadas!!
TENDENCIAS: La moda moderni
Hoy he ido de compras al centro a la búsqueda de un vestido para la fiesta del trabajo de mi padre y ha sido un verdadero fracaso. Ha sido una dura mañana, no solo por lo infructuoso de mis compras sino por la cantidad de voluntarios de la cruz roja y ONGS que intentaban ponerte un pin del SIDA (hoy, día mundial del idem, más que nunca). Al final, mi recorrido por Preciados ha acabado pareciéndose más a un videojuego que a un paseo consumista. He visitado todas las grandes superficies: H&M, Blanco, Zara, Bershka… y estaba tan mal la cosa que, ingenua de mí, he entrado de cabeza en el mundo moderno-fuencarralero. Tal como esperaba, aquí no he hallado más que lo mismo que en las todas tiendas pero con el precio multiplicado por cuatro. Después de una extenuante mañana de compras he conseguido clasificar las tres grandes tendencias de este invierno:
1- Mendiga-chic.
2- Puti-chic.
3- Yonki-chic.
Por supuesto todos estos estilos enmarcados en esos maravillosos años para la moda que fueron los ochenta. Atrás ha quedado ya el intento que se hizo en invierno de revivir el estilo étnico. Y doy gracias.
Dorados, parches, rotos, chorreras, brilli-brilli, lentejuelas y volantes por doquier ha sido el desolador panorama que he encontrado tienda tras tienda. Lo que más gracia me ha hecho de todo es que cada vez que sacaba alguna prenda del perchero, me encontraba sólo la mitad de la pieza. Ahora todas las sudaderas, chaquetas y camisetas llegan por debajo del pecho, moda poco práctica para el frescor que estamos soportando en Madrid en estos primeros días de invierno. Ya desesperada, he entrado en una tienda en la que siempre tienen cosas bastante chulas, pero la dependienta –que ha sido muy amable- no ha conseguido complacer mi deseo, y eso que era muy sencillo: “por favor, ¿tenéis algún vestido que sea sencillito y no esté compuesto por trozos?”
Finalmente he encontrado un vestido-camiseta que era a la vez barato y bonito, pero cómo no, resultaba imposible completar las tres “b” y su calidad dejaba mucho que desear. Al llegar a casa y vérmelo mis padres puesto me han sugerido amablemente que lo devuelva a la tienda porque parece de los veinte duros. I Qué duro es esto de ir de compras!
Ya totalmente frustrada he dejado de lado mis intentos de satisfacer el cuerpo y he ido a la Fnac para, por lo menos, alimentar mi mente. He comprado tres libros estupendos que seguro me durarán más que cualquier prenda de calidad cuestionable: “El zoo Visual” de Gerad Imbert, “El libro del guión” de Syd Field” y “La era neobarroca” de Omar Clabrese. En fin, toda una intelectual.
Hoy hablando con un buen amigo por el Messenger me ha descubierto un nuevo abanico de posibilidades en las compras de ropa, y creo que puedo decir sin equivocarme que “siempre nos quedará el Ebay”. Gracias Ferdy ;)
1- Mendiga-chic.
2- Puti-chic.
3- Yonki-chic.
Por supuesto todos estos estilos enmarcados en esos maravillosos años para la moda que fueron los ochenta. Atrás ha quedado ya el intento que se hizo en invierno de revivir el estilo étnico. Y doy gracias.
Dorados, parches, rotos, chorreras, brilli-brilli, lentejuelas y volantes por doquier ha sido el desolador panorama que he encontrado tienda tras tienda. Lo que más gracia me ha hecho de todo es que cada vez que sacaba alguna prenda del perchero, me encontraba sólo la mitad de la pieza. Ahora todas las sudaderas, chaquetas y camisetas llegan por debajo del pecho, moda poco práctica para el frescor que estamos soportando en Madrid en estos primeros días de invierno. Ya desesperada, he entrado en una tienda en la que siempre tienen cosas bastante chulas, pero la dependienta –que ha sido muy amable- no ha conseguido complacer mi deseo, y eso que era muy sencillo: “por favor, ¿tenéis algún vestido que sea sencillito y no esté compuesto por trozos?”
Finalmente he encontrado un vestido-camiseta que era a la vez barato y bonito, pero cómo no, resultaba imposible completar las tres “b” y su calidad dejaba mucho que desear. Al llegar a casa y vérmelo mis padres puesto me han sugerido amablemente que lo devuelva a la tienda porque parece de los veinte duros. I Qué duro es esto de ir de compras!
Ya totalmente frustrada he dejado de lado mis intentos de satisfacer el cuerpo y he ido a la Fnac para, por lo menos, alimentar mi mente. He comprado tres libros estupendos que seguro me durarán más que cualquier prenda de calidad cuestionable: “El zoo Visual” de Gerad Imbert, “El libro del guión” de Syd Field” y “La era neobarroca” de Omar Clabrese. En fin, toda una intelectual.
Hoy hablando con un buen amigo por el Messenger me ha descubierto un nuevo abanico de posibilidades en las compras de ropa, y creo que puedo decir sin equivocarme que “siempre nos quedará el Ebay”. Gracias Ferdy ;)
VIDEO(TORTUR)ARTE II
Desde hace dos semanas estoy asistiendo a un curso de humanidades que organiza mi facultad sobre el videoarte, y debo reconocer que cada día entiendo menos todo lo que me están explicando. En este curso he podido ver ablaciones de clítoris, parricidios, fotos explícitas de heridos y muertos de guerra y una buena cantidad de visiones apocalípticas. Algo que he aprendido es que todas estas obras con un contenido tan hiriente y explícito pretendían criticar lo que muestran y especialmente los medios que los muestran. Muchos de estos artistas utilizan el vídeo como forma de criticar los medios, especialmente la televisión. Denuncian que nos encontramos inmunizados contra las impersonales cifras de muertos que se nos dan en las noticias de prensa, pero también en contra de lo explícito de las imágenes de los informativos. Sin embargo son ellos quienes utilizan este mismo lenguaje para criticarlo. Y sin embargo, os puedo asegurar que soy capaz de aguantar ver un telediario entero y sin embargo me tuve que salir de clase durante la proyección de una obra sobre los ritos de ablación. Entonces, ¿dónde se encuentra la diferencia entre lo que es sensacionalismo y lo que es ARTE? Quizá un mismo vídeo sea diferente si se expone en un museo o en una cadena de televisión en horario de máxima audiencia. Porque quienes visitan el museo son unas pocas personas que se consideran a sí mismas “no alienadas” y capaces de comprender este tipo de arte. Sin embargo los que ven esas mismas imágenes en televisión están totalmente sumidos en la idiocia colectiva y son incapaces de reaccionar ante lo que están presenciando.
Hace dos días vino a hablarnos sobre su trabajo un performer que registra sus acciones en vídeo llamado Alberto Chinchón. Debo reconocer que su obra no me resultó indiferente. Una de sus performances, titulada Dinamo 12v, consistía en “tunear” una bici para convertirla en estática. Esta bici tenía una dinamo a la que estaban conectados dos cables con una pinza en cada extremo (una con polo positivo y otra negativo) enganchadas al manillar. La gracia de este invento consiste en conseguir descargas eléctricas en el manillar pedaleando, mientras que la lucecita de la bici se enciende. Según Chinchón se trata de una metáfora del mito de Prometeo, en la que la luz simbolizaría el conocimiento y las descargas eléctricas el dolor que produce la sabiduría. Además, mientras él se subía a pedalear en la bici tuneada, otro hombre le tiraba un cubo de agua por encima para aumentar la descarga. Si cualquiera de los que se encontraban en la sala quería compartir la experiencia podía mojarse las manos en una palangana y tocar al artista. Otra de sus obras consistía en un vídeo que duraba cuatro minutos y pico en el que Chinchón se abofeteaba haciendo ritmos musicales. Aquí la explicación es también bastante sencilla: con estas tortas se intenta alcanzar un sentimiento cercano a lo sublime, en el que el cuerpo despierte del aletargamiento en el que se encuentra.
Personalmente yo no tengo nada en contra de los masoquistas. Al contrario que los sádicos, éstos solo se hacen daño a sí mismos y a los demás nos dejan tranquilos. Sin embargo, me gustaría saber qué le parecería a nuestro artista si este mismo vídeo, en vez de exponerse en una galería de arte, fuese emitido en el telediario de las nueve de la noche con el subtítulo de “tortura a los presos de Guantánamo”. Sinceramente, dudo que Chinchón considerase a eso “videoarte”. Veo una contradicción en que un artista realice obras que en otro contexto pueden parecerle aberraciones. Quizá precisamente esta sea una forma de criticar la violencia omnipresente de la sociedad en que vivimos. De ser así, no me parece que encontremos en este lenguaje una fórmula válida, ya que por un lado se está alimentando de lo mismo que se supone que critica, y por otro, no ofrece ni alternativas ni soluciones al problema que plantea, simplemente lo alimenta e incluso lo magnifica.
Hace dos días vino a hablarnos sobre su trabajo un performer que registra sus acciones en vídeo llamado Alberto Chinchón. Debo reconocer que su obra no me resultó indiferente. Una de sus performances, titulada Dinamo 12v, consistía en “tunear” una bici para convertirla en estática. Esta bici tenía una dinamo a la que estaban conectados dos cables con una pinza en cada extremo (una con polo positivo y otra negativo) enganchadas al manillar. La gracia de este invento consiste en conseguir descargas eléctricas en el manillar pedaleando, mientras que la lucecita de la bici se enciende. Según Chinchón se trata de una metáfora del mito de Prometeo, en la que la luz simbolizaría el conocimiento y las descargas eléctricas el dolor que produce la sabiduría. Además, mientras él se subía a pedalear en la bici tuneada, otro hombre le tiraba un cubo de agua por encima para aumentar la descarga. Si cualquiera de los que se encontraban en la sala quería compartir la experiencia podía mojarse las manos en una palangana y tocar al artista. Otra de sus obras consistía en un vídeo que duraba cuatro minutos y pico en el que Chinchón se abofeteaba haciendo ritmos musicales. Aquí la explicación es también bastante sencilla: con estas tortas se intenta alcanzar un sentimiento cercano a lo sublime, en el que el cuerpo despierte del aletargamiento en el que se encuentra.
Personalmente yo no tengo nada en contra de los masoquistas. Al contrario que los sádicos, éstos solo se hacen daño a sí mismos y a los demás nos dejan tranquilos. Sin embargo, me gustaría saber qué le parecería a nuestro artista si este mismo vídeo, en vez de exponerse en una galería de arte, fuese emitido en el telediario de las nueve de la noche con el subtítulo de “tortura a los presos de Guantánamo”. Sinceramente, dudo que Chinchón considerase a eso “videoarte”. Veo una contradicción en que un artista realice obras que en otro contexto pueden parecerle aberraciones. Quizá precisamente esta sea una forma de criticar la violencia omnipresente de la sociedad en que vivimos. De ser así, no me parece que encontremos en este lenguaje una fórmula válida, ya que por un lado se está alimentando de lo mismo que se supone que critica, y por otro, no ofrece ni alternativas ni soluciones al problema que plantea, simplemente lo alimenta e incluso lo magnifica.
HUMOR IDIOTA
Conozco a un joven habitual de la noche malasañera a quien mis amigos y yo apodamos cariñosamente “el Crash de Cronemberg”. El mote surgió de una noche en que nos le encontramos bajando la calle Velarde cuando nosotros subíamos. Como siempre, nos soltó uno de sus monólogos de “humor inteligente” plagado de referencias culturetas. Lo divertido llegó cuando todos nosotros nos reímos un poco sin haber entendido de qué estaba hablando. En ese momento nos miramos los unos a los otros y reparamos en que todos nos estábamos riendo sin haber entendido nada, y ahí fue cuando verdaderamente nos reímos con ganas. Creo que la única referencia supuestamente hilarante que todos entendimos fue una que hizo a propósito de “el Crash de Cronnemberg”, y de ahí su apodo. No recuerdo cual era la broma exactamente, pero sí que era bastante forzada y que no venía muy a cuento citar esa película, pero me imagino que él pensaría: “y lo bien que queda, qué ¿eh?”.
Lo malo es que este tipo de bromas siempre suelen dar buen resultado., tanto si el interlocutor las entiende como si no. En el caso de que la entienda, éste se reirá independientemente de que sea buena o mala, porque el quid de estos chistes no es su “calidad”, sino que la cultura del interlocutor sea lo suficientemente extensa como para entender de qué le están hablando. Y ya que “lo has pillado”, por lo menos que se note, no vaya a ser que el chistoso se piense que no te ríes porque no sabes de qué te habla. Pero en el caso de que no lo entiendas te reirás igual, ya que el chistoso ha supuesto un cierto nivel cultural en ti y no querrás quedar por debajo. Sin embargo, no es que él suponga que lo sabes, ni siquiera que debes saberlo. Realmente, lo único que pretende demostrarte con su humor es que él sí que lo sabe. ¿Quién no ha conocido alguna vez a alguien así?
Muchas veces se confunde el llamado “humor inteligente” con el humor hecho por y/o para gente que se cree inteligente. Esto explica el enorme éxito del Neng en el programa de Buenafuente. He oído repetir hasta la saciedad que en este programa se hace “humor inteligente”, pero ¿desde cuándo reírse de alguien que supuestamente es más tonto que tú (en este caso, los bakalaeros) es hacer humor inteligente? Sinceramente, no encuentro grandes diferencias entre el humor del Neng y el de los Morancos cuando se disfrazan de marujonas. Simplemente es un humor muy similar dirigido a públicos diferentes. Esta diferencia en el perfil del espectador no creo que sea suficiente como para deificar a unos y crucificar a otros. ¿O a caso vosotros veis grandes diferencias entre el “colega cachondo” que antes hacía el “cuñaaaao” y el que ahora imita al Neng? Y ojo con imitar a Torrente. Quienes centraron sus esfuerzos en conseguir una imitación más o menos digna de este personaje volverán a ser los reyes de bodas, bautizos y comidas del trabajo este verano, porque llega Torrente 3.
Desde aquí rompo una lanza por el humor idiota. Como dicen L-Kan en su homónima canción “hacer el ridi y meter trolas”.
Lo malo es que este tipo de bromas siempre suelen dar buen resultado., tanto si el interlocutor las entiende como si no. En el caso de que la entienda, éste se reirá independientemente de que sea buena o mala, porque el quid de estos chistes no es su “calidad”, sino que la cultura del interlocutor sea lo suficientemente extensa como para entender de qué le están hablando. Y ya que “lo has pillado”, por lo menos que se note, no vaya a ser que el chistoso se piense que no te ríes porque no sabes de qué te habla. Pero en el caso de que no lo entiendas te reirás igual, ya que el chistoso ha supuesto un cierto nivel cultural en ti y no querrás quedar por debajo. Sin embargo, no es que él suponga que lo sabes, ni siquiera que debes saberlo. Realmente, lo único que pretende demostrarte con su humor es que él sí que lo sabe. ¿Quién no ha conocido alguna vez a alguien así?
Muchas veces se confunde el llamado “humor inteligente” con el humor hecho por y/o para gente que se cree inteligente. Esto explica el enorme éxito del Neng en el programa de Buenafuente. He oído repetir hasta la saciedad que en este programa se hace “humor inteligente”, pero ¿desde cuándo reírse de alguien que supuestamente es más tonto que tú (en este caso, los bakalaeros) es hacer humor inteligente? Sinceramente, no encuentro grandes diferencias entre el humor del Neng y el de los Morancos cuando se disfrazan de marujonas. Simplemente es un humor muy similar dirigido a públicos diferentes. Esta diferencia en el perfil del espectador no creo que sea suficiente como para deificar a unos y crucificar a otros. ¿O a caso vosotros veis grandes diferencias entre el “colega cachondo” que antes hacía el “cuñaaaao” y el que ahora imita al Neng? Y ojo con imitar a Torrente. Quienes centraron sus esfuerzos en conseguir una imitación más o menos digna de este personaje volverán a ser los reyes de bodas, bautizos y comidas del trabajo este verano, porque llega Torrente 3.
Desde aquí rompo una lanza por el humor idiota. Como dicen L-Kan en su homónima canción “hacer el ridi y meter trolas”.
LA TELE NO ATONTA
Después de este periodo de ausencia debido a mi ineludible cita con los exámenes de junio, me dispongo a retomar este trabajo que tantas satisfacciones me ha reportado. Además, vuelvo con nuevas motivaciones, ahora no dependo de ese ente omnipresente llamado profesor que evaluaba mi trabajo y del que dependía mi nota, que por cierto, ha sido un 6. Me esperaba algo más…
Antes de terminar el curso, en la última clase práctica de Metodología de la Investigación vino a darnos una conferencia de lo más interesante el crítico e investigador Ángel Quintana. Pero claro, la situación incómoda llegó en el momento de las preguntas/dudas al señor Quintana, como siempre suele ocurrir en mi clase cuando nos intentan sacar del pensamiento vertical. Unos minutos de silencio incómodo, de esos en los que todos nos miramos, esperando que un arranque de heroísmo por parte de alguno de mis compañeros saque del marasmo al resto de la clase.
Esta vez me tocó a mí ser la valiente, y por si alguna duda teníais al pensar que soy la típica alumna “tocapelotas” que gusta de hacer preguntas que incomodan a quien las recibe, supongo que este ilustrativo ejemplo sacará de dudas a la mayoría de vosotros. Si, creo que lo soy.
Quintana nos estuvo hablando sobre la importancia que tiene no olvidar –sobre todo en nosotros, estudiantes de Comunicación Audiovisual,- que el cine no se acaba en las salas de cine, ni siquiera en las salas de V. O. en las que podemos ver películas que nunca se estrenarán en los multicines. El conferenciante nos recuerda que también en los museos tenemos acceso a grandes obras que ni siquiera llegarán a distribuirse en los pequeños circuitos de V. O. Apuntó también que en una retrospectiva sobre las mejores películas del año, él había incluido una que sólo se proyectó en una sala de exposiciones en todo el país. Aquí me surgió una duda, que compartí con Quintana y el resto de mis compañeros: todo esto de la “alta cultura” de los museos está muy bien, pero qué pasa cuando son esos mismos museos los que proponen un ciclo de proyecciones de películas de El Santo, y otras pertenecientes a las serie B mejicana de los años 60, como pasó hace escasos meses en el museo Reina Sofía de Madrid. Seguramente estos críticos que ahora aceptan este tipo de manifestaciones de la cultura popular dentro de su “cultura de museo”, en su día habrían criticado duramente, o ignorado sin más, estas películas que ahora ensalzan como obras de culto.
Quizá todavía estén a tiempo de rectificar y dejar de ensimismarse con estos fetiches del pasado que ahora les resultan interesantes por su entrañable estética o su significado cultural y empiecen a preocuparse también por las manifestaciones populares de la época que –les guste o no- les ha tocado vivir. Ya está bien de ese miedo absurdo por “contaminarse” del encefalograma plano que produce la “caja tonta”. Porque aunque esta postura resulte cómoda para el crítico o el señor intelectual, LA TELEVISIÓN NO ATONTA. Existen personas más o menos listas independientemente de que vean más o menos la televisión. Una persona poco inteligente se atontará igual viendo “Vídeos de primera” que leyendo Guerra y Paz. Yo misma he pasado los primeros años de mi infancia acompañada por las Mamachicho, los Gladiadores Americanos y el Humor Amarillo y dudo mucho que me hayan generado algún tipo de tara, trauma o incapacidad para desarrollarme como persona.
Supongo que tendremos que esperar muchos años para que estos entrañables programas de televisión emitidos en los principios de los noventa con la llegada de la bendita televisión privada sean considerados algo más que basura para cabezas huecas. Dentro de cuarenta años probablemente se emitan retrospectivas de los mejores bailes de las Mamachicho o las actuaciones más espectaculares de los héroes de Pinilla del Valle en el Grand Prix en pases especiales dedicados a la Televisión en filmotecas y museos. Y si no, al tiempo.
HAZ LO QUE DEBAS

“Haz lo que debas” (Do the right thing, 1989) es el título de la tercera película rodada por el director afroamericano Spike Lee. El film nos cuenta los acontecimientos sucedidos en un pequeño barrio de Brooklin, Bedford Stuyvesant, a lo largo del día más caluroso del año a través de las vidas de sus habitantes.
Cogí esta película de la biblioteca de la facultad porque no había visto nada de Spike Lee y tenía ganas de conocer algo de su obra. Sin embargo, tenía una vaga idea de su trabajo. Sabía que sus películas solían tratar sobre el racismo y los problemas de los negros en Norteamérica. También sabía que siempre lleva unas gafas enormes y gorra de base-ball, pero esto no me decía gran cosa a cerca de su cine.
Debo reconocer que, aunque tenía una buena predisposición, esta película me sorprendió muy positivamente y se ha convertido en una de mis favoritas. Lejos de presentarnos una visión llorona de los negros maltratados en el “guetto” del Bronx, Lee muestra una imagen rica y variada de aquellos a quienes estamos acostumbrados a entender como minorías. Aquí los odiados no son sólo los negros. De hecho aunque cabría esperar resentimiento en una película sobre el racismo, el odio no es una constante en la narración.
Spike Lee estudia las motivaciones que llevan a cada uno de sus personajes a comportarse de aquella manera, pero en ningún momento moraliza sobre la actitud de ninguno. Del mismo modo, tampoco juzga el desenlace final, sino que nos plantea dos formas distintas de comprenderlo, a través de sendos discursos de M. Luther King y Malcom X. Así ningún sector ni postura ante el racismo queda satanizada y ambas pueden ser explicadas de forma lógica.
Interpretaciones ideológicas a parte, la fotografía de esta película es admirable. Me llamó especialmente la atención, porque el imaginario colectivo nos remite a un Bronx oscuro y mugriento, totalmente opuesto al de la película, de colores brillantes y lleno de vida. La forma en que está rodada cada aparición de Radio Rahim me parece otro de los grandes logros formales del filme. Desde su primera aparición, este personaje aparece filmado en planos torcidos, muy cortos y casi siempre contrapicados. Además de recordar la estética del videoclip de raperos de los años 80, este tipo de planos nos transmiten inestabilidad y tensión. Una buena forma de anticipar la tensión que se vivirá al final de la película. Y no destripo más, no vaya a ser que después de leer esto le hayan entrado ganas de “videarla” a quien todavía no lo haya hecho.
RAPERROS VS RAPERROS (ejercicio de rastreo)
Supongo que la mayoría de personas que entren en una página que dice hablar sobre cultura pop esperará encontrar en este ejercicio de rastreo dos páginas “indies” en lugar de verme escribir sobre “raperros”. Voy a hacer una afirmación: el rap mola. Y no interpretéis esto como una mera provocación. Si nos paramos a pensar, el hip hop puede ser parte de la cultura pop si entendemos “pop” como popular, nacido del pueblo.

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